La biblioteca de sonidos orquestales, una fortaleza de FORTE

FORTE 5, un software inteligente de notación musical para el sistema operativo Windows desarrollado por Lugert Verlag Publishing House es una alternativa asequible y fácil de usar a los complejos y costosos programas de notación musical existentes en la actualidad. El programa viene en cuatro ediciones: FORTE Basic, FORTE Home y FORTE Premium. También existe una versión gratis FORTE Free y hay disponibles licencias especiales para escuelas, profesores y alumnos.

La versión completa, FORTE Premium, tiene entre sus principales características, una biblioteca de sonidos orquestales que le permitirá trabajar sus partituras con muchos tipos de arreglos. FORTE 5, además, presenta una interfaz de usuario atractiva visualmente, un nuevo nivel de calidad de sonido y funciones para simplificar y personalizar aún más el uso, como las plantillas de edición definidas por el usuario.

FORTE le permite al usuario escribir, corregir e imprimir notaciones musicales. El usuario puede introducir notas utilizando el mouse, el teclado de la computadora o un teclado MIDI. También puede construir partituras complejas, de hasta 8 voces independientes, e importar o producir sonidos para secuenciar y tocar junto a su partitura. FORTE brinda un ambiente ideal para hacer el tipo de música que los creadores disfruten más. Los desarrolladores de FORTE son también músicos y por eso pusieron énfasis en construir una interfaz intuitiva para que el usuario consiga una experiencia de composición agradable. Lugert Verlag es una editorial musical con sede en Alemania. Lugert se enfoca en el sector educativo y provee a los profesores de música de diferentes tipos de materiales para lecciones. Junto al software, desarrolla varios tipos de materiales educativos que lo complementan.

San Juan y las notas musicales

Guido d'Arezzo (PD Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Guido_van_Arezzo.jpg)Aunque el verano haya empezado hace unos días, la fiesta popular que celebra la entrada de esta estación en el hemisferio norte fue anoche, acompañada de hogueras y, en los sitios de playa, de baños nocturnos y peticiones de deseos. Las raíces paganas de esta fiesta son muy evidentes, no sólo por el momento astronómico (el solsticio) y el protagonismo de fuego y agua (elementos purificadores), sino también por la celebración de la misma fiesta en muchos países tradicionalmente no cristianos, sobre todo del norte de Europa. Tal como ocurrió con otras festividades preexistentes, la Iglesia cristianizó la fiesta del solsticio dedicándola a san Juan, personaje que hoy destaca en el santoral.

No es el único caso en el que san Juan hace honor a su condición de bautista, es decir de “persona que pone nombre a algo“: también ha servido como pretexto para darle el nombre a las siete notas que componen la escala diatónica sobre la que se ha desarrollado nuestra tradición musical occidental.

Hasta hace aproximadamente 1.000 años, los sonidos de diferentes alturas se denominaban con las letras del alfabeto, de manera similar a la que todavía se emplea en los países anglosajones, empezando por el la (A) y terminando con el sol (G). El mayor inconveniente de este sistema es la imposibilidad de solfear las consonantes. La práctica del solfeo, bastante aburrida y frecuentemente árida desde el punto de vista pedagógico, tiene por otro lado una ventaja indiscutible: favorece la memorización de las notas de una pieza musical, algo particularmente importante para los monjes de hace un milenio, que necesitaban conocer un muy amplio repertorio de cantos litúrgicos para sus oraciones y no disponían de un sistema de notación musical suficientemente preciso.

Un monje de nombre Guido, nacido en la ciudad italiana de Arezzo, estuvo estudiando el problema del aprendizaje, el mantenimiento y la difusión del repertorio desde ambos puntos de vista: por un lado, mejorando el sistema de notación musical y, por el otro lado, inventando una forma de cantar la melodía que incluyera la información de la altura de las notas.

Los resultados de sus estudios fueron excelentes en ambas direcciones: entre sus inventos están el tetragrama -sistema muy moderno en su planteamiento ya que sólo necesitó ganar una línea para convertirse en el actual pentagrama- y la asignación de un nuevo nombre a las notas musicales, consistente en una sílaba que permitía vocalizarlas con su altura y duración exactas.

¿Cómo bautizó Guido las notas musicales? Echando mano a un himno dedicado justamente a san Juan, obra de Pablo el Diácono, que tiene una característica que lo hace especialmente adecuado para tal fin: cada nuevo verso del texto empieza con el siguiente grado de la escala diatónica.

Si observamos la partitura -en notación cuadrada sobre tetragrama- fijándonos en la clave de fa en tercera línea (se cuentan desde abajo) con la que se abre cada renglón, nos será fácil identificar la primera nota de cada verso: la nota de la sílaba UT es un do, la del RE de resonare es un re, mira tuorum empieza con un mi, y así siguiendo hasta llegar a labii reatum que comienza con un la. El si (nota menos usada en esa época por su difícil relación con el fa, hasta el punto que el intervalo resultante se solía llamar diabulus in musica) procede de las iniciales del santo, citado en el último verso: Sancte Ioannes.

El do mantuvo el nombre de ut (que sigue siendo utilizado en Francia) hasta el siglo XVII, cuando el musicólogo italiano Giovanni Battista Doni (otra vez nos encontramos con Juan el Bautista) cambió su nombre por la primera sílaba de su apellido (también hay quien afirma que usó la sílaba do pensando en la palabra domine, en referencia a la divinidad).

El siguiente vídeo es un fragmento de un documental sobre la historia de la notación musical de Howard Goodall, un compositor británico dedicado sobre todo a la música vocal y a las bandas sonoras. La película es un recurso muy útil para entender este momento fundamental dentro de la historia de la música, pues utiliza ejemplos muy claros y amenos, aunque contiene una pequeña inexactitud que no voy a desvelar, dejando que seas tú mismo/a quien se lo cuente a los demás lectores/as en un comentario.

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Wikifonia

WikifoniaLa Wikipedia es el ejemplo más famoso de cómo se puede construir un sitio web de manera colaborativa entre muchas personas, de forma voluntaria y aparentemente descontrolada, por el mero placer de conocer y de compartir el propio conocimiento.

Hay muchos más sitios con esas características, algunos de los cuales están dedicados a las partituras: ya vimos uno, el IMSLP, la wiki de las partituras de dominio público. Hoy veremos otro, Wikifonia.

La primcipal limitación que tiene Wikifonia, que la hace inadecuada para ciertos instrumentos y conjuntos, es que sólo permite la inclusión de un pentagrama para la melodía principal y de los acordes cifrados (por cierto, para descifrarlo y ver cómo se tocan en la guitarra, tenemos esta excelente herramienta). Debido a eso, este sitio es seguramente menos importante que el anterior. Sin embargo puede ser más útil que ése para los que, no siendo músicos profesionales, disfrutan haciendo música.

En este sentido estoy pensando especialmente en mis alumnos y alumnas. Dentro de pocas semanas terminará este curso: lo que para algunos significará un simple descanso, para otros será el final de sus estudios musicales. Me refiero a buena parte del alumnado de 2º de ESO, ya que en el currículo de los dos siguientes años la Música está presente dentro de la oferta de asignaturas optativas. Estoy seguro de que muchos de estos chicos y chicas seguirán dedicando parte de su tiempo libre a tocar las obras musicales que hemos aprendido durante este curso que hemos pasado juntos (y en los anteriores con otros profesores) y a aprender piezas nuevas, tanto las que irán apareciendo en educacionmusical.es como las que puedan  conseguir en Internet.

Aunque las obras compartidas en Wikifonia no suelen estar pensadas para flauta dulce, muchas de ellas se pueden ejecutar tal como están, mientras que otras, aparentemente imposibles de tocar con ese instrumento, se pueden adaptar con facilidad gracias a una característica muy interesante de este sitio: que permite la transposición con un solo clic en un simple menú desplegable.

Para cuando se necesite esa modificación, hay un par de criterios que nos pueden ayudar a elegir la tonalidad más adecuada:

  • Primero miraremos cuál es la nota más grave de toda la pieza. Si es igual o inferior al do grave, deberemos trasportar forzosamente hacia arriba. En caso contrario, intentaremos preferentemente hacerlo hacia abajo.
  • No necesariamente cuanto más grave es mejor: también hay que ver el número de alteraciones que caracterizan la nueva tonalidad.

Vamos a ver un ejemplo con la canción de Mike Oldfield Moonlight Shadow.

Moonlight Shadow en Wikifonía

Tal como está guardada en Wikifonia, esta partitura es imposible de tocar con la flauta soprano (sí es posible hacerlo con la contralto), ya que su nota más grave es el sol por debajo del pentagrama. Por eso tendremos que transportarla hacia arriba como mínimo una cuarta justa, es decir 5 semitonos. Si estos conceptos nos parecen demasiado complicados, no hay problema: sirve el antiguo sistema de ensayo-error.

El cambiar de tonalidad comportará añadir alteraciones: procuraremos insertar el menor número posible de sostenidos o bemoles.

En el primer recuadro de la columna de la derecha hay dos menús desplegables.

Menú Download en Wikifonía

El primero de esos dos menús (Transpose) en este caso indica “0 (-)”, donde el cero quiere decir que no hemos modificado la tonalidad original y el guión que no hay ni sostenidos (sharps) ni bemoles (flats).

Desplegando el menú tendremos una lista de la cual podremos elegir el número de semitonos de la transposición (negativo para transportar hacia el grave y positivo para el agudo) y, entre paréntesis, las correspondientes alteraciones que aparecerán en la armadura.

Menú desplegado

Miremos las opciones más agudas (las líneas que comienzan por números positivos) y fijémonos primero en los números más bajos que están entre paréntesis. Buscando estos criterios, nos llamará la atención la opción “+5 (1 flat)”. Tras elegirla, podemos observar cómo la partitura se ha modificado tal como nos interesa: transportando la melodía hacia arriba 5 semitonos (ahora la nota más grave es do) y añadiendo sólo el si bemol.

En casos más difíciles puede que no consigamos encontrar la tonalidad correcta a la primera: en ese caso repetiremos el proceso hasta conseguirlo (o darlo por imposible y buscar otra canción).

Y si decidimos contribuir, podemos hacerlo subiendo partituras en formato MusicXML o modificando las existentes.

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MuseScore, el mejor software libre de notación musical

MuseScoreSi decimos “programas de notación musical”, lo primero que nos viene a la mente son Finale y Sibelius, dos aplicaciones profesionales y de indudable valor. Sin embargo, para las necesidades de la mayoría de nosotros, que editamos partituras para uso no comercial y de dificultad editorial baja o media, el gasto que supone cualquiera de estos dos programas no está justificado. Afirmar lo contrario es como defender que para retocar las fotos de las vacaciones o las imágenes realizadas en o para las clases, sólo por poner un par de ejemplos, necesitamos el PhotoShop.

MuseScoreMuseScore, editor de partituras que empezó sus andanzas en 2002, ya ha llegado a la versión 0.9.4 (también está disponible la 0.9.5 beta), alcanzando unas características que, en mi opinión, lo convierten en la opción preferida para la educación musical.

No me refiero sólo la gratuidad, sino a otros dos aspectos que compensan con creces el menor grado de desarrollo de este software con respecto a los dos colosos de la edición musical digital: 1) es multiplataforma de verdad, ya que, además de para Windows y Mac, hay una versión nativa para Linux (hecho importantísimo en las Comunidades autónomas con Software libre oficial, como es el caso de Andalucía y Guadalinex, pero también para los usuarios individuales que preferimos este sistema operativo); 2) es libre, lo que permite un control por parte de la comunidad de usuarios sobre su estabilidad y seguridad, entre otros.

Por otro lado, su empleo para la edición musical no profesional por parte de educadores musicales y músicos profesionales resulta bastante satisfactorio, ya que permite: un número ilimitado de pentagramas con hasta cuatro voces por cada uno de ellos; varias maneras fáciles y rápidas de inserción de notas mediante ratón, teclado o MIDI; manejar los datos MIDI mediante un secuenciador integrado y reproducirlos por medio de un sintetizador por software FluidSynth (la nueva versión de Musescore permite la exportación a un archivo de audio digital); importación y exportación MusicXml y archivos MIDI estándar (SMF).

Aunque es suficientemente sencillo de utilizar de manera intuitiva, tiene un buen manual en español, disponible para su consulta online y para su descarga en pdf.

Logo Linux musicalPara quien lo necesite, en la web Linux musical hay un práctico Curso de Edición de Partituras. No obstante el nombre de la página, el curso es útil para cualquier plataforma: de hecho, empieza con la explicación del proceso de instalación de MuseScore en Windows.

En fin, MuseScore es sin duda una herramienta imprescindible para el profesorado de música.

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Noteflight. Edición de partituras 2.0

Noteflight es un programa de edición de partituras online. Según sus autores, lo que pretenden con este software es “reinventar la manera en que la gente crea, comparte y usa la música escrita”.

Su extrema sencillez de uso y la posibilidad de compartir las partituras producidas con Noteflight hacen muy interesante su uso en el campo educativo. Ya pronto veremos en clase cómo usarlo.

Naturalmente, al igual que la grandísima mayoría de la Web 2.0, está en fase beta, aunque, por lo que he podido constatar, funciona bastante bien, con la posibilidad de reproducción e impresión de la partitura.

La partitura que aparece aquí abajo, que pronto empezaremos a estudiar para tenerla lista para Navidad, la he editado en unos 10 minutos. Si queréis imprimirla, podéis hacerlo desde este enlace.

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