Un regalo musical para San Valentín: «La Vida es Bella»

La vida es bella (La vita è bella en italiano) es una película de 1997, escrita, dirigida y protagonizada por Roberto Benigni. Narra la historia de un judío italiano, dueño de una librería, que debe emplear su gran imaginación para proteger a su pequeño hijo de los horrores de un campo de concentración nazi. La historia está parcialmente basada en la experiencia real de Rubino Romeo Salmoni, uno de los pocos judíos que pudo sobrevivir al Holocausto Nazi. Salmoni falleció el 11 de julio de 2011 a los 91 años de edad.

La película ganó 3 Oscar en la ceremonia de 1998, entre ellos, a la Mejor Banda Sonora; además de muchos otros galardones internacionales. El compositor, director de orquesta y pianista italiano Nicola Piovani (Roma, 26 de mayo de 1946)​ fue el encargado de escribir la partitura de La vita è bella.​

Acogida + Ayuda + Perdón = PAZ

Tras varios años de pruebas y experimentos podemos concluir que, la PAZ, se compone de 3 frágiles elementos (acogida, ayuda y perdón) que bien mezclados y azucarados dan lugar a ese estado de felicidad y bienestar que lleva consigo.



 "Una persona cada 3 segundos se ve obligada a abandonar su hogar" (ACNUR)

Hoy, Día Escolar de la Paz y la No Violencia, quisiera recordar a los casi 66 millones de desplazados por el mundo como consecuencia de las guerras, las persecuciones y la violación de derechos. «Son hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos que buscan un lugar donde vivir en paz» (Benedicto XVI). Para encontrarlo, muchos de ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas a través de un viaje que, en la mayoría de los casos, es largo y peligroso; están dispuestos a soportar el cansancio y el sufrimiento, a afrontar las alambradas y los muros que se alzan para alejarlos de su destino.

La cifra total de refugiados volvió a crecer por tercer año consecutivo hasta situarse en los 22,5 millones de personas a finales de 2016, según el último informe elaborado por la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR). Más de la mitad proceden de Siria, Afganistán o Sudán del Sur. Estas cifras se refieren exclusivamente a los refugiados en sentido estricto, es decir, aquellos que tienen su estatus legalmente reconocido.