La distonía focal al descubierto – Bocca Chiusa

“La distonía focal es el cancer de los músicos”. Esta fue una de las frases más chocantes que escuché ayer por la radio mientras desayunaba. Fue en el programa Equilibristas, de Radio 3, en el que entrevistaban a Joan Martí, director del documental Bocca Chiusa.

La cinta narra la experiencia de Bernat Xamena, un trompetista de jazz que de pronto no pudo seguir tocando debido a este grave problema. Martí y la presentadora Laura Martínez han ido desgranando las causas y efectos de esta patología neuronal y la pesadilla ante la que se encuentran los músicos que la padecen. La entrevista resulta amena a pesar de lo dramático de la cuestión y se puede escuchar desde el siguiente banner (empieza en la introducción a la entrevista):

Un 1% de músicos padece distonía focal

Parece una cifra muy baja, pero si nos paramos a pensar que cualquier orquesta o banda tiene fácilmente 50 miembros y que los intercambios y participación en más de una agrupación son muy frecuentes entre músicos no tardaremos en caer en la cuenta de que seguramente conocemos a alguien que padece distonía focal.

Sin ir más lejos, yo personalmente he convivido con dos personas que han padecido distonía focal. Uno de ellos es Rubén Pérez, trombonista que en la actualidad desarrolla su actividad en tierras granadinas. Hace algo más de dos años nos sorprendió con este articulo en el que exponía su experiencia al respecto; tal fue el interés despertado que tiempo después escribió otro articulo para completar su exposición.

Pero no son los únicos afectados con quienes me he encontrado. La distonía es poco conocida, incluso para quienes la sufren, por lo que no es extraño que no nos percatemos de su presencia o no la sepamos identificar/diagnosticar. A mi llegada al conservatorio profesional de Zaragoza tuve un alumno que tenía una relación muy peculiar con la tuba: parecía que su cuerpo se negara a tocar, girándole la cara -literalmente- al instrumento y generando una tensión muscular descomunal en todo su cuerpo.

En aquel momento no había oído hablar sobre la distonía focal, pero con el paso de las clases llegué a la conclusión de que había algún tipo de conexión entre la mente y el cuerpo. Así que focalicé las sesiones de clase en redescubrir el instrumento para que se “reconciliase” con él, haciendo ejercicios en esa dirección con notas largasy suaves despeocupadamente; tiempo después he sabido que mi intuición me llevba por labuena dirección, pues las pautas que marcan los especialistas en distonía focal van en ese sentido de reapropiarse de seguridad en uno mismo y confidencia con el instrumento. Cada vez estoy más convencido de que una parte muy importante de nuestros procesos de aprendizaje pasa por el lenguaje que utilizamos con nosotros mismos, y que las malas prácticas en este sentido (pensar en negativo sobre nosotros mismos y nuestras acciones) pueden llevarnos a somatizar lo que pensamos.

El equipo de Joan Martí y Bernat Xamena ha lanzado una campaña de crowdfounding para poder llevar a cabo la producción del documental, en la que voy a colaborar. Valga decir que no tengo ningún interés personal en dar publicidad a este proyecto -ni estoy implicado ni conozco a quienes lo están-, pero me parece un tema lo suficiente importante como para contribuir en su visibilización

 

 

La entrada La distonía focal al descubierto – Bocca Chiusa se publicó primero en Edu Ruano.. Blog sobre la tuba, la técnica en los instrumentos de viento metal y la interpretación musical.

Grandes oradores: César Gómez Mora, cobra más importancia saber comunicar de manera clara y atractiva.

¿Cuál es el origen de tu vocación por dictar conferencias?
Existe un antes y un después claro: en 2011 me uní a Valencia Toastmasters, un club de oratoria, y es ahí donde empieza mi camino hacia la profesionalización. Sin embargo recuerdo que ya haciendo la presentación del proyecto de fin de carrera me preocupé por hacer una presentación efectiva y diferente.

¿Qué impacto cree que tiene en las personas un buen mensaje?
Las personas somos comunicación. No hay proyecto ni emprendedor para el que la comunicación no haya sido una pieza necesaria. La buena comunicación hace que un grupo de personas trabaje hacia un objetivo común. La buena comunicación hace que los clientes se interesen por lo que vendemos. La buena comunicación hace que los inversores decidan apostar por nuestro proyecto.

¿Qué valor otorgas al desarrollo de la capacidad de hablar en público?
Somos seres sociales y la comunicación es el hilo invisible que nos une a todos como familias, como empresas y como sociedad. Estamos sumergidos en mensajes a diario: de nuestro teléfono, en la calle y en todos sitios. Precisamente por eso es tan importante un mensaje trabajado: en un mar de mensajes e información solo se escuchan los mejores.

En el mundo que viene, qué crees que tendrá más importancia a la hora de comunicar.
Más de 50 años de mensajes televisivos y publicidad nos han hecho selectivos e impacientes. Internet ha agudizado este síntoma. Hoy en día, si recibo un vídeo de YouTube de 10 minutos... me pienso si lo veo. Si el vídeo dura una hora, ni lo veo. Piensa lo que esto significa a todos los niveles. Estamos compitiendo a nivel comunicativo con mensajes super concentrados y efectivos. 

Cada vez somos menos sensibles a la mala comunicación. Un profesor que no es capaz de comunicar a este nivel, pierde a todos sus alumnos en media hora. O un profesional que hace un seminario y no se ha preparado: el público está ahí... pero está pensando en otra cosa: tanto el presentador como la audiencia están perdiendo el tiempo.

Cada vez cobra más importancia saber comunicar de manera clara y atractiva. Esto no solo se aplica a las presentaciones en público sino también a la comunicación por escrito.

¿Escribes como hablas? ¿Hablas como escribes?
Por supuesto que no. El medio escrito y el medio oral son totalmente diferentes y por tanto requieren tratamientos diferentes. El medio es el mensaje, como dijo Marshall McLuhan. 

Para empezar, una presentación la conduce el que habla, sin embargo un texto lo conduce el que lee. Cuando lees un texto, puedes volver a leer algo que no has entendido, como lector estás al volante. Sin embargo cuando escuchas una charla, no puedes volver atrás, el presentador dicta el ritmo. Además la densidad de información en un texto escrito es mucho mayor que en una charla. Estas dos diferencias dictan, por ejemplo, que se recomiende la repetición al hacer presentaciones, pero no al escribir.

Además, un texto escrito nos da pistas: párrafos, palabras en negrita, puntos, comas, capítulos, etc. Estos actúan como señales de tráfico que nos indican por dónde y hacia dónde vamos. También nos indican la jerarquía de la información y qué partes son más importantes que otras. En el lenguaje hablado todo esto se pierde, y el orador tiene que usar las pausas, la entonación, el volumen y la velocidad al hablar para ayudar al oyente a entender mejor el contexto e importancia de lo que está diciendo. Por ejemplo, cuando decimos una frase importante es recomendable hacer una pausa larga para subrayar su importancia, pero también para dar tiempo a la audiencia a asimilar lo que estamos diciendo.

¿Cómo preparas las conferencias?
Suena un poco obvio, pero trato de preparar siempre las charlas con dos ingredientes principales: tiempo y preparación. El tiempo lo necesito para poder ir mejorando la charla, investigar, dejar que los conceptos tomen forma en mi cabeza. Siempre empiezo con papel y boli, NUNCA con el PowerPoint. Lo primero que hago es pensar en la idea central: ¿qué quiero que se lleve la audiencia de esta charla? Porque no se van a acordar de todo. De hecho, olvidarán el 90%. Por tanto, es importante pensar en qué objetivo quiero conseguir como punto de partida. 

El segundo ingrediente es la preparación o más concretamente los ensayos. Los músicos ensayan, los actores ensayan y los deportistas entrenan. Sin embargo muchas veces los presentadores no nos preparamos ni ensayamos. La primera vez que hacemos nuestra charla es... en el escenario, cuando nos lo estamos jugando todo. Imagínate una cantante que canta una pieza por primera vez el día del estreno.

¿Qué haces para cuidar tu voz?
La voz es un poco mi asignatura pendiente. Tengo la suerte de respirar abdominalmente de manera natural, con lo cual ya tengo eso ganado. Trato de hacer deporte y comer bien. Entiendo que un corazón y pulmones sanos ayudan a tener una mejor voz.

¿Cómo has notado que evolucionaba tu voz conforme a tu experiencia?
Inicialmente no era consciente de mi voz ni mi lenguaje corporal. A medida que gané experiencia pasó algo muy curioso: empecé a usar un personaje. Mi yo del escenario hablaba diferente, con voz de orador. Mucha gente que me conocía decía que sonaba raro, que no era yo. Era como un mal actor interpretando a un buen orador. Con el tiempo trabajé en mi naturalidad y en el tono conversacional. Mi objetivo hoy en día es sonar como yo mismo, sonar natural.

¿Qué hace a un buen orador?
Es importante destacar que el buen orador se puede hacer. El buen orador domina una serie de habilidades que se pueden enseñar de manera muy fácil. Es un error pensar que algunos nacen con la habilidad de saber en público y otros no.

Los griegos resumieron esto en tres características: ethos, pathos y logos. Ethos es la capacidad de que la audiencia confíe en ti, mostrando confianza en ti mismo y demostrando credibilidad. Pathos es la capacidad de emocionar a la audiencia, contando historias y usando palabras que dibujen imágenes en las mentes de la audiencia. Logos es la capacidad de análisis y razonamiento lógico, estructurando nuestro discurso y referenciando datos y fuentes fiables.

¿Qué consejo darías a quien comienza en el mundo de la oratoria?
Que no piensen que se les va a ir el miedo escénico. El miedo escénico es parte del proceso. Podemos tener más o menos miedo, pero siempre tendremos algo. Lo mejor es no esperar a que se nos quite el miedo para empezar a hablar en público, sino hablar en público a pesar de tener miedo. Valiente no es el que no tiene miedo, sino el que hace lo que tiene que hacer a pesar de tener miedo.

¿Dónde pueden nuestros lectores encontrar información actualizada sobre tus próximas charlas?
Suelo escribir sobre oratoria en mi blog Muerte por PowerPoint (muerteporpowerpoint.com). Mi trabajo lo podéis ver, más que en mis charlas, en el trabajo que hago preparando a otros oradores en fourthwall.es. El 17 de febrero en TEDxUPValència (tedxupvalencia.com), y el 29 de abril en TEDxBerkleeValencia (tedxberkleevalencia.com) podéis ver a oradores a los que he ayudado a encontrar su voz.

Grandes oradores: César Gómez Mora, cobra más importancia saber comunicar de manera clara y atractiva.

¿Cuál es el origen de tu vocación por dictar conferencias?
Existe un antes y un después claro: en 2011 me uní a Valencia Toastmasters, un club de oratoria, y es ahí donde empieza mi camino hacia la profesionalización. Sin embargo recuerdo que ya haciendo la presentación del proyecto de fin de carrera me preocupé por hacer una presentación efectiva y diferente.

¿Qué impacto cree que tiene en las personas un buen mensaje?
Las personas somos comunicación. No hay proyecto ni emprendedor para el que la comunicación no haya sido una pieza necesaria. La buena comunicación hace que un grupo de personas trabaje hacia un objetivo común. La buena comunicación hace que los clientes se interesen por lo que vendemos. La buena comunicación hace que los inversores decidan apostar por nuestro proyecto.

¿Qué valor otorgas al desarrollo de la capacidad de hablar en público?
Somos seres sociales y la comunicación es el hilo invisible que nos une a todos como familias, como empresas y como sociedad. Estamos sumergidos en mensajes a diario: de nuestro teléfono, en la calle y en todos sitios. Precisamente por eso es tan importante un mensaje trabajado: en un mar de mensajes e información solo se escuchan los mejores.

En el mundo que viene, qué crees que tendrá más importancia a la hora de comunicar.
Más de 50 años de mensajes televisivos y publicidad nos han hecho selectivos e impacientes. Internet ha agudizado este síntoma. Hoy en día, si recibo un vídeo de YouTube de 10 minutos... me pienso si lo veo. Si el vídeo dura una hora, ni lo veo. Piensa lo que esto significa a todos los niveles. Estamos compitiendo a nivel comunicativo con mensajes super concentrados y efectivos. 

Cada vez somos menos sensibles a la mala comunicación. Un profesor que no es capaz de comunicar a este nivel, pierde a todos sus alumnos en media hora. O un profesional que hace un seminario y no se ha preparado: el público está ahí... pero está pensando en otra cosa: tanto el presentador como la audiencia están perdiendo el tiempo.

Cada vez cobra más importancia saber comunicar de manera clara y atractiva. Esto no solo se aplica a las presentaciones en público sino también a la comunicación por escrito.

¿Escribes como hablas? ¿Hablas como escribes?
Por supuesto que no. El medio escrito y el medio oral son totalmente diferentes y por tanto requieren tratamientos diferentes. El medio es el mensaje, como dijo Marshall McLuhan. 

Para empezar, una presentación la conduce el que habla, sin embargo un texto lo conduce el que lee. Cuando lees un texto, puedes volver a leer algo que no has entendido, como lector estás al volante. Sin embargo cuando escuchas una charla, no puedes volver atrás, el presentador dicta el ritmo. Además la densidad de información en un texto escrito es mucho mayor que en una charla. Estas dos diferencias dictan, por ejemplo, que se recomiende la repetición al hacer presentaciones, pero no al escribir.

Además, un texto escrito nos da pistas: párrafos, palabras en negrita, puntos, comas, capítulos, etc. Estos actúan como señales de tráfico que nos indican por dónde y hacia dónde vamos. También nos indican la jerarquía de la información y qué partes son más importantes que otras. En el lenguaje hablado todo esto se pierde, y el orador tiene que usar las pausas, la entonación, el volumen y la velocidad al hablar para ayudar al oyente a entender mejor el contexto e importancia de lo que está diciendo. Por ejemplo, cuando decimos una frase importante es recomendable hacer una pausa larga para subrayar su importancia, pero también para dar tiempo a la audiencia a asimilar lo que estamos diciendo.

¿Cómo preparas las conferencias?
Suena un poco obvio, pero trato de preparar siempre las charlas con dos ingredientes principales: tiempo y preparación. El tiempo lo necesito para poder ir mejorando la charla, investigar, dejar que los conceptos tomen forma en mi cabeza. Siempre empiezo con papel y boli, NUNCA con el PowerPoint. Lo primero que hago es pensar en la idea central: ¿qué quiero que se lleve la audiencia de esta charla? Porque no se van a acordar de todo. De hecho, olvidarán el 90%. Por tanto, es importante pensar en qué objetivo quiero conseguir como punto de partida. 

El segundo ingrediente es la preparación o más concretamente los ensayos. Los músicos ensayan, los actores ensayan y los deportistas entrenan. Sin embargo muchas veces los presentadores no nos preparamos ni ensayamos. La primera vez que hacemos nuestra charla es... en el escenario, cuando nos lo estamos jugando todo. Imagínate una cantante que canta una pieza por primera vez el día del estreno.

¿Qué haces para cuidar tu voz?
La voz es un poco mi asignatura pendiente. Tengo la suerte de respirar abdominalmente de manera natural, con lo cual ya tengo eso ganado. Trato de hacer deporte y comer bien. Entiendo que un corazón y pulmones sanos ayudan a tener una mejor voz.

¿Cómo has notado que evolucionaba tu voz conforme a tu experiencia?
Inicialmente no era consciente de mi voz ni mi lenguaje corporal. A medida que gané experiencia pasó algo muy curioso: empecé a usar un personaje. Mi yo del escenario hablaba diferente, con voz de orador. Mucha gente que me conocía decía que sonaba raro, que no era yo. Era como un mal actor interpretando a un buen orador. Con el tiempo trabajé en mi naturalidad y en el tono conversacional. Mi objetivo hoy en día es sonar como yo mismo, sonar natural.

¿Qué hace a un buen orador?
Es importante destacar que el buen orador se puede hacer. El buen orador domina una serie de habilidades que se pueden enseñar de manera muy fácil. Es un error pensar que algunos nacen con la habilidad de saber en público y otros no.

Los griegos resumieron esto en tres características: ethos, pathos y logos. Ethos es la capacidad de que la audiencia confíe en ti, mostrando confianza en ti mismo y demostrando credibilidad. Pathos es la capacidad de emocionar a la audiencia, contando historias y usando palabras que dibujen imágenes en las mentes de la audiencia. Logos es la capacidad de análisis y razonamiento lógico, estructurando nuestro discurso y referenciando datos y fuentes fiables.

¿Qué consejo darías a quien comienza en el mundo de la oratoria?
Que no piensen que se les va a ir el miedo escénico. El miedo escénico es parte del proceso. Podemos tener más o menos miedo, pero siempre tendremos algo. Lo mejor es no esperar a que se nos quite el miedo para empezar a hablar en público, sino hablar en público a pesar de tener miedo. Valiente no es el que no tiene miedo, sino el que hace lo que tiene que hacer a pesar de tener miedo.

¿Dónde pueden nuestros lectores encontrar información actualizada sobre tus próximas charlas?
Suelo escribir sobre oratoria en mi blog Muerte por PowerPoint (muerteporpowerpoint.com). Mi trabajo lo podéis ver, más que en mis charlas, en el trabajo que hago preparando a otros oradores en fourthwall.es. El 17 de febrero en TEDxUPValència (tedxupvalencia.com), y el 29 de abril en TEDxBerkleeValencia (tedxberkleevalencia.com) podéis ver a oradores a los que he ayudado a encontrar su voz.

10 pequeños consejos para oradores

Queridos oradores, os dejamos consos para que mejoréis en vuestras ponencias

1. Practica, practica, practica. Habla en público siempre que puedas. 

2. Esfuerzate en mejorar un poco cada día.  Mejorar como orador es cuestión de crecimiento. Planta buenas semillas y darán sus frutos.

3. Autodisciplina: sé constante y coherente en tu práctica.

4. Recuerda la fórmula de las tres D del éxito = Deseo+Determinacion+Diciplina.

5. No te andes con rodeos a la hora de presentar tu tema. Entra de lleno en el tema de la investigación.


6. Ordena toda la informacion relevante del tema del que se va a hablar.

7. Hazte un resumen de la información haciendo subtemas (entre 5 y 10).

8. Añade anécdotas.

9. No leer en ningún caso, necesitas mantener el contacto con tu audiencia y para ello debes aprenderte las ideas clave del discurso. Te ayudará preparar y redactar previamente un índice con introducción y conclusion y colocar palabras clave en el orden en que se vayan a decir. Dejar espacio entre palabras claves.

10. Familiarizate con la sala y comprueba los equipos antes de la conferencia.

10 consejos para oradores

Queridos oradores, os dejamos unos breves consejos para que mejoréis en vuestras ponencias:

1. Practica, practica, practica. Habla en público siempre que puedas. 

2. Esfuerzate en mejorar un poco cada día.  Mejorar como orador es cuestión de crecimiento. Planta buenas semillas y darán sus frutos.

3. Autodisciplina: sé constante y coherente en tu práctica.

4. Recuerda la fórmula de las tres D del éxito = Deseo+Determinación+Disciplina.

5. No te andes con rodeos a la hora de presentar tu tema. Entra de lleno en el tema de la investigación.

6. Ordena toda la información relevante del tema del que se va a hablar.

7. Hazte un resumen de la información haciendo subtemas (entre 5 y 10).

8. Añade anécdotas.

9. No leer en ningún caso, necesitas mantener el contacto con tu audiencia y para ello debes aprenderte las ideas clave del discurso. Te ayudará prreparar y redactar previamente un índice con introducción y conclusión y colocar palabras clave en el orden en que se vayan a decir. Dejar espacio entre palabras claves.

10. Familiarízate con la sala y comprueba los equipos antes de la conferencia.