MÁS INFO:
MÁS INFO:
Estoy muy contenta de poder ofreceros la segunda de las “Conversaciones con…”
En esta ocasión, se trata de la clarinetista y pedagoga Mª Juncal Diago Ortega, profesora de clarinete en el Conservatorio Profesional de Música de A Coruña.
Juncal y yo nos conocimos en el Conservatorio “Tomás Luis de Victoria” de Ávila, donde ella era profesora interina hacía un tiempo y yo lo fui durante un curso académico. Dio la casualidad de que durante ese curso se organizó un curso de formación con grupos de trabajo de música de cámara, y allí que fui yo a proponer un proyecto que desde hacía tiempo quería hacer con clarinete y fagot: trabajar los Divertimenti de Mozart sobre sus óperas… Junto con Miguel Melitón, por aquel entonces profesor de fagot en el mismo Conservatorio, fundamos el “Trio Da Ponte”, grupo con el que estuvimos muy activos y con el cual fuimos seleccionados para el ciclo “Clásicos en Ruta” de la AIE, tocando conciertos por toda España.
Aquí os dejo nuestra primera aparición pública, en el III Encuentro de Clarinete ADEC:
Y el final del concierto que ofrecimos en el Teatro Cervantes, gracias a JJMM de Alcalá de Henares:
Bueno, y después de este “entremés musical”, pasamos a la entrevista.
Nombre completo: Mª Juncal Diago Ortega Lugar de nacimiento: Soria
¿Puedes hablarnos de tus inicios en la música y en especial con el clarinete? ¿Qué persona/s fue/ron decisivas para ti en esta primera etapa?
Empecé a tocar el clarinete con 8 años en el Conservatorio de Soria. Mi hermano ya tocaba el saxofón y yo tenía claro que también quería tocar un instrumento de viento; el clarinete fue el instrumento escogido, aunque era muy pequeña y no tengo claro por qué lo escogí.
Mi primer profesor de clarinete fue Rafael Albert. Recuerdo que esperaba con ilusión la clase de clarinete porque quería mostrarle que era capaz de tocar todas las piezas que me pedía como deberes para la siguiente semana. Después tuve a José Quilis, con el que continué estudiando – la verdad es que un montón de piezas y estudios-, y finalmente a Vicente Ferrer, con el que estuve estudiando durante más tiempo en esta primera etapa. Con él aprendí, entre otras muchas cosas, a tener una técnica mucho más depurada, el maravilloso repertorio que tenemos para clarinete -incluso a nivel profesional- y a identificar objetivos y trazar un plan para alcanzarlos. También destacaría su generosidad al prestarme su clarinete en La – ni el Conservatorio ni yo disponíamos de uno – para poder estudiar en casa las obras que lo requerían.
¿Cómo, cuándo, de qué manera te diste cuenta que te dedicarías a la música? ¿Fue algo premeditado o más bien te dejaste llevar?
Bueno, la verdad es que al gustarme ya desde pequeñita y al tener cierta facilidad, ya lo tenía en mente.
Recuerdo que la etapa de los estudios superiores fue especialmente dura, ya que decidí continuar mis estudios musicales en el Conservatorio Superior de Zaragoza, hoy Conservatorio Superior de Aragón, y los universitarios de Maestra en Lengua Extranjera – Inglés- en Soria, dependiente de la Universidad de Valladolid. Además, asistía el sábado en Valladolid a los ensayos de la Orquesta Universitaria e, incluso, algún año trabajaba con media jornada en el Conservatorio Profesional de Ávila. Debo reconocer que fue una locura, a lo largo de la semana dormía en cuatro ciudades distintas…! Viví esta etapa de mi vida intensamente y a una velocidad vertiginosa… No me arrepiento nada de que haya sido así, pues me dio la oportunidad de desarrollarme, no sólo profesionalmente sino también personalmente, desde diferentes puntos de vista.
¿Quién ha marcado (para bien) tu etapa formativa?
Todos y cada uno de mis profesores han contribuido (para bien) en mi etapa formativa, tanto los de Conservatorio como los que he tenido en cursillos, master class y clases particulares… M. Guy Deplus me marcó significativamente en esta última fase: su humildad, generosidad y dedicación me conquistaron por completo – por no hablar de su conocimiento del instrumento, repertorio, interpretación, experiencias vividas con compositores, directores, otros intérpretes…-. Fueron dos años irrepetibles e inolvidables de mi vida.
¿Has estudiado fuera de España? ¿Qué destacarías de esta experiencia, tanto para tu formación musical/clarinetística como para tu formación personal?
Sí, estudié con M. Guy Deplus en L´École Normale de Musique Alfred Cortot de Paris durante dos años. Fue una etapa maravillosa, no sólo a nivel formativo sino también a nivel personal. El volumen de trabajo con el clarinete – técnico y musical- durante este tiempo fue enorme. Recuerdo los exámenes, tipo concurso, que hacíamos en la Sala Cortot de l´École, el control y dominio que teníamos que tener de las obras y estudios… todo un reto de superación y control personal.
Además, el poder vivir esta experiencia formativa en la ciudad de París me ofreció un campo de desarrollo personal en un marco incomparable, lleno de contactos culturales, vivenciales, sociales… Fue una etapa inolvidable de mi vida.
¿Cómo fue tu “profesionalización”? ¿Tenías pensado qué camino seguir (conciertos, orquesta, enseñanza…) o fuiste optando a lo que se iba presentando?
Creo que todos, poco a poco, vamos encontrando nuestro lugar dentro del mundo musical. En mi caso particular, me incliné hacia la enseñanza sin descuidar la interpretación. En mi familia somos casi todos profesores: mi madre es maestra, mi hermano es profesor de saxo en el Conservatorio de Cádiz, mi hermana profesora de inglés, mi padre siempre ha formado a niños y no tan niños en el ámbito del deporte… en fin, puede decirse que casi casi la enseñanza fluye por nuestras venas.
Eres profesora en el Conservatorio Profesional de Música de A Coruña. ¿Qué preparación previa hiciste? ¿Qué podrías decirnos del sistema actual de oposición a Conservatorio?
Desde que tuve claro que quería ser profesora de clarinete en un Conservatorio, dediqué todos mis esfuerzos a conseguirlo. Recopilé bibliografía específica de clarinete en varios idiomas para elaborar temas específicos, escogí obras de repertorio con las que me identificaba y me sentía especialmente a gusto al interpretarlas, asistía a clases con varios profesores para que me escuchasen y me aportasen diferentes puntos de vista, “rodaba” el programa en diferentes salas de concierto, elaboré una programación didáctica original y lo más completa posible – en este sentido, mis estudios de maestra en Lengua Extranjera fueron de gran utilidad, así como los consejos, la experiencia y la creatividad de mi hermano- contribuyeron enormemente a conseguir el reto propuesto.
Fue realmente una carrera de fondo, donde encontré no pocos obstáculos, pero que con fuerza de voluntad, resiliencia, creencia en uno mismo y ánimos de familia, compañeros de profesión y amigos, conseguí alcanzar el objetivo propuesto.
En cuanto al sistema de oposición a Conservatorio, en mi opinión habría que replantearse varias cuestiones, entre otras: devolver la importancia de la formación pedagógica instrumental – no olvidemos que trabajamos con niños, adolescentes e incluso personas de más edad o adultas-; devolver la imparcialidad en la selección del tribunal examinador – lo que beneficiaría tanto a los propios opositores como a los miembros del tribunal- y valorar al candidato desde un punto de vista holístico.
¿Cómo se ve el panorama musical de España desde Galicia? ¿Cómo la ves tú, musicalmente o clarinetísticamente hablando?
En Galicia hay una gran tradición musical, especialmente en lo que se refiere a los instrumentos de viento. Prácticamente en cada población hay una Banda de Música; además, la comunidad cuenta con dos Orquestas Sinfónicas de gran calidad con una amplia oferta cultural. De Galicia están surgiendo grandes músicos que, debido a la escasez de oportunidades que les ofrece España, se ven obligados a emigrar a otros países para poder dedicarse profesionalmente a ella. Es la gran asignatura pendiente de este país, la inversión en educación y la valorización de la cultura; en nuestro caso, la música.
¿Algún proyecto que quieras compartir aquí?
Varios. En el Conservatorio Profesional de Música da Coruña estamos llevando a cabo un proyecto internacional Erasmus Plus K2 denominado “Let the music do the talking”, en donde tratamos ampliar la formación de las enseñanzas musicales de conservatorio con otras instituciones europeas de educación. Se trata de un plan de innovación e intercambio de buenas prácticas.
Por otra parte, me encantaría retomar el proyecto del Trío da Ponte que creamos hace ya varios añitos y con el que tantos conciertos ofrecimos por España.
¡Muchísimas gracias, Juncal!
Y gracias a los lectores por leer.
Cecilia.
Todos hemos llegado a ese momento en el que tenemos que elegir carrera. Una importante decisión para la que nunca se está lo suficientemente informado, y que se toma en una época en el que no siempre se tienen las ideas claras. En el caso de un estudiante de Conservatorio, este momento también es decisivo con respecto a su carrera musical: ¿seguir o no?
Desde mi punto de vista, y lo veo también en amigos con los que he hablado del tema, los jóvenes necesitan mayor orientación a la hora de tomar esta importante decisión. No es que una vez tomada, no haya vuelta atrás. Pero si hemos elegido “bien”, nos ahorraremos momentos de desazón y tiempo invertido en una carrera que no nos llena. Por eso siempre he insistido en la necesidad de un buen departamento de orientación, no sólo en el instituto/escuela, sino también en el Conservatorio. Muchos alumnos acaban depositando sus decisiones en profesores o padres, que no tienen la formación ni la capacidad suficiente para orientar a un chic@ de 18 años en una decisión tan relevante.
Una de las dudas que surgen en esta época es: ¿Sigo con la música o elijo otra carrera? Yo propongo, ¿por qué elegir? Si realmente quieres, puedes estudiar las dos cosas a la vez y “salir indemne” Este fue mi caso, decidí estudiar una licenciatura y un superior de música a la vez, y lejos de arrepentirme, me alegro cada día más de haber tomado esa decisión.
Si eres músico, sabrás que si no te apasiona, no vale la pena seguir con ello. Esto es algo que se extiende a todo en la vida, y que debe regir tu toma de decisiones. Para poder hacer algo, tienes que desearlo y disfrutarlo. En tu interior debe haber una balanza entre lo bueno y lo malo que te reporta, y esa balanza tiene que inclinarse siempre en lo positivo. En otro caso, estarás perdiendo el tiempo empeñándote en algo que no te hace feliz.
Cuando quieres lograr algo muy difícil, como en este caso, llevar dos carreras a la vez; sólo puedes conseguirlo porque realmente quieras, y te vuelques en ello. Si te gusta lo que haces, y te gustan las carreras por las que te has decidido, todo irá sobre ruedas.
No hace falta que seas “un superdotado”, la clave de poder llevar varias cosas a la vez sin despeinarte, es organizarte. Lo primero que debes hacer es elaborar un buen horario con todas las horas de clase y los momentos libres que te queden para estudiar.
A pesar de que estarás muy ocupado, es primordial que dejes siempre pequeños huecos para disfrutar de tu tiempo libre, relajarte y estar con tus amigos. Salir, divertirte, o dedicarte a tus hobbies, en lugar de robarte tiempo, te dará tranquilidad y equilibrio. Si no tienes ese equilibrio en tu vida entre estudios y ocio, ¡vas a volverte loco!
No es posible llevar dos carreras a la vez si quieres hacerlo todo al mismo tiempo y a buen nivel. En mi caso, fue lo que más me costó, saber elegir a qué le daba prioridad en cada momento y aprender a dejar el resto de lado.
¿En qué se traduce priorizar? Por ejemplo, en no cogerte tooodas las asignaturas de la universidad cada año. En mi caso, elegía las que podía compatibilizar con mis horarios del Conservatorio. Tardarás más tiempo en sacar terminar la carrera, pero lo haces más holgado, con mejores notas en tu expediente y sin pasarte todos los veranos estudiando para recuperar las asignaturas con las que no diste a basto.
También hay que priorizar en las pequeñas cosas. Si tienes encuentro de orquesta, esa semana no vayas a la universidad. Si tienes un examen en la universidad, ese fin de semana estudia menos horas para el Conservatorio. Día a día vas organizando y distribuyendo el peso de tu trabajo a uno y otro lado.
Tus profesores, tanto de un lado como de otro, tienen que conocer tu situación. No porque merezcas un trato más “indulgente”, sino porque pueden ayudarte a compatibilizar, especialmente cuando hablamos de horarios.
En mi caso, muchos profesores me dieron acceso a una evaluación sustitutoria en el caso de que no pudiera asistir a clase. También pueden ayudarte si te coinciden unos exámenes con otros, o algunas clases. Por ejemplo, pueden cambiarte de grupo para que puedas asistir. No todos los profesores van a mostrar tanto interés en ayudarte, es cuestión de suerte. Yo a veces la tuve, y otras veces no. En cualquier caso, no pierdes nada por hablarlo con ellos y pedir su ayuda.
La principal ventaja es que aumentas tus posibilidades de trabajar. Tal y como está el mercado laboral hoy en día, esto es esencial. Cada vez hay jóvenes más formados, y menos trabajo al que acceder, así que mayores conocimientos significarán más puertas abiertas.
Otra cosa buena de tener otros estudios además de los musicales es que te da un “plan B” en el caso de que tengas sufras algún problema que te impida seguir con la música. Por ejemplo, en el caso de las lesiones graves.
También está el hecho de abrirte a otras esferas alejadas del mundo musical. Como sabemos, es un mundo bastante cerrado, “lleno de músicos”. A veces es bueno tener contacto con “el exterior” conocer a otras personas, con vidas distintas, con ocupaciones distintas y sueños distintos. Pueden contagiarte muchas cosas buenas, y ayudarte a ver el mundo de la música desde otra perspectiva.
El inconveniente más claro: la falta de tiempo. A pesar de que te organices bien, y priorices, la verdad es que siempre sentirás que te falta tiempo. Tendrás momentos en los que querrás abandonar y simplificar tu vida. Pero se pasarán, y cuando termines esta época estudiantil, incluso echarás de menos esta dinámica.
Otro parte negativa de estudiar varias carreras es que en el futuro también tendrás que elegir entre una vida laboral y otra. Hasta el momento, yo he compaginado ambas cosas, pero es cierto que a veces tienes que renunciar a un encuentro orquestal por otros trabajos, o a esos trabajos por prepararte para unas audiciones. Al final, siempre andas con un pie en cada barco, sabiendo que algún día se separarán y tendrás que subir a uno, o caer al agua.
Si de verdad te gusta la idea de estudiar algo más a parte de música, yo te animo a que lo intentes y disfrutes de todo lo bueno que ese otro mundo te puede aportar.