El siglo XX, hasta la segunda guerra mundial



Los inicios del siglo XX continúan la estela marcada en el siglo XIX. No es hasta la primera guerra mundial (1914-1918) cuando la sociedad, y sus formas de vida se ven drásticamente transformadas por la brutal experiencia del conflicto bélico. Es entonces cuando la sociedad se percata que la “concepción humanista” heredada de la “ilustración” no es más que una máscara donde encubrir las ambiciones de personas y naciones.
La segunda guerra mundial (1939-1945) supuso la derrota del nazismo, y con ello la hegemonía mundial de dos países: EEUU (Estados Unidos de América) y URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), con tendencias políticas muy enfrentadas.

Música
La primera década del siglo XX nos ofrece un panorama musical variopinto donde conviven diferentes estilos de componer música (impresionismo, expresionismo y postromanticismo) que comienzan a alejarse de la forma de hacer música del siglo XIX (el romanticismo) preludiando la aparición posterior de nuevos estilos (futurismo, dadaismo y dodecafonismo) donde la ruptura con el pasado es más que evidente. El pasado entiéndase como la música basada en las reglas de la tonalidad, pasado que tuvo su culmen en el romanticismo musical, y más concretamente, en la figura de Wagner.

Del impresionismo ya hemos hablado en el tema anterior. Resumiendo podemos decir que es un estilo típicamente francés, muy relacionado con el arte pictórico, y que basa su forma de hacer música o pintura en las impresiones recibidas de aquello que se quiere transmitir, saltándose las reglas del pasado, si con ello se consigue un resultado final más óptimo.

Sin embargo, el expresionismo es un movimiento típicamente germano, que aunque también tiene una relación directa con la pintura y la literatura, se caracteriza por la expresión del ser humano de una forma dura y pesimista.
En la obra pictórica “El grito” de Edward Munch, podemos ver reflejada la angustia y dolor del hombre debido a los conflictos y temores interiores.
El expresionismo musical se caracteriza por el uso de disonancias como elemento dramático; la utilización del sistema atonal, rompiendo con las reglas de organización de la melodía y la armonía; y la interpretación de algunas obras para pequeño grupo de cámara donde cada instrumento actúa como solista.
Ejemplo: “Pierrot Lunaire” de Schoenberg

El postromanticismo, está ligado a los nombres de Mahler y Strauss, dos de los grandes compositores de comienzos del siglo XX que obviaron los nuevos caminos que estaban tomando algunos de sus compañeros para realizar una música heredera del pasado, heredera de la música de Brahms y Wagner, música postromántica, música de grandes vuelos, que utiliza el lenguaje musical propio del romanticismo pero llevándolo a extremos, utilizando grandes orquestas y coros para interpretar sus obras.
Como ejemplos podemos escuchar las sinfonías de Mahler, y la música programática de “Así habló Zaratustra” de Richard Strauss.

El dodecafonismo. Schoenberg, tras su experiencia con la música expresionista (atonal) sintió la necesidad de crear un nuevo método de composición. Fue entonces cuando inventó el Dodecafonismo, o método de composición con doce sonidos que no guardan ninguna relación entre ellos. Este método consiste en ordenar los doce sonidos que hay en una escala cromática, como si nos inventásemos una nueva escala de doce sonidos sobre el que basar nuestra obras. Lo curioso es que Schoenberg establecía que no debía sonar un sonido de nuevo hasta que no se hubieran escuchado por completo el resto de sonidos de su escala (también llamada “serie”). Eso sí, las series podían ser modificas con técnicas contrapuntísticas como la retrogradación, el movimiento contrario y la retrogradación del movimiento contrario. Este nuevo método de composición produce la sensación de que no hay ningún orden jerárquico entre las notas, no hay ninguna nota dominante o tónica, lo que origina que suene de forma muy diferente a toda la música que se conocía hasta el momento. Lejos de caer en desuso, este sistema fue poco a poco calando hondo hasta llegar a la música serial que veremos en el próximo capítulo. Su máximo representante fue Schoenberg, como ya hemos visto, pero tuvo dos discípulos que también impulsaron y compusieron música basado en este peculiar método de composición: Alban Berg y Anton Webern.

Futurismo
Es un movimiento que nace en Italia alrededor de un grupo de compositores que pretendían introducir en la música: el ruido. Más importante que las obras que nos han podido quedar de este grupo es el nuevo tratamiento que confieren a la música, incorporando el ruido como un elemento más haciéndonos dudar en gran medida acerca de qué sonidos son musicales y qué sonidos no lo son, y por supuesto, convirtiéndose en punta de lanza de diferentes movimientos que van a tener lugar a lo largo de todo el siglo XX y XXI. Russolo fue uno de los compositores pioneros en esta tipo de música. Él junto a otros músicos construyeron una serie de instrumentos que producían ruido (los intonarumori) y expusieron su primer manifiesto futurista en el que decían:
“Procuraremos orquestar espiritualmente las multitudes que se atropellan, las estaciones ferroviarias, las fábricas... no olvidaremos los ruidos de las guerra moderna”
En 1913 dieron el primer concierto con esta obra: “Reunión de automóviles, El despertador de la ciudad”.

Dadaísmo
En 1924 se proclama “El manifiesto surrealista” a favor de la expresión libre de los impulsos subsconcientes e irracionales que existen en la mente de los hombres, y que reprimidos, suelen aflorar en los sueños. El Dadaísmo, muy vinculado a este manifiesto es más una actitud con un estilo. UNa actitud agresiva y dismitificadora del concepto de arte, y que se define como un arte antiestético.
El Dadaísmo exalta el absurdo. Más bien no es un movimiento creador, si no una propuesta radical que busca el impacto y el escándalo público. Si bien en música no hay obras representativas de este periodo, si va a servir de fuente de inspiración para futuras vanguardias posteriores como la Música Aleatoria.

Neoclasicismo
El neoclasicismo surge en la década de 1920 como una vuelta al pasado, como una revisión actual de músicas pasadas. No pretendía ir más lejos. Una música basada en la tonalidad y formas pasadas frente al subjetivismo de las músicas que se estaban llevando a cabo en esos momentos.
Algunas de sus características son: La recuperación de las formas musicales del barroco y del clasicismo. La vuelta a la tonalidad. Música agradable y fácil de escuchar.
El máximo exponente de este movimiento fue Igor Stravinsky con obras como “Pulcinella”.
Stravinsky, unos de los músicos más grandes del siglo XX, ya había destacado anteriormente con composiciones como el “Pájaro de fuego” o “La consagración de la primavera” donde trabaja de forma especial el ritmo dotándole a la música de pasajes violentos como antes nunca se habían oído, junto con un tratamiento de la orquesta rudo, casi salvaje, lo que provocó que el público de la época no entendiera esta música, produciéndose un sonado escándalo en su estreno en el año 1913. Posteriormente se adentró ́en la música neoclásica o el dodecafonismos, abordando estilos muy diferentes pero siempre dentro de una estética muy personal, lo que le ha convertido en uno de los grandes compositores de la música clásica.

El siglo XX, hasta la segunda guerra mundial



Los inicios del siglo XX continúan la estela marcada en el siglo XIX. No es hasta la primera guerra mundial (1914-1918) cuando la sociedad, y sus formas de vida se ven drásticamente transformadas por la brutal experiencia del conflicto bélico. Es entonces cuando la sociedad se percata que la “concepción humanista” heredada de la “ilustración” no es más que una máscara donde encubrir las ambiciones de personas y naciones.
La segunda guerra mundial (1939-1945) supuso la derrota del nazismo, y con ello la hegemonía mundial de dos países: EEUU (Estados Unidos de América) y URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), con tendencias políticas muy enfrentadas.

Música
La primera década del siglo XX nos ofrece un panorama musical variopinto donde conviven diferentes estilos de componer música (impresionismo, expresionismo y postromanticismo) que comienzan a alejarse de la forma de hacer música del siglo XIX (el romanticismo) preludiando la aparición posterior de nuevos estilos (futurismo, dadaismo y dodecafonismo) donde la ruptura con el pasado es más que evidente. El pasado entiéndase como la música basada en las reglas de la tonalidad, pasado que tuvo su culmen en el romanticismo musical, y más concretamente, en la figura de Wagner.

Del impresionismo ya hemos hablado en el tema anterior. Resumiendo podemos decir que es un estilo típicamente francés, muy relacionado con el arte pictórico, y que basa su forma de hacer música o pintura en las impresiones recibidas de aquello que se quiere transmitir, saltándose las reglas del pasado, si con ello se consigue un resultado final más óptimo.

Sin embargo, el expresionismo es un movimiento típicamente germano, que aunque también tiene una relación directa con la pintura y la literatura, se caracteriza por la expresión del ser humano de una forma dura y pesimista.
En la obra pictórica “El grito” de Edward Munch, podemos ver reflejada la angustia y dolor del hombre debido a los conflictos y temores interiores.
El expresionismo musical se caracteriza por el uso de disonancias como elemento dramático; la utilización del sistema atonal, rompiendo con las reglas de organización de la melodía y la armonía; y la interpretación de algunas obras para pequeño grupo de cámara donde cada instrumento actúa como solista.
Ejemplo: “Pierrot Lunaire” de Schoenberg

El postromanticismo, está ligado a los nombres de Mahler y Strauss, dos de los grandes compositores de comienzos del siglo XX que obviaron los nuevos caminos que estaban tomando algunos de sus compañeros para realizar una música heredera del pasado, heredera de la música de Brahms y Wagner, música postromántica, música de grandes vuelos, que utiliza el lenguaje musical propio del romanticismo pero llevándolo a extremos, utilizando grandes orquestas y coros para interpretar sus obras.
Como ejemplos podemos escuchar las sinfonías de Mahler, y la música programática de “Así habló Zaratustra” de Richard Strauss.

El dodecafonismo. Schoenberg, tras su experiencia con la música expresionista (atonal) sintió la necesidad de crear un nuevo método de composición. Fue entonces cuando inventó el Dodecafonismo, o método de composición con doce sonidos que no guardan ninguna relación entre ellos. Este método consiste en ordenar los doce sonidos que hay en una escala cromática, como si nos inventásemos una nueva escala de doce sonidos sobre el que basar nuestra obras. Lo curioso es que Schoenberg establecía que no debía sonar un sonido de nuevo hasta que no se hubieran escuchado por completo el resto de sonidos de su escala (también llamada “serie”). Eso sí, las series podían ser modificas con técnicas contrapuntísticas como la retrogradación, el movimiento contrario y la retrogradación del movimiento contrario. Este nuevo método de composición produce la sensación de que no hay ningún orden jerárquico entre las notas, no hay ninguna nota dominante o tónica, lo que origina que suene de forma muy diferente a toda la música que se conocía hasta el momento. Lejos de caer en desuso, este sistema fue poco a poco calando hondo hasta llegar a la música serial que veremos en el próximo capítulo. Su máximo representante fue Schoenberg, como ya hemos visto, pero tuvo dos discípulos que también impulsaron y compusieron música basado en este peculiar método de composición: Alban Berg y Anton Webern.

Futurismo
Es un movimiento que nace en Italia alrededor de un grupo de compositores que pretendían introducir en la música: el ruido. Más importante que las obras que nos han podido quedar de este grupo es el nuevo tratamiento que confieren a la música, incorporando el ruido como un elemento más haciéndonos dudar en gran medida a cerca de qué sonidos son musicales y qué sonidos no lo son, y por supuesto, convirtiéndose en punta de lanza de diferentes movimientos que van a tener lugar a lo largo de todo el siglo XX y XXI. Russolo fue uno de los compositores pioneros en esta tipo de música. Él junto a otros músicos construyeron una serie de instrumentos que producían ruido (los intonarumori) y expusieron su primer manifiesto futurista en el que decían:
“Procuraremos orquestar espiritualmente las multitudes que se atropellan, las estaciones ferroviarias, las fábricas... no olvidaremos los ruidos de las guerra moderna”
En 1913 dieron el primer concierto con esta obra: “Reunión de automóviles, El despertador de la ciudad”.

Dadaísmo
En 1924 se proclama “El manifiesto surrealista” a favor de la expresión libre de los impulsos subsconcientes e irracionales que existen en la mente de los hombres, y que reprimidos, suelen aflorar en los sueños. El Dadaísmo, muy vinculado a este manifiesto es más una actitud con un estilo. UNa actitud agresiva y dismitificadora del concepto de arte, y que se define como un arte antiestético.
El Dadaísmo exalta el absurdo. Más bien no es un movimiento creador, si no una propuesta radical que busca el impacto y el escándalo público. Si bien en música no hay obras representativas de este periodo, si va a servir de fuente de inspiración para futuras vanguardias posteriores como la Música Aleatoria.

Neoclasicismo
El neoclasicismo surge en la década de 1920 como una vuelta al pasado, como una revisión actual de músicas pasadas. No pretendía ir más lejos. Una música basada en la tonalidad y formas pasadas frente al subjetivismo de las músicas que se estaban llevando a cabo en esos momentos.
Algunas de sus características son: La recuperación de las formas musicales del barroco y del clasicismo. La vuelta a la tonalidad. Música agradable y fácil de escuchar.
El máximo exponente de este movimiento fue Igor Stravinsky con obras como “Pulcinella”.
Stravinsky, unos de los músicos más grandes del siglo XX, ya había destacado anteriormente con composiciones como el “Pájaro de fuego” o “La consagración de la primavera” donde trabaja de forma especial el ritmo dotándole a la música de pasajes violentos como antes nunca se habían oído, junto con un tratamiento de la orquesta rudo, casi salvaje, lo que provocó que el público de la época no entendiera esta música, produciéndose un sonado escándalo en su estreno en el año 1913. Posteriormente se adentró ́en la música neoclásica o el dodecafonismos, abordando estilos muy diferentes pero siempre dentro de una estética muy personal, lo que le ha convertido en uno de los grandes compositores de la música clásica.

El Método Suzuki

Origen

La Educación del Talento, el método de enseñanza desarrollado desde 1945 por el Dr. Sinichi Suzuki, se ha convertido en un movimiento internacional que ha contribuido a la evolución de muchas de las teorías sobre la educación infantil.

El Dr. Suzuki nació en Japón en 1898 en una familia de luthiers. No empezó a estudiar violín hasta la edad de 17 años. Completó su formación en Alemania con Karl Klingler. Allí conoció a grandes músicos europeos; la cultura occidental le influyó profundamente.

Lengua materna

El método de enseñanza del Dr. Suzuki se basa en una sola idea, que él llamó de la “Lengua Materna“. Observó que todos los niños aprenden a hablar su propia lengua con gran exactitud, reproduciendo hasta los acentos locales, para lo cual, se necesita una gran capacidad.

Los niños están impregnados por los sonidos de su lengua desde su nacimiento, lo que le hizo intuir que si los niños estuvieran envueltos por los sonidos musicales del mismo modo, desarrollarían una habilidad tan extraordinaria en la música como en la lengua.

Es el concepto de la “Lengua Materna”. La idea del Dr. Suzuki, no es solamente un método de educación, sino también una Filosofía fundada en el respeto al niño como persona y en el concepto de que la habilidad no se hereda sino que se aprende y se desarrolla.

Empezar el aprendizaje a edad precoz.

Los niños pueden empezar mucho antes de lo que estiman adecuado los educadores tradicionales. Este arranque precoz (alrededor de 3 o 4 años) les ayuda a obtener una gran habilidad a una edad en la que, tradicionalmente, no son considerados como capacitados para empezar.

Otra implicación de la idea de “Lengua Materna” es que el ritmo de avance viene dictado por el niño y no por la edad o por otros factores. Un niño empieza a andar cuando está preparado para ello, es imposible hacerle andar antes. Por eso, los comienzos con los más jóvenes son muy lentos; sin embargo se observa un mejor desarrollo a largo plazo.

Si en este terreno el niño es respetado y alentado, pero no forzado, saldrá de ello con una realización personal más equilibrada, además de la habilidad musical que habrá desarrollado.

Los niños que empiezan muy temprano llegan a aprender más profundamente y tocan con más gusto y soltura.

La repetición del repertorio tiene una doble implicación. Por un lado el desarrollo de la memoria en una etapa fundamental del desarrollo de la vivacidad del espíritu y la naturalidad de la expresión. Por otro lado -y en consecuencia- el niño que tiene una memoria entrenada aprende y asimila más rápidamente. De este modo se logra una excelente conexión entre la escucha y la producción de sonido.

Desarrollar la memoria y la concentración.

Una de las ventajas de este método es el desarrollo de la capacidad de retener fácilmente. Desde el principio los niños aprenden a memorizar y a reproducir ritmos y melodías, gracias a la escucha.

Comienzan por retener piezas cortas que gradualmente se alargan, manteniendo todas las piezas anteriores que contribuyen a un entrenamiento constante de la memoria.

El entrenamiento de una buena memoria genera una buena concentración y la interpretación surge de por si. Una mala memoria llena de obstáculos al intérprete.

Este desarrollo de la memoria en los niños repercute hasta en su trabajo escolar, a menudo basado en esta capacidad.

Lenguaje musical: solfeo.

Al principio no se les pide a los niños conocer solfeo para reproducir sus piezas.

La música es un medio sonoro, como la lengua materna. No se espera de un niño que sepa leer antes de enseñarle a hablar.

Así la noción de solfeo propiamente dicha interviene más tarde, cuando el niño tiene ya desarrollada naturalmente su habilidad para escuchar y reproducir los sonidos musicales.

En poco tiempo los niños aprenden a leer y escribir los sonidos que reconocen fácilmente tras sus años de instrumento.

Papel de los padres.

Uno de los padres tiene la obligación de asistir a las clases del niño.

El profesor le enseñará a proseguir en casa la acción emprendida en la clase, por lo que será iniciado antes que el niño en los rudimentos del estudio del instrumento.

La influencia más considerable en el entorno del niño proviene de sus padres, cuya responsabilidad mayor es la de influir seguridad en sus hijos. Si los padres manifiestan su amor y lo centran en los esfuerzos y logros de su hijo, aprender música o cualquier materia constituirá una feliz experiencia.

En la “Educación del Talento” los padres tienen el papel primordial de crear un buen entorno musical; hacer escuchar buena música al niño con discos y llevarle a menudo a conciertos.

Es importante que los padres trabajen en un sentido positivo con el niño: la manera de hablarles, de premiarles, de regañarles, de tocarles.

Se trata de enriquecer el papel educador de los padres a través de la música, para desembocar en una relación padre/hijo más completa y más humana que les ayudará siempre en la vida.

Grupo e individualidad.

Todos los alumnos en el Método Suzuki reciben una clase particular cada semana. El contacto de la clase individual que recibirán de su profesor permitirá asegurar la evolución y el desarrollo de su personalidad.

Por otra parte, las clases de grupo y manifestaciones tales como conciertos, audiciones, etc. le ayudarán a afirmarse en presencia de los demás, aceptándoles al tocar con ellos.

En todo caso los alumnos se benefician cada semana de una clase particular y otra de grupo. Estas dos clases, diferentes por su estilo, constituyen un equilibrio importante permitiendo ayudar mejor al niño y viéndole evolucionar en dos situaciones distintas.

La clase particular atiende a su evolución interior, mientras que la clase de grupo le permite más independencia y compromete su responsabilidad.

Importancia de la escucha y de la repeticion.

En la “Educación del Talento” se hace hincapié en la repetición. Los niños escuchan una y otra vez las grabaciones y tocan sus piezas muchas veces.

La experiencia nos demuestra que entre dos niños que estudian lo mismo, el que más oye y escucha en casa, termina por obtener una mayor facilidad de aprendizaje y más musicalidad.

El número de repeticiones que un niño necesita durante el aprendizaje es desconocido y variable de un niño a otro. No contamos nunca cuantas veces decimos mamá antes de que el niño conozca al fin esta palabra. Estamos dispuestos a repetirla tantas veces como sea necesario. Incluso cuando el niño esté listo para decir esta palabra, se repetirá múltiples veces, haciéndola así parte integrante de su lengua.

En la aproximación musical del Dr. Suzuki los niños procederán del mismo modo con las piezas que aprenden. Estas serán oídas y tocadas repetidamente con el fin de permitir la integración de su ritmo y melodía, así como las dificultades técnicas de estas para el niño.

El profesor.

El profesor forma parte del entorno del aprendizaje y debe tener una actitud de amor, de apoyo y de motivación hacia el niño.

A este efecto es necesario que él haya entendido perfectamente que el “Método Suzuki” no es un simple método del que se compran los libros para seguir la enseñanza de algunas piezas como con cualquier otro método tradicional. Desgraciadamente este tipo de actitud se encuentra a menudo en cada país donde aparece como nuevo el Método Suzuki por culpa de la falta de información sobre su filosofía, su funcionamiento y su aplicación.

Asi, es corriente oír hablar de clases “Suzuki” donde se estudia cada pieza sin saber que se debe escuchar la grabación correspondiente; donde las clases dadas no se dan en grupo sino solamente en clases individuales sin tener en cuenta la importancia y necesidad coexistente de las dos; donde se evita tal o tal pieza sin darse cuenta de que se quita mucha eficacia a una progresión larga y minuciosamente pensada y probada; donde se ejerce una presión sobre el niño para que aprenda rápidamente las piezas con vistas a llegar a un nivel preciso en un momento preciso.

Tocar correctamente un instrumento y amar a los niños no es suficiente para ser un buen profesor Suzuki. La incapacidad de un profesor para enseñar puede llevar consigo presiones sobre el niño así como desalientos y frustraciones.

No se debe calificar demasiado pronto a un niño de dotado o no dotado. Esta falta de comprensión del material técnico y psicológico necesario por parte del profesor, en el caso de ser persistente, puede conducir hasta terminar por generar una explicable aversión en el niño.

Es preciso insistir en que enseñar a niños requiere métodos a menudo muy diferentes a la manera en que el mismo profesor fue enseñado.

Los libros del método no dan ninguna indicación sobre la manera de enseñar; se da por supuesta la necesidad de una formación, impartida por especialistas en el método.

Los profesores del método Suzuki acuden regularmente a seminarios, lugares de intercambios y de nuevas ideas. Es una de las condiciones esenciales que les permite hacer evolucionar una enseñanza que pretende contribuir al desarrollo de los niños.

Cada profesor deberá tomar sus responsabilidades en cuanto a una formación en profundidad y de acuerdo con este tipo de enseñanza. Del mismo modo se da por supuesto que deberá haber asimilado la filosofía y el alcance humano así como las técnicas pedagógicas nuevas y precisas.

Sensibilidad y experiencia emocional.

El objetivo de todo arte es la expresión de una cierta sensibilidad que se traduce bajo diversas formas.

A lo largo de su estudio, el niño entra en contacto con sus modelos musicales, al principio simples y luego cada vez más elaborados exigiéndole un desarrollo y un dominio de la expresión de su sensibilidad, llegando hasta su más alto nivel.

Por ello el adiestramiento de su experiencia emocional regulada a través de la interpretación en grupo, en los conciertos y los pequeños recitales, estimularán mucho la sensibilidad del niño y le darán buen número de ocasiones de conocerla, de desarrollarla y de dominarla.

A esto aspira el ser humano cada vez que intenta hacer o crear algo bello y bueno. Con la ayuda del “Método Suzuki” se pretende hacer nacer y desarrollar estas cualidades humanas y musicales.

 

Shinichi SuzukiShinichi Suzuki

(Nagoya, 11 de octubre de 1898 – Matsumoto, 26 de enero de 1998) fue un violinista y pedagogo musical japonés, creador del Método Suzuki para aprendizaje musical.

Su padre era luthier y aunque su vocación musical no fue precoz, el hecho de una infancia rodeada de instrumentos musicales fue decisivo. En 1915 inicia sus estudios de violín en el Conservatorio de Tokio, cuando la música occidental era considerada algo exótico. Amplió sus conocimientos en Europa y en 1924 se marcha a Berlín, donde es nombrado discípulo de Karl Klinger.

Durante su estancia en París conoció al violoncelista español Pau Casals, cuya técnica asumió rápidamente. Regresó a su país de origen en 1932 y comenzó con su carrera como pedagogo en su primer lugar de enseñanza. En 1945 se funda el Instituto de Investigación, entidad destinada a descubrir jóvenes talentos en los diversos campos de la cultura y allí pudo desarrollar unos métodos pedagógicos que llegarían a ser incluso adoptados por conservatorios occidentales, apuntando a la enseñanza de piano, violín y violonchelo.

Suzuki apoyó —junto con el premio Nobel de la Paz Linus Pauling (1901-1994) y la actriz Liza Minnelli (1946–)— al controvertido Instituto para el Logro del Potencial Humano, una organización sin ánimo de lucro que pretende mejorar el desarrollo neurológico de niños que han sufrido una lesión cerebral.

Su etapa como concertista fue entre 1930 y 1948. Publicó un libro, Hacia la música con amor, en 1969.

El Impresionismo


El concepto impresionista nace en Francia en las últimas décadas del siglo XIX abarcando pintores como Manet, Monet, Degas o Renoir, que se unen en búsqueda de una ruptura con la tradición pictórica “naturalista” reinante hasta el momento, intentando plasmar en el cuadro la “impresión” que tienen de aquello que van a dibujar.
El propio término “impresionista” se debe al título que Monet fijó en uno de sus cuadros “Impresión. Sol naciente” que presentó en una exposición de su grupo en el año 1874. Este título fue aprovechado por la crítica y el público para mostrar irónicamente su rechazo frontal a este nuevo movimiento que estaba surgiendo. Aún así el movimiento cobró fuerza y se convirtió en uno de los estilos pictóricos más importantes de todos los tiempos.
La pintura impresionista se distingue por tener unas características muy determinadas: · Prevalece la pintura de la naturaleza frente a la pintura de taller. · No se pretende dibujar exactamente un objeto, si no la impresión que le causa al propio pintor, en detrimento de la figura o la forma, evitando las líneas muy marcadas, por lo que desaparecen los contornos de las cosas. · Gran protagonismo a la luz y el color. (Monet tiene una serie de cuadros sobre la catedral de Rouen dibujados en diferentes momentos del día y en diferentes estaciones del año- http://www.theartwolf.com/monet_cathedral_es.htm -)


Paralelamente al impresionismo pictórico surge en Francia una forma diferente de entender y crear música con grandes contrastes frente al estilo romántico que todavía perduraba por aquel entonces. Este nuevo estilo de composición se denominó Impresionismo musical, y su más grande representante es el compositor francés Claude Debussy (1862-1918).
La música de Debussy, rebelde e inconformista desde sus comienzos en el conservatorio, se percibe como una música diferente a la música romántica. Es una música para los sentidos, huyendo de las reglas preestablecidas. Sus principales características son:
· Utiliza escalas modales, pentatónicas, de modos enteros o cromáticas, escalas en definitiva exóticas y con una libre disposición de los acordes que las sustentan, que a su vez se amplían buscando nuevas sonoridades. Los acordes se forman por su sonoridad, no por su función tonal.
· Suele ser una música descriptiva, que cuida las combinaciones tímbricas de cara a poner en primer plano la “impresión” de aquello que están describiendo. Se tiene en cuenta el timbre individual de cada instrumento en vez de la sonoridad del conjunto instrumental.
Destacan sus composiciones para piano entre las que se encuentran los “Preludios”, la “Suite Bergamasque” o los “Children ́s corner” obra dedicada a los niños. Para orquesta destacamos la obra “Preludio a la siesta de un fauno” y el “El mar” junto con su ópera “Pelleas y Melisande”


Otros dos compositores destacados dentro del impresionismo son Maurice Ravel y Eric Satie.


Ravel (1875-1937), de madre vasca, recibe en su música influencias muy diversas. Desde el impresionismo de Debussy, a la ironía de Satie, junto con las mezclas del Jazz, músicas populares o folclóricas, que le dan a su música una personalidad muy marcada, siempre con un carácter antirromántico como la música de Debussy. Dominó la orquestación hasta el punto de componer obras como “El bolero”, donde un ritmo y una melodía constantes nos llevan a lo largo más de catorce minutos de música. Otras obras importantes dentro de su catálogo compositivo son “Rapsodia española”, también para orquesta; “El niño y los sortilegios” para grupo instrumental, voz y danza; y “Ma mere l ́oye” obra compuesta expresamente para que dos de sus sobrinos pudiesen interpretarla para piano a cuatro manos y donde diferentes personajes de cuentos son descritos musicalmente.


Eric Satie (1866-1925) no es un músico impresionista hablando con cierto rigor, aunque anecdóticamente algunas de sus obras tempranas como “Gimnonpedias” influenciaron en gran medida en la música Debussy por la distancia que tomaban con la música Wagneriana, lo que hacen preludiar la música impresionista, música que posteriormente Satie rechazaría. Satie es lo que hoy en día llamaríamos un “personaje”. Un personaje que destaca por su carácter burlón e irónico que se refleja en los títulos de algunas de sus obras como “Tres piezas en forma de pera”, “Verdaderos preludios flácidos (para un perro)” y “Piezas frías”, etc.; un personaje que se ganó la vida de músico de café; y un personaje, que ha influenciado la estética compositiva de muchos de los compositores del siglo XX.

El Impresionismo


El concepto impresionista nace en Francia en las últimas décadas del siglo XIX abarcando pintores como Manet, Monet, Degas o Renoir, que se unen en búsqueda de una ruptura con la tradición pictórica “naturalista” reinante hasta el momento, intentando plasmar en el cuadro la “impresión” que tienen de aquello que van a dibujar.
El propio término “impresionista” se debe al título que Monet fijó en uno de sus cuadros “Impresión. Sol naciente” que presentó en una exposición de su grupo en el año 1874. Este título fue aprovechado por la crítica y el público para mostrar irónicamente su rechazo frontal a este nuevo movimiento que estaba surgiendo. Aún así el movimiento cobró fuerza y se convirtió en uno de los estilos pictóricos más importantes de todos los tiempos.
La pintura impresionista se distingue por tener unas características muy determinadas: · Prevalece la pintura de la naturaleza frente a la pintura de taller. · No se pretende dibujar exactamente un objeto, si no la impresión que le causa al propio pintor, en detrimento de la figura o la forma, evitando las líneas muy marcadas, por lo que desaparecen los contornos de las cosas. · Gran protagonismo a la luz y el color. (Monet tiene una serie de cuadros sobre la catedral de Rouen dibujados en diferentes momentos del día y en diferentes estaciones del año- http://www.theartwolf.com/monet_cathedral_es.htm -)


Paralelamente al impresionismo pictórico surge en Francia una forma diferente de entender y crear música con grandes contrastes frente al estilo romántico que todavía perduraba por aquel entonces. Este nuevo estilo de composición se denominó Impresionismo musical, y su más grande representante es el compositor francés Claude Debussy (1862-1918).
La música de Debussy, rebelde e inconformista desde sus comienzos en el conservatorio, se percibe como una música diferente a la música romántica. Es una música para los sentidos, huyendo de las reglas preestablecidas. Sus principales características son:
· Utiliza escalas modales, pentatónicas, de modos enteros o cromáticas, escalas en definitiva exóticas y con una libre disposición de los acordes que las sustentan, que a su vez se amplían buscando nuevas sonoridades. Los acordes se forman por su sonoridad, no por su función tonal.
· Suele ser una música descriptiva, que cuida las combinaciones tímbricas de cara a poner en primer plano la “impresión” de aquello que están describiendo. Se tiene en cuenta el timbre individual de cada instrumento en vez de la sonoridad del conjunto instrumental.
Destacan sus composiciones para piano entre las que se encuentran los “Preludios”, la “Suite Bergamasque” o los “Children ́s corner” obra dedicada a los niños. Para orquesta destacamos la obra “Preludio a la siesta de un fauno” y el “El mar” junto con su ópera “Pelleas y Melisande”


Otros dos compositores destacados dentro del impresionismo son Maurice Ravel y Eric Satie.


Ravel (1875-1937), de madre vasca, recibe en su música influencias muy diversas. Desde el impresionismo de Debussy, a la ironía de Satie, junto con las mezclas del Jazz, músicas populares o folclóricas, que le dan a su música una personalidad muy marcada, siempre con un carácter antirromántico como la música de Debussy. Dominó la orquestación hasta el punto de componer obras como “El bolero”, donde un ritmo y una melodía constantes nos llevan a lo largo más de catorce minutos de música. Otras obras importantes dentro de su catálogo compositivo son “Rapsodia española”, también para orquesta; “El niño y los sortilegios” para grupo instrumental, voz y danza; y “Ma mere l ́oye” obra compuesta expresamente para que dos de sus sobrinos pudiesen interpretarla para piano a cuatro manos y donde diferentes personajes de cuentos son descritos musicalmente.


Eric Satie (1866-1925) no es un músico impresionista hablando con cierto rigor, aunque anecdóticamente algunas de sus obras tempranas como “Gimnonpedias” influenciaron en gran medida en la música Debussy por la distancia que tomaban con la música Wagneriana, lo que hacen preludiar la música impresionista, música que posteriormente Satie rechazaría. Satie es lo que hoy en día llamaríamos un “personaje”. Un personaje que destaca por su carácter burlón e irónico que se refleja en los títulos de algunas de sus obras como “Tres piezas en forma de pera”, “Verdaderos preludios flácidos (para un perro)” y “Piezas frías”, etc.; un personaje que se ganó la vida de músico de café; y un personaje, que ha influenciado la estética compositiva de muchos de los compositores del siglo XX.