Grandes oradores: César Gómez Mora, cobra más importancia saber comunicar de manera clara y atractiva.

¿Cuál es el origen de tu vocación por dictar conferencias?
Existe un antes y un después claro: en 2011 me uní a Valencia Toastmasters, un club de oratoria, y es ahí donde empieza mi camino hacia la profesionalización. Sin embargo recuerdo que ya haciendo la presentación del proyecto de fin de carrera me preocupé por hacer una presentación efectiva y diferente.

¿Qué impacto cree que tiene en las personas un buen mensaje?
Las personas somos comunicación. No hay proyecto ni emprendedor para el que la comunicación no haya sido una pieza necesaria. La buena comunicación hace que un grupo de personas trabaje hacia un objetivo común. La buena comunicación hace que los clientes se interesen por lo que vendemos. La buena comunicación hace que los inversores decidan apostar por nuestro proyecto.

¿Qué valor otorgas al desarrollo de la capacidad de hablar en público?
Somos seres sociales y la comunicación es el hilo invisible que nos une a todos como familias, como empresas y como sociedad. Estamos sumergidos en mensajes a diario: de nuestro teléfono, en la calle y en todos sitios. Precisamente por eso es tan importante un mensaje trabajado: en un mar de mensajes e información solo se escuchan los mejores.

En el mundo que viene, qué crees que tendrá más importancia a la hora de comunicar.
Más de 50 años de mensajes televisivos y publicidad nos han hecho selectivos e impacientes. Internet ha agudizado este síntoma. Hoy en día, si recibo un vídeo de YouTube de 10 minutos... me pienso si lo veo. Si el vídeo dura una hora, ni lo veo. Piensa lo que esto significa a todos los niveles. Estamos compitiendo a nivel comunicativo con mensajes super concentrados y efectivos. 

Cada vez somos menos sensibles a la mala comunicación. Un profesor que no es capaz de comunicar a este nivel, pierde a todos sus alumnos en media hora. O un profesional que hace un seminario y no se ha preparado: el público está ahí... pero está pensando en otra cosa: tanto el presentador como la audiencia están perdiendo el tiempo.

Cada vez cobra más importancia saber comunicar de manera clara y atractiva. Esto no solo se aplica a las presentaciones en público sino también a la comunicación por escrito.

¿Escribes como hablas? ¿Hablas como escribes?
Por supuesto que no. El medio escrito y el medio oral son totalmente diferentes y por tanto requieren tratamientos diferentes. El medio es el mensaje, como dijo Marshall McLuhan. 

Para empezar, una presentación la conduce el que habla, sin embargo un texto lo conduce el que lee. Cuando lees un texto, puedes volver a leer algo que no has entendido, como lector estás al volante. Sin embargo cuando escuchas una charla, no puedes volver atrás, el presentador dicta el ritmo. Además la densidad de información en un texto escrito es mucho mayor que en una charla. Estas dos diferencias dictan, por ejemplo, que se recomiende la repetición al hacer presentaciones, pero no al escribir.

Además, un texto escrito nos da pistas: párrafos, palabras en negrita, puntos, comas, capítulos, etc. Estos actúan como señales de tráfico que nos indican por dónde y hacia dónde vamos. También nos indican la jerarquía de la información y qué partes son más importantes que otras. En el lenguaje hablado todo esto se pierde, y el orador tiene que usar las pausas, la entonación, el volumen y la velocidad al hablar para ayudar al oyente a entender mejor el contexto e importancia de lo que está diciendo. Por ejemplo, cuando decimos una frase importante es recomendable hacer una pausa larga para subrayar su importancia, pero también para dar tiempo a la audiencia a asimilar lo que estamos diciendo.

¿Cómo preparas las conferencias?
Suena un poco obvio, pero trato de preparar siempre las charlas con dos ingredientes principales: tiempo y preparación. El tiempo lo necesito para poder ir mejorando la charla, investigar, dejar que los conceptos tomen forma en mi cabeza. Siempre empiezo con papel y boli, NUNCA con el PowerPoint. Lo primero que hago es pensar en la idea central: ¿qué quiero que se lleve la audiencia de esta charla? Porque no se van a acordar de todo. De hecho, olvidarán el 90%. Por tanto, es importante pensar en qué objetivo quiero conseguir como punto de partida. 

El segundo ingrediente es la preparación o más concretamente los ensayos. Los músicos ensayan, los actores ensayan y los deportistas entrenan. Sin embargo muchas veces los presentadores no nos preparamos ni ensayamos. La primera vez que hacemos nuestra charla es... en el escenario, cuando nos lo estamos jugando todo. Imagínate una cantante que canta una pieza por primera vez el día del estreno.

¿Qué haces para cuidar tu voz?
La voz es un poco mi asignatura pendiente. Tengo la suerte de respirar abdominalmente de manera natural, con lo cual ya tengo eso ganado. Trato de hacer deporte y comer bien. Entiendo que un corazón y pulmones sanos ayudan a tener una mejor voz.

¿Cómo has notado que evolucionaba tu voz conforme a tu experiencia?
Inicialmente no era consciente de mi voz ni mi lenguaje corporal. A medida que gané experiencia pasó algo muy curioso: empecé a usar un personaje. Mi yo del escenario hablaba diferente, con voz de orador. Mucha gente que me conocía decía que sonaba raro, que no era yo. Era como un mal actor interpretando a un buen orador. Con el tiempo trabajé en mi naturalidad y en el tono conversacional. Mi objetivo hoy en día es sonar como yo mismo, sonar natural.

¿Qué hace a un buen orador?
Es importante destacar que el buen orador se puede hacer. El buen orador domina una serie de habilidades que se pueden enseñar de manera muy fácil. Es un error pensar que algunos nacen con la habilidad de saber en público y otros no.

Los griegos resumieron esto en tres características: ethos, pathos y logos. Ethos es la capacidad de que la audiencia confíe en ti, mostrando confianza en ti mismo y demostrando credibilidad. Pathos es la capacidad de emocionar a la audiencia, contando historias y usando palabras que dibujen imágenes en las mentes de la audiencia. Logos es la capacidad de análisis y razonamiento lógico, estructurando nuestro discurso y referenciando datos y fuentes fiables.

¿Qué consejo darías a quien comienza en el mundo de la oratoria?
Que no piensen que se les va a ir el miedo escénico. El miedo escénico es parte del proceso. Podemos tener más o menos miedo, pero siempre tendremos algo. Lo mejor es no esperar a que se nos quite el miedo para empezar a hablar en público, sino hablar en público a pesar de tener miedo. Valiente no es el que no tiene miedo, sino el que hace lo que tiene que hacer a pesar de tener miedo.

¿Dónde pueden nuestros lectores encontrar información actualizada sobre tus próximas charlas?
Suelo escribir sobre oratoria en mi blog Muerte por PowerPoint (muerteporpowerpoint.com). Mi trabajo lo podéis ver, más que en mis charlas, en el trabajo que hago preparando a otros oradores en fourthwall.es. El 17 de febrero en TEDxUPValència (tedxupvalencia.com), y el 29 de abril en TEDxBerkleeValencia (tedxberkleevalencia.com) podéis ver a oradores a los que he ayudado a encontrar su voz.

Grandes oradores: César Gómez Mora, cobra más importancia saber comunicar de manera clara y atractiva.

¿Cuál es el origen de tu vocación por dictar conferencias?
Existe un antes y un después claro: en 2011 me uní a Valencia Toastmasters, un club de oratoria, y es ahí donde empieza mi camino hacia la profesionalización. Sin embargo recuerdo que ya haciendo la presentación del proyecto de fin de carrera me preocupé por hacer una presentación efectiva y diferente.

¿Qué impacto cree que tiene en las personas un buen mensaje?
Las personas somos comunicación. No hay proyecto ni emprendedor para el que la comunicación no haya sido una pieza necesaria. La buena comunicación hace que un grupo de personas trabaje hacia un objetivo común. La buena comunicación hace que los clientes se interesen por lo que vendemos. La buena comunicación hace que los inversores decidan apostar por nuestro proyecto.

¿Qué valor otorgas al desarrollo de la capacidad de hablar en público?
Somos seres sociales y la comunicación es el hilo invisible que nos une a todos como familias, como empresas y como sociedad. Estamos sumergidos en mensajes a diario: de nuestro teléfono, en la calle y en todos sitios. Precisamente por eso es tan importante un mensaje trabajado: en un mar de mensajes e información solo se escuchan los mejores.

En el mundo que viene, qué crees que tendrá más importancia a la hora de comunicar.
Más de 50 años de mensajes televisivos y publicidad nos han hecho selectivos e impacientes. Internet ha agudizado este síntoma. Hoy en día, si recibo un vídeo de YouTube de 10 minutos... me pienso si lo veo. Si el vídeo dura una hora, ni lo veo. Piensa lo que esto significa a todos los niveles. Estamos compitiendo a nivel comunicativo con mensajes super concentrados y efectivos. 

Cada vez somos menos sensibles a la mala comunicación. Un profesor que no es capaz de comunicar a este nivel, pierde a todos sus alumnos en media hora. O un profesional que hace un seminario y no se ha preparado: el público está ahí... pero está pensando en otra cosa: tanto el presentador como la audiencia están perdiendo el tiempo.

Cada vez cobra más importancia saber comunicar de manera clara y atractiva. Esto no solo se aplica a las presentaciones en público sino también a la comunicación por escrito.

¿Escribes como hablas? ¿Hablas como escribes?
Por supuesto que no. El medio escrito y el medio oral son totalmente diferentes y por tanto requieren tratamientos diferentes. El medio es el mensaje, como dijo Marshall McLuhan. 

Para empezar, una presentación la conduce el que habla, sin embargo un texto lo conduce el que lee. Cuando lees un texto, puedes volver a leer algo que no has entendido, como lector estás al volante. Sin embargo cuando escuchas una charla, no puedes volver atrás, el presentador dicta el ritmo. Además la densidad de información en un texto escrito es mucho mayor que en una charla. Estas dos diferencias dictan, por ejemplo, que se recomiende la repetición al hacer presentaciones, pero no al escribir.

Además, un texto escrito nos da pistas: párrafos, palabras en negrita, puntos, comas, capítulos, etc. Estos actúan como señales de tráfico que nos indican por dónde y hacia dónde vamos. También nos indican la jerarquía de la información y qué partes son más importantes que otras. En el lenguaje hablado todo esto se pierde, y el orador tiene que usar las pausas, la entonación, el volumen y la velocidad al hablar para ayudar al oyente a entender mejor el contexto e importancia de lo que está diciendo. Por ejemplo, cuando decimos una frase importante es recomendable hacer una pausa larga para subrayar su importancia, pero también para dar tiempo a la audiencia a asimilar lo que estamos diciendo.

¿Cómo preparas las conferencias?
Suena un poco obvio, pero trato de preparar siempre las charlas con dos ingredientes principales: tiempo y preparación. El tiempo lo necesito para poder ir mejorando la charla, investigar, dejar que los conceptos tomen forma en mi cabeza. Siempre empiezo con papel y boli, NUNCA con el PowerPoint. Lo primero que hago es pensar en la idea central: ¿qué quiero que se lleve la audiencia de esta charla? Porque no se van a acordar de todo. De hecho, olvidarán el 90%. Por tanto, es importante pensar en qué objetivo quiero conseguir como punto de partida. 

El segundo ingrediente es la preparación o más concretamente los ensayos. Los músicos ensayan, los actores ensayan y los deportistas entrenan. Sin embargo muchas veces los presentadores no nos preparamos ni ensayamos. La primera vez que hacemos nuestra charla es... en el escenario, cuando nos lo estamos jugando todo. Imagínate una cantante que canta una pieza por primera vez el día del estreno.

¿Qué haces para cuidar tu voz?
La voz es un poco mi asignatura pendiente. Tengo la suerte de respirar abdominalmente de manera natural, con lo cual ya tengo eso ganado. Trato de hacer deporte y comer bien. Entiendo que un corazón y pulmones sanos ayudan a tener una mejor voz.

¿Cómo has notado que evolucionaba tu voz conforme a tu experiencia?
Inicialmente no era consciente de mi voz ni mi lenguaje corporal. A medida que gané experiencia pasó algo muy curioso: empecé a usar un personaje. Mi yo del escenario hablaba diferente, con voz de orador. Mucha gente que me conocía decía que sonaba raro, que no era yo. Era como un mal actor interpretando a un buen orador. Con el tiempo trabajé en mi naturalidad y en el tono conversacional. Mi objetivo hoy en día es sonar como yo mismo, sonar natural.

¿Qué hace a un buen orador?
Es importante destacar que el buen orador se puede hacer. El buen orador domina una serie de habilidades que se pueden enseñar de manera muy fácil. Es un error pensar que algunos nacen con la habilidad de saber en público y otros no.

Los griegos resumieron esto en tres características: ethos, pathos y logos. Ethos es la capacidad de que la audiencia confíe en ti, mostrando confianza en ti mismo y demostrando credibilidad. Pathos es la capacidad de emocionar a la audiencia, contando historias y usando palabras que dibujen imágenes en las mentes de la audiencia. Logos es la capacidad de análisis y razonamiento lógico, estructurando nuestro discurso y referenciando datos y fuentes fiables.

¿Qué consejo darías a quien comienza en el mundo de la oratoria?
Que no piensen que se les va a ir el miedo escénico. El miedo escénico es parte del proceso. Podemos tener más o menos miedo, pero siempre tendremos algo. Lo mejor es no esperar a que se nos quite el miedo para empezar a hablar en público, sino hablar en público a pesar de tener miedo. Valiente no es el que no tiene miedo, sino el que hace lo que tiene que hacer a pesar de tener miedo.

¿Dónde pueden nuestros lectores encontrar información actualizada sobre tus próximas charlas?
Suelo escribir sobre oratoria en mi blog Muerte por PowerPoint (muerteporpowerpoint.com). Mi trabajo lo podéis ver, más que en mis charlas, en el trabajo que hago preparando a otros oradores en fourthwall.es. El 17 de febrero en TEDxUPValència (tedxupvalencia.com), y el 29 de abril en TEDxBerkleeValencia (tedxberkleevalencia.com) podéis ver a oradores a los que he ayudado a encontrar su voz.

Alejandro Hernández Seijó: Nunca te olvidas de lo que te hacen sentir

Proseguimos nuestra serie de Grandes Oradores con uno de los grandes gurús de la comunicación empresarial, el liderazgo, la negociación, autor de diversos libros. Nos anuncia su próximo curso abierto en Madrid en Mayo. Toda una referencia de la cual aprenderemos mucho:

¿Cómo preparas las conferencias?
Como cuando haces un puzzle, empiezo por la foto final de la caja. Primero decido qué quiero que la audiencia haga y después diseño el camino para llegar hasta allí. Voy llenando un sobre con todas las ideas que me vienen a la cabeza y después diseño la presentación en "analógico" sin PowerPoint.

Aquí tienes un link para que tus lectores accedan gratis a dos vídeos de mi vídeo curso para hablar en público donde explico cómo se hace.
¿Qué haces para cuidar tu voz? 
Usarla conscientemente, no grito ni la uso para llamar la atención como si fuera un altavoz. No carraspeo y bebo agua a sorbitos mientras hablo. Cuando llevo más de quince días seguidos de conferencias y de cursos necesito dormir ocho horas o tomar pastillas de propóleo natural que no lleve azúcar ni conservantes ni aditivos. Un caramelo no me ayuda. 

¿Cómo has notado que evolucionaba tu voz conforme a tu experiencia? 
Cuando la cuido tengo caudal para seguir sin parar. Si la fuerzo, en un solo día noto que le falta solidez. Procuro cambiar de tono cuando estoy muy cansado.

¿Qué hace a un buen orador?
Querer contar un mensaje que salga del corazón. Morirse por contar algo que sabes que va a ayudar a tu audiencia. Con las técnicas sólo se consigue conseguir oradores falsos y enlatados. ¿A quién prefieres a un orador perfecto o a uno verdadero? Tiene más posibilidades un orador real con defectos que uno perfecto que use técnicas.

¿Qué consejo darías a quien comienza en el mundo de la oratoria?
Que se apoye en su propio estilo personal y que nunca imite a otros. Debe identificar qué le hace único y después explotar esa diferencia. Yo tengo un truco que me funciona siempre: sólo hablo de lo que me emociona. Y cuando estoy emocionado lo cuento de manera natural, sin técnicas ni atajos milagrosos. 

¿Cuál es el origen de tu vocación por dictar conferencias?
Empecé como formador en una empresa gigante de distribución valenciana en al año 1992, y hasta hoy. Mi primera presentación la realicé en el colegio en Ohio, USA. Una de las asignaturas se llamaba Speech. Grabé un anuncio de cursos para aprender español. 

¿Qué impacto cree que tiene en las personas un buen mensaje?
Un buen mensaje emociona a las personas, y la emoción empuja a la acción. Piénsalo, cuando sales de una conferencia te olvidas de los números, del texto, de los datos y del PowerPoint, y nunca te olvidas de lo que te hacen sentir.

¿Qué valor otorgas al desarrollo de la capacidad de hablar en público?
Mucha porque el objetivo de una conferencia no es ni informar, ni entretener, ni aleccionar; el objetivo es la acción. Si consigues movilizarle a la acción te recordarán siempre. 

En el mundo que viene, qué crees que tendrá más importancia a la hora de comunicar.
No usar el PowerPoint y hablar desde el corazón al corazón de tu audiencia. Se abusa del uso del mando a distancia, ¡todos los presentadores lo tienen en la mano! El mando te ayuda a conectar con las transparencias y a desconectar con tu audiencia. Pon la tecnología a tu servicio y no en tu contra.

¿Escribes como hablas? ¿Hablas como escribes?
Aunque tengo publicados cuatro libros con Planeta, prefiero hablar a escribir porque expreso mejor mis emociones, mis gestos, y mi auténtico yo. 

¿Dónde pueden nuestros lectores encontrar información actualizada sobre tus próximas charlas?
El 95% de mis charlas son para corporaciones privadas y nunca las publico en las redes, sin embargo el 9 y 10 de mayo tengo un curso de negociación en abierto en Madrid: http://formacionejecutivos.com/taller-abierto-negociacion-venta/

Alejandro Hernández Seijó: Nunca te olvidas de lo que te hacen sentir

Proseguimos nuestra serie de Grandes Oradores con uno de los grandes gurús de la comunicación empresarial, el liderazgo, la negociación, autor de diversos libros. Nos anuncia su próximo curso abierto en Madrid en Mayo. Toda una referencia de la cual aprenderemos mucho:

¿Cómo preparas las conferencias?
Como cuando haces un puzzle, empiezo por la foto final de la caja. Primero decido qué quiero que la audiencia haga y después diseño el camino para llegar hasta allí. Voy llenando un sobre con todas las ideas que me vienen a la cabeza y después diseño la presentación en "analógico" sin PowerPoint.

Aquí tienes un link para que tus lectores accedan gratis a dos vídeos de mi vídeo curso para hablar en público donde explico cómo se hace.
¿Qué haces para cuidar tu voz? 
Usarla conscientemente, no grito ni la uso para llamar la atención como si fuera un altavoz. No carraspeo y bebo agua a sorbitos mientras hablo. Cuando llevo más de quince días seguidos de conferencias y de cursos necesito dormir ocho horas o tomar pastillas de propóleo natural que no lleve azúcar ni conservantes ni aditivos. Un caramelo no me ayuda. 

¿Cómo has notado que evolucionaba tu voz conforme a tu experiencia? 
Cuando la cuido tengo caudal para seguir sin parar. Si la fuerzo, en un solo día noto que le falta solidez. Procuro cambiar de tono cuando estoy muy cansado.

¿Qué hace a un buen orador?
Querer contar un mensaje que salga del corazón. Morirse por contar algo que sabes que va a ayudar a tu audiencia. Con las técnicas sólo se consigue conseguir oradores falsos y enlatados. ¿A quién prefieres a un orador perfecto o a uno verdadero? Tiene más posibilidades un orador real con defectos que uno perfecto que use técnicas.

¿Qué consejo darías a quien comienza en el mundo de la oratoria?
Que se apoye en su propio estilo personal y que nunca imite a otros. Debe identificar qué le hace único y después explotar esa diferencia. Yo tengo un truco que me funciona siempre: sólo hablo de lo que me emociona. Y cuando estoy emocionado lo cuento de manera natural, sin técnicas ni atajos milagrosos. 

¿Cuál es el origen de tu vocación por dictar conferencias?
Empecé como formador en una empresa gigante de distribución valenciana en al año 1992, y hasta hoy. Mi primera presentación la realicé en el colegio en Ohio, USA. Una de las asignaturas se llamaba Speech. Grabé un anuncio de cursos para aprender español. 

¿Qué impacto cree que tiene en las personas un buen mensaje?
Un buen mensaje emociona a las personas, y la emoción empuja a la acción. Piénsalo, cuando sales de una conferencia te olvidas de los números, del texto, de los datos y del PowerPoint, y nunca te olvidas de lo que te hacen sentir.

¿Qué valor otorgas al desarrollo de la capacidad de hablar en público?
Mucha porque el objetivo de una conferencia no es ni informar, ni entretener, ni aleccionar; el objetivo es la acción. Si consigues movilizarle a la acción te recordarán siempre. 

En el mundo que viene, qué crees que tendrá más importancia a la hora de comunicar.
No usar el PowerPoint y hablar desde el corazón al corazón de tu audiencia. Se abusa del uso del mando a distancia, ¡todos los presentadores lo tienen en la mano! El mando te ayuda a conectar con las transparencias y a desconectar con tu audiencia. Pon la tecnología a tu servicio y no en tu contra.

¿Escribes como hablas? ¿Hablas como escribes?
Aunque tengo publicados cuatro libros con Planeta, prefiero hablar a escribir porque expreso mejor mis emociones, mis gestos, y mi auténtico yo. 

¿Dónde pueden nuestros lectores encontrar información actualizada sobre tus próximas charlas?
El 95% de mis charlas son para corporaciones privadas y nunca las publico en las redes, sin embargo el 9 y 10 de mayo tengo un curso de negociación en abierto en Madrid: http://formacionejecutivos.com/taller-abierto-negociacion-venta/

Grandes oradores: Francisco Alcaide, el éxito es tener vocación de servicio

Hoy continuamos nuestra serie de Grandes Oradores con:

Francisco Alcaide Hernández (@falcaide) es conferenciante, formador y escritor en temas de management y desarrollo personal. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, licenciado en Derecho, Máster en Banca y Finanzas y Doctor cum laude en Organización de Empresas. 

Autor, sólo o en colaboración de ocho libros, entre ellos el bestseller Aprendiendo de los mejores (Alienta), ya en su 10ª edición, más de 20.000 ejemplares vendidos y único libro de un autor español entre los 25 mejores libros de negocios y desarrollo personal a nivel internacional junto a Daniel Goleman, Robert Kiyosaki, Warren Buffett o Jack Welch, entre otros. Su último libro publicado es Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición), nominado al Premio Knowsquare al mejor libro de empresa 2014.

¿Cuál es el origen de tu vocación por dictar conferencias?
Es la consecuencia natural al conocimiento y experiencia acumulados en torno al mundo del management y el desarrollo personal. Cuando te dedicas intensamente a una actividad, también tienes la necesidad de dar tu propia versión sobre aquello que consideras importante y utilizas los canales disponibles: libros, artículos, posts, clases y también conferencias.

¿Qué impacto cree que tiene en las personas un buen mensaje?
Un buen mensaje puede tener un impacto alto en la audiencia, pero lo importante es cambiar comportamientos (hábitos) y para ello hay que trabajar duro. Las conferencias sirven para inspirar, remover y movilizar, pero cualquier cambio es un proceso que hay que sufrir con disciplina, paciencia y actitud positiva.

¿Qué valor otorgas al desarrollo de la capacidad de hablar en público?
Muy importante. De hecho en mi libro Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edic.) hay un capítulo dedicado en específico en este tema, y allí contamos que hay estudios que demuestran que cuanto más habla una persona en público, su nivel de ingresos tiende a comunicar. 

En el mundo que viene, qué crees que tendrá más importancia a la hora de comunicar.
Comunicar siempre ha sido importante, pero en un mundo más competitivo adquiere todavía más relevancia. Hoy día recibimos más impactos y de manera más recurrente, con lo que la capacidad de captar la atención, en primer lugar, y de impactar, en segundo lugar, son claves. Lee Iacocca, presidente de Chrysler (1978–1992) decía: “Puedes tener ideas brillantes, pero si no logras comunicar, no te llevarán a ninguna parte”. Avanzar en la vida tiene mucho que ver con nuestra capacidad de persuadir, influir y convencer. Hace poco escribía sobre este tema en: La comunicación es la base del liderazgo.

¿Escribes como hablas? ¿Hablas como escribes?
Diría que más bien hablo como escribo, porque mi relación con la escritura es muy anterior a la de comunicar en público y hay una forma parecida de trasladar los mensajes a la audiencia, que intento que sea siempre sencilla, estructurada, clara y breve.

¿Cómo preparas las conferencias?
Lo primero de todo es saber quién es la audiencia. El protagonista en un evento no es el ponente sino el oyente. Los americanos dicen: no pain, no gain. Cuando alguien va a una conferencia, acude porque le duele algo (pain) y busca una solución (gain) a ese problema. Nuestra misión es identificar el dolor y darles una solución. Para ello tienes que saber por qué están ahí: necesidades, inquietudes, problemas o dificultades. El éxito siempre –y también en las conferencias– consiste en tener vocación de servicio, en querer ayudar. A la hora de preparar una conferencia siempre hay que hacerse esta pregunta: ¿Qué puedo hacer yo por la audiencia para que les vaya mejor en su vida? A partir de ahí puedes elegir las ideas claves (contenido) y vestirlas adecuadamente (diseño) para exponerlas.

¿Qué haces para cuidar tu voz?
Nada especialmente. Los cuidados normales sin excesos.

¿Cómo has notado que evolucionaba tu voz conforme a tu experiencia?
Quizás una voz más pausada, lentificando, recalcando más las ideas y los mensajes, y manejando mejor los silencios y las pausas.

¿Qué hace a un buen orador?
Cualquier conferencia se basa en tres patas y eso es lo que cuida un buen orador: Contenido, Diseño y Exposición. 
1) Contenido: tienes que saber mucho sobre lo tuyo. La pasión por tu tema es importante y nunca dejar de aprender si quieres aportar valor en tu disciplina.
2) Diseño: cómo das forma a todo eso que sabes. Es el empaquetado del contenido, cómo vas a presentar el contenido.
3) Exposición: naturalidad, humildad, entusiasmo, sencillez, claridad o brevedad, son algunos puntos clave.

¿Qué consejo darías a quien comienza en el mundo de la oratoria?
Que la buena oratoria no se improvisa. El éxito ama la preparación. Detrás de una habilidad solvente para hablar en público hay mucha reciedumbre. El éxito en cualquier campo es la suma de 3 cosas:
  1. Estudio: que lean libros sobre la materia y vean vídeos de otros ponentes y los analicen.
  2. Práctica: a hablar en público se aprende hablando en público. Que aprovechen o promuevan cualquier ocasión para hacerlo.
  3. Feedback: cualquier proceso de mejora no es una línea recta. Hay que tener una mirada crítica siempre para crecer.

¿Dónde pueden nuestros lectores encontrar información actualizada sobre tus próximas charlas?
En mis páginas web:

Y también en mi cuenta twitter y mi página facebook.