¿Tienes eso que te hace mejor cantante?

Cuando escuchas cantar a un/a cantante que sube y baja de notas sin ningún tipo de esfuerzo, estás escuchando una voz que tiene bien trabajada su conexión.

La conexión es esa habilidad de ir desde el registro grave hacia el agudo sin que se note ningún quiebre ni cambio abrupto en la calidad de la voz.

Dicho de otra forma, ir de tu voz de pecho a tu voz de cabeza de forma suave.

No es algo fácil de conseguir, y por eso no todos los cantantes la tienen.

Pero es algo absolutamente necesario si quieres poder cantar durante muchísimos años sin perder rango vocal.

En este episodio vas a descubrir

  • Qué necesitas para poder desarrollar una buena conexión
  • El momento en el que sabes que estás conectando
  • Qué hacer una vez tienes la conexión

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Transcripción del episodio

Cuando escuchas cantar a un buen cantante hay algo que pasa inadvertido pero que es la base para que todo funcione.

Cuando ese “algo” no está bajo el control del cantante es cuando alguien dirá que canta mal.

En este episodio voy a hablarte sobre la conexión vocal, una de las cosas que más echa en falta un cantante cuando no la tiene.

Tener una buena conexión es conseguir cambiar de un registro de la voz a otro sin que se note ningún salto.

También puedes querer que se note en algún momento por motivos puramente estilísticos.

Pero para poder hacerlo a propósito necesitas tener el control.

Que cuando quieras se escuchen los cambios de registro y cuando no quieras, no.

Y para eso es esencial trabajar en tu conexión.

¿Qué necesitas para poder desarrollar una buena conexión?

Te voy a contar un poco de anatomía vocal, muy brevemente, sólo para que entiendas mejor el concepto.

Cuando estás cantando unas notas graves, a las que llamaremos registro de la voz de pecho, tus cuerdas vocales están gruesas y cortas.

Cuando cantas notas agudas, registro de voz de cabeza, tus cuerdas vocales están finas y alargadas.

Para que la forma de las cuerdas vocales cambie, entran en juego unos músculos que las mueven.

Una buena conexión vocal se produce cuando estos ajustes en las cuerdas vocales ocurren de manera fluida y en el momento adecuado.

Para que ocurran, necesitas que tanto tu registro de voz de pecho como el de voz de cabeza estén bien desarrollados.

Si uno de los dos necesita más trabajo que el otro, es imposible que consigas una buena conexión.

Has de intentar encontrar primero esos sonidos que no te son familiares.

En la práctica y en no rendirte es donde está la solución.

No, no fallé. Sólo encontré diez mil formas que no funcionaron.

Thomas Edison

¿Cómo sabes que has conseguido conectar?

Es algo que se nota.

Cuando dejas de escuchar baches en tu voz.

Tanto si vas de una nota grave a una aguda como si lo haces al revés.

Si en tu voz ya no se escuchan cambios bruscos, es que lo has conseguido.

Ese no es el camino final, porque ahora toca fortalecer esa conexión.

Esto quiere decir que tiene que seguir sonando conectado, tanto si utilizas mucho volumen como si utilizas poco.

Quieres que tu voz sea dinámica, poder jugar con los volúmenes.

Si al principio no te sale y sólo lo consigues de una de las dos maneras, no cedas.

Sigue esforzándote en desarrollar la otra manera, porque realmente va a ser algo esencial para convertirte en mejor cantante.

También es posible que al principio sólo lo consigas con una sílaba concreta o un sonido concreto.

Y aunque pienses que con el sonido con el que lo has conseguido encontrar no vas a poder cantar y que no te sirve de nada, sí lo hace.

Porque en esto del canto nada es trampa.

Todo vale para conseguir el sonido que queremos, menos forzar la voz.

Vale conseguirlo con un sonido aunque sea un sonido inusable para cantar, porque eso te puede llevar a algo más usable si sigues practicando.

Que algo no haya salido como hayas querido, no significa que sea inútil.

Thomas Edison

Con todo esto que te he contado espero haberte ayudado a entender la importancia que tiene la conexión.

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Este artículo ¿Tienes eso que te hace mejor cantante? pertenece a VoKalo.

Tu mejor meta para desarrollarte como cantante

Aprender a desarrollar una habilidad no es fácil.

Hay momentos muy buenos, en los que te das cuenta de que has avanzado o que estás haciendo algo que antes no te salía.

Pero también hay momentos muy malos, en los que piensas en rendirte, en que no vales y en que nunca lo vas a conseguir.

Te puedo adelantar ya que los que se rinden nunca lo consiguen.

En este episodio vas a descrubrir

  • Los entresijos de lo que es aprender una habilidad como el canto
  • Cuatro situaciones que se dan cuando tratas de aprender a cantar
  • Y cómo puedes enfrentarte a estas situaciones que te quieren hacer abandonar

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Transcripción de episodio

Has entrado en el templo de El Sensei del Cantante, de VoKalo, donde todos los cantantes encuentran respuestas e iluminación vocal.

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Estás escuchando el episodio número 120. Soy Esther.

Cuando das el paso y te decides a mejorar tu voz, entras en un mundo bastante tenebroso sin saberlo.

Vas a encontrar monstruos en la oscuridad que te estarán acechando, dispuestos a minar tu autoestima para hundirte sin ningún motivo aparente.

Algunos dicen que es “por tu bien”, aunque yo no me lo creo.

También entrarás en pantanos fangosos en los que cada paso que das es más difícil que el anterior y pensarás en dar la vuelta.

Pensarás que no vale la pena.

Te cuento todo esto porque, a pesar de esto, la mayor parte de las veces serás tú quién ponga obstáculos en tu propio camino, ¡y eso sí que no!

En este episodio quiero darte algunos consejos que espero que te ayuden a dos cosas:

  1. A encontrar tu camino hacia una voz que te guste.
  2. A saber qué hacer en momentos de confusión.

Y lo voy a hacer exponiéndote cuatro situaciones bastante comunes.

Situación número 1: Cuandolo único que necesitas es encontrar a las personas adecuadas

O alejarte de las personas no adecuadas.

En primer lugar, lo obvio: tu entrenador o entrenadora vocal.

Esa persona va a ser tu referencia en lo que a voz se refiere, por lo que tienes que tener plena confianza en sus capacidades.

Sí, estoy hablando de que sepa lo que hace, sepa cómo funciona la voz y sepa ayudarte.

Pero también estoy hablando de que haya un entendimiento, que haya “química” de trabajo.

Digo esto porque a veces hay personas con las que parece que hablamos idiomas diferentes sin ninguna razón aparente.

Es importante que busques bien a un buen entrenador o entrenadora, y que busques mucho si hace falta.

Y en segundo lugar, lo no tan obvio: las personas de tu alrededor.

He tenido a muchos alumnos y alumnas a quienes sus parejas o compañeros de banda les minaban la autoestima sin ningún tipo de compasión.

Esto es algo muy personal y no me atrevería nunca a decirte lo que tienes que hacer, pero para mí hay dos opciones: o te haces valer y exiges el tiempo que necesites, o bien, permites que te digan lo que quieran y que te resbale, pero tú sigues con la mirada puesta en tu objetivo.

Puedo decirte, por lo que yo he visto, que estas personas lo pasan realmente mal mientras intentan aprender a cantar mejor, y eso no es bueno, porque hace que el camino sea aún más difícil de caminar.

Realmente llega a afectar mucho al estado de ánimo.

Es algo serio, porque puede derivar en cosas muy malas, como por ejemplo la depresión.

Situación número 2: Cuando piensas que no avanzas

Es muy habitual frustrarte cuando algo no te sale.

Es normal, y forma parte del proceso.

Lo que no puedes permitir es que toda tu atención se centre en esa frustración, porque es cuando empezarás a pensar que no sirves para cantar.

Este es un GRAN ERROR, porque ese estrés que pones sobre tus hombros va a hacer que te bloquees y se paralice tu progreso.

Cuando esto te ocurra, te aconsejo que pares y mires atrás.

Mira con total sinceridad los progresos que has hecho hasta ese día, y si estás entrenando de la forma adecuada y con disciplina, estoy segura de que verás que esos progresos son importantes.

Lo que nunca falla es grabar absolutamente todas tus sesiones de entrenamiento vocal (nosotros lo hacemos siempre con nuestros alumnos).

De esa forma, puedes abrir una grabación de hace un año y verás claramente lo que has mejorado.

Situación número 3: Cuando ni si quiera quieres intentarlo

Te gustaría cantar, pero no se te da bien.

No hay nada de malo en eso.

El problema aparece cuando te dices cosas como “mi voz no está hecha para cantar”.

Escuchas tu voz grabada y te parece horrible.

El sonido no te gusta y todo está desafinado.

Pues escúchame bien, porque esto es importante: ninguna voz es rígida.

No hay NADIE que no pueda cambiar su voz.

El problema es que cuando escuchas todo lo que no te gusta de tu voz, no sabes qué es lo que no te gusta. Sólo sabes que no te gusta.

Yo pasé muchos años entrenándome para reconocer esas cosas que no son buenas en la voz y para cambiarlas. Llevo muchos años haciéndolo, y aún sigo aprendiendo.

Pero mi intención no es hablarte de la experiencia que yo tengo en mi trabajo y la formación que he recibido. Lo que quiero transmitirte es que llegar a saber hacer eso requiere de una formación muy específica.

Y lo que es más importante, aunque tú ahora no lo sepas, todo eso es puede cambiar y se puede mejorar.

¡Cualquier voz que esté libre de tensión puede sonar bien!

Y Situación número 4: Cuando crees que no vales porque ya llevas muchos años

Como en todo, en el canto hay 3 tipos de personas: las que aprenden muy rápido, las que avanzan a ritmo normal y otras a las que les cuesta muchísimo esfuerzo.

Te digo una cosa: los tres tipos de persona siempre piensan que avanzan despacio.

Da igual qué tipo de persona seas tú, lo que no te recomiendo que hagas nunca es compararte con otros.

Cada uno tenemos nuestro propio camino, y de nada sirve ver que a otros les va mejor o peor.

Si esperabas cantar muy bien en 2 años, ya llevas 5 y aún no has llegado donde esperabas, lo mejor que puedes hacer es continuar.

Si en estos 5 años has visto progresos, no tienes por qué pensar que te vas a estancar ahí. Dentro de otros 5 años tendrás un nivel muy superior, y dentro de 10 más aún.

Te gusta cantar, y eso no lo vas a poder cambiar.

¿Por qué rendirte ahora?

Para acabar, sólo quiero decirte una cosa: Si consigues resistir y superar los obstáculos, la recompensa que te espera después será grande.

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Este artículo Tu mejor meta para desarrollarte como cantante pertenece a VoKalo.

¿Tienes el suficiente oído como para llegar a cantar o eres un caso perdido?

Desafinar al cantar es el mayor miedo de un cantante, y con razón.

Lo mínimo que se le puede pedir a un cantante es afinar las notas que canta.

Pero si sufres un problema de desafinación, es difícil darte cuenta y aún más saber cómo arreglarlo.

Muchos te dirán que tienes que entrenar tu oído, pero la realidad es un poco más compleja que eso.

Hay más factores que afectan a la afinación de un cantante, y conocerlos todos te ayudará a allanar el camino.

En este episodio vas a descrubrir

  • Qué significa entrenar el oído.
  • Por qué la afinación no depende sólo del oído.
  • El proceso mental a seguir para cantar una nota, y dónde puede fallar.

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Transcripción del episodio

No importa lo bonita que sea tu voz, ni lo amplio que sea tu rango vocal.

Tampoco importa lo potente que sea tu voz.

Nada importa si no cumples el objetivo principal de todo cantante: afinar.

Si piensas que no tienes oído musical y que no sirves para cantar, tengo que decirte que probablemente te estés equivocando.

Olvídate de una vez de que si no tienes el talento no vas a poder llegar a cantar.

Lo que necesitas sólo son dos cosas: saber qué tienes que hacer para mejorar, y hacerlo.

El éxito está detrás del trabajo y del sacrificio, y luego está el talento

Antonio Banderas

Quiero hablarte de la tríada de la afinación

Existen 3 componentes imprescindibles para que el proceso de afinación pueda existir.

A estos componentes los llamo La Tríada de la Afinación, y son:

  • Oído
  • Cerebro
  • Voz

El oído es el origen de todo

El proceso de afinación empieza en el oído, y no es el paso más importante.

De hecho es el MENOS importante.

Las ondas de sonido viajan a través del aire y hacen vibrar a tus tímpanos.

Estas vibraciones se transmiten en señales eléctricas que llegan hasta tu cerebro.

Y eso es todo.

Si tienes un problema de oído, directamente no puedes entender la música, y si estás leyendo esto es porque la música te gusta.

ENTIENDES la música.

Tu oído funciona.

Luego tenemos al cerebro como procesador de la información

El cerebro interpreta las señales eléctricas que llegan desde el oído y las decodifica en algo que entendemos: las notas.

El primer obstáculo que hay que superar para llegar a afinar al cantar está aquí.

No tienes que saber que esta nota es un Sol o esta otra un Re al escucharlas.

Esta es una habilidad rara que se llama oído absoluto, y no es necesaria para afinar.

De hecho hay gente con oído absoluto que no es capaz de afinar al cantar, y te hablaré de ello en unos momentos.

Pero sí tienes que ser capaz de diferenciar las notas entre sí, y reconocer ciertos casos, como por ejemplo cuándo una nota es más aguda que otra.

Cuando se dice que tienes que entrenar tu oído, en realidad significa que tienes que entrenar a tu cerebro a reconocer esas diferencias entre las notas.

También tenemos al cerebro como el ejecutor

Reconocer las diferencias entre las notas sólo es la mitad del trabajo que tiene que hacer el cerebro.

La otra mitad consiste en saber qué señales eléctricas emitir para decirle a tu voz qué nota debe cantar.

Es una tarea difícil de conseguir, a menos que conozcas el secreto.

Y el secreto no es otro que prestar atención antes de cantar.

Lo mejor que he visto que funciona en todos los años que llevo enseñando a cientos de cantantes es escuchar en tu mente la nota ANTES de cantarla.

Mucha gente se precipita y se lanza a cantar sin ejecutar este paso antes, y entonces es cuando desafinan.

Sólo cuando pones la atención necesaria y aplicas este secreto (por llamarlo de alguna forma), empiezas a automatizar el proceso hasta que puedes dejar de hacerlo.

Infravalorar este paso puede retrasar mucho tu avance vocal.

Y finalmente tenemos la voz como el instrumento

Tu voz es la que va a generar el sonido que tu cerebro le ha ordenado hacer.

Pero hay un “pero”.

A veces tienes muy clara qué nota tienes que cantar, pero cuando lo intentas, cantas otra nota.

Tu voz simplemente no responde.

Este es el problema de las personas que tienen oído absoluto y no son capaces de afinar al cantar.

La razón es muy sencilla: tus músculos vocales no están entrenados para cantar esas notas.

Te falta adquirir esa habilidad.

Tienes todo el equipamiento. Sólo tienes que aprender a utilizarlo.

Aquí es donde está el groso del entrenamiento vocal, y es donde dedicamos la gran parte del tiempo cuando entrenamos a cantantes y a personas que quieren cantar mejor.

Pero como decía el narrador de Conan, “eso ya es otra historia”.

Este artículo ¿Tienes el suficiente oído como para llegar a cantar o eres un caso perdido? pertenece a VoKalo.

Sólo hay una razón por la que cantar mejor es difícil

No hay mayor enemigo del progreso que la subjetividad.

Los conflictos siempre son por visiones diferentes de la misma realidad.

Disputas, peleas, diferencias políticas, religiosas, …

Este tipo de visión no nos ayuda en absoluto a la hora de adquirir y desarrollar habilidades nuevas, como el canto.

Queremos hechos, no opiniones, porque los hechos son los que nos acercan de forma inequívoca a nuestros objetivos.

Desafortunadamente, en el canto hay mucha más subjetividad que objetividad.

Pero vamos a ver si podemos empezar a cambiar eso.

En este episodio vas a descrubrir

  • Por qué la subjetividad no es tu amiga (aún).
  • La forma de llegar a tu destino sin conocerlo.
  • Un ejemplo con el mejor consejo que puedo darte sobre el canto.

¡Si este episodio te ayuda a mejorar tu voz, no te olvides de compartir!

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Transcripción del episodio

Has entrado en el templo de El Sensei del Cantante, de VoKalo, donde todos los cantantes encuentran respuestas e iluminación vocal.

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Estás escuchando el episodio número 114. Soy Esther.

Sólo hay una razón por la que aprender a cantar mejor es difícil: cantar es confuso.

Cuando cantas no tienes más remedio que guiarte por las sensaciones que tienes.

En qué lugar sientes tu voz físicamente, qué sientes en la garganta, por dónde sale el sonido, …

Todas estas sensaciones son únicas para cada uno de nosotros, y son intransferibles.

Un militar francés llamado André Massena dijo una vez: “Nunca le ha servido a nadie la experiencia de otros.”

Y tenía mucha razón, porque si dos cantantes te explicaran cómo sienten sus voces cuando cantan, cada uno te diría una cosa diferente.

Ahí empieza la confusión.

Te confunde no saber qué debes sentir, y si tratas de copiar las sensaciones de otros, acabarás con una frustración enorme porque no cantarás igual de bien que ellos.

El fin de la confusión pasa por el inicio de la vivencia

¿Cómo sabes qué se siente cuando estás en la cima de la Torre Eiffel?

No lo sabrás viendo las fotos del viaje a París de tu tío.

Ni si quiera viendo vídeos por Internet ni leyendo las experiencias de otros.

Está claro que la única forma de saber qué se siente en la cima de la Torre Eiffel es yendo a París y subiéndote a ella.

Sólo cuando vives la experiencia creas tus propias sensaciones y sabes REALMENTE lo que es.

Si quieres acabar con la confusión al cantar, tienes que empezar a crear tus propias sensaciones viviendo antes las experiencias que tu voz necesita.

Ya lo dio Leonardo Da Vinci: “La sabiduría es hija de la experiencia”

Y esa experiencia la creas a partir de las leyes de la voz

Cada uno de nosotros sentimos la voz de forma diferente, pero todos tenemos que respetar las leyes acústicas de la voz.

Estas leyes son las que nos tienen que guiar para saber qué tenemos que hacer en cada momento.

Cuando respetas estas leyes, la voz responde correctamente y es ahí cuando empiezas a sentir cosas que no habías sentido antes (en lo que a voz se refiere, claro 🙂 ).

Voy a ponerte un pequeño ejemplo para explicarme mejor:

¿Sabías que tu forma de articular las vocales depende de cómo las articulan las personas de las que aprendiste a hablar?

Si desde tu infancia aprendiste a pronunciar la vocal A de una forma que no respeta las leyes de la voz, cuando la cantes sentirás que tu garganta se cierra, y que el sonido de tu voz es más bien feo.

A menudo pensamos que sólo existe una A porque en castellano tenemos sólo 5 vocales.

¡En inglés tienen entre 15 y 21! Y tienen más de una A (o lo que los castellano-parlantes percibimos como A).

Si sólo pudiese darte un consejo en toda mi vida sobre el canto, sería este: aprende a pronunciar y a utilizar la vocal UH (una A cerrada).

Esta vocal posiciona automáticamente todo tu instrumento en una postura de reposo.

Empieza a crear tus propias sensaciones al cantar

Para crear tus sensaciones al cantar, las correctas, tienes que ir cumpliendo con leyes como esta.

Cada vez que cumples una ley más, tu voz da un salto.

Cuando cumples las suficientes, empiezas a ver que quizás te equivocabas cuando pensabas que no podías cantar mejor.

Si te enfocas en cumplir cada una de las leyes, podrás olvidarte al fin de sentir lo que otros te dicen que tienes que sentir.

Esto te permitirá romper la percepción de confusión al cantar, y podrás describir con tus propias palabras cómo sientes tu voz al cantar.

No hay mejor guía que esa.

Con tus propias vivencias no necesitarás más referencias que las tuyas propias. Eso te acompañará toda la vida.

Y todo empieza por la vocal UH.

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Si cantar es fácil ¿por qué es tan difícil?

cantar es fácilCantar es fácil.

La teoría es muy sencilla:

Tiene que pasar aire a través de tus cuerdas vocales para hacer que se generen las ondas de sonido.

Pero aunque esto no pueda ser más sencillo, hay veces en las que pienso que es más complicado que una ingeniería.

¿A qué se debe?

Me recuerda a un reloj, con todas esas piezas pequeñitas dentro, pero que se combinan entre sí para dar un resultado perfecto y preciso.

Y ese mecanismo lo tenemos de serie, ya que es el mismo mecanismo que utilizamos para comunicarnos entre nosotros, así que debería ser igual de perfecto y preciso en todos los humanos que no tengan ningún problema vocal de nacimiento.

La cuestión es que hay un elemento que hace imperfecto el canto y eso es precisamente lo que lo puede llegar a convertir en algo tan complicado: el elemento humano.

Nuestra condición de humanos consigue que, aunque cantar sea fácil, se convierta en algo difícil a veces.

Cuando cantar debería ser fácil pero tus defectos se vuelven contra ti

Cuando empiezas a cantar, el primer obstáculo que te encuentras por el camino, eres tú mismo.

Una de las cosas más importantes que tenemos que aprender ya no sólo los cantantes, sino los humanos en general de cara a aprender nuevas habilidades, es que nuestro cuerpo es un lastre para nuestra mente.

Y nuestra condición de humanos no nos lo pone fácil, porque tenemos unos pocos defectillos.

La impaciencia

En el canto lo sufres cuando intentas ir más rápido de lo que en ese momento puedes.

Piénsalo.

Es lo mismo que cuando empiezas a tocar un instrumento en el que utilices tus manos.

Al principio te sientes muy torpe.

Te da la sensación de que tus dedos son zanahorias que no eres capaz de controlar como quieres.

Poco a poco, tus dedos se dejan llevar por tu mente y lo haces casi sin pensar.

Con la voz pasa algo parecido, pero aún es más difícil, porque no ves esas zanahorias.

Puede que nuestra mente haya entendido la teoría perfectamente, pero a nuestro cuerpo le va a llevar su tiempo procesarla.

Conseguir que tu voz te responda lleva su tiempo: necesitas practicar.

Las ideas preconcebidas

Cuando en una persona ha arraigado una creencia, es muy difícil que desaparezca.

Esa creencia se convierte en algo más contra lo que luchar.

Hasta que no viene otra persona y te demuestra que esa creencia tuya era infundada no vas a salir de ahí.

Es como si yo ahora te dijera que los humanos podemos volar.

No me creerías.

Sin embargo si me vieras volar la cosa cambiaría, ¿no?

En canto hay muchas creencias que nos hacen quedarnos estancados.

La creencia de que no se puede aprender a cantar sin tener buena voz es un buen ejemplo.

Pero yo quiero ir más allá todavía, mirar más en tu interior como cantante.

Crees en tus límites tan ciegamente que eso te hace mucho más difícil conseguir superarlos.

Por ejemplo, puede que tengas unas notas iniciales y finales en las que encuadrar tu voz y estás convencido de que no vas a poder moverte fuera de ellas.

Pero debes saber que una de las virtudes de los seres humanos nos ha hecho evolucionar en la historia, el esfuerzo por superar nuestros propios límites.

La pereza

Los humanos somos un poco vagos a veces.

Llega el final del día y aunque sabes que tienes que hacer tus ejercicios de canto dejas que te venza la pereza y te pones a otra cosa.

Eso es un autosabotaje, porque tú quieres mejorar tu voz y sabes que necesitas practicar para conseguirlo.

Sin embargo dejas que te venza la pereza y no te pones a practicar.

Lo peor de todo es que haciendo algo que supuestamente te apetece hacer (cualquier otra cosa que no sean tus ejercicios de canto) acabas sintiéndote fatal contigo mismo.

La verdad es que no es nada justo, ¿verdad?

Pero en el mundo en el que vivimos, las cosas que queremos cuestan un esfuerzo.

Lo bonito es que ese esfuerzo nos hace valorar más esas cosas una vez las conseguimos y no sólo eso, sino que nos hace sentirnos orgullosos de nosotros mismos.

Vencer a la pereza es como si la mente venciera al cuerpo y eso siempre es una hazaña para los humanos.

Cantar es fácil si no lo haces difícil

Cantar es fácil, pero se convierte en difícil.

Los únicos culpables no son sólo nuestros defectos como humanos, sino que a veces también lo son nuestras virtudes.

Cabezonería

Para mí, ser cabezota es una virtud.

Significa que tienes muy claro lo que quieres y vas a por ello te cueste el esfuerzo que te cueste.

Es una virtud muy buena en lo referente al canto, porque gracias a ella vas a practicar día tras día y no vas a tirar la toalla cuando algo no te salga.

El problema viene cuando te aferras a algo que no funciona durante demasiado tiempo por culpa de la cabezonería.

Llevas un año con ese profesor y no avanzas, pero como eres un cabezota no lo dejas y te buscas a otro.

Llevas estudiando canto con un programa de entrenamiento vocal genérico de esos que venden por Internet, y tampoco obtienes resultados, pero como eres un cabezota no vas a contratar a un profesor.

Todas esas cosas harán que te quedes estancado y que cantar se convierta en algo más difícil de lo que debería ser.

Esfuerzo extra

Poner un empeño extra en todo lo que haces es algo buenísimo.

Inflarte de energía y volcarla en el canto también puede parecer algo positivo, pero muchas veces puede causar problemillas.

Querer hacer de más cuando la solución debería fluir sola puede llegar a ser un problema.

Es como intentar levantar una pluma con la misma fuerza con la que levantarías unas pesas de 50 kilos.

Y es que a veces se le nota en la cara a un estudiante de canto cuando está pensando demasiado y no se deja llevar.

Haciendo mucho más esfuerzo del que debería.

El canto es cuestión de sensaciones y la primera que se debe empezar a buscar es la facilidad.

A veces te causas tensiones innecesarias intentando controlar esos pequeños músculos que hay en tu interior cuando lo que deberías hacer para que la cosa funcione es relajarlos sin más.

Otras veces inspiras tanto aire para no quedarte sin, que lo que te acaba pasando es que necesitas deshacerte de él tan rápidamente que sale a toda presión y descontrolado.


Como ves, cantar no es tan fácil como se suponía que debía de ser.

Debería ser igual de fácil que hablar, algo que haces casi sin pensar, sin esfuerzo.

Nos vemos envueltos en una lucha feroz contra nosotros mismos para conseguirlo.

Pero no te agobies, porque aunque una máquina sería capaz de cantar de manera mucho más precisa que nosotros en mucho menos tiempo, lo que ninguna máquina podrá igualar nunca son nuestras vivencias y las cosas que ellas nos hacen sentir.

Poder transmitir esos sentimientos mientras cantamos una canción es algo exclusivamente humano y es lo que hace que la música sea algo tan bello.

Así que si consigues ganar la batalla contra ti mismo y aprendes a cantar, el resultado será algo único.

Si tú también luchas contra ti mismo para aprender a cantar, ¡deja de luchar!

Conviértete en tu aliado y en el mío, compartiendo este artículo.

Imagen: AtribuciónNo comercialCompartir bajo la misma licencia Algunos derechos reservados por Sergei Golyshev (very busy)

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