Qué hacer para no dejar de lado el instrumento en verano

Llegan las vacaciones de verano y con ellas, muchos estudiantes (y también profesionales), dejan un poco abandonada la música. Se acaba el curso en conservatorios y escuelas, las temporadas de las orquestas y los teatros y nos vemos con un par de meses por delante sin mucho que hacer.

La importancia del descanso

Lo primero que hay que tener claro es que las vacaciones están para descansar. Igual que los deportistas tienen momentos en la temporada de rendimiento más alto y momentos de rendimiento más bajo, los músicos también tenemos que aprender a dosificarnos. Por ejemplo, es probable que salgas de viaje al menos una vez durante tus vacaciones de verano. Es en esos días cuando tienes que aprovechar para desconectar del trabajo y de los estudios y disfrutar. Seguramente, será muy productivo, pues es muy importante darle un descanso tanto a la mente como al cuerpo. Esto no quiere decir que no saquemos el instrumento de su funda hasta septiembre.

Motivarse en verano

Cuando fuera hace un día perfecto, dentro de casa tienes calor, tus amigos y familia no paran de hacer planes y llevas unos meses de duro trabajo, lo último que te apetece es ponerte a estudiar también durante el verano. Sin embargo, es importante mantener la forma física y la mente despierta para cuando reanudemos nuestro trabajo tengamos la máquina bien engrasada.

Lo primero que debemos hacer en estas fechas es fijarnos un objetivo: preparar el repertorio para el próximo curso, mejorar nuestra técnica, mejorar nuestras habilidades musicales, practicar repertorio orquestal, perfeccionar obras que ya hemos tocado… Si no tienes planes inmediatos, las vacaciones son el momento perfecto para hacer todo aquello para lo que nunca tienes tiempo. Por ejemplo, puedes practicar lenguaje musical para mejorar tu ritmo y tu oído. Puedes investigar otros estilos musicales o mejorar técnicas que aún no dominas.

Además, estudiar cosas que no estudias habitualmente te motivará y te animará a practicar más en verano.

Para saber más sobre motivación lee este post.

Cursos y orquestas jóvenes

Es el momento perfecto para apuntarte en algún curso de perfeccionamiento. Conocerás gente nueva, tocarás música nueva, aprenderás de profesores nuevos… Además, de una manera u otra, te obligarás a estudiar y a mantenerte.

Ya hablamos en un post sobre todo lo que te puede aportar una orquesta joven, una actividad más que recomendable.

Consejos para el estudio

  • Estudia en horas en las que no haga demasiado calor, temprano en la mañana o a última hora de la tarde. Aprovecha las horas de sol.
  • Organízate para tener tiempo libre y disfrutar del verano. Por ejemplo, si te levantas pronto y estudias de 10 a 12 tendrás el resto de la mañana para disfrutar de la piscina.
  • Practica deporte y haz ejercicio, ahora que tienes más tiempo, puedes mantener tus músculos tonificados y mantener la forma física aunque estudies menos.
  • Sé constante, aunque estudies menos de lo que lo harías durante el resto del año. Mejor que estudies todos los días un par de horas a que lo hagas una vez a la semana de manera intensiva.

 

Aprende a concentrarte usando la distracción

Estamos acostumbrados a practicar en casa, rodeados de un ambiente tranquilo y silencioso que estimule nuestra concentración. Sin embargo, a la hora de la verdad, ya sea en clase, en un concierto o en un examen, las condiciones no siempre van a ser las idóneas.

Concentrarse en la música y no pensar en nada más ya es difícil en situaciones agradables y cotidianas, como ya hablamos en este post. Sin embargo, no podemos prever qué va a ocurrir el día D, delante del público o del tribunal. Muchas cosas pueden desconcentrarnos a nuestro alrededor: una acústica desconocida, toses, movimientos, conversaciones susurradas o cualquier otro ruido.

Debemos estar preparados para cualquier imprevisto y ser capaces de enfrentar todo tipo de situaciones mientras tocamos sin perder calidad en nuestra interpretación. ¿De qué manera puedes trabajar esto? Es muy sencillo, yo te propongo algunos ejercicios de distracción, que te aconsejo que practiques una vez tengas dominado el repertorio que estés preparando en ese momento:

  • Pasa todo el programa con la televisión encendida de fondo. No hace falta que pongas el volumen muy alto, porque tienes que poder escucharte. ¡No dejes que tu mente se disperse y concéntrate en lo que estás haciendo!
  • Si estás con alguien más en casa o en el aula, ponte a tocar todo el repertorio y pídele que de vez en cuando entre en la habitación y se mueva de aquí para allá a tu alrededor. Tú, más de lo mismo, mantente concentrado e ignóralo.
  • Ponte a tocar y camina al mismo tiempo.
  • Toca el repertorio delante de tus amigos o familia y pídeles que hablen entre sí y hagan comentarios libremente.
  • Deja tu teléfono móvil cerca de ti y con el volumen al máximo mientras pasas el repertorio entero. Si alguien te llama o te llegan mensajes, ignóralo y sigue a lo tuyo.

Practicar estos ejercicios es como realizar una terapia de choque. Al principio te sentirás agobiado por la situación y te costará centrarte, pero verás como si lo practicas de vez en cuando estarás preparado para cualquier situación que pueda darse en el concierto-examen-audición.

No confíes en que el tribunal o el público siempre va a respetarte. Por experiencia propia, a veces el público no apaga los móviles y comienzan a sonar en plena actuación, a veces te hacen una foto con flash que te saca de tu música. Con los tribunales es todavía peor, imagina que llevan todo el día oyendo los mismos pasajes y conciertos una y otra vez. A veces no paran de hablar, ponen caras, se abanican sonoramente o simplemente no paran quietos en la silla. En una situación de estrés estas pequeñas cosas pueden descentrarte más de lo que piensas, así que no te vendrá nada mal estar un poco más preparado para ello.

Lecturas recomendadas:

Técnicas de estudio para músicos

Seguro que montones de veces te quedas atascado estudiando, no te salen las cosas o te das cuenta de que siempre fallas en los mismos sitios y al final estudiar te produce frustración. Probablemente, esto se deba a que no estás estudiando de manera correcta.

Principios básicos del estudio

  • Concentración
  • Tranquilidad y paciencia
  • Conciencia del cuerpo
  • Control de los excesos y de los descansos

Las técnicas de estudio son algo muy personal, cada uno debe ir creando las suyas propias. Dependen de la persona y del instrumento. Yo voy a contarte algunas que he aprendido y me han servido. ¡Tú también puedes contarnos las tuyas! Si sabes alguna que pueda ayudar a otros músicos, cuéntanosla en los comentarios.

  • Las 10 de 10: Esta técnica te sirve para aprenderte aquellos pasajes en los que sueles fallar, tanto musical como técnicamente. Primero debes tocar y trabajar el pasaje hasta que te suene exactamente como te gustaría. Cuando te salga bien, repítelo diez veces seguidas, manteniéndote concentrado y pendiente de igualar la primera vez, en la que el pasaje sonó perfecto. Si te sale 10 de 10 veces bien, habrás fijado en tus músculos y tu mente el pasaje. La repetición es clave en el estudio musical, sin embargo la repetición sin sentido y con fallos no hace más que estropear nuestro estudio. Debemos concentrarnos y repetir con toda nuestra conciencia.
  • La cámara lenta: Esta técnica sirve especialmente para pasajes mecánicamente difíciles. No se trata de tocar el pasaje lento. Debes tocar el pasaje como si lo vieses a cámara lenta, reproduciendo los movimientos con el mismo impulso y técnica que lo harías a velocidad normal, observando al detalle qué hacen tus manos. Con ello consigues dos cosas: detectar fallos que a velocidad rápida no veías y aprenderte los movimientos con más detalle. Por ejemplo, en el caso de un violinista que se encuentra con un pasaje en spicatto. Con la técnica de la cámara lenta, debería reproducir los movimientos del spicatto tal y como son a velocidad normal. Muchos instrumentistas fallan al estudiar lentamente sin reproducir las articulaciones originales, por ejemplo, tocar a la cuerda este pasaje spicatto al estudiarlo lentamente.
  • Las tres veces con metrónomo: Esta técnica es útil con pasajes que tenemos que tocar muy rápido. Ponemos el metrónomo a la mitad de tempo y lo tocamos tres veces seguidas (que deben sonar correctamente). Si nos ha sonado bien las tres veces, subimos el metrónomo 4 puntos – en el caso de que sea digital, si es de cuerda, lo subimos una línea -. Así repetimos el proceso hasta llegar al tempo real. Para conseguir más soltura, podemos subir el metrónomo un poco más aún. Es un pequeño truco: cuando lo toquemos al tempo real nos resultará más lento y más cómodo.
  • Las tres posibilidades: A veces nos atascamos con melodías o frases que no sabemos cómo interpretar. El mejor truco para ello es cantar tres veces con dinámicas y fraseo diferentes. El sentido musical nos indicará cuál de las tres veces nos ha gustado más y nos parece más lógica.
  • Sigue el dibujo: Más que una técnica, es un truco interpretativo. Hay músicas que son más sencillas de lo que nosotros pretendemos. partitura-bach-2Sobre todo en los estilos barroco, clásico y pre-clásico, la técnica de seguir el dibujo funciona muy bien. No te rompas la cabeza con los fraseos y sigue el dibujo de la partitura, sube y baja la dinámica según el dibujo suba y baje. Parece simplón, pero casi nunca te equivocarás. Fíjate en el original de Bach – a la derecha -, casi parece que las líneas de las semicorcheas te indiquen cómo debes tocar…
  • Grabar-observar-grabar: Con esta técnica te convertirás en tu propio profesor. Grábate lo que estés estudiando antes de empezar con la sesión de estudio. Visiona el vídeo unas cuantas veces y piensa qué está mal. Trabaja las partes que sean necesarias. Vuélvete a grabar y observa las mejoras.
  • mf y sonido bonito: Para trabajar la afinación de cualquier pasaje, debes tocarlo nota por nota con buen sonido y el cuerpo relajado. Escucha con atención, corrige y repite hasta que lo oigas sin fallos.

Puedes leer:

¿Por qué me siento culpable si no estudio un día?

El estudio diario y comprometido es algo que todo músico asume tarde o temprano. Estudiar a diario es una práctica inherente a la carrera musical. Sin embargo, como no somos máquinas, no todos los días tenemos las mismas ganas ni la misma concentración para realizar nuestra práctica.

Sentirse cansado o desganado, preferir salir a tomar algo en vez de estudiar toda la tarde… son cosas normales, que le pasan a cualquiera. Uno no siempre está al 100%, no tiene por qué deberse a una cuestión de desmotivación, es que simplemente somos humanos y necesitamos descansar de vez en cuando.

El problema viene cuando finalmente decidimos descansar, salir a tomarnos ese café o simplemente tumbarnos en el sofá y empezamos a darle vueltas a la cabeza. ¿Soy un vago? ¿Pierdo el tiempo? Debería estar estudiando… ¿Por qué nos sentimos así? ¿Por qué nos sentimos culpables?

sofa ymanta

El sentimiento de culpa es una emoción que puede tener muchas causas y manifestarse de muchas formas. Puedes sentirte culpable por una razón objetiva -por ejemplo, insultar a un amigo durante una discusión-, o sentirte culpable por una causa que sólo está en tu mente -como descansar en lugar de dedicarte a estudiar.-

Según la psicóloga Jennifer Delgado, las personas que suelen experimentar sentimiento de culpa son personas con baja autoestima o personas muy perfeccionistas. Ambas características pueden darse en un músico, sobre todo el perfeccionismo. Como dice esta psicóloga, las personas que presentan estos perfiles tienden a polarizar las cosas, es decir: sólo hay blanco o negro. Curiosamente, este pensamiento dicotómico es muy propio de los músicos, como nos cuenta Guillermo Dalia en su libro Como ser feliz si eres musico o tienes uno cerca (que puedes adquirir pinchando en el link del título). Los músicos solemos ver las cosas o bien o mal. Esta incapacidad de relativizar las situaciones nos provoca sentimientos muy encontrados. Un día soy buen músico, otro día me considero malo. El concierto me ha salido o bien o mal. Esta rigidez de pensamiento favorece la aparición de emociones como el sentimiento de culpa.

Otro factor para la aparición del sentimiento de culpa es el hecho de actuar de manera contraria a nuestro sistema de valores. En ese sistema de valores seguramente se encuentre el trabajo duro y continuo para conseguir nuestros objetivos. Si no estudias un día, quizás sientas que estás faltando a tus convicciones.

¿De qué manera podemos afrontar este sentimiento?
  • Relativizar: Hay que ver los matices de cada situación y evaluarla en consecuencia. El estudio continuo es importante, pero también lo es el descanso físico y mental. No vamos a empeorar nuestra técnica por descansar, por ejemplo, un día a la semana. Además, debemos entender que si estamos cansados o desganados, de poco nos van a servir las horas de estudio que empleemos porque nuestra concentración será mucho menor. Sobre el tiempo que empleamos para estudiar puedes leer este otro artículo.
  • Plantear otro modo el estudiar: Mucha gente se planea sus sesiones de estudio en función de las horas que tiene para estudiar. Estudio 4 horas al día, estudio 6 horas al día, 7… Esto puede provocar que si un día, por cualquier razón, no puedes cumplir el cupo de horas, te sientas mal. Otra forma de planteárselo puede ser por objetivos. Puedes elaborarte unos bloques de estudio, y hacer un número de bloques al día. Cada bloque puede estar formado por ejercicios, por pasajes… lo que se te ocurra. Además de estos bloques, te puedes poner metas semanales o mensuales. Con estos objetivos marcados, puedes practicar más un día y otro menos (o nada), sabiendo que al final llegarás a la meta que te has marcado. Es una manera de ampliar horizontes, centrándote en grandes períodos de tiempo. Esta forma de trabajar te hará ver mejor los resultados, al igual que un deportista.
  • Pensar de manera lógica, aislando el sentimiento de culpabilidad: Hazte preguntas y responde con franqueza ¿He estudiado suficiente esta semana? ¿Qué va a pasar si descanso por hoy?… Probablemente tú sólo llegarás a la conclusión de que no pasa nada y no tienes porqué sentirte mal por descansar.

 

 

 

Elegir al profesor de canto antes que el centro educativo

Nos encontramos en muchas ocasiones que alumnos que se matriculan en un centro se encuentran con que el profesor de canto que le asignan no es de su agrado, no hay afinidad, no hay compatibilidad o no supera las mínimas expectativas del alumno.

Hay casos extremos en los que un alumno que accede a un centro educativo retrocede en sus competencias! Y acaba teniendo que buscar ayuda en otros profesores fuera del centro. Para el profesor externo, de apoyo, por así decirlo, tampoco es de su agrado estar en esta situación porque muchas veces no es un complemento sino una sustitución de la labor del profesor del centro educativo oficial.

Sería ideal que ambos profesores pudieran hablar y complementarse, pero la realidad es que el alumno pide ayuda, no se lo comunica al profesor del centro y el profesor externo tiene que asumir -o no- el repertorio ajeno que puede ir en contra de lo que opine que es adecuado para el alumno en ese momento. 

Toda esta situación no sucedería si el alumno se preocupara de conocer al profesor antes, o pidiera   referencias a otros alumnos, o acudiera a escuchar varias clases del profesor en cuestión, o acudiese a un cursillo que impartiera, etc...

La salud y la formación vocal es algo muy delicado y el alumno debería asegurarse de que va a estar en buenas manos mientras duren sus estudios musicales oficiales. Por ello es más importante seleccionar al profesor que al centro.