Para crear tú mismo

         La evolución de la música también ha llevado a la evolución de los medios de reproducción y grabación de la misma. Gracias a ello se ha podido evolucionar y disponer de música en cualquier momento y cualquier lugar, aunque nada sustituye la emoción de la música en directo.

          Os dejo un recurso muy interesante de la gran profesional Mª Jesús Camino para solucionar algunas de vuestras curiosidades sobre el aspecto que hemos hablado de la grabación y reproducción del sonido.

Evolución de los aparatos de reproducción y grabación del sonido
       
  Hemos estado trabajando en clase sobre la creación y función de los videoclips. Hemos visto uno de los más famosos mundialmente como es el de Michael Jackson "Thiller" y lo hemos analizado. También hemos hablado de la existencia e incluso importancia de los efectos sonoros es algunos videoclips. 

           A continuación os dejos el videoclip de Michael Jackson y otro video sobre los efectos sonoros hecho por RTVE y "Los Lunnis.

             Partiendo de ello os propongo el trabajo de este primer trimestre: La creación de vuestro propio videoclip personalizado o vuestro primer video-cuento-historia musicalizada. Os lo explico, consiste en que grabéis un breve video donde introduzcáis vosotros los efectos sonoros del mismo. Lo podéis hacer con los medios más sencillos que tengáis y de mos posibles modos:

- Con una canción que te guste grabar las imágenes con la historia que tú quieras mientras suena la música, creando un videoclip e introduciendo los efectos sonoros que desees. Puedes aparecer tú en el video o hacerlo con fotos o dibujos.

- Partiendo de un cuento o historia que te guste, ir grabando las hojas o imágenes del mismo mientras realizas los efectos sonoros que lo acompañan, o contarlo con tu voz hablada con expresividad  o cantada y realizar efectos.

 Se trata de utilizar tu imaginación y creatividad para hacer tu propia versión y creación de un cuento o historia musicalizada o un videoclip de una canción. Recuerda que los efectos sonoros refuerzan la emoción y sentimientos que pretendas despertar en el espectador.

 ¡Ánimo que puedes hacerlo genial! Los espero en clase.


Para ver el video sobre los efectos sonoros pincha en el siguiente enlace:

Seguridad en internet

Hola de nuevo a todos y todas.

          Estamos viviendo en un momento donde las tecnologías y el uso de internet es parte de nuestro día a día. Llevamos años trabajando y aprendiendo sobre el modo de adentrarnos en este mundo de un modo seguro y eficaz, pero me gustaría insistir sobre ello.

          Es importante que nuestra huella digital, que vamos creando nosotros mismos, sea la correcta y que conozcamos todo lo bueno que nos aporta y permite internet pero también, los riesgos y medidas a tomar para evitarlos que la navegación por la misma, las APP y redes sociales implican.

          Para ello os dejo un recurso con enlaces aclaratorios y páginas de ampliación de información al final que os puedan ayudar en ese camino seguro y gratificante. Pero no olvidéis lo más importante: sois menores y siempre hay un adulto al que acudir ante cualquier duda o aspecto nuevo que os surja. No tengáis prisa por investigar y utilizar internet y redes sociales que no os están permitidas porque el momento llegará lo disfrutaréis mucho más.


Seguimos repasando el lenguaje musical

Hola de nuevo a todos y todas:

                Os dejo otros ejercicios nuevos para que podáis comprobar si vuestros conocimientos sobre el lenguaje musical va mejorando. Debemos dar las gracias a Ana María Huarte, su creadora, por su trabajo y permitirnos utilizarlo. (recordad esperar un momento para que se carguen los recursos). ¡Vamos, al trabajo!






               Os dejo ahora otro recurso, pero esta vez su autora es beatrizenelcole, gracias de nuevo:

La música y las emociones


Buenos días de nuevo a todos y todas y espero que estéis genial. Os dejo una bonita imagen de nuestras playas ya que ahora mismo no podemos salir a verlas pero nos sirve para prepararnos para la siguiente actividad.

En esta ocasión os planteo otra actividad divertida y que podéis ir haciendo poco a poco, cada día un tema de los que se os propone o en ratos que necesitéis un poquito de tranquilidad. Os propongo que lo hagáis con toda la familia si les apetece, cada uno hace su propuesta de palabras en un papel diferente y después compartid experiencias ¡veréis qué curioso e interesante es!

No os asustéis que es muy fácil, todas las instrucciones están en la página web que os voy a enlazar para realizarlo. No es una idea original mía sino de Mª Jesús Camino, una profesora de música estupenda, pero es una actividad tan bonita que me ha parecido que es mejor compartir su página que elaborar yo algo nuevo. ¿Comenamos?

Para empezar solo tenéis que pinchar en la imagen y se enlaza a la página donde aparece todo.

https://caramellaapp.com/mariajesusmusica/bmB3bdI7q/7-palabras-7-musicas


Os reto a mandarme vuestros resultados en el apartado de comentarios del blog. De ese modo puedo ver  vuestro trabajo y valorarlo, pero no olvidéis poner al final del comentario vuestro nombre y apellidos y curso. Los comentarios no los publicaré para guardar los derechos de privacidad, solo serán visibles para mí y poder valorar el trabajo.

Uno, dos tres, comenzamos...

Rent – Cuando el dolor y la injusticia dan lugar a un hito, por Guillermo Názara

Os presentamos un nuevo artículo de nuestro autor invitado Guillermo Názara, un verdadero conocedor y amante de los musicales, espero que lo disfrutéis. Podéis seguirlo en twitter @MrNazara


Al día siguiente, la ciudad de Nueva York amaneció radiante. Sus calles, vacías por tan solo unos instantes, estaban impregnadas de la alegría y la ternura que cada año aterrizaban en el West Village, colándose en miles de hogares y convirtiéndose durante semanas los únicos sentimientos de sus huéspedes. Ya hacía tiempo que el invierno había desembarcado en Manhattan, pero sus gélidas brisas y oscuras jornadas no habían servido de obstáculo para que aquella conmovedora sensación, a la que muchos apodaban <<espíritu>>, renaciera en el corazón de todo ciudadano como ocurría cada diciembre; la Navidad acababa de llegar a la Gran Manzana. 

Sin embargo, el otro lado de la isla se había despertado inmerso en un ambiente gris y lúgubre. Los vecinos, quienes tan solo ostentaban ese título por alojarse en sus contenedores y en las esquinas de sus callejones, merodeaban por las destartaladas manzanas en busca de alguna prenda con la que abrigarse o de algo mínimamente comestible que llevarse a la boca. El espíritu navideño había pasado de largo; se había acomodado en los hogares más opulentos de la ciudad y se había olvidado de aquellos que, en ningún momento del año -o incluso de su vida-, habían sido receptores del más mínimo detalle material o fraternal. 

Pero hacía tiempo que la exclusión había dejado de ser uno de sus peores problemas, pues un enemigo de origen desconocido había irrumpido inesperadamente en su comunidad y amenazaba con destruir a todo aquel que se interpusiera en su camino. El miedo y la angustia se propagaban por cada rincón del East Village a pasos agigantados, cuyos habitantes eran conscientes de su impotencia para enfrentarse a un rival tan sumamente despiadado. 

De nada servía pedir ayuda. Sus constantes gritos de auxilio no hacían sino incentivar el rechazo de las más altas esferas, que condenaban a las víctimas de tan cruenta masacre, acusándolas de ser las responsables de su propia desgracia. Por otro lado, nadie podía hacer nada para mitigar aquella ola exterminadora que arramplaba con ferocidad por las calles de Nueva York. Sus heridos suplicaban, pero casi nadie escuchaba. Los mártires de aquel veloz exterminio se habían convertido en un incómodo tabú que los había apartado definitivamente del resto de la sociedad. Eran los 90 y el SIDA estaba ganando la batalla. 

Jonathan Larson, por aquel entonces tan solo un simpático y peculiar camarero de una de las hamburgueserías más concurridas de la Gran Manzana, no podía dar crédito a la trágica situación que, en aquel momento, muchos colectivos y minorías se veían obligados a afrontar completamente solos. Siempre había detestado la discriminación, sobre todo la que, desde hace tanto tiempo, se había llevado a cabo en contra de los homosexuales. Era un tema que le indignaba especialmente, no porque él hubiera sido víctima de tales acosos, sino porque afectaba a una de las personas que más quería del mundo. 

Cuando eran adolescentes, Matthew, su mejor amigo, decidió que Jonathan fuera el primero en saber que era gay. Confesarlo no le había resultado nada fácil, pero jamás se arrepintió de haberlo hecho. Desde ese instante, Jonathan se convirtió en su roca. Lo apoyaba constantemente, incluso en los incómodos momentos en los que Matthew tenía que comentar su sexualidad a gente que no era capaz de comprender que un hombre pudiera sentirse atraído por otros hombres. Pero ese miedo a hablar abiertamente sobre quién era se había disipado hacía bastante tiempo. A fin de cuentas, ya no tenía motivos para temer que lo excluyeran; sabía que Jonathan siempre permanecería a su lado. 

Ahora, varios años después, Jonathan volvía a ser el primero en conocer algo nuevo sobre Matthew. La única diferencia era que esta vez no se trataba de un rasgo o una faceta suya, sino de una espantosa noticia en la que, repentinamente, su amigo se había visto involucrado: Matthew acababa de ser diagnosticado como enfermo del SIDA. La situación era muy grave; los médicos le habían aconsejado que pusiera sus asuntos en orden cuanto antes. Era cuestión de meses que el temido desenlace tomara lugar. Por un momento, Jonathan se quedó congelado. Reaccionar ante tan fatídica novedad era casi imposible; estaba a punto de perder a una de las personas más importantes de su vida… 

Aún conmocionado, Jonathan intentó tranquilizar a Matthew. <<Todo va a salir bien>>, repetía una y otra vez; pero lo cierto es que sus palabras no eran más que un improvisado parche con el que disimular el dolor y, sobre todo, el miedo que sentía. Lo que Matthew padecía no tenía cura, por lo que pensar que su amigo se recuperaría no era siquiera una ilusión; era un autoengaño. No obstante, no iba a permitir que la amargura y la desesperación consumieran a Matthew tal y como estaban haciendo con la mayor parte de la gente que pasaba por la misma situación. Apoyaría y ayudaría a su amigo en todo lo que pudiera. Desde ese momento, ninguna cosa más ocuparía su mente. Lo que no sabía es que pronto esta empezaría a obsesionarse con la creación de su obra maestra. 

Unos pocos días después, Matthew descubrió una pequeña organización dedicada a la asistencia de enfermos del SIDA. No ofrecía métodos para sanarse, pero sí para sobrellevar el terrible trago que sus víctimas estaban pasando. No había nada que Matthew necesitara más en esos momentos que comprensión, no por parte de sus allegados, sino de aquellos que se sentían y se enfrentaban a lo mismo que él. No obstante, precisaba que, una vez más, su mejor amigo fuera partícipe de esta experiencia. 

Aquella mañana, ambos acudieron a la reunión. Allí, ante un puñado de atentas miradas que, en lugar de juzgar, mostraban su compasión, Matthew pudo expresar libremente el pánico que padecía, además de la rabia y la frustración que, día tras día, asolaban su mente. Una agradable sensación de satisfacción invadió los cuerpos de Matthew y Jonathan. El primero, por haber logrado compartir sus anécdotas y sentimientos con gente que los había vivido en su propia piel; el segundo, por haber encontrado la escena perfecta con la que denunciar las tremendas injusticias que, por aquel entonces, gente como su mejor amigo estaba sufriendo; y, en consecuencia, el argumento de una obra que muy pronto revolucionaría Broadway y que lo consagraría a él, Jonathan Larson –al que muchos veían como un músico fracasado condenado a pasarse el resto de su vida sirviendo mesas-, como artista.