De Melania G. Mazzucco

"Le dice a Fabio Zandonà que Lorenzo ofreció su música al viento en Bala Bayak. Componía canciones en Afganistán, y por la noche, en el comedor, después de cenar, tocaba. Estaba aprendiendo a tocar el rubab, pero era mejor tocando la guitarra. Lo escuchaba todo el mundo, incluido el comandante. Lorenzo nos había pedido que escribiéramos las letras, porque él sabía escribir las notas, pero el uniforme le había arrebatado la inspiración. Ninguno de nosotros fue capaz de soltar siquiera una frase decente, sólo banalidades, y entonces el intérprete le recitó unos versos de un poeta místico, y Lorenzo se quedó deslumbrado. Una canción decía: El ramo de flores un día dará frutos, el halcón un día deseará ir de caza, pero nosotros hemos aparecido como las nubes y desaparecido como el viento. Tienes que intentar imaginarte estos versos y una voz joven, y el sonido de una guitarra acústica en el crepúsculo del desierto. Me gustaría haber grabado esa canción, para volver a escucharla. Pero a lo mejor ya habéis encontrado sus canciones. Tenéis que haberlas encontrado, en su equipaje... No puede haberlas improvisado así como así, seguro que ha dejado algo. [...]".


Limbo, Melania G. Mazzucco.








De Melania G. Mazzucco

"Le dice a Fabio Zandonà que Lorenzo ofreció su música al viento en Bala Bayak. Componía canciones en Afganistán, y por la noche, en el comedor, después de cenar, tocaba. Estaba aprendiendo a tocar el rubab, pero era mejor tocando la guitarra. Lo escuchaba todo el mundo, incluido el comandante. Lorenzo nos había pedido que escribiéramos las letras, porque él sabía escribir las notas, pero el uniforme le había arrebatado la inspiración. Ninguno de nosotros fue capaz de soltar siquiera una frase decente, sólo banalidades, y entonces el intérprete le recitó unos versos de un poeta místico, y Lorenzo se quedó deslumbrado. Una canción decía: El ramo de flores un día dará frutos, el halcón un día deseará ir de caza, pero nosotros hemos aparecido como las nubes y desaparecido como el viento. Tienes que intentar imaginarte estos versos y una voz joven, y el sonido de una guitarra acústica en el crepúsculo del desierto. Me gustaría haber grabado esa canción, para volver a escucharla. Pero a lo mejor ya habéis encontrado sus canciones. Tenéis que haberlas encontrado, en su equipaje... No puede haberlas improvisado así como así, seguro que ha dejado algo. [...]".


Limbo, Melania G. Mazzucco.








Sirenas






Sirena

Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.

Mario Benedetti


Claude Debussy "Nocturnos_III. Sirènes"


Sirenas






Sirena

Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.

Mario Benedetti


Claude Debussy "Nocturnos_III. Sirènes"


De Anna Gavalda

       "Estaba  en una sala de conciertos inmensa, una sala de conciertos a cielo abierto, de un extremo a otro de la Tierra, en mitad de la típica canción que te sobrecoge, y no tenía más remedio que estar a la altura de todos esos mecheros encendidos, todas esas pantallas y todos esos miles de velas mágicas que los ángeles dirigían hacia mí. Ya no tenía derecho a compadecerme de mi suerte, y hubiera deseado tanto que Francky pudiera disfrutarlo también..."
Billie, Anna Gavalda.