Madres en la música clásica

Hay tanto que agradecer a las madres, que quería hacer un post sobre su papel en la música clásica. Encontré muchas obras inspiradas o dedicadas a ellas, algunas de las cuales serán mencionadas en esta entrada. También se ha escrito bastante sobre su papel en la ópera. Sin embargo, apenas encontraba información sobre obras musicales escritas por madres. Por ello, comienzo esta entrada con ellas: las madres compositoras.

Francesca Caccini: Maria, dolce Maria

Francesca Caccini (1587-1641) fue una excelente compositora y cantante. Hija del célebre compositor Giulio Caccini, a los trece años cantó en la boda de Enrique IV de Francia y María de Médicis. Fue la primera mujer en escribir óperas (escribió cinco). Ya había tenido a su hija Margherita cuando escribió su ópera más famosa, La liberazione di Ruggiero dall'isola d'Alcina, que fue la primera ópera italiana en ser representada fuera del país. En 1614 disfrutaba del sueldo más alto de todos los músicos de la corte de los Médicis.
En 1618 se publicó su madrigal Maria, dolce Maria, dedicado a la mujer que más ha inspirado a los músicos de todos los tiempos, por su condición de madre: la Virgen María.


Fanny Mendelssohn: Mayo

Fanny Mendelssohn (1805-1847), conocida también por su nombre de casada Fanny Hensel, no pudo gozar de tanta fama como su hermano Félix por las presiones de la época y de su familia para dedicarse por entero a ser ama de casa. Ya casada y con un hijo, no abandonó la composición y los conciertos, si bien quedaron restringidos al ámbito doméstico. Solía organizar conciertos de piano en su casa (como era habitual en el XIX) para sus familiares y amigos. En ellos daba a conocer sus obras. Algunas de sus composiciones fueron publicadas como obras de su hermano.
En 1841 comenzó la composición de una suite para piano titulada Das Jahr (el año) con doce números que representan los meses del año. Está inspirada en el año que pasó con su familia en Roma.
Aquí podéis escuchar el número correspondiente a mayo, mes del día de la madre.



Clara Schumann: Trío con piano, Op. 17.

Clara Schumann (1819-1896) Su apellido de soltera era Wieck. Tuvo ocho hijos con su gran amor, el compositor Robert Schumann. Extraordinaria pianista y compositora, había sido un prodigio musical desde muy pequeña. Viajó por todo el mundo dando conciertos de piano, especialmente tras enviudar. Esto le garantizaba el sustento para su familia pero también una gran realización personal. Sus hijas, especialmente la mayor, Marie, le ayudaron mucho a continuar con su carrera concertística, tanto cuidando de sus hermanos como realizando labores de asistentes en sus giras. 
El trío con piano Op. 17, una de sus obras más célebres, consta de cuatro movimientos. Clara Schumann empezó su composición en 1845, embarazada de su cuarto hijo. La concluyó el 12 de septiembre de 1846, en su aniversario de boda.



Obras inspiradas por madres o dedicadas a ellas


Amy Beach: El vals de mamá.

En 1871, con solo cuatro años de edad, Amy Marcy Cheney (célebre por su nombre de casada, Amy Beach) escribió sus primeras composiciones, un grupo de valses entre los que se encontraba uno dedicado a su madre: Mamma's waltz. Toda una proeza de esta niña prodigio que tenía oído absoluto y que antes de cumplir dos años ya podía improvisar una segunda voz para cualquier melodía que su madre cantase. Su madre, Clara Imogene Cheney, era una pianista con mucho talento. Aunque Clara era muy estricta con Amy y no la dejaba tocar el piano cuando era muy pequeña, la niña se quedaba embelesada viéndola tocar y por eso fue capaz de tocar varias canciones la primera vez que le permitieron sentarse al piano.
Mamma's waltz está disponible para escuchar en Spotify.

Antonín Dvořák: Canciones que mi madre me enseñó.

Esta canción para voz y piano fue escrita en 1880 por el compositor checo Antonin Dvořák (1841-1904). Forma parte de un ciclo de siete piezas llamadas Canciones gitanas, basadas en poemas de Adolf Heyduk.



Richard Strauss: Muttertändelei

Richard Strauss (1864-1949) escribió este lied cómico, fechado en 1899. En él, una orgullosa y feliz madre presume de lo guapo y simpático que es su hijo.


Edvard Grieg: El minué de la abuela

No hay que olvidar a las abuelas. Tampoco lo hizo Edvard Grieg (1843-1907) al escribir su Minué de la abuela, incluido en el noveno álbum de sus Piezas líricas (66 piezas breves para piano solo publicadas en diez volúmenes). 



Maurice Ravel: Mi madre la Oca.

Maurice Ravel (1875-1937) estuvo siempre muy apegado a su madre. La fascinación por el mundo infantil le acompañó toda su vida y se plasmó en obras como El niño y los sortilegios o Mi madre la Oca. Esta última es una suite para piano (con versiones para dúo de pianos o para piano solo) publicada en 1910 y orquestada poco después por el mismo Ravel. El personaje de Mamá Oca forma parte de la tradición como supuesta creadora de historias y cuentos infantiles.
Es probable que uno de los recuerdos más bonitos de la infancia sean los momentos en los que mamá o papá nos contaban cuentos. Por eso me gusta incluir esta obra, formada por los siguientes movimientos:
- Pavana de la Bella Durmiente
- Pulgarcito
- Feuchilla, emperatriz de las Pagodas
- Conversaciones de la Bella y la Bestia
- El jardín encantado



Podríamos mencionar otras obras como Un meinem Herzen, un meiner Brust, de Robert Schumann, Un réquiem alemán y Lullaby, de Johannes Brahms, A Mother’s grief, de Edvard Grieg, Hymn to the Mother of God, de John Taverner o Seis piezas para orquesta de Anton Webern.

Las madres en la ópera

En el mundo de la ópera suelen buscarse pasiones extremas y eso hace que muchos personajes operísticos sufran grandes tragedias (como Madame Butterfly) o se alejen del prototipo de madre cariñosa y abnegada.
Así ocurre con la Reina de la noche, de La flauta mágica de Mozart, aunque consigue engañar a Tamino con su primera aria: O zittre nicht, mein lieber Sohn, en la que canta:

¡No tiembles,
querido hijo mío!
Pues eres inocente, sabio y piadoso.
Un joven como tú
es el que mejor puede consolar
este corazón de madre
tan profundamente afligido.
He sido elegida para sufrir,
pues me falta mi hija;
al perderla a ella,
perdí toda mi dicha [...]




Otras veces, los personajes muestran el amor que tienen por sus madres, como en el dúo de Micaela y José de la ópera Carmen, de Bizet: parle moi de ma mère (háblame de mi madre). Micaela lleva a su hermano José noticias de su madre. Su mensaje principal es un beso: un preciado beso de su madre.

Debes ir, me dijo,
a la ciudad,
no queda lejos,
y una vez en Sevilla
¡deberás buscar a mi hijo, José,
mi niño!...
Y debes decirle que su madre
sueña con él día y noche aún ausente...
que ella está llena de esperanza,
que lo perdona y lo espera.
Todo esto, no lo olvides, dulce niña,
de mi parte le dirás
y este beso que te entrego
de mi parte le darás.



Don José recibe el beso a través de su hermana y entonces canta:

¡Puedo ver a mi madre!...
¡Sí, veo mi aldea natal!
¡Oh, recuerdos del pasado!
¡Dulces recuerdos del hogar!
¡Llenan mi corazón
con fuerza y coraje!
¡Oh, amados recuerdos!
¡Recuerdos del pasado!
¡Recuerdos del hogar!

Espero que hayáis disfrutado de este recorrido musical y que, como a José, también os traiga dulces recuerdos.

Madres en la música clásica


Hay tanto que agradecer a las madres, que quería hacer un post sobre su papel en la música clásica.
Encontré muchas obras inspiradas o dedicadas a ellas, algunas de las cuales serán mencionadas en esta entrada. También se ha escrito bastante sobre su papel en la ópera. Sin embargo, apenas encontraba información sobre obras musicales escritas por madres.
Por ello, comienzo esta entrada con ellas: las madres compositoras.

Francesca Caccini: Maria, dolce Maria

Francesca Caccini (1587-1641) fue una excelente compositora y cantante. Hija del célebre compositor Giulio Caccini, a los trece años cantó en la boda de Enrique IV de Francia y María de Médicis. Fue la primera mujer en escribir óperas (escribió cinco). Ya había tenido a su hija Margherita cuando escribió su ópera más famosa, La liberazione di Ruggiero dall'isola d'Alcina, que fue la primera ópera italiana en ser representada fuera del país. En 1614 disfrutaba del sueldo más alto de todos los músicos de la corte de los Médicis.
En 1618 se publicó su madrigal Maria, dolce Maria, dedicado a la mujer que más ha inspirado a los músicos de todos los tiempos, por su condición de madre: la Virgen María.


Fanny Mendelssohn: Mayo

Fanny Mendelssohn (1805-1847), conocida también por su nombre de casada Fanny Hensel, no pudo gozar de tanta fama como su hermano Félix por las presiones de la época y de su familia para dedicarse por entero a ser ama de casa. Ya casada y con un hijo, no abandonó la composición y los conciertos, si bien quedaron restringidos al ámbito doméstico. Solía organizar conciertos de piano en su casa (como era habitual en el XIX) para sus familiares y amigos. En ellos daba a conocer sus obras. Algunas de sus composiciones fueron publicadas como obras de su hermano.
En 1841 comenzó la composición de una suite para piano titulada Das Jahr (el año) con doce números que representan los meses del año. Está inspirada en el año que pasó con su familia en Roma.
Aquí podéis escuchar el número correspondiente a mayo, mes del día de la madre.



Clara Schumann: Trío con piano, Op. 17.

Clara Schumann (1819-1896) Su apellido de soltera era Wieck. Tuvo ocho hijos con su gran amor, el compositor Robert Schumann. Extraordinaria pianista y compositora, había sido un prodigio musical desde muy pequeña. Viajó por todo el mundo dando conciertos de piano, especialmente tras enviudar. Esto le garantizaba el sustento para su familia pero también una gran realización personal. Sus hijas, especialmente la mayor, Marie, le ayudaron mucho a continuar con su carrera concertística, tanto cuidando de sus hermanos como realizando labores de asistentes en sus giras. 
El trío con piano Op. 17, una de sus obras más célebres, consta de cuatro movimientos. Clara Schumann empezó su composición en 1845, embarazada de su cuarto hijo. La concluyó el 12 de septiembre de 1846, en su aniversario de boda.



Obras inspiradas por madres o dedicadas a ellas


Amy Beach: El vals de mamá.

En 1871, con solo cuatro años de edad, Amy Marcy Cheney (célebre por su nombre de casada, Amy Beach) escribió sus primeras composiciones, un grupo de valses entre los que se encontraba uno dedicado a su madre: Mamma's waltz. Toda una proeza de esta niña prodigio que tenía oído absoluto y que antes de cumplir dos años ya podía improvisar una segunda voz para cualquier melodía que su madre cantase. Su madre, Clara Imogene Cheney, era una pianista con mucho talento. Aunque Clara era muy estricta con Amy y no la dejaba tocar el piano cuando era muy pequeña, la niña se quedaba embelesada viéndola tocar y por eso fue capaz de tocar varias canciones la primera vez que le permitieron sentarse al piano.
Mamma's waltz está disponible para escuchar en Spotify.

Antonín Dvořák: Canciones que mi madre me enseñó.

Esta canción para voz y piano fue escrita en 1880 por el compositor checo Antonin Dvořák (1841-1904). Forma parte de un ciclo de siete piezas llamadas Canciones gitanas, basadas en poemas de Adolf Heyduk.



Richard Strauss: Muttertändelei

Richard Strauss (1864-1949) escribió este lied cómico, fechado en 1899. En él, una orgullosa y feliz madre presume de lo guapo y simpático que es su hijo.


Edvard Grieg: El minué de la abuela

No hay que olvidar a las abuelas. Tampoco lo hizo Edvard Grieg (1843-1907) al escribir su Minué de la abuela, incluido en el noveno álbum de sus Piezas líricas (66 piezas breves para piano solo publicadas en diez volúmenes). 



Maurice Ravel: Mi madre la Oca.

Maurice Ravel (1875-1937) estuvo siempre muy apegado a su madre. La fascinación por el mundo infantil le acompañó toda su vida y se plasmó en obras como El niño y los sortilegios o Mi madre la Oca. Esta última es una suite para piano (con versiones para dúo de pianos o para piano solo) publicada en 1910 y orquestada poco después por el mismo Ravel. El personaje de Mamá Oca forma parte de la tradición como supuesta creadora de historias y cuentos infantiles.
Es probable que uno de los recuerdos más bonitos de la infancia sean los momentos en los que mamá o papá nos contaban cuentos. Por eso me gusta incluir esta obra, formada por los siguientes movimientos:
- Pavana de la Bella Durmiente
- Pulgarcito
- Feuchilla, emperatriz de las Pagodas
- Conversaciones de la Bella y la Bestia
- El jardín encantado



Podríamos mencionar otras obras como Un meinem Herzen, un meiner Brust, de Robert Schumann, Un réquiem alemán y Lullaby, de Johannes Brahms, A Mother’s grief, de Edvard Grieg, Hymn to the Mother of God, de John Taverner o Seis piezas para orquesta de Anton Webern.

Las madres en la ópera

En el mundo de la ópera suelen buscarse pasiones extremas y eso hace que muchos personajes operísticos sufran grandes tragedias (como Madame Butterfly) o se alejen del prototipo de madre cariñosa y abnegada.
Así ocurre con la Reina de la noche, de La flauta mágica de Mozart, aunque consigue engañar a Tamino con su primera aria: O zittre nicht, mein lieber Sohn, en la que canta:

¡No tiembles,
querido hijo mío!
Pues eres inocente, sabio y piadoso.
Un joven como tú
es el que mejor puede consolar
este corazón de madre
tan profundamente afligido.
He sido elegida para sufrir,
pues me falta mi hija;
al perderla a ella,
perdí toda mi dicha [...]




Otras veces, los personajes muestran el amor que tienen por sus madres, como en el dúo de Micaela y José de la ópera Carmen, de Bizet: parle moi de ma mère (háblame de mi madre). Micaela lleva a su hermano José noticias de su madre. Su mensaje principal es un beso: un preciado beso de su madre.

Debes ir, me dijo,
a la ciudad,
no queda lejos,
y una vez en Sevilla
¡deberás buscar a mi hijo, José,
mi niño!...
Y debes decirle que su madre
sueña con él día y noche aún ausente...
que ella está llena de esperanza,
que lo perdona y lo espera.
Todo esto, no lo olvides, dulce niña,
de mi parte le dirás
y este beso que te entrego
de mi parte le darás.



Don José recibe el beso a través de su hermana y entonces canta:

¡Puedo ver a mi madre!...
¡Sí, veo mi aldea natal!
¡Oh, recuerdos del pasado!
¡Dulces recuerdos del hogar!
¡Llenan mi corazón
con fuerza y coraje!
¡Oh, amados recuerdos!
¡Recuerdos del pasado!
¡Recuerdos del hogar!


Espero que hayáis disfrutado de este recorrido musical y que, como a José, también os traiga dulces recuerdos.

La flauta mágica con figuras de playmobil

Ya está disponible en mi web PlaymÓpera el argumento completo de La flauta mágica, de Mozart, recreado con figuras de PLAYMOBIL®.
Podréis ver unas galerías de imágenes de cada uno de los dos actos que componen este singspiel. Mediante unas flechas, podréis ir pasando de una escena a otra y leyendo unos textos que adaptan el argumento al público infantil.
También hay un enlace a un vídeo (subido a YouTube por otro usuario) con la ópera subtitulada.
En esta imagen veis la escena de la célebre aria de la reina de la noche, Der Hölle Rache.
Que lo disfrutéis.



La flauta mágica con figuras de playmobil

Ya está disponible en mi web PlaymÓpera el argumento completo de La flauta mágica, de Mozart, recreado con figuras de PLAYMOBIL®.
Podréis ver unas galerías de imágenes de cada uno de los dos actos que componen este singspiel. Mediante unas flechas, podréis ir pasando de una escena a otra y leyendo unos textos que adaptan el argumento al público infantil.
También hay un enlace a un vídeo (subido a YouTube por otro usuario) con la ópera subtitulada.
En esta imagen veis la escena de la célebre aria de la reina de la noche, Der Hölle Rache.
Que lo disfrutéis.



Redescubriendo el carnaval de los animales

Esta semana se han cumplido nueve años de la creación de este blog. ¡Cómo pasa el tiempo! Echando la vista atrás, encontramos que la primera publicación fue sobre El carnaval de los animales de Camille Saint-Saëns. En aquella publicación recomendábamos una página web sobre la obra. Aunque aquella página ya no se encuentra operativa, tenemos nuevos recursos educativos sobre El carnaval de los animales. Hoy os presentaré un par de libros con CD, un vídeo y unos juegos interactivos.
En primer lugar, quiero hablaros de un libro precioso con actividades de música y movimiento sobre esta obra, escrito por Eugènia Arús y Andrés Martínez, publicado por la editorial Bellaterra Música. Esta editorial tiene multitud de libros de música para niños, incluyendo series sobre compositores, obras, intérpretes, música y valores... con textos e ilustraciones muy cuidados. Tienen dos libros sobre El carnaval de los animales: uno con textos de Daniel Coma, ilustraciones de cada pieza e incluso manualidades sobre ellas y otro de la serie "Música y movimiento". Este último captó enseguida mi atención, no solo porque esta obra me gusta especialmente, sino por la maravillosa impresión que me causó Eugènia Arús en los cursos que imparte en Barcelona sobre método Dalcroze. Es una de esas profesoras capaces de transmitir la magia de la música y entusiasmar con cada palabra y cada sonido.
Los dos libros incluyen un CD con una adaptación de la obra para quinteto instrumental (piano, clarinete/clarinete bajo, flauta, violín y violonchelo). En la web de la editorial se pueden comprar las partituras de esta adaptación, que puede venir muy bien para escuelas de música en las que no se pueda contar con todos los instrumentos de la obra original.

Saint-Saëns compuso El carnaval de los animales en 1886. Esta "fantasía zoológica" fue concebida como una gran broma musical. Saint-Saëns creía que podía perjudicar su reputación como compositor y prohibió que se publicara durante su vida (con la única excepción del número del cisne). Sin embargo, tras su muerte, la obra fue publicada y adquirió fama universal.
Los 14 números de los que se compone esta suite son los siguientes:

1. Introducción y marcha real del león 
2. Gallinas y gallos 
3. Hemiones (animales veloces)
4. Tortugas
5. El elefante
6. Canguros
7. Acuario
8. Personajes de largas orejas
9. El cuco en el fondo del bosque
10. Pajarera
11. Pianistas
12. Fósiles
13. El cisne
14. Final

En el libro de música y movimiento de Arús y Martínez sobre El carnaval de los animales, se analizan de forma breve y amena los recursos compositivos de cada pieza de la suite y se lanzan varias propuestas didácticas dirigidas a niños de entre 2 y 7 años. Sin embargo, algunas de las ideas pueden ser aplicables a alumnos de lenguaje musical de nivel elemental, como los ejercicios de discriminación de intervalos (5ª justa en la "marcha real del león", 3ª Mayor en "El cuco"), de acordes (acordes disminuidos en "Acuario") o escalas (cromáticas, diatónicas, la escala dórica...) o el trabajo de conceptos como la forma musical, el compás o el tempo. El libro presta especial atención a la educación emocional, con un pequeño apartado para trabajar la emoción y la expresión a partir de cada pieza.
Un libro delicioso, aunque se hace muy breve, en el que se demuestra el conocimiento y sensibilidad de sus autores, siempre conscientes de las emociones que estas piezas pueden causar a los niños y niñas en las distintas edades.

Y para conmemorar estos nueve años de música y emociones, os dejo este vídeo de El carnaval de los animales realizado por Musicaeduca y una serie de juegos interactivos para realizar después de visionar el vídeo. Pincha aquí para acceder a los juegos.