Himno de Andalucía

AndalucíaSi pides a cinco andaluces que canten el himno de su comunidad autónoma, muy probablemente escucharás cinco versiones un poco diferentes entre sí. Obviamente no me refiero a la letra de Blas Infante, sino a la melodía.

La razón es muy simple: esta obra, estrenada una semana antes del golpe de estado militar que arrastró a España a la Guerra Civil, estuvo relegada a la clandestinidad y a la transmisión oral hasta finales de los años 70. Fue entonces, durante la transición democrática, cuando volvió a sonar públicamente, a grabarse y a transcribirse en varias versiones muy diferentes: para bandas, coros o solistas, con estilo de copla o aflamencadas, en fin, para todos los gustos.

Entre tanta variedad, destaca por su coherencia musical la revisión que hizo Manuel Castillo Navarro. No hay parentesco (por lo menos cercano) sino que sólo compartía apellido con el autor de la melodía, José Castillo Díaz, director de la Banda Municipal de Sevilla, quien, a su vez, se basó en un canto popular.

En el sitio de la Junta de Andalucía podemos consultar y descargar las partituras y particellas para diferentes formaciones de esa revisión, así como escucharlas interpretadas por el Coro San Felipe Neri y la Orquesta Bética de Sevilla.

Himno de Andalucía para coro y orquesta. Revisión de M. Castillo

Finalmente una versión que no podía faltar: para la flauta dulce, para que mis alumnos y alumnas la puedan estudiar para tocarla el último día de clase del mes de febrero, que será cuando celebraremos juntos el Día de Andalucía.

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Falla y las castañuelas

Falla y las castañuelasAquí en Andalucía no hay una sola persona que no sepa lo que son las castañuelas. Bueno, a lo mejor alguien puede dudarlo un momento, para luego decir: “¡Ah, los palillos!”, que es como también se les conoce en muchas comarcas andaluzas.

En efecto, este instrumento se utiliza tanto en el folclore español que, fuera de nuestras fronteras, su sonido se asocia a esta tierra, a pesar de que ni fue inventado ni se usa exclusivamente en España: fueron los fenicios los que lo crearon y difundieron en muchos países de la cuenca mediterránea.

Lo que puede sorprender a muchos andaluces, y españoles en general, es ver a una mujer ocupando la posición del solista, al lado del director de una orquesta sinfónica, con sólo un par de palillos, “igualitos a los que toca mi niña cuando va a clase de sevillanas…”.

Uno de estos momentos de protagonismo de un instrumento, por otro lado, tan humilde, se lo debemos a Manuel de Falla, uno de los más importantes compositores españoles, quien nació hace exactamente 133 años en Cádiz. Allí fue donde, jovencísimo, recibió una influencia, la de su niñera, que le marcó de por vida:

[...] en mi primerísima infancia, cuando yo sólo tenía dos o tres años [...] los cantos, las danzas y las historias de la Morilla me abrieron las puertas de un mundo maravilloso.

En La vida breve, una ópera escrita por Falla en su juventud, nos adentra dentro de ese mundo maravilloso, el de la música popular andaluza, dentro del granadino barrio del Albayzín, declarado por el UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad con este nombre.

Lucero Tena es la intérprete de castañuelas en la Danza española nº1 de esa ópera.

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Adeste fideles

Adeste fidelesTras haber aprendido algunos villancicos de la tradición popular, vamos ahora a ver uno cuyos orígenes no son muy bien conocidos, Adeste fideles, en español Venid fieles. Algunas hipótesis sobre su autoría apuntan a San Bonaventura, un franciscano italiano  del siglo XIII, o a João IV, rey de Portugal en el siglo XVII, aunque la más aceptada atribuye este canto navideño a John Francis Wade, un músico inglés del siglo XVIII.

Este arreglo es para 4 flautas dulces, una soprano, dos altos en fa y una tenor, que sin duda sonarán mucho mejor que el ordenador. Dependiendo de la tarjeta de sonido que se tenga, su timbre puede ser desde regular hasta pésimo. Pero, con todas sus limitaciones, sigue siendo una herramienta muy buena para apoyar el estudio: podemos escuchar toda la canción o parte de ella, con o sin acompañamiento, o sólo una de las voces que acompañan la melodía, ralentizar el tiempo para aclarar los puntos difíciles, reproducir todas las voces menos la que queremos tocar, etc. Pero recordemos que muchas de estas funciones sólo están disponibles haciendo clic en el botón de abajo a la derecha de la partitura.

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Rhapsody in Blue

GershwinHace un par de meses vimos Pinos de Roma, un fragmento de la película Fantasía 2000, de la factoría Disney. Hoy volvemos a la misma película con la ocasión del 111º aniversario del nacimiento del autor de otra de las 8 piezas musicales que conforman el filme: el estadounidense George Gershwin.

La obra de este compositor que inspiró los dibujos es Rhapsody in Blue, un episodio ambientado en la Nueva York de los años 30, una de las épocas más esplendorosas del jazz. Gershwin supo integrar habilidosamente algunos elementos de este género musical (trinos y glissandi del clarinete, trompeta con sordina, swing, ritmos sincopados, notas de blues, etc.) en la música clásica, transcribiendo para orquesta sinfónica una pieza que inicialmente había sido pensada para dos pianos y luego arreglada para piano y big band.

El mismo título nos sugiere esa fusión entre los dos mundos musicales, hasta el momento bien separados: la rapsodia es una composición típica del romanticismo en la que el flujo de la música, y de las emociones que la estética de la época ligaba a ella, brotaba de manera libre y continua; por otro lado, blue (literalmente azul), termino empleado para definir, además del color, la tristeza o la nostalgia, en este contexto se refiere claramente al blues, género musical nacido de los cantos de trabajo y espirituales de los afroamericanos, en los tiempos de su esclavitud, y forma musical del jazz y, posteriormente, del rock ‘n’ roll.

Con los dibujos realizados bajo la supervisión de Al Hirschfeld, este fragmento del largometraje de Disney nos muestra un día cualquiera en Manhattan y los sueños de algunos de sus habitantes.

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Henry Purcell: 350 años y unas melodías inolvidables

PurcellEl Lamento de Dido (When I am laid in earth) es el aria más famosa de la ópera Dido and Aeneas de Henry Purcell, la primera en lengua inglesa, cuyo libreto está basado en uno de los episodios más conocidos de la Eneida de Virgilio. A la vez es una de las páginas más sugestiva de la historia de la música. Tomando ejemplo de la ópera italiana, el más importante de los compositores británicos, del que hoy conmemoramos los 350 años de su nacimiento, hace preceder el aria por un recitativo que relata brevemente la acción: la reina de Cartago, con el corazón desgarrado por la próxima partida de su amado Eneas, provoca su propia muerte para liberarse del insoportable dolor de vivir sin él. Esperando el momento final, tras herirse con la espada sustraída a éste, Dido pide a su doncella que la acompañe hasta la llegada del huesped bienvenido:

Thy hand, Belinda, darkness shades me,
On thy bosom let me rest,
More I would, but Death invades me;
Death is now a welcome guest.

Tras este momento dramático, la protagonista arranca un canto lleno de lirismo, acompañado por un ostinato del bajo cuyo cromatismo proporciona cierta melancolía a ese momento tan trágico, en el que angustia y resignación forman un único sentimiento indefinible.

When I am laid, am laid in earth, May my wrongs create
No trouble, no trouble in thy breast;
Remember me, but ah! forget my fate,
Remember me, remember me, but ah! forget my fate.

Os propongo esta versión, interpretada por la mezzosoprano Stéphanie d’Oustrac acompañada por Les Arts Florissants, por varias razones: con su maravillosa voz, empleando de manera magistral el timbre y la dinámica, la solista alcanza una expresividad conmovedora; el empleo de instrumentos de la época (originales o copias fieles), cuyos timbres son más ásperos, contribuyen a recrear una atmósfera más dolorosa; por otro lado, el vestuario moderno sugiere la intemporalidad de la obra; finalmente, incluye el coro que cierra la escena amplificando la tragedia según la experimentada tradición griega clásica.

With drooping wings you Cupids come,
To scatter roses on her tomb.
Soft and Gentle as her Heart
Keep here your watch, and never part.

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