La envidia entre músicos

[Imagen principal de http://www.imujer.com/salud/7516/5-razones-por-las-que-la-envidia-perjudica-tu-salud-mental-y-fisica]

Hoy traducimos este interesante artículo de Linda Dessau. Nuestra intención traduciendo artículos al español es que todos los músicos de habla hispana puedan acceder a la gran cantidad de información en inglés que hay por la red. ¡Disfrutad de la lectura!

Traducido de la publicación Enzine Articles

Enlace al original: http://ezinearticles.com/?Jealous-Again—Jealousy-Among-Musicians&id=17842

Fecha: 2 Marzo 2005

Título original: Jealous Again – Jealousy Among Musicians

Los celos… ¿Lo sientes? ¿Los ves en los demás? ¿Dificulta tus relaciones con otros músicos? ¿Minan tu confianza? ¿Bloquean tu creatividad? Aquí te dejo algunas preguntas para ayudarte a aclarar estos sentimientos en tu vida diaria.

¿Qué están tratando de enseñarme mis celos?

En general, cuando tengo una emoción fuerte hacia una persona específica es o bien porque esa persona representa algo que no tolero o porque esa persona encarna algo que me gustaría poder hacer o tener. Recuerdo que cuando estudiaba en el conservatorio estaba increíblemente celosa de una compañera, cantante. De lo que era total y dolorosamente consciente (aunque por entonces nunca lo habría dicho) era de que esta persona era capaz de expresar plenamente tanto su sensibilidad como su talento, y yo no podía. Yo era una cantante mejor en casa, en mi habitación, que cuando estaba frente a otras personas, y eso es lo que no podía soportar de la situación. Al hacer lo que yo no podía, ella evidenciaba mi principal obstáculo. Era prácticamente imposible tener una buena relación con ella.

¿Cómo puedo identificar a esa persona como un compañero y no comparar nuestro trabajo?

¿Qué oportunidades tengo para colaborar con ella, para conseguir un apoyo mutuo y un intercambio de ideas? ¿Puedo abrirme a recibir ayuda de esta persona – retroalimentación, apoyo y amor? ¿Qué puedo, a su vez, dar a esta persona? Incluso el más famoso, el músico más exitoso es un ser humano igual que tú. Encuentra la conexión. ¿Qué puedo dar a un músico que es más original que yo?

¿Cómo puedo desarrollar confianza en mi mensaje, y expresarlo de manera auténtica?

Nunca voy a sonar como este otro músico, o cualquier otra persona. Puedes escuchar a músicos que te influyan, de manera inevitable harás comparaciones, pero mis palabras nunca sonarán exactamente igual que las de los demás, porque mi “historia”, mi vida, mis experiencias, mis cualidades, fortalezas y desafíos son completamente únicos en mí. Cuando honro mi singularidad, mi confianza crece, y se hace inútil compararme con los demás – no hay comparación. Esta cita de Martha Graham explica lo que quiero decir:

“Hay una vitalidad, una fuerza de vida, una energía, una aceleración, que se transmite a través de cada uno en sus acciones, y porque sólo hay uno como tú en todo el mundo, esta expresión es única. Y si la bloqueas, nunca existirá a través de cualquier otro medio y se perderá. El mundo no lo tendrá. No es tu trabajo determinar lo buena o mala que es, ni lo valiosa, ni cómo se compara con otras expresiones. Es tu trabajo expresarte de manera clara y directa, para dar a conocer esa parte de ti.” – Martha Graham, citado por Agnes DeMille, Martha: Vida y obra de Martha Graham

¿Cómo puedo desviar mi atención de esta persona y volver a centrarme en mí, en cómo mejorar mi propio éxito y plenitud creativa?

Si estoy celoso de alguien que gana un concurso de composición, puedo preguntarme: ¿en cuántos concursos de composición he entrado? Si soy celoso del tamaño de su base de fans, puedo preguntarme: ¿cómo estoy atrayendo nuevos fans y cómo estoy profundizando mi relación con los que tengo ahora? Si estoy celoso de la cantidad de canciones que han escrito, puedo preguntarme: ¿qué estoy eligiendo hacer con mi tiempo en vez de escribir canciones?

Una vez que he aprendido de esa persona, ¿cómo puedo dejar a un lado mi envidia?

A veces en la vida nos aferramos a las emociones mucho después de que hayan servido a su utilidad. Se convierten en algo confortable, familiar y más seguro que trabajar para llegar al lado contrario. Y sin embargo, también pueden abrumarnos y bloquear nuestra creatividad. Prueba la sensación análoga.

  1. En primer lugar, siente ese sentimiento – no lo suprimas, realmente deja que fluya.
  2. A continuación, expresa el sentimiento – escribir sobre ello, cantar, hablar de ello con alguien de confianza, reproducirlo con tu instrumento o expresarlo con tu arte.
  3. A continuación, puedes explorar el sentimiento – ¿qué es lo que intenta enseñarte, etc., tal y como he comentado en los puntos anteriores.
  4. Y finalmente dejarlo ir. Esto puede ser tan simple como decir una breve oración o afirmación (“Dejo ir los celos”, o “Tengo dones valiosos y únicos para ofrecer”), o escribiendo la sensación en un pedazo de papel y rompiéndolo.

Los celos tienen mucho que enseñarnos. Así que cuando aparezcan en tu vida, préstales atención. Si notas la envidia en los demás, ponte en su lugar y ayúdales a sentirse identificados. Revela tu humanidad. Que sepan que tienes algo que ofrecer.

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Siempre en competencia

Nos guste o no, los músicos estamos siempre en competencia. Es difícil enfrentarse a los sentimientos contradictorios que esta competencia nos puede provocar. A menudo, los colegas se convierten en competidores en un mundo en el que no sólo competimos por ser mejores músicos, sino muchas veces, por un trabajo.

La competencia ya empieza a alimentarse en los años de estudio: por unos resultados mejores, por un papel más importante en la orquesta, por el reconocimiento de los profesores o los compañeros… etc. Empezamos a tener sentimientos contradictorios, no es fácil competir contra amigos y compañeros. Así comienza nuestra andanza por la competitividad de la música, que continúa cuando nos enfrentamos a otros en audiciones y pruebas, o simplemente por el reconocimiento del público.

Sobrellevar la competencia

En la música, la jerarquización está siempre presente. Casi sin quererlo, vamos a estar en continua competencia. Un claro ejemplo de esto: los puestos en los atriles, que parecen asignarnos un valor por delante o por detrás de los demás.

Competir implica soportar cierta presión de tipo social. Al competir por algo, asumimos que si no lo logramos decepcionaremos a nuestro entorno, e incluso a nosotros mismos. Nuestros objetivos pueden interferir con los objetivos de otros, y debemos tener claro que no siempre podemos salir ganando. Por tanto, cuando nos fijamos metas que implican una competición, debemos ser cuidadosos y escoger unos objetivos personales. Por ejemplo: Si vas a un examen no debes plantearte como objetivo “Voy a sacar la nota más alta”, sino “Voy a sacar mejor nota que la última vez”. Si te planteas el primer objetivo, estás implicando el factor competencia con los demás, con lo que será un objetivo más inalcanzable y frustrante que el segundo.

La envidia

La envidia es ese sentimiento que surge cuando uno percibe el mundo como injusto porque otros tienen lo que él quiere. El éxito de los demás en sus carreras no te da ni te quita nada a ti. Cada uno tendrá sus oportunidades y sus logros. No obstante, la envidia es un sentimiento natural que muchos tienen de manera irremediable. A nadie le gusta sentir envidia, es irritante y no soluciona nada. Pero a veces, no podemos evitarlo.

La envidia tiene mucho que ver con la autoestima. La envidia nos pone en contacto con sentimientos de inferioridad. Es por ello que debemos centrarnos en la autoestima para dejar de sentir envidia y comenzar a cumplir con nuestros objetivos.

¿Cómo nos libramos de este sentimiento? Deseamos algo que otro tiene, así que tenemos dos opciones: o aceptamos nuestra realidad o luchamos para cambiarla. Como escribe Patricia Ramírez en BuenaVida “A veces pierde más tiempo criticando, desprestigiando y deseando lo de otros que invirtiéndolo en su mejora. Esa energía sería muy productiva si la gastara en evolucionar.”

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Con la amistad de por medio

Competir contra amigos por cosas que nos importan significa que más de una vez veremos cómo nuestro amigo se lleva lo que nosotros deseábamos. Muy pocos lo reconocerán, pero lo cierto es que no siempre seremos capaces de sentirnos felices por sus logros. El ego es el ego, y no podemos evitar pensar “podría haber sido yo”.

Sin embargo, es importante aprender a alegrarse por las cosas buenas que les pasan a nuestros compañeros. Ponte en su lugar e imagina lo mucho que te gustaría compartir tu alegría con él. Competencia sana, olvidando la envidia y centrándonos en lo bueno que es que un colega consiga un logro en su carrera.

 

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El músico dañino

Este post no va sobre un tipo de músico que exista como tal y que siempre se comporte de determinada manera. Va de ese músico dañino que a veces todos llevamos dentro. El de la mala actitud con los demás y consigo mismo. El que nos impide avanzar, nos daña y daña los demás.

El mundo de la música clásica es altamente competitivo. Además, esta competencia es directa y a menudo personal. Los músicos solemos conocernos entre nosotros, y tan a menudo podemos compartir escenario como enfrentarnos en una prueba de acceso, una audición, unas oposiciones, un concurso…etc. Esta relación personal-laboral es complicada de llevar. A veces surgen en nosotros actitudes negativas y dañinas, fruto de esta complicada relación.

La música inunda nuestro día a día. Es más que una ocupación o una profesión. Es un modo de vida. Por ello es normal que de esta forma tan personal de tomarnos la música surjan todo tipo de actitudes, positivas y negativas. Uno no hace más que luchar por sus logros personales, por su triunfo y por su carrera.

¿Cuáles son las actitudes del músico dañino? Como ya hemos dicho,  un músico dañino puede serlo consigo mismo o con los demás.

envidia musico

Consigo mismo:

  • Excesiva autocrítica: Para el músico dañino nada de lo que hace está a la altura. Nunca alcanza el nivel de los demás y se martiriza por ello. “No valgo” “Toco mal” “No tengo talento”
  • Ningún logro es suficiente: Por más que consiga pequeñas-grandes metas, siempre las achacará a la suerte o al contexto, nunca a su trabajo o al talento.
  • Falta de valentía: A la hora de enfrentarse a hitos en su carrera (concursos, pruebas…), siempre escogerá el camino fácil, excusándose en que no tiene tiempo para prepararse, no da el nivel…etc.

Con los demás:

  • Todos son unos enchufados menos él: Lejos de alegrarse de los logros de sus compañeros, siempre lo achacará a amiguismo, contactos… Además, alimenta este tipo de rumores.
  • Crítica destructiva: Observar y criticar es un buen ejercicio de aprendizaje. Sacar faltas por sacar es una mala práctica que sólo nos daña.
  • Incomoda a sus compañeros: En vez de apoyar a los que le rodean cuando tiene que tocar o cantar en conjunto, incomoda al compañero cuando comete algún error.
  • Esconde siempre las noticias de convocatorias para conseguir trabajo, con la esperanza de quitarse competencia, sin pensar que si sus compañeros están buscando trabajo, lo encontrarán del mismo modo que él lo hizo.
  • Se alegra del fracaso ajeno. Siempre que un compañero tiene una mala nota, un mal día de actuación… Se alegra interna o incluso externamente.

Seguro que te habrás reconocido en algunas de estas actitudes e incluso has recordado otras que también son igual de dañinas. A veces a los músicos nos sale este músico dañino de dentro. Todo esto está muy relacionado con nuestra autoestima. Cuida tu interior igual que cuidas tu técnica.


La salud emocional del cantante. Parte I: La inteligencia intrapersonal


Tan importante como la formación musical y vocal, es la educación emocional de un cantante. Es fundamental que los cantantes conozcan y experimenten el rico y diverso mundo emocional y sepan establecer mecanismos para equilibrar las emociones que experimente. 

Howard Gardner, en su teoría de las inteligencias múltiples, nos habla de una inteligencia intrapersonal que es aquella que se refiere a la autocomprensión, al acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones de estas emociones y finalmente ponerles nombre y recurrir a ellas como medio de interpretar y orientar la propia conducta.

Las personas que poseen una inteligencia intrapersonal notable, poseen modelos viables y eficaces de sí mismos. Pero al ser esta forma de inteligencia la más privada de todas, requiere otras formas expresivas para que pueda ser observada en funcionamiento.

Por otro lado tenemos la inteligencia interpersonal de la que hablaremos en un siguiente post, que permite comprender y trabajar con los demás, la intrapersonal permite comprenderse mejor y trabajar con uno mismo.  El sentido de uno mismo es una de las más notables invenciones humanas: simboliza toda la información posible respecto a una persona y qué es. Se trata de una invención que todos los individuos construyen para sí mismos.

En la medida en que una persona es capaz de identificar qué emoción experimenta tiene la capacidad de reaccionar de una manera controlada y adecuada. Si no es así las emociones pueden generar obsesiones, cambios en el carácter, etc.  Como personas y como cantantes debemos identificar y manejar nuestras emociones y saber gestionarlas para mantener nuestra psique y nuestra relación con nosotros mismos en perfecto estado.

Me gustaría hablar de algunas emociones que estoy segura que todo cantante ha experimentado:

En primer lugar, la envidia, muy común y que se traduce pensamientos del tipo "esa persona canta porque es un enchufado", " yo lo hago mejor que X persona", etc. Esta emoción hay que saber manejarla desde muy pronto porque de lo contrario las personas se vuelven desconfiadas, recelosas, ariscas, individualistas y egocéntricas. Sólo el humilde aprende y siempre hay personas mejores que nosotros y también peores... Cada cual tiene sus circunstancias y si envidiamos a alguien deberíamos desear también aquellas cosas malas que le han hecho ser como es y conseguir lo que tiene. Particularmente he vivido situaciones en las que en trasfondo de inseguridad, miedo y desconfianza y soberbia ha arruinado relaciones con otros cantantes. Por ejemplo, todos nos hemos visto en la tesitura de dar información sobre un curso, concurso, audición, etc. a algún colega. Particularmente con mis amigos nunca he dudado en informarles, porque siempre he creído que ganaría el mejor y si lo conseguía mi amigo yo me alegraría. En mi caso la persona siempre está primero, sé que en otros no y por ello deberíamos ver con qué tipo de personas tratamos y si son dignas de nuestra confianza. 

En segundo lugar la soberbia que es la creencia de que todo lo que uno hace es superior y que se es capaz de superar todo lo que hagan o digan los demás. Se traduce en pensamientos del tipo  "soy el mejor y los demás no valen nada" y en la incapacidad de reconocer y apreciar la valía de otros. Yo la percibo cuando al asistir a un concierto excepcional me encuentro con la típica persona que es incapaz de decir nada positivo y rendirse a la evidencia. Está claro que todo cantante necesita del reconocimiento de un público pero me gusta decir que lo que hay que buscar no es reconocimiento sino un mejor conocimiento y sobre todo reconocer cuando algo está bien.

En tercer lugar mencionaré la vanidad que se puede considerar una variante de la soberbia. Todos los cantantes tenemos un punto de vanidad que nos hace subirnos a un escenario y ponernos delante de un público pero debemos saber equilibrar nuestras emociones y saber en qué momento nos son de utilidad y en qué momentos no. Esa fuerza que nos permite enfrentarnos con el reto del escenario no es tan útil fuera de él y puede obstaculizar las relaciones con los colegas, la familia o los amigos por pretender acaparar un exceso de protagonismo. 

Hace un tiempo leí en un libro que narra conversaciones con varias cantantes que todas ellas habían disfrutado de un clima emocional adecuado que les había permitido llevar una vida sana, equilibrada y normalizada. Muchas de ellas hablaban de la importancia de sus familias y de sus hijos en su desarrollo personal y profesional. Por tanto no descuidemos estos aspectos en nuestras vidas.

Deberíamos ocuparnos de encarnar nobles cualidades que nos ayuden a estar en este mundo inestable y cambiante y nos permitan relacionarnos con nosotros mismos y con los demás de una manera sana y equilibrada.

¿Qué podemos hacer para cultivar esta inteligencia intrapersonal?

Las cualidades implicadas en este tipo de inteligencia son: la capacidad de establecerse metas, evaluar habilidades y desventajas personales y controlar el pensamiento propio. Estas cualidades se relacionan con las habilidades de: meditar, ser disciplinado, conservar la compostura y dar lo mejor de uno mismo. 

Por tanto será importante, por un lado cultivar ciertos hábitos mentales como: hacer visualizaciones, escribir un diario, tener amigos con los que compartir tanto lo bueno como lo malo, cultivar los lazos personales con otras personas.

y por otro practicar disciplinas que nos ayuden a conocernos mejor como pueden ser:
la  meditación, el mindfullnes, el yoga, el taichi, etc.