
La música es muy importante dentro de la cultura canadiense. Forma parte indisoluble de la educación desde edades muy tempranas, tanto en el ámbito público como en el privado. La proliferación de orquestas sinfónicas, agrupaciones de cámara y Festivales de Jazz por muchas ciudades del país dan buena muestra de los frutos recogidos gracias a una buena siembra.