Mapa conceptual sobre el sonido

Mapa conceptual sobre el sonidoLos segundos de ESO están trabajando ya en la segunda entrada de sus blogs (2ºA, 2ºB, 2ºC y 2ºD), que tratará del sonido (bien como fenómeno físico, bien como materia prima de la música) y de sus efectos en el ser humano (anatomía y fisiología de la audición, higiene del oído, la contaminación acústica y sus efectos negativos en la salud, etc.).

Este mapa conceptual que acaba de publicar la incansable María Jesús Camino nos viene de maravilla para seguir profundizando en este tema antes de redactar la tarea.

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Gould y Bach por el espacio interestelar

Glenn GouldEl 4 de octubre de hace 27 años Glenn Gould fallecía en su ciudad natal, Toronto, en Canadá, a causa de un íctus al que sólo sobrevivió  una semana. Acababa de cumplir los 50 años y, a pesar de haber interrumpido su carrera concertística en 1964, año de su última actuación pública, llevaba una intensa actividad musical, consistente sobre todo en la grabación de discos y programas de radio y televisión.

La técnica extraordinaria de Gould le permitía tocar con extrema rapidez (cuando era necesario) sin renunciar a claridad y limpieza de sonido. A eso contribuía su manera de sentarse: estaba siempre muy bajo con respecto al piano, utilizando, en vez de un taburete regulable u otro tipo de asiento específico para su instrumento, una pequeña silla con las patas recortadas, conservada actualmente en la Biblioteca Nacional de Canadá.

La contrapartida era la limitada potencia del sonido que podía conseguir, por no poder aprovechar todo el peso de los brazos. Pero eso no era un problema por el tipo de música que prefería tocar, y cuyas interpretaciones han pasado a la historia. Me refiero a la música de Bach, y sobre todo a las Variaciones Goldberg.

No sólo su manera de sentarse al piano salía de lo habitual: hay más cosas que le valieron a Gould la consideración de excéntrico, como por ejemplo su manera de abrigarse, independientemente del calor que hiciera, por miedo a resfriarse, o su imposibilidad a resistirse a canturrear mientras tocaba, lo que traía de cabeza a los técnicos de sonido para que no saliera su voz en las grabaciones, cosa que raramente conseguían.

Aún así, sus discos son de un valor musical y artístico, además de histórico, inconmensurable. Una de estas grabaciones, el Preludio y fuga nº1 del Clave bien temperado de Bach, está viajando por el espacio interestelar, en la Voyager I, contenida en un disco de cobre revestido de oro que incluye este y otros logros de la actividad humana, a modo de tarjeta de visita para eventuales extraterrestres que pudieran encontrarla.

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MuseScore, el mejor software libre de notación musical

MuseScoreSi decimos “programas de notación musical”, lo primero que nos viene a la mente son Finale y Sibelius, dos aplicaciones profesionales y de indudable valor. Sin embargo, para las necesidades de la mayoría de nosotros, que editamos partituras para uso no comercial y de dificultad editorial baja o media, el gasto que supone cualquiera de estos dos programas no está justificado. Afirmar lo contrario es como defender que para retocar las fotos de las vacaciones o las imágenes realizadas en o para las clases, sólo por poner un par de ejemplos, necesitamos el PhotoShop.

MuseScoreMuseScore, editor de partituras que empezó sus andanzas en 2002, ya ha llegado a la versión 0.9.4 (también está disponible la 0.9.5 beta), alcanzando unas características que, en mi opinión, lo convierten en la opción preferida para la educación musical.

No me refiero sólo la gratuidad, sino a otros dos aspectos que compensan con creces el menor grado de desarrollo de este software con respecto a los dos colosos de la edición musical digital: 1) es multiplataforma de verdad, ya que, además de para Windows y Mac, hay una versión nativa para Linux (hecho importantísimo en las Comunidades autónomas con Software libre oficial, como es el caso de Andalucía y Guadalinex, pero también para los usuarios individuales que preferimos este sistema operativo); 2) es libre, lo que permite un control por parte de la comunidad de usuarios sobre su estabilidad y seguridad, entre otros.

Por otro lado, su empleo para la edición musical no profesional por parte de educadores musicales y músicos profesionales resulta bastante satisfactorio, ya que permite: un número ilimitado de pentagramas con hasta cuatro voces por cada uno de ellos; varias maneras fáciles y rápidas de inserción de notas mediante ratón, teclado o MIDI; manejar los datos MIDI mediante un secuenciador integrado y reproducirlos por medio de un sintetizador por software FluidSynth (la nueva versión de Musescore permite la exportación a un archivo de audio digital); importación y exportación MusicXml y archivos MIDI estándar (SMF).

Aunque es suficientemente sencillo de utilizar de manera intuitiva, tiene un buen manual en español, disponible para su consulta online y para su descarga en pdf.

Logo Linux musicalPara quien lo necesite, en la web Linux musical hay un práctico Curso de Edición de Partituras. No obstante el nombre de la página, el curso es útil para cualquier plataforma: de hecho, empieza con la explicación del proceso de instalación de MuseScore en Windows.

En fin, MuseScore es sin duda una herramienta imprescindible para el profesorado de música.

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Presentación de mi tesina

Como ya dije en otra entrada, tuve el honor de presentar mi Tesina de Master dentro del XIV Congreso Internacional de Tecnologías para la Educación y el Conocimiento: Hacia la web 3.0, organizado por la UNED.

Mi intervención, al igual que las conferencias, los paneles de expertos y todas las comunicaciones que se celebraron en el Salón de Actos, fue transmitida en directo y está ahora disponible en TeleUNED. Son 18 horas de grabación que recogen sólo una parte del larguísimo programa del Congreso y de las cuales recomiendo sobre todo las conferencias de apertura y de clausura.

Para comodidad de los que quieran ver mi comunicación por tener interés en el tema (o por tener amistad o parentesco conmigo), pongo aquí a su disposición el fragmento correspondiente.

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Pinos de Roma

En 1940, Walt Disney produjo la película Fantasía, filme de animación en el que los personajes y las historias toman vida al son de varias obras maestras de la historia de la música.

Casi 60 años después, en el umbral del nuevo milenio, la factoría Disney volvió a proponer la misma estructura para un nuevo largometraje, Fantasía 2000, con la repetición del más emblemático de los siete episodios de la anterior película, Mickey aprendiz de brujo, y la producción de siete nuevos episodios. La música de uno de éstos es obra del compositor italiano Ottorino Respighi, del que hoy se celebra el 130º aniversario de su nacimiento.

Aún antes de traducir, cualquier persona que desconozca el idioma italiano entiende que no puede haber mucha relación entre el título de la obra, Pinos de Roma, y las espectaculares imágenes del vuelo de las ballenas. En efecto, la idea programática de Respighi, al componer este poema sinfónico, era la descripción de cuatro rincones de la capital italiana adornados por pinos: Villa Borghese, los alrededores de una catacumba, el Gianicolo y la Via Appia.

¿Cómo es posible que una misma música pueda evocar imágenes tan diferentes?

O quizás sería mejor reformular la pregunta de la siguiente manera: ¿puede la música expresar objetivamente imágenes o conceptos?

Mi opinión es que no, porque asociar una música a unas imágenes o a unas palabras es limitar la capacidad expresiva de la música misma. El poder expresivo de la música reside en su capacidad de transmitir ideas trascendentales, que no se pueden traducir a otros lenguajes sin correr el riesgo de perder ese mismo poder. En términos generales, y siguiendo a Stravinsky, podemos afirmar que la música no expresa nada más que a sí misma, sus relaciones internas, la coherencia de su estructura formal.

Con eso no quiero negar la capacidad que tiene la música de evocar imágenes, sentimientos o impresiones a nivel individual -o colectivo, si hace referencia a conceptos fuertemente arraigados en la cultura del grupo al que se dirige- sino liberar la música de cualquier atadura. En este contexto, los árboles romanos son un pretexto del compositor para llevar a cabo su creación, mientras que las ballenas voladoras son una lectura totalmente subjetiva, además de sugestiva y surrealista, que hace la factoría Disney de la partitura de Respighi. Partitura que expresa con la misma eficacia tanto la primera como la segunda imagen, pero, por encima de ambas, se expresa a sí misma.

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