TOP 10 Presentadores hispanos de tv en EEUU

 Por: Redacción



Hoy reseñamos a los grandes presentadores de tv en Estados Unidos de habla hispana


No es de dudarse que el talento hispano o latino, en Estados Unidos ha ganado un gran terreno y no sólo en el campo musical, ya que son muchos los campos donde los hispanos han hecho brillar y han dejado muy en alto el nombre de sus países, así como el idioma español. 


Uno de esos campos es el de la televisión, en Estados Unidos hay un gran potencial de presentadores, locutores, animadores de  televisión que trabajan en canales estadounidenses, tales como: Univisión, Telemundo, NBC,  entre muchos otros importantes canales de habla hispana en suelo norteamericano.

VER MÁS >

Raphael, una vida de éxitos musicales


Por: Redacción


En 1960 nacieron muchas estrellas de la canción, tomando auge a partir de 1970 que fue una década dorada para la música romántica, dentro de estas figuras se encuentra el gran Raphael; a quien también se le conoce como “El Niño de Linares” y “El torbellino de la Alameda”, entre algunos otros seudónimos con los que han bautizado a este cantante. 



Y es que Raphael es un cantante que le gusta renovarse y es algo que viene haciendo a lo largo de su carrera, este cantante ha probado muchos géneros y ritmos musicales que van desde baladas pop hasta flamenco; y es que Raphael no le teme a los experimentos es por eso que se ha mantenido vigente, no quedándose encasillado en un mismo género o ritmo musical


Ver+

Aprende técnica vocal para reforzar tu personalidad musical

Dudo que los espectadores le dijeran a Paco de Lucía que no estudiara técnica no fuera ser que "perdiera su personalidad". Es más, a más competencia, a mayor número de recursos y calidad de los mismos, a mayor facilidad en la ejecución... mejores resultados expresivos tiene un artista.

En cambio, he escuchado más de una vez (se escucha de todo, lamentablemente, la ignorancia es muy atrevida) que hay cantantes "que no irían nunca a clase de canto porque piensan que perderán su personalidad". Cuando oigo frases semejantes pienso que quizá para ellos es más importante cantar de una manera determinada, en muchas ocasiones incorrecta, que conservar su voz a lo largo de toda su carrera.

Conservar la estilística musical no está en absoluto reñido con la mejora de la técnica vocal. Por mi clase han pasado cantantes de todos los estilos y ninguno ha perdido su "esencia" vocal, su manera de expresar, su emoción. Añado, con el trabajo técnico vocal lo que han ganado es seguridad y mayores recursos vocales para ponerlos al servicio de la interpretación.


Sí que es cierto, y me espanta como profesional docente, que existen algunos profesores de canto (y muchos de ellos verdaderos intrusos de la profesión) que consideran que los gustos de los alumnos son secundarios en el aprendizaje y se atreven a decir públicamente que los alumnos vienen a estudiar canto moderno y esos profesores "se encargan de enseñarles canto clásico". Esto es, de entrada, una falta de respeto al alumno intolerable.

Si el profesor no sabe enseñar lo que el alumno quiere aprender lo honesto es decirle que vaya a quien se lo pueda enseñar. La mayoría de los cantantes que están desarrollando una carrera a lo largo del tiempo, que están triunfando, es decir, que no son "flor de un día" o no se convierten en "juguetes rotos" han estudiado técnica vocal basada en los principios de la anatomía y fisiología humanas, que hunden sus raíces en el corpus de conocimiento de la pedagogía del canto atesorada desde hace siglos y se adapta a la vocalidad de los diferentes estilos. 


La voz no lo es todo

Generalmente todas las personas nos asomamos al maravilloso mundo de la música en la infancia, cantando, bailando, aprendiendo a tocar un instrumento... esas experiencia dejan una impronta en la psique y en el cuerpo tanto para bien como para mal. Un buen profesor/a de música en la escuela puede despertar a los niños, como si de un mago se tratara, al mundo de la emoción y de la fantasía sonora. De la misma manera, una mala experiencia puede cerrar esa ventana para siempre. En aquellos niños en los que se enciende la llama es importante que los docentes sepamos avivarla y cuidarla. 

Sin embargo, una llama intensa, que se traduciría en tener unas buenas condiciones físicas y musicales, no son suficientes para poder desarrollar una carrera musical. Los músicos somos como los corredores de fondo, deben entrenar tanto su cuerpo como su mente para transcurrir por un camino que les lleva toda su vida y para ello es necesario cultivar una buena actitud hacia el aprendizaje y mucho amor hacia la música así como grandes dosis de humildad. 


Tener una buena actitud es en la mayoría de los casos tan importante como tener una buena voz. Siempre digo, que de nada sirve tener un piano de cola si no se sabe tocar, o es absurdo poseer un Ferrari si no se tiene siquiera el carnet de conducir. En el caso de los cantantes se piensa a menudo que un buena voz será garantía de éxito, nada más lejos de la realidad

Grandes voces se han malogrado por falta de técnica y preparación. Mientras uno es joven parece (un creencia falsa) que la voz no tiene límites. Eso no es así, si uno no conoce su instrumento, sus límites y cómo cuidarlo, con el transcurso de los años se encontrará que de la noche a la mañana no le responde y no sabrá qué hacer. A cantar se aprende, a conocer los límites de la voz se aprende, a desarrollar todo el potencial musical y vocal se aprende... es cuestión de tener una buena guía y ser perseverante. 

Desde esta bitácora me gustaría animar a todos aquellos que estén en un momento de desánimo, porque es necesario que sepan que el aprendizaje musical se produce "de rellano a rellano de escalera", quiero decir que se alternan épocas en las que los avances son rápidos y evidentes con otras en las que parece que uno se queda estancado. Si se tiene una buena guía y se trabaja consistentemente estos periodos no son otra cosa que un momento de re-estructuración neuronal tras los cuales se podrá acceder a otro nivel de competencia. Y para ello es necesaria la confianza y la actitud de superación.