Cómo registrar un nombre artístico

Muchos artistas deciden hacerse un nombre artístico que "suene" y que tenga mayor impacto en su audiencia. Debe ser más bien corto, fácil de recordar, positivo, que tenga "resonancias" impactantes para su auditorio. 

Es bien conocido el caso de Pilar Lorengar, la suma y apócope de "Lorenza García" y cómo dos cantantes modernas lucharon por atribuirse el uso de "Tamara".

Cómo puedes registrar un nombre artístico? En España tienes que ir a la Oficina de Patentes y Marcas, que también se puede hacer de manera no presencial en su web. Os dejo el enlace:


Cuesta unos 150 euros aproximadamente y te sirve para una década aproximadamente. Puedes registrar además de tu nombre un logotipo. Tienes que elegir la categoría en la que patentas. Existe una categoría apropiada para artistas en general en el que se ubican los cantantes. Registrar tu nombre artístico te permite un uso exclusivo del mismo pudiendo defender tus derechos en caso de que otra persona lo utilice.
Merece la pena que lo tengas si necesitas acreditar tu experiencia profesional, que has hecho conciertos con ese nombre artístico para organismos oficiales, como oposiciones, baremos oficiales, bolsas de trabajo, méritos, etc... Necesitas ese certificado que acredita que tal nombre artístico corresponde con tal persona física y DNI.

9 formas de pensar y actuar que te ayudarán en tu carrera musical

Hoy traducimos este artículo de The Strad, con unos fantásticos consejos que no os podéis perder. Aprende a pensar y actuar como un músico de éxito.

Carole Talbot-Honeck estudió su Máster en la Universidad de Ottawa centrándose en los requisitos psicológicos para un rendimiento musical óptimo. Así describe una serie de actitudes deportivas, que pueden ser de igual valor para un músico.

1. El amor por tu profesión

Mi tutor en la tesis lo llamó simplemente “disfrute”. Los músicos tienen que saber que el amor por la música es lo que los hizo empezar en un principio, a veces necesitan recordar esto. En su mayoría, los músicos de élite cuentan que tras muchos años en una larga carrera, su amor por la música y el disfrute que reciben al tocar han crecido junto con su nivel de habilidad y experiencia. Así es como debe ser, pero a veces, los problemas físicos o mentales pueden conducir a una pérdida de disfrute. Es necesario abordarlos y rectificarlos para restablecer el equilibrio.

2. El compromiso

Una vez que una persona decide hacer de la música su carrera, debe comprometerse a desarrollar su pleno potencial y realizar la inversión de tiempo y energía que sea necesaria para lograr sus objetivos. Esto es perfeccionismo en el sentido más positivo de la palabra: la historia interminable de tomar un concierto por enésima vez y encontrar nuevas ideas o una nueva inspiración para hacer que suene emocionante o fresco.

3. Autoestima

Los músicos deben creer en la dignidad de su búsqueda y en su capacidad para lograrla. La autoestima es la segunda palabra más mal entendida o mal utilizada en el diccionario de aptitud mental (después de pensar positivamente). Prefiero la palabra alemana Selbstbewusstsein o auto-conciencia, y mantener que nunca se puede tener demasiado de ella. Como David Finckel escribe en su artículo (10 hábitos de músicos exitosos), sé tú mismo … La confianza en sí mismo crece de saber lo que puedes y lo que no puedes hacer y, por supuesto, de aceptarte a ti mismo como la persona que eres, sin querer dejar de aprender o mejorar.

Tal auto-conciencia no tiene nada que ver con ser arrogante o egoísta. Por el contrario, los músicos que confían en su propia capacidad dan fácilmente a otros (es decir, como profesores y/o mentores). Nunca sienten la necesidad de compararse a los demás. Un sano sentido de sí mismo debe ser de base amplia (diferentes roles, intereses, aficiones) y no supeditado a una actuación en particular. Mi frase mágica aquí es: “Yo soy lo que soy; ¡mucho más de lo que estoy haciendo ahora mismo!”

4. Objetivos idealistas y no materialistas

Los músicos tienen objetivos elevados. Sus aspiraciones se pueden dividir en tres categorías principales:

  • Auto-actualización y objetivos de desarrollo personal
  • Objetivos relacionados con la propia música (interpretar la música y hacer justicia al compositor)
  • Y finalmente, quieren comunicarse con la audiencia o expresarse a través de su música.

Cualquiera que sea la categoría (o categorías) que se aplique, las metas de rendimiento deben derivarse de estas expectativas si se quiere tener una vida de satisfacción.

Utilizo tres cualidades para describir lo que considero un rendimiento óptimo: creatividad, espontaneidad y flexibilidad. La creatividad es el proceso de tomar una pieza de música y hacerla tuya, de desarrollar una visión de lo que esta pieza significa para ti, lo que quieres expresar con ella. La espontaneidad es “creatividad del momento”, es inspiración o intuición y sólo es posible si se está bien preparado y se tiene confianza en sí mismo y en su preparación. Por último, la flexibilidad también está abierta a todo lo que viene “en el momento”, pero se relaciona más con las influencias externas (lo que mis colegas están haciendo, la sala, la acústica, la audiencia …)

5. Concentración

¡Nada de multi-tarea! El cerebro humano no está cableado para concentrarse en más de una cosa a la vez. Esto tiene implicaciones con respecto a la práctica eficiente y el estar concentrado. Irónicamente, la multi-tarea es una “habilidad” que no puede ser entrenada; Cuanto más lo haces, ¡peor funciona!

Central para la idea de autocontrol es la capacidad de concentrarse y concentrar la atención, evitando así las distracciones. Recientemente, en un seminario con estudiantes de la escuela de música, me sorprendió que la incapacidad para concentrarse había reemplazado al nerviosismo como su principal preocupación.

Algunos músicos prefieren auto-eliminar su autoestima por miedo a parecer arrogantes, pero estas dos expresiones no son opuestas. El altruismo es el objetivo principal en el que enfocarse durante una actuación, pero sólo una fuerte auto-concepción te permite olvidarte y concentrarte en la tarea que tienes entre manos.

6. Autocontrol

¡La fuerza de voluntad vuelve a estar de moda! Después de años de abandono, se considera de nuevo una habilidad muy importante. Evito llamarla un rasgo de carácter porque la investigación muestra que la gente puede ser muy organizada y/o disciplinada en algunos aspectos de sus vidas y notoriamente complaciente en otros. Por ejemplo, muchos estudiantes universitarios estrenados ​​que se preparan para los exámenes finales usan calcetines sucios (véase Baumeister y Tierney).

El hecho es que probablemente no tienen elección. Piensa en la fuerza de voluntad como una cantidad finita: no importa cuán diferentes o no relacionadas sean las demandas que te haces a ti mismo (concentración, paciencia, control de la conducta, etc), sólo tienes un frasco de fuerza de voluntad a tu disposición. Cuando el frasco está vacío, te has quedado sin él y sólo la reposición (nutrición, descanso) te permitirá abordar el siguiente desafío.

7. Perspectiva adecuada

Definir la perspectiva apropiada en unas pocas líneas cortas no es fácil. Perspectiva adecuada significa estar abierto; siempre buscando oportunidades para crecer. Significa mantener la vista más allá, no quedar atrapados en pequeños detalles.

Y ahí lo tienes, la actitud o habilidad mental más incomprendida y mal utilizada: pensar positivo. Los pensadores positivos pueden vivir hasta siete años y medio según un estudio longitudinal de miles de enfermeras suecas. No se enferman con tanta frecuencia y sanan más rápido cuando lo hacen. Todo esto no tiene nada que ver con ser irreal o engañarse. Significa acercarse a problemas y/o contratiempos en un estado de ánimo de búsqueda de soluciones. Significa asumir el control, lo que nos lleva al siguiente aspecto de la perspectiva apropiada: sentarse en el asiento del conductor.

Los músicos exitosos no quieren sentirse víctimas ni quieren ser vistos de esa manera por otros. Los retrocesos están ahí para ser analizados y comprendidos. Las soluciones pueden ser incorporadas en su plan de preparación. Lo que está más allá de su control pertenece a la categoría de “oh, qué diablos”, para relacionarse y reírse después.

Por último, mantener las cosas en perspectiva significa divertirse. Recuerda, se trata de amar la música y hacer música y estar agradecido de que puedes ganarte una buena vida haciendo lo que te gusta.

8. Salud y estado físico

Cuando los músicos preguntan por qué deben entrenar físicamente y cuidar su cuerpo, yo respondo,”¿Por qué no? Tú eres un ser humano también, ¿no?” Puedes leer todos los días sobre la necesidad de hacer algo por tu salud. Los músicos (en oposición a la mayoría de los atletas de élite) pertenecen a la gente afortunada que puede disfrutar de muchos años de hacer música, siempre y cuando su salud mental y física lo permitan. Además, tu cuerpo es tu instrumento. Si te tomas en serio su cuidado, si entrenas eficientemente y le das lo que necesita funcionar, estará ahí para ti. Ser capaz de confiar en tu instrumento es el factor más importante en el trato con el miedo escénico.

9. Análisis

Un conocido director solía decir: “Si eliges leer y creer las buenas críticas, ¡entonces debes creer también las maloa!” El feedback viene de muchas formas, y los músicos tienen que saber cómo lidiar con ello. Tienen que analizar su propio rendimiento (manteniendo una buena perspectiva), dar sentido a lo que otras personas están diciendo, incorporar cualquier cosa útil en su plan de preparación, y a continuación, olvidar esa actuación y poner sus miras en la siguiente.

 

La tesis de Carole Talbot-Honeck “he Essence of Excellence; Mental Skills of Top Classical Musicians” fue publicada en The Journal of Excellence, vol. 1 Nr. 1, mayo de 1998.

Ha impartido seminarios “Fit to Play” en la Academia de Audición VENIA, como parte del programa de audición de VENIA (incluyendo orquesta) y de preparación de actuaciones para instrumentistas y cantantes. VENIA cree que los músicos son personalidades individuales, capaces de alcanzar sus metas, y mejorar la presencia en el escenario y el desempeño combinando habilidades musicales, mentales y físicas.

Traducido de la publicación The Strad

Enlace al original: https://www.thestrad.com/9-ways-for-musicians-to-think-like-top-athletes/195.article

Autor: Carole Talbot-Honeck

Fecha: 20 Marzo 2017

Título original: 9 ways for musicians to think like top athletes

 

 

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LIBROS CHINOS


Los JIANCE son tiras o tablillas de bambú o de madera, ordenadas y dispuestas en forma de libro, sobre las que se escribían textos utilizando pinceles chinos impregnados de tinta. Cada tira de bambú o de madera se llama jian, y el conjunto de ellas forman una unidad que recibe el nombre de jiance.
Desde la antigüedad hasta nuestros días se han desenterrado innumerables tablillas de bambú y de madera.
 






Para preparar las tablillas de bambú se cortaba el tronco en trozos y a continuación se rajaba, pulía y secaba al fuego. En cuanto a la madera, se cortaba en tablas o tablillas, las cuales, después de pulidas, se secaban al sol o a la sombra.
     En la primera de las tablillas de un libro figuraba el título de la obra y el del primer capítulo, que solía también escribirse en el dorso de las primeras dos tablillas, puesto que cuando se enrollaban todas por detrás, su dorso aparecía como cubierta. Si era un libro valioso, se envolvía con seda o con tela











L@s de 4º han usado palos de polo,rotuladores permanentes y cordel. Eliges las palabras que más te gustan y ¡a crear tu propio libro chino!

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Desde la antigüedad hasta nuestros días se han desenterrado innumerables tablillas de bambú y de madera.
 






Para preparar las tablillas de bambú se cortaba el tronco en trozos y a continuación se rajaba, pulía y secaba al fuego. En cuanto a la madera, se cortaba en tablas o tablillas, las cuales, después de pulidas, se secaban al sol o a la sombra.
     En la primera de las tablillas de un libro figuraba el título de la obra y el del primer capítulo, que solía también escribirse en el dorso de las primeras dos tablillas, puesto que cuando se enrollaban todas por detrás, su dorso aparecía como cubierta. Si era un libro valioso, se envolvía con seda o con tela











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