¡Qué bien nos lo pasamos fabricando instrumentos!

 Desde el día 12 al 15 de abril del 2011, en la clase de música del Severo Ochoa hemos realizado el TALLER DE INSTRUMENTOS de la Semana Cultural en la que celebramos el DÍA DEL LIBRO (23 de abril). Los niños/as de los diferentes ciclos han pasado por el aula musical para fabricar su instrumento. Hemos formado una orquesta muy original. ¿Quieres conocerla? Pues pon mucha atención.

Infantil: EL PELLIZCÓN


Los peques de infantil construyeron un pellicón. Este intrumento está elaborado con un vaso de yogur decorado al que hay que introducirle arroz y garbanzos. Al ponerle un globo tapando el orificio, ya tenemos nuestro instrumento terminado. ¡Musica maestro!




Primer Ciclo: EL TROMPETÓFONO

Con los alumnos/as de 1º, 2ºA y 2ºB, construimos el trompetófono, un instrumento muy divertido, que nos recuerda por su forma a una trompa. Se construye con un trozo de tráquea eléctrica enrollada al que se le pega con cinta adhesiva un embudo en un extremo y un pito de matasuegras por el otro. Tras esto, sólo nos falta decorarlo con papel de seda y cola. ¡Tutururuuuuuu!




Segundo Ciclo: EL PALO DE LLUVIA

Ahora le toca a 3º A, 3º B y 4º. A ellos y ellas les tocó fabricar el palo de lluvia con un tubo de cartón de los que sirven para enrollar las telas, al que le clavamos unos pocos clavos. Después le metimos dentro un puñado de arroz y macarrones, le pusimos dos tapones de cartón con silicona caliente y le pegamos una tira de papel decorativo. Al tocar todos, parecía que llovía en la clase. ¡Y nosotros sin paraguas!



  


Tercer Ciclo: EL SONAJERO DE NUECES

A los mayores de 5ºA, 5ºB y 6º les tocó el instrumento más difícil de fabricar. A un trozo de caña le pegamos con cola seis cordones con seis cáscaras de nueces rellenas de arroz. ¡Menos mal que algunas maestras habían vaciado previamente las nueces!

  
Pues esto fue todo desde el aula de música del Severo Ochoa. La experiencia mereció la pena porque aprendimos a reciclar materiales de desecho para hacer música con ellos e hicimos un trabajo en grupo muy divertido. Los niños y niñas de todo el colegio se portaron muy bien y todos disfrutamos mucho.

Música prohibida: Los nazis.

¿Qué poder tiene la música para que algunos regímenes totalitarios hayan querido manipularla, prohibirla o alterarla?. Imagino que en algunos casos porque la música representa parte de una cultura, a menudo de un modo particularmente intenso, que se quiere reprimir. En otros porque esos “efectos emocionales” e intensos eran considerados contrarios a unos determinados valores.
No hace mucho publiqué un artículo en hispasonic sobre la percepción de poder que durante la historia hemos tenido de este arte. En él me planteaba lo inocua que, para mí, es la música en sí misma y lo tremendamente poderosa que puede resultar si se mezcla con otras cosas, como ideas políticas o capítulos de nuestra vida cotidiana

La música es algo inocente si no la mezclan con otros elementos, incluso en sus géneros más “agresivos”. Es más, lo que se puede considerar música agresiva o dura con el tiempo suele contemplarse de un modo mucho más suave. La agresividad y brutalidad real del hombre no caduca con el paso de los años y los siglos.

Es de sobra conocido el odio que tenían los nazis por toda música negra y de origen judío. Por ejemplo la música de Mendelshon fue prohibida en 1934 por ser el compositor de origen judío (aunque luego se convirtiera al cristianismo) . Así mismo el fervor de los nazis por la música nacional de compositores alemanes como Bach, Beethoven y como no, Wagner con su peculiar “antisemitismo” ,era exagerada. Precisamente Wagner, en particular, fue ensalzado y “utilizado” en numerosas ocasiones por Hitler debido a su visión sobre la pureza racial de los Alemanes.

En 1938 fue organizada en Alemania por Goebbels, ministro de Propaganda del Tercer Reich, una exposición que llevaba por título “Música degenerada” (ya había organizado otra el año anterior titulada “Arte degenerado” en los que incluía a Kandinsky o Picasso entre otros). En ella se incluían grabaciones y partituras de Artistas “degenerados” como Mendelshon, Malher, Hindemith, Stravinsky, así como, obras de Jazz y música negra. Curiosamente este evento tuvo el efecto contrario, fue mucha la gente que descubrió nuevas músicas a las que hasta ese momento no había tenido acceso y Goebbels no dejó que la prensa hiciera mención sobre ella.

El orden ( o al menos la visión que los nazis tenían de él) también era objeto de obsesión por lo que toda música atonal y la mayoría de la música moderna o innovadora de la época también se prohibía y con ella el vasto repertorio de importantes (y menos importantes) compositores. La música debía cumplir con los standares clásicos, especialmente los románticos.

En el libro “El saxofón bajo” de Josef Skyorecky. El autor relata en el prólogo sus experiencias personales bajo la invasión nazi e incluye, a modo de ilustración, un decálogo que fue enviado a las agrupaciones musicales del momento (agradezco a los colegas del blog “la clave de Fa” que en su día lo publicaran) Un documento histórico que representa, de forma explícita, el control que pretendían tener los Nazis sobre la música. La primera vez que lo leí me costó creer que no se tratara de un texto ficticio.


Música prohibida: Los nazis.

¿Qué poder tiene la música para que algunos regímenes totalitarios hayan querido manipularla, prohibirla o alterarla?. Imagino que en algunos casos porque la música representa parte de una cultura, a menudo de un modo particularmente intenso, que se quiere reprimir. En otros porque esos “efectos emocionales” e intensos eran considerados contrarios a unos determinados valores.
No hace mucho publiqué un artículo en hispasonic sobre la percepción de poder que durante la historia hemos tenido de este arte. En él me planteaba lo inocua que, para mí, es la música en sí misma y lo tremendamente poderosa que puede resultar si se mezcla con otras cosas, como ideas políticas o capítulos de nuestra vida cotidiana

La música es algo inocente si no la mezclan con otros elementos, incluso en sus géneros más “agresivos”. Es más, lo que se puede considerar música agresiva o dura con el tiempo suele contemplarse de un modo mucho más suave. La agresividad y brutalidad real del hombre no caduca con el paso de los años y los siglos.

Es de sobra conocido el odio que tenían los nazis por toda música negra y de origen judío. Por ejemplo la música de Mendelshon fue prohibida en 1934 por ser el compositor de origen judío (aunque luego se convirtiera al cristianismo) . Así mismo el fervor de los nazis por la música nacional de compositores alemanes como Bach, Beethoven y como no, Wagner con su peculiar “antisemitismo” ,era exagerada. Precisamente Wagner, en particular, fue ensalzado y “utilizado” en numerosas ocasiones por Hitler debido a su visión sobre la pureza racial de los Alemanes.

En 1938 fue organizada en Alemania por Goebbels, ministro de Propaganda del Tercer Reich, una exposición que llevaba por título “Música degenerada” (ya había organizado otra el año anterior titulada “Arte degenerado” en los que incluía a Kandinsky o Picasso entre otros). En ella se incluían grabaciones y partituras de Artistas “degenerados” como Mendelshon, Malher, Hindemith, Stravinsky, así como, obras de Jazz y música negra. Curiosamente este evento tuvo el efecto contrario, fue mucha la gente que descubrió nuevas músicas a las que hasta ese momento no había tenido acceso y Goebbels no dejó que la prensa hiciera mención sobre ella.

El orden ( o al menos la visión que los nazis tenían de él) también era objeto de obsesión por lo que toda música atonal y la mayoría de la música moderna o innovadora de la época también se prohibía y con ella el vasto repertorio de importantes (y menos importantes) compositores. La música debía cumplir con los standares clásicos, especialmente los románticos.

En el libro “El saxofón bajo” de Josef Skyorecky. El autor relata en el prólogo sus experiencias personales bajo la invasión nazi e incluye, a modo de ilustración, un decálogo que fue enviado a las agrupaciones musicales del momento (agradezco a los colegas del blog “la clave de Fa” que en su día lo publicaran) Un documento histórico que representa, de forma explícita, el control que pretendían tener los Nazis sobre la música. La primera vez que lo leí me costó creer que no se tratara de un texto ficticio.


Música prohibida: Los nazis.

¿Qué poder tiene la música para que algunos regímenes totalitarios hayan querido manipularla, prohibirla o alterarla?. Imagino que en algunos casos porque la música representa parte de una cultura, a menudo de un modo particularmente intenso, que se quiere reprimir. En otros porque esos “efectos emocionales” e intensos eran considerados contrarios a unos determinados valores.
No hace mucho publiqué un artículo en hispasonic sobre la percepción de poder que durante la historia hemos tenido de este arte. En él me planteaba lo inocua que, para mí, es la música en sí misma y lo tremendamente poderosa que puede resultar si se mezcla con otras cosas, como ideas políticas o capítulos de nuestra vida cotidiana

La música es algo inocente si no la mezclan con otros elementos, incluso en sus géneros más “agresivos”. Es más, lo que se puede considerar música agresiva o dura con el tiempo suele contemplarse de un modo mucho más suave. La agresividad y brutalidad real del hombre no caduca con el paso de los años y los siglos.

Es de sobra conocido el odio que tenían los nazis por toda música negra y de origen judío. Por ejemplo la música de Mendelshon fue prohibida en 1934 por ser el compositor de origen judío (aunque luego se convirtiera al cristianismo) . Así mismo el fervor de los nazis por la música nacional de compositores alemanes como Bach, Beethoven y como no, Wagner con su peculiar “antisemitismo” ,era exagerada. Precisamente Wagner, en particular, fue ensalzado y “utilizado” en numerosas ocasiones por Hitler debido a su visión sobre la pureza racial de los Alemanes.

En 1938 fue organizada en Alemania por Goebbels, ministro de Propaganda del Tercer Reich, una exposición que llevaba por título “Música degenerada” (ya había organizado otra el año anterior titulada “Arte degenerado” en los que incluía a Kandinsky o Picasso entre otros). En ella se incluían grabaciones y partituras de Artistas “degenerados” como Mendelshon, Malher, Hindemith, Stravinsky, así como, obras de Jazz y música negra. Curiosamente este evento tuvo el efecto contrario, fue mucha la gente que descubrió nuevas músicas a las que hasta ese momento no había tenido acceso y Goebbels no dejó que la prensa hiciera mención sobre ella.

El orden ( o al menos la visión que los nazis tenían de él) también era objeto de obsesión por lo que toda música atonal y la mayoría de la música moderna o innovadora de la época también se prohibía y con ella el vasto repertorio de importantes (y menos importantes) compositores. La música debía cumplir con los standares clásicos, especialmente los románticos.

En el libro “El saxofón bajo” de Josef Skyorecky. El autor relata en el prólogo sus experiencias personales bajo la invasión nazi e incluye, a modo de ilustración, un decálogo que fue enviado a las agrupaciones musicales del momento (agradezco a los colegas del blog “la clave de Fa” que en su día lo publicaran) Un documento histórico que representa, de forma explícita, el control que pretendían tener los Nazis sobre la música. La primera vez que lo leí me costó creer que no se tratara de un texto ficticio.


Aliki Mini Assalam: partitura para PDI (1)

Desde que tengo PDI en clase, una de las utilidades que uso sistemáticamente es  proyectar las partituras que tocan o cantan los alumnos. Esto ha mejorado mucho la capacidad de seguir la notación, especialmente para los alumnos que tienen dificultades y se pierden con facilidad.
Esta versión, realizada en Flash, contiene un visor con el que el profesor o un alumno puede ayudar a seguir la partitura a sus compañeros durante  la interpretación. El ratón se sustituye por un visor transparente que muestra por donde vamos. (Pincha para ver ejemplo)


Explico a continuación cómo la realizarla con ayuda de Flash 8. El proceso está al alcance de cualquier usuario mínimamente familiarizado con el programa. En la siguiente entrada mostraré cómo podemos incorporarle un reproductor de mp3.

Paso 1 Preparar la partitura
Podemos escribirla con cualquier editor con el que estemos familiarizados. Yo he utilizado Musescore. En cualquier caso, es recomendable guardar la partitura como png. Este formato tiene la ventaja del fondo transparente, que  nos permite luego superponerla al color de fondo o a una imagen.

Paso 2 Situar la partitura en Flash 8
  • Abriremos Flash 8, crearemos un archivo nuevo y desde el menú 'Modificar' definiremos una pelicula de 550 x 400 pixeles y 24 fps (cuadros por segundo).

  • Ahora importaremos la partitura utilizando el menú Archivo/Importar/Importar a escenario. Buscamos la imagen png de la partitura y aceptamos. Aparecerá en el escenario a un tamaño mucho mayor que el cuadro de la escena flash, lo que podemos comprobar si seleccionamos la visualización 'Mostrar todo'

  • Vamos a reducir la partitura para que ocupe el cuadro central de la escena. Para ello abriremos el panel 'Transformar' desde el menú 'Ventana/Transformar' ( o Ctrl+T). Aplicaremos un porcentaje de reducción adecuado (tambien podemos hacerlo manualmente con la herramienta de transformación). El resultado será


  • La partitura, si bien ocupa ahora el centro de la escena, mantiene el formato A4 procedente de su anterior edición con Musescore. Además es muy recomendable transformar esta imagen de mapa de bits a un formato vectorial, más propio de flash y que nos permite infinidad de posibilidades posteriores de edición. Ello podemos hacerlo desde 'Modificar/Bitmap/Trazar mapa de bits'. En unos segundos tendremos la partitura convertida a formato vectorial, lo que reduce su tamaño y permite escalarla sin limite ni pérdida de calidad. Estos son los parámetros que podemos utilizar:

  • Podemos ahora, por ejemplo, borrar los elementos que no nos interesen (titulo, números de compás) o, seleccionándola toda, cambiar el color a un relajante azul marino, por ejemplo. A continuación, la seleccionamos y agrupamos todos sus elementos con Modificar/Agrupar o bien Ctrl+G. Utilizando la herramienta texto, colocamos un título, con lo que ya tenemos disponible esta fase del trabajo.

Paso 3 Diseñar el visor
  • El visor con el que vamos a seguir la partitura serà un círculo azul transparente que acompañará al movimiento el ratón. Para ello añadimos una nueva capa en la escena y en ella dibujamos, con la herramienta círculo, uno del tamaño que consideremos conveniente. Le aplicamos color de relleno azul y suprimimos la línea de contorno. A continuación lo guardamos como símbolo (F8) dándole el nombre 'Visor'. Le damos el nombre de instancia 'visor' (muy importante para que funcione luego)
  • Como queremos que sea semitransparente, una vez seleccionado, en el inspector de propiedades (abajo), le definimos en 'color' un  alpha del 30%. 


Paso 4 El momento del código 

Ahora insertamos una nueva capa, a la que llamaremos 'acciones' (por cierto, podemos llamar a las dos capas ya existentes 'partitura' y 'visor'), y pulsando F9, abrimos el inspector de acciones del fotograma. En él pegamos el siguiente código, que contiene ya líneas comentadas explicando lo que hace cada cosa: 

//Detiene en este fotograma
stop();
//Esconde el puntero del ratón.
Mouse.hide();
//Definimos una función que actúa cuando se mueve el ratón
_root.onMouseMove = function()
{
//lo que hace la función: el visor sigue las coordenadas del ratón
visor._x = _root._xmouse;
visor._y = _root._ymouse;
//la función se actualiza continuamente con cada movimiento del ratón
updateAfterEvent();
//Fin de las acciones de la función
};

El resultado podemos probarlo con el menú 'Control /Probar película"

Paso 5 Publicar
Publicar es generar una pelicula swf , un archivo html, etc a partir de nuestro fla. Podemos ir a 'Archivo/Configuración' y definir el lugar en el que queremos que se guarde. a continuación, con 'Publicar', la tendremos ya lista.

En la próxima entrada veremos como añadir un reproductor de la música de fondo, y hacer que el visor, opcionalmente,  se desplace automáticamente por las notas conforme suena la música de acompañamiento.