Pilar Garrido Letelier: Premio Concurso Internacional OnLine ‘La Brújula del Canto’

Felicidades a la premiada. De voz dulce, aterciopelada, bien timbrada, muy afinada y con mucho gusto interpreta la soprano chilena Pilar Garrido el aria de La Reina de las Hadas de H. Purcell:
El próximo día veinte de mes par el siguiente premiad@. Si quieres participar consulta las bases.

Don Quijote y la Música (Parte II)

Continuando la senda marcada hace una semana sobre la relación de la obra más universal de nuestra literatura, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, y la música, y que podéis ver en el post anterior pinchando aquí, hoy os presentamos una segunda parte para que veáis la cantidad tan impresionante de obras dedicadas a dicha obra. Recordemos que este año se está celebrando el IV Centenario de Don Miguel de Cervantes, el autor de la obra. Dicho esto, pasemos a analizar brevemente otras obras musicales.

Die Hochzeit des Camacho (Las Bodas de Camacho) - Felix Mendelssohn


A pesar de que Felix Mendelssohn, el gran compositor alemán, no destacaría por su producción operística, si que tuvo alguna obra de este género. Es cierto que no es demasiado conocida y apenas representada en la actualidad, pero el compositor se basó en un capítulo del Quijote para una de sus óperas. El episodio en cuestión narra una boda aldeana donde Camacho, un rico que presume de sus pertenencias en público, se casará con su amada. En la escena aparece Basilio, un joven pobre enamorado de la novia que va a casarse, y finge una muerte clavándose una espada. En sus aparentes últimas horas pide casarse con ella, a lo que esta accede. Cuando se casan, y cercano a la muerte, Basilio de pronto se cura. No es un milagro, sino una trampa que realiza para demostrar su amor. Cuando Camacho y los suyos pretenden enfrentarse a este, Don Quijote media con valor y convence a los engañados a huir. Los nuevos pretendientes celebran su fiesta en la aldea de Basilio y Don Quijote es invitado por su valor. El episodio es muy representado en la música, y Mendelssohn realizó esta ópera sobre ello, aunque sin demasiado éxito posterior, pero con una gran calidad musical. En el vídeo os he dejado la obertura de la misma.

Don Quijote Velando Armas - Gerardo Gombau



El compositor salmantino Gerardo Gombau, basado en la música de Richard Strauss, quiso rendir su tributo a Don Quijote con este poema sinfónico. Escrita en 1945, realiza su obra en Forma Sonata, muy breve pero intensa.

La Cómica Historia de Don Quijote - Henry Purcell


No mucho después de que Miguel de Cervantes realizara su obra culmen, ya era conocida en toda Europa. Tanto es así que el mismísimo Henry Purcell, uno de los compositores ingleses más reconocidos de la Historia de la Música, puso sus notas a una adaptación realizada por Thomas D'Urfey, estrenada en 1694. Es una obra cómica, basándose en un fragmento de la obra, aunque con varias licencias y variaciones por parte del autor inglés. La música incidental del compositor inglés es una de sus obras más reconocidas.

La Venta de Don Quijote - Ruperto Chapí


Como no podría ser de otra forma, la zarzuela, género musical característico de España, también hace su guiño al personaje cervantino. Estrenada en 1902, relata el episodio en el que Don Quijote confunde la venta con un castillo, con princesas hechizadas incluidas. A modo de Comedia Lírica de un solo acto, uno de los compositores de zarzuela por excelencia, puso su música a esta obra, que aún hoy sigue representándose.

No acaba aquí la relación de Don Quijote y la música, así que estad atentos al blog, ya que seguiremos indagando y, sobre todo, disfrutando. 

GUÍA DE ORQUESTA PARA JÓVENES

La Guía de orquesta para jóvenes es una preciosa  obra de carácter didáctico que  el   británico Benjamin Britten compuso por encargo en 1946.  Para ello recurrió a un tema musical de  Henry Purcell, otro compositor inglés, pero del Barroco,  a quien quiso así rendir homenaje.
En la obra  se  explica paso a paso la orquesta y se van mostrando  los instrumentos que la integran. No perdáis detalle; es una delicia.

A continuación el estupendo montaje audiovisual de Javier Jiménez  acompañando a la versión comentada de Lorin Maazel.



A mis compañeros os enlazo  la guía didáctica sobre la obra coordinada por Fernando Palacios para los conciertos didácticos del Teatro Real (de Isabel Domínguez, Eva Gómez y  Ana Hernández)

Y por último, el vídeo de la interpretación en vivo, sin comentarios. 

Guía de orquesta para jóvenes

Entre la música teatral del compositor inglés Henry Purcell, que incluye las arias inolvidables de sus numerosas óperas, hay un rondó (Hornpipe Rondeau) que pertenece a una suite que compuso en 1676 como música incidental para la obra teatral Abdelazer, o la venganza del moro, de la escritora británica Aphra Behn.

Hoy en día esta melodía es muy famosa, pero no tanto en la versión original de Purcell, sino por las variaciones y fuga que su compatriota Benjamin Britten compuso 270 años después y que constituyen su Guía de orquesta para jóvenes.

Britten, al que hoy recordamos por cumplirse 36 años desde su muerte y que recibió el encargo de componer la música para un documental educativo sobre los instrumentos de la orquesta, decidió servirse de ese tema para construir su obra, la más importante de todo su catálogo junto con el Réquiem de Guerra (War Requiem, op.66).

A pesar de su estructura muy didáctica, debida a la manera en que se suceden los instrumentos siguiendo su clasificación por familias, en ningún momento ésta ahoga la invención musical, así que las variaciones discurren fluidamente una tras otra llevando de la mano al oyente en este paseo entre los atriles de la orquesta.

Con el tema inicial Britten nos presenta la orquesta al completo y luego sucesivamente los cuatro grandes grupos: maderas, metales, cuerdas y percusiones. Las 13 variaciones que le siguen ven como protagonistas primero de nuevo las maderas, del agudo al grave (flautas y piccolo, oboes, clarinetes y fagotes), luego las cuerdas, también del agudo al grave (violines, violas, violonchelos, contrabajos y arpa), seguidas por los metales (trompas, trompetas y, juntos, trombones y tuba) y finalmente las percusiones. Cierran la obra todos los instrumentos juntos en la fuga.

En el sitio web del Carnegie Hall, hay una actividad sobre la Guía de orquesta para jóvenes, una de las Listening Adventures (algo así como aventuras auditivas) creadas dentro de un programa sostenido por el Departamento de Educación del Gobierno de Estados Unidos. Se trata de un juego muy entretenido y a la vez útil para que los niños y niñas conozcan los instrumentos de la orquesta y reconozcan su timbre: un safari en la jungla, acompañados por la música de Britten, para buscar y recolectar los instrumentos que allí se han perdido.

Es en inglés, algo que, aunque puede llegar a ser una ventaja para mis alumnos y alumnas del programa de bilingüismo por entrenar sus oídos no sólo desde el punto de vista musical sino también de la comprensión del idioma, por otro lado es un obstáculo para quienes no tengan todavía el nivel suficiente. En este caso, aconsejo elegir la opción Local game y luego Practise round, en la que hay pocas palabras y un juego diferente para cada una de las secciones de la obra.

Alfred Deller, contratenor

Las voces humanas adultas se suelen clasificar en femeninas y masculinas. Cada uno de estos dos grupos principales se suele dividir en tres por sus registros. Desde el agudo al grave, las femeninas son: soprano, mezzosoprano y contralto, mientras que las masculinas son: tenor, barítono y bajo.

Esta división esquemática -aún siendo sumamente práctica y más que suficiente para clasificar la casi totalidad de la música vocal de los últimos dos siglos y la gran mayoría de la anterior a ese período- no recoge en realidad todas las posibilidades.

Con la técnica adecuada, utilizando de la mejor manera las diferentes cajas de resonancia que tenemos en el pecho y en la cabeza, sin las cuales las vibraciones de las cuerdas vocales serían inaudibles, es posible para un varón adulto ampliar su registro hacia el agudo, más allá de las poco más de dos octavas en las que suele moverse la voz masculina, con el resultado de conseguir cantar las notas que son más propias del contralto o del mezzosoprano y, excepcionalmente, hasta del soprano.

Obviamente, las consecuencias de tal uso de la voz humana no afectan sólo a la altura de los sonidos, sino también al timbre, pues la voz masculina que quiera alcanzar las notas propias de registros femeninos deberá utilizar intensivamente los resonadores de la cabeza y hasta el falsete. Por el efecto que produce, la voz de cabeza también viene definida como registro de tensión, pues adquiere de esa manera un mayor dramatismo del que tiene en el más empleado registro de pecho, de una manera similar a la que ocurre con los instrumentos musicales. Veamos, por ejemplo, dos instrumentos de cuerda frotada: el violín, construido para producir sonidos agudos, tiene una caja de resonancia muy pequeña, que amplifica las notas agudas otorgándoles un timbre brillante y cristalino. El violonchelo, por el contrario, está fabricado para ejecutar sonidos graves, con una caja de resonancia adecuada para esa función. Los sonidos agudos de éste también existen, como sonidos graves, en aquel. Si comparamos una nota aguda del violonchelo con la misma nota en el violín percibiremos una tensión bastante mayor en la primera, pues la vibración procede de una cuerda gruesa y corta (debido al efecto del dedo del ejecutante), mientras que en el violín la misma nota se obtiene con la vibración de una cuerda mucho más fina y, aunque parezca extraño, larga.

Volvamos a la voz humana: hoy en día se acepta el término contratenor para definir al varón que canta en un registro femenino, aunque en su etimología esa palabra sólo definía una voz que contrapuntaba la voz del tenor, da igual si con registro más agudo (contratenor altus) o más grave (contratenor bassus). Por eso, otros términos para definir a estos cantantes, posiblemente más correctos aunque menos empleados debido a la gran difusión del otro, son contraltistas o sopranistas, dependiendo de su ámbito vocal.

Tras siglos de abandono de esa figura musical, eclipsada por las estrellas del canto lírico, el contratenor volvió a imponer su presencia en el mundo musical en la segunda mitad del siglo XX, gracias a Alfred Deller, uno de los protagonistas del redescubrimiento y de la difusión de la música antigua ejecutada según praxis de la época.

Deller, que recordamos hoy por ser el 32º aniversario de su muerte, fue miembro del coro de la catedral de Canterbury hasta que formó, en 1948, su propio grupo, el Deller Consort, que, tras la muerte de su fundador está dirigido por el hijo de éste, Mark.

En la siguiente grabación podemos oír la impresionante voz de Deller, tan rica en matices que consigue sorprendernos en cada nota y, a veces, hasta en medio de un mismo sonido, que transforma enriqueciéndolo con su gran expresividad. La música es The Plaint, una aria de la ópera The Fairy Queen de Henry Purcell.

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