EL LAMENTO DE DIDO

Cuando yazga, yazga en la tierra, que mis errores
no causen cuitas a tu pecho; 
Recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino; 
Recuérdame, recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino. 



Comenzamos la nueva década bloguera con una serie de hermosas lamentaciones que traeremos periódicamente a  nuestro rincón musical, para solaz y consuelo de todos nosotros.


La primera será  la que el compositor del Barroco inglés, Henry Purcell, puso en boca de la reina Dido.
En efecto, Dido (reina de Cartago) protagoniza una mítica historia de amor con Eneas (héroe de la guerra de Troya) de la que Virgilio nos da  cuenta  en los cuatro primeros libros de su famosa Eneida

"Empieza entre tanto a revolverse el cielo con grande estrépito,   a que sigue un aguacero mezclado de granizo [...]  los torrentes se derrumban de los montes. Dido y el caudillo troyano llegan a la misma cueva; la Tierra la primera y prónuba Juno, dan la señal; brillaron los relámpagos y se inflamó el éter, cómplice de aquel himeneo, y en las más altas cumbres prorrumpieron las ninfas en grandes alaridos. Fue aquel día el primer origen de la muerte de Dido y el principio de sus desventuras, pues desde entonces nada le importe de su decoro ni de su fama; ya no oculta su amor.."
                              (Virgilio. La Eneida. Libro IV)



Como ya habréis deducido, la cosa no acaba bien;  Eneas abandona Cartago dejando a Dido sumida en una profunda  tristeza y  desencadenando la tragedia. Ella no puede seguir viviendo; quema en una hoguera las pertenencias de su amado y se da muerte con su espada.

"¡Y he de morir sin venganza! exclamó. Muramos: así, así quiero yo descender al abismo. Apaciente sus ojos desde la alta mar el cruel Dardanio en esta hoguera, y lleve en su alma el presagio de mi muerte." Dijo, y en medio de aquellas palabras, sus doncellas la ven caer a impulso del hierro, y ven la espada llena de espumosa sangre y sus manos todas ensangrentadas."

Os invito a escuchar ese momento tal y como lo concibió Purcell, en una aria tan mítica como la historia a la que se refiere y en la que Dido, agonizando,  se despide de su doncella Belinda. 

Aria

When I am laid, am laid in earth, May my wrongs create
No trouble, no trouble in thy breast;
Remember me, but ah! forget my fate,
Remember me, remember me, but ah! forget my fate.

Aria

Cuando yazga, yazga en la tierra, que mis errores
no causen cuitas a tu pecho; 
Recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino; 
Recuérdame, recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino. 


Ved y escuchad pinchando AQUÍ la belleza de esta joya barroca. 


En este vídeo puede seguirse la partitura.


La ópera Dido y Eneas fue compuesta por Henry Purcell en torno a 1688 sobre un  libreto de Nahum Tate (que a su vez se basó en la mencionada obra de Virgilio). De pequeñas dimensiones, consta de tres actos en los que se incluyen danzas,  coros y cuatro personajes principales acompañados de una orquesta de cuerdas y continuo. Como en toda ópera barroca, se alternan recitativos y arias, la última de ellas es esta pequeña joya de la música que hemos visto y escuchado. Sobre el argumento, ya está todo dicho. 

Para los melómanos enlazo el  LIBRETO y  la ópera completa AQUÍ .

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Enlaces de interés:

La Eneida
La Eneida en versión didáctica
LA ENEIDA. En el Libro IV, verso 660.
Sobre Henry Purcell. (MusicaAntigua.com)

GYMNOPÉDIES


Fauno contempla a ninfa dormida 
 Picasso 1946

En una ocasión, Alejo Carpentier escribió: "Ved algunos dibujos de Picasso. Comprenderéis las Gimnopedias." Hoy podremos comprobar esa acertada apreciación aquí si observamos atentamente la imagen superior y aprestamos el oído.


Algunos se preguntarán qué son las Gimnopedias. Pues bien; las Gimnopedias son tres breves piezas pianísticas -  probablemente las más conocidas junto con las Gnossiennes -  compuestas por el compositor francés Erik Satie  en torno a 1888. 
Satie (1866-1925),  desarrolló su carrera musical paralelamente a la del famosísimo Debussy y,  aunque  más modestamente, ejerció una importante influencia sobre sus contemporáneos debido a las  novedades que aportó y a las características esenciales de su estilo. Entre esas características hay que destacar las frases breves  repetidas una y otra vez,  una  linea melódica de extraordinaria claridad y nitidez  - ondulante,  sinuosa, de "suave balanceo"- , unas armonías de carácter modal en las cadencias y unos esquemas rítmicos sencillos. A veces incluso, omite barras de compás, tempo y armadura. En fin, auténticas audacias para su tiempo.
Todo ello da como resultado una música libre de sentimentalismos, de artificios y  de cualquier elemento superfluo; una música de grave sencillez, consecuencia de la vuelta a los elementos básicos,  frente a las complejidades armónicas de los impresionistas del momento. (Ascetismo musical lo han llamado algunos).


Volvamos ahora sobre el dibujo de Picasso y sobre su también esencial, nítida y ondulante línea, mientras nos dejamos envolver  por las particulares y fantásticas sonoridades de las Gimnopedias.



Tenéis las partituras pinchando en  los enlaces. Gymnopédie nº1.   Gymnopédie nº2.  Gymnopédie nº3La primera y la tercera fueron orquestadas por Debussy.

Nota: las gimnopedias eran concursos atléticos que se celebraban en torno al s. V en Esparta y en los que - según nos informa  Pseudoplutarco - la música tenía un importante papel. De los faunos y las ninfas ya hemos hablado mucho. (Una vez más, queridos alumnos de 3º, Grecia por todas partes.)

Y para terminar, solo añadir que nuestro compositor de hoy fue un hombre de curiosa personalidad ¡que también hizo incursiones en  el cine!
Os invito a ver Entr'Acte, ejemplo de  dadaísmo cinematográfico dirigido por René Claircon música de Satie  (que además aparece en la filmación, al igual que los artistas Francis Picabia,  Marcel Duchamp y Man Ray).




Enlace interesantísimo:
Alfonso Vella: Yo me llamo Erik Satie, como todo el mundo  (Revista Musicalia nº1)

Bibliografía:
Machlis, Joseph: Introducción a la música contemporánea. Ed. Marymar. Buenos Aires
Mila, Massimo: Breve historia de la música. Ed. Península. Barcelona 2003
Carpentier, Alejo: Ese músico que llevo dentro

GYMNOPÉDIES


Fauno contempla a ninfa dormida 
 Picasso 1946

En una ocasión, Alejo Carpentier escribió: "Ved algunos dibujos de Picasso. Comprenderéis las Gimnopedias." Hoy podremos comprobar esa acertada apreciación aquí si observamos atentamente la imagen superior y aprestamos el oído.


Algunos se preguntarán qué son las Gimnopedias. Pues bien; las Gimnopedias son tres breves piezas pianísticas -  probablemente las más conocidas junto con las Gnossiennes -  compuestas por el compositor francés Erik Satie  en torno a 1888. 
Satie (1866-1925),  desarrolló su carrera musical paralelamente a la del famosísimo Debussy y,  aunque  más modestamente, ejerció una importante influencia sobre sus contemporáneos debido a las  novedades que aportó y a las características esenciales de su estilo. Entre esas características hay que destacar las frases breves  repetidas una y otra vez,  una  linea melódica de extraordinaria claridad y nitidez  - ondulante,  sinuosa, de "suave balanceo"- , unas armonías de carácter modal en las cadencias y unos esquemas rítmicos sencillos. A veces incluso, omite barras de compás, tempo y armadura. En fin, auténticas audacias para su tiempo.
Todo ello da como resultado una música libre de sentimentalismos, de artificios y  de cualquier elemento superfluo; una música de grave sencillez, consecuencia de la vuelta a los elementos básicos,  frente a las complejidades armónicas de los impresionistas del momento. (Ascetismo musical lo han llamado algunos).


Volvamos ahora sobre el dibujo de Picasso y sobre su también esencial, nítida y ondulante línea, mientras nos dejamos envolver  por las particulares y fantásticas sonoridades de las Gimnopedias.



Tenéis las partituras pinchando en  los enlaces. Gymnopédie nº1.   Gymnopédie nº2.  Gymnopédie nº3La primera y la tercera fueron orquestadas por Debussy.

Nota: las gimnopedias eran concursos atléticos que se celebraban en torno al s. V en Esparta y en los que - según nos informa  Pseudoplutarco - la música tenía un importante papel. De los faunos y las ninfas ya hemos hablado mucho. (Una vez más, queridos alumnos de 3º, Grecia por todas partes.)

Y para terminar, solo añadir que nuestro compositor de hoy fue un hombre de curiosa personalidad ¡que también hizo incursiones en  el cine!
Os invito a ver Entr'Acte, ejemplo de  dadaísmo cinematográfico dirigido por René Claircon música de Satie  (que además aparece en la filmación, al igual que los artistas Francis Picabia,  Marcel Duchamp y Man Ray).




Enlace interesantísimo:
Alfonso Vella: Yo me llamo Erik Satie, como todo el mundo  (Revista Musicalia nº1)

Bibliografía:
Machlis, Joseph: Introducción a la música contemporánea. Ed. Marymar. Buenos Aires
Mila, Massimo: Breve historia de la música. Ed. Península. Barcelona 2003
Carpentier, Alejo: Ese músico que llevo dentro

BUENAS IDEAS


Platón

Un texto ideal para un "ideal" comienzo de curso

¿Nos interesa, por el contrario, buscar artistas hábiles, capaces de seguir la huella de la Naturaleza,  de lo bello y de lo gracioso, a fin de que nuestros jóvenes, educados en medio de sus obras como en una atmósfera pura y sana, reciban sin cesar saludables impresiones por los ojos y por los oídos, y que desde la infancia se vean insensiblemente conducidos a imitar y amar lo bello, y a establecer entre éste y ellos mismos un perfecto acuerdo ?
—Nada puede ser preferible a una educación semejante.
— ¿No es por esta misma razón, mi querido Glaucon, la música la parte principal de la educación, porque insinuándose desde muy temprano en el alma, el número y la armonía se apoderan de ella, y consiguen que la gracia y lo bello entren como un resultado necesario en ella, siempre que se dé esta parte de educación como conviene darla, puesto que sucede todo lo contrario, cuando se la desatiende? Y también , porque educado un joven, cual conviene, en la música, advertirá con la mayor exactitud lo que vaya de imperfecto y de defectuoso en las obras de la naturaleza y del arte, y experimentará á su vista impresión justa y penosa; alabará por la misma razón con entusiasmo la belleza que observe, la dará entrada en su alma, se alimentará con ella, y se formará por este medio en la virtud; mientras que en el caso opuesto mirará con desprecio y con una aversión natural lo que encuentre de vicioso; y como esto sucederá desde la edad más tierna, antes de que le ilumine la luz de la razón, apenas baya esta aparecido, invadirá su alma, y él se unirá con ella mediante la relación secreta que la música habrá creado de antemano entre la razón y él. He aquí, a mi parecer, las ventajas que se buscan al educar á los niños en la música. 

Platón
LA REPÚBLICA.  Libro III

Platón, Obras completas, edición de Patricio de Azcárate,tomo 7, Madrid 1872

Verdaderamente resulta extraña y triste una entrada sin música (gracias Enrique) y por eso  dejo aquí este par de buenas ideas:






Enlaces de interés: