Fecha límite de envío de solicitudes: 2 de mayo de 2016.
Más información en el siguiente enlace.
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Fecha de plazo para enviar solicitudes: del 14 al 19 de Abril de 2016.
Toda la información disponible en este enlace.
Como músico ya sabrás que nuestra profesión entraña un gran riesgo auditivo. Los músicos estamos expuestos a diario a sonidos por encima de lo recomendado. Para que te hagas una idea, el umbral del dolor se establece en los 120 dB. El nivel máximo recomendado en un entorno laboral es de 85 dB. Solamente el sonido de un contrabajo puede superar los 80 dB, con lo que todos los músicos nos exponemos a diario a niveles de sonido peligrosos para nuestra salud. Esto se agrava en los músicos de orquesta o en los que tocan instrumentos muy potentes, como la trompeta.
Según el centro médico Gaes, especializado en problemas auditivos, los acúfenos (también llamados tinnitus) son “ruidos que se perciben sin estímulos exteriores. Con frecuencia, este problema está asociado a una pérdida auditiva neurosensorial. Quien lo padece tiene la sensación de oír ruidos dentro de su cabeza. Normalmente, van asociados a una patología del oído interno.”
Estos ruidos que escuchamos pueden ser pasajeros o continuos, lo cual nos puede indicar la gravedad del problema que podemos estar sufriendo. Cuando el trastorno es leve, se suelen escuchar estos ruidos o pitidos por la noche en la cama, cuando hay más silencio a nuestro alrededor. Suele ser un sonido como un pitido, zumbido, ruido de red eléctrica, etc. Los más frecuentes suelen ser los de tono agudo.
Las causas pueden estar relacionadas con muchos factores, pero el que probablemente lo desencadena en los músicos es la exposición continuada a sonidos fuertes. Según un estudio finlandés que se llevó a cabo con profesionales de música clásica, el 15% de los músicos del estudio sufría tinnitus permanente. El tinnitus temporal afectaba a un 41% de los músicos en los ensayos en grupo y al 18% en los ensayos individuales. Es un problema tan frecuente en músicos que en ocasiones se le denomina mal de músicos.
La exposición a ruidos y sonidos fuertes es algo con lo que un músico tiene que vivir. No podemos dejar de tocar o de asistir a nuestros ensayos y clases. Sin embargo, existen muchos métodos para prevenir este tipo de problemas auditivos.
Lo más reco
mendable es usar unos protectores auditivos indicados para músicos. Escuchar acúfenos no tiene porqué ser un problema grave, sin embargo, puede desembocar en algo más serio que afecte a nuestra capacidad auditiva, ¡y el oído es nuestro primer instrumento!
Existen protecciones específicas para músicos, parecidas a tapones para los oídos, que pueden reducir mucho los decibelios que llegan a nuestro oído interno y así protegernos de futuros problemas auditivos.
TAPONES DE OÍDOS PARA MÚSICA EN VIVO
No hay mucha conciencia sobre el uso de este tipo de protecciones auditivas, y la mayoría de los músicos no las conoce. Sin embargo, se recomienda su uso tanto en el ámbito de la docencia como en el del espectáculo. Nosotros desde Gran Pausa también te recomendamos su uso. ¡Cuida tus oídos!
En la época que vivimos, las palabras como emprendedor, positivismo o proactividad son muy frecuentes. Todas hacen referencia a una forma de pensar y unas actitudes muy concretas. Hoy queremos hablar precisamente de una de ellas: la proactividad.
La proactividad es una actitud humana que implica que la persona tiene pleno control de su conducta y de sus decisiones. Es una características que tienen aquellas personas con iniciativa y creatividad, que a su vez se hacen totalmente responsables de sus acciones.
Las personas que toman una actitud proactiva se forman una serie de valores sobre los que fundamentan todas sus acciones. Sus emociones no dependen de su entorno, porque no son personas que se preocupen por las situaciones que no pueden controlar.
Por el contrario, las personas reactivas serían personas más pasivas, a las que les cuesta tomar decisiones o coger las riendas. Se dejan llevar más por las emociones que por los valores, y pueden sentirse influenciadas por el ambiente o las circunstancias.
Vamos a verlo con un ejemplo: Tenemos a dos músicos que se examinan ante un tribunal en unos meses. Uno de ellos es más proactivo, el otro es más reactivo. El primero se hará un planing de estudio y lo cumplirá, confiando en que el trabajo duro le va a proporcionar buenos resultados. El segundo estudia todos los días, pero sin objetivos ni organización. Llegado el día del examen ambos actúan ante el tribunal. El músico proactivo se siente satisfecho de su buen trabajo y se despreocupa, pues lo que el tribunal pueda opinar sobre su interpretación no es algo que esté bajo su control. El músico reactivo, por el contrario, entrará en la sala de examen preocupado y saldrá de la misma forma. Si los resultados son negativos, el músico proactivo no se sentirá triste o preocupado, pues es consciente de que ha estudiado, y de que los resultados llegarán tarde o temprano. El músico reactivo se sentirá afectado y triste, y se lo tomará como una afrenta personal.
La actitud proactiva puede ayudarnos a ser músicos más seguros de nosotros mismos. Si somos proactivos, tendremos la capacidad de decidir qué nos afecta y qué no. De esta manera, podemos conseguir un concepto mejor de nosotros mismos y conseguir ser más felices. No podemos cambiar las cosas que escapan a nuestro control: los resultados de una audición, las críticas tras un concierto, los imprevistos que podamos cruzarnos… etc. Si no podemos controlar todo esto, ¿por qué nos debe afectar? Si conseguimos abstraernos de todas estas cosas que escapan a nuestro control, conseguiremos ser más felices y sentirnos mejor con nosotros mismos.
Una de las principales características de las personas proactivas es la capacidad de iniciativa. Antes de esperar a que los demás nos den lo que queremos, tenemos que encontrar la forma de conseguirlo por nosotros mismos, ser emprendedores y dueños de nuestra propia vida. Si lo que quieres es dedicarte a la música, no tienes que esperar a que otro te ofrezca las oportunidades de hacerlo, también tú puedes crear tus propias oportunidades y conseguirlo. A veces podemos sentirnos mal porque nadie nos ofrece trabajo, pero esa es una actitud reactiva. Esperar a que los demás te proporcionen una felicidad que sólo tú puedes conseguir.
Para conseguir una actitud proactiva debemos primero fijarnos unos valores, y guiarnos por estos valores. Una vez los fijemos, todas nuestras decisiones deben asentarse en estos valores, no en las opiniones o decisiones de otros.
Otra de las claves de una persona proactiva es la organización y planificación de sus objetivos. Una vez fijados, los objetivos necesitan de un plan para llevarlos a cabo, para conseguirlos. Ya hemos hablado en otras ocasiones de cómo la planificación puede ayudarnos a mantener la motivación y a lograr nuestras metas de una forma ordenada y consecuente.