Manual de Armonía para violinistas

Hay al menos tres desafíos que debe vencer cualquier intérprete de cuerda que busque “crear”: improvisación, estilo y armonía.

El estilo es difícil de enseñar. Es como aprender una lengua extranjera, necesitamos escuchar y hablarla durante mucho tiempo, preferiblemente en compañía de personas nativas. Yo no puedo enseñarte a tener estilo, pero siempre animo a mis estudiantes a escuchar mucho, transcribir música e interactuar con la comunicad de músicos que tienen soltura en el mismo tipo de música en el que están interesados. Si hay un origen cultural del estilo en el que están interesados, lo mejor es participar en esa cultura de la que proviene dicha música.

La improvisación es sencilla y natural, como una destreza con la que hemos nacido, pero la mayoría de nosotros, a fuerza de practicar y de estar condicionados por el entorno social, nos volvemos demasiado auto-conscientes e inhibidos. Nos aterra tomar una decisión, tocar una nota errónea… Aquellos que han sido alentados desde pequeños a ser creativos con su instrumento son muy afortunados. El resto de nosotros tenemos que aprender a superar nuestros miedos y a sentirnos “cómodos” improvisando. Tenemos que aprender a ser creativos con nuestro instrumento.

La mejor manera de llegar a sentirse cómodo improvisando es simplemente improvisar mucho. Sin embargo, sentimos que  necesitamos tener una base sobre la que trabajar. Una improvisación totalmente libre puede llegar a ser abrumadora porque se nos abren demasiadas opciones. Demasiada libertad es inmanejable. Exacerba las inseguridades de la auto-consciencia. Es mejor, al empezar, definir unos límites, parámetros, una “estructura” a nuestra improvisación. Una ventaja de esto es que así la improvisación se convierte más en una tarea, como responder a una pregunta de matemáticas de los deberes, o resolver un problema doméstico, o cualquier otra cosa en la que hay que seguir unos sencillos pasos. La gente no se vuelve auto-consciente sobre los problemas concretos, pero sí que lo hacen sobre temas manifiestamente creativos, cuando sienten que han de tomar elecciones…

Las estructuras habituales incluyen melodías, progresiones de acordes, ritmos y notas pedal. Pero hay muchas otras que también podemos usar para practicar improvisación y sentirnos cada vez más cómodos improvisando. Si le pido a alguien que improvise en una octava en la tonalidad de Re mayor, con un tempo de 4/4 a 90 bpm, es mucho más fácil que si sólo le digo “toca algo libremente”.

Estoy preparando un libro aparte para abordar esta cuestión. No tenemos que conocer el estilo, la armonía, ni incluso la técnica, para improvisar. Uno sólo tiene que sentirse lo suficientemente cómodo para ser creativo, y esto debe practicarse improvisando lo más posible. Cuanto más accesibles son las estructuras con las que vamos a trabajar, más fácil será llegar a sentirnos cómodos con la improvisación.

Cuando se enfrentan a la armonía, los intérpretes de cuerda tienden a ser como el rey que iba desnudo. Nos enorgullecemos de nuestra capacidad de escuchar y comprender la música, pero rara vez reconocemos las progresiones melódicas bajo la melodía.

Muchos de nosotros, violinistas de formación clásica, pensábamos que realmente habíamos aprendido teoría y armonía en nuestros estudios clásicos, pero lo cierto es que nunca aprendimos a escuchar los acordes, a crear melodías que encajaran sobre los acordes, o incluso a cómo tocar los propios acordes en nuestro instrumento. Por otro lado, los violinistas de folk que han aprendido de oído suelen tener otro tipo de problemas. Suelen escuchar e improvisar tranquilamente mediante su intuición a partir de unos cuantos acordes simples, pero cuando los acordes se vuelven más irregulares, sus oídos no sirven porque carecen de fundamentos teóricos en los que apoyarse.

El escenario óptimo es aquel en el cual el instrumentista ha desarrollado su oído armónico y su conocimiento teórico base. Uno complementa al otro. Por ejemplo, si escuchas un acorde que tu oído no puede reconocer de forma intuitiva, puedes usar tus conocimientos teóricos para llegar a sentir cómo tratarlo. Y a la inversa, si te enfrentas a un caso teórico que no parece tener sentido, puedes ser capaz de resolverlo de oído.

Los ejercicios de los capítulos siguientes están concebidos para ayudarte a desarrollar ambas aptitudes.


“Voicings” (acordes) de tríada

Construyendo armonías efectivas.

No hay una traducción exacta del término “voicing”, que podría definirse como las distintas variaciones de un acorde, lo más parecido serían las inversiones de acordes, pero pueden estar compuestos de 2, 3 ó 4 notas. (Nota del Traductor).

 

Vamos a interiorizar tríadas simples con el violín.

(En términos de armonía, la notación anglosajona se usa mayoritariamente, así que en lo sucesivo utilizaremos dicha forma de escritura. Las notas se corresponden de esta manera: La = A | Si = B | Do = C | Re = D  | Mi = E | Fa = F | Sol = G -Nota del Traductor-).

Realiza estos rigurosos pero gratificantes ejercicios con los que aprenderás a realizar mejor todas las tríadas mayores y menores con dobles, triples y cuádruples cuerdas. Empieza con una tríada de D mayor. Nuestro objetivo debe ser encontrar todas las maneras de tocar esa tríada en el violín. La notación al final de la página corresponde con el texto subsiguiente.

Paso 1.

Notas simples.

Comienza con las notas simples del arpegio. Cada nota del arpegio de D mayor forma la tríada. En otras palabras, toca cada una de estas tres notas: D, F# o A, en cualquier lugar del mástil del violín y estarás realmente interiorizando el acorde de D mayor. ¡Ha sido fácil!

Paso 2.

Dobles cuerdas /voicings cerrados.

(Voicings cerrados son aquellos acordes cuyas notas se encuentran dentro de una octava; abiertos cuando una o varias de sus notas están a una distancia mayor de una octava (Nota del Traductor).

Ahora armoniza el arpegio tocando la siguiente nota de la tríada anterior. Por ejemplo, si comenzaste con un registro bajo, tu primera doble cuerda deberá ser la formada por las notas A y D (una cuarta exacta tocadas sobre las cuerdas de G y D). La siguiente doble cuerda es D y F# (una tercera mayor). Luego las notas F# y A (una tercera menor). Continúa subiendo (repetirás las tres primeras dobles cuerdas una octava más aguda). Como armonizas el arpegio de D mayor usando la nota inmediatamente superior, todos los intervalos serán terceras o cuartas. Las combinaciones incluyen estos pares de notas: D con F#, F# con A, y A con D.

Paso 3.

Dobles cuerdas / voicings abiertos.

Esta vez armonizarás el arpegio usando quintas y sextas, en lugar de terceras y cuartas. Comenzando en el registro grave de tu violín encontrarás los siguientes pares de notas: A con F#, D con A, y F# con D.

Paso 4.

Triples cuerdas / voicings cerrados:

Desde el registro bajo encontrarás las siguientes combinaciones: D con F# y con A (el acorde tríada raíz). F# con A con D (la primera inversión de la tríada). A con D con F# (segunda inversión de la tríada). Haz lo mismo una octava más alta.

Paso 5.

Triples cuerdas / acordes-voicings abiertos.

Las combinaciones abiertas saltan sobre notas del acorde para crear una tríada usando intervalos más amplios. Desde abajo encontrarás los siguientes: A (en la cuerda G), F# (en la cuerda D) y D (en la cuerda A). D (al aire), A (abierto) y F# (en la cuerda E) F# (en la cuerda D) D (en la cuerda A), A (en la cuerda E). Continúa una octava más alto.

Nota: En estos ejercicios no deberías doblar nunca una nota. En los ejercicios de tres cuerdas, toca siempre las tres notas que forman una tríada.

Paso seis.

Cuádruples cuerdas / acordes abiertos.

(Aquí tocarás una nota doblada) por cada tríada.

A con F# con D y con A.

D con A con F# y con D.

F# con D con A y con F# (sextas y quintas).

Paso 7.

Lo siguiente será mirar acordes disminuidos, aumentados, y comenzar a tocar la séptima y otros acordes ampliados. Después de haber descubierto las formas de la tríada en unas cuantas tonalidades (menores y mayores), empezarás a reconocer dichas formas en todas las tonalidades y eso te ayudará cuando estés componiendo, haciendo solos, arreglos, etc.,. Es una buena manera de formar tu confianza y entender la armonía. Te sugiero trabajar no más de aproximadamente 15 a 45 minutos por día en estos ejercicios, dependiendo de tu carga de trabajo.

A continuación, te adjunto una muestra de tres páginas de partituras del Manual de Armonía para violín:

Descargar (PDF, 591KB)

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Infografía de escalas e intervalos (2ª parte)

Vamos a por la segunda parte del artículo dedicado a la infografía de escalas e intervalos. Antes de continuar leyendo esta segunda parte, es muy recomendable leer la primera.

Esta vez nos metemos en una parte que ya puede empezar a complicarse un poco más: la creación de acordes y/o arpegios.

Pero antes, para los que no vierais la primera parte, os vuelvo a dejar la infografía con su botón de descarga correspondiente.

Infografía completa

Con el botón de abajo podéis descargar la infografía en tamaño A3, con los siguientes datos:
  • Equivalencia de notación latina y anglosajona
  • Notas en el mástil del violín en primera posición.
  • Círculo de quintas/cuartas.
  • Fórmulas para la creación de diferentes acordes.
  • Orden en el que aparecen bemoles y sostenidos.
  • Intervalos
  • Diferentes escalas
  • Acordes y sus funciones creados en una tonalidad mayor
Aviso:

El tamaño del archivo es A3. Es como mejor se puede leer, ya que contiene mucha información. Pero si lo quieres más pequeño o sólo tienes posibilidad de imprimirlo en tamaño A4, no olvides configurarlo a la hora de ajustar la página para imprimir.

TABLA DE ACORDES

Un acorde es un conjunto de tres o más notas diferentes que suenan de forma simultánea (acorde) o sucesiva (arpegio).

En esta tabla podéis ver diferentes tipos de acordes, cómo están construidos y cómo se suelen representar habitualmente.

Si pensabais que los acordes son cosa de guitarristas estáis muy equivocados. Los acordes son, después de la tonalidad, la base estructural de toda canción, o al menos del 90 de la música tonal que se crea hoy en día.

Nosotros los violinistas tenemos mayor dificultad para tocar acordes de tres notas o más, pero aun así su conocimiento es esencial para tocar integrado con los demás músicos. Dominarlos nos permitirá hacer arpegios sobre esos acordes, elegir las dobles cuerdas adecuadas, improvisar sabiendo por dónde andas, tocar frases de tránsito entre ellos, etc.

Notación anglosajona

Como la notación anglosajona es mayoritaria actualmente, es la que hemos utilizado para nombrar notas y acordes. Las notas se sustituyen por letras partiendo del La, al que se le adjudica la letra “A”, al Si la “B” y así sucesivamente.

CÓMO SE FORMAN LOS ACORDES

Notas arpegio de Do

Estas son las notas del acorde/arpegio de C (Do mayor)

C – E – G

Acordes de 3 notas


Los acordes más tradicionales se crean añadiendo dos intervalos de tercera sobre la nota principal. Un intervalo de tercera, como sabréis es una distancia de tres grados entre notas de una escala.

Así, un acorde básico se formaría añadiendo a la nota sobre la queremos formar el acorde un intervalo de tercera y otro de quinta, 1 – 3 – 5 . Las variaciones que hagamos sobre estos intervalos serán las que hagan que se llame de una forma u otra.

En el ejemplo de la imagen de al lado, el acorde de C (Do mayor) estaría compuesto por las notas C – E – G

Acorde mayor

Está formado por una tercera mayor (dos tonos de distancia) y una quinta justa. Se nombraría sólo con la letra mayúscula correspondiente:

  • C

Acorde menor

Formado por una tercera menor (tono y medio de distancia), y una quinta justa. Se nombraría con la letra del acorde más cualquiera de estas notaciones: “m”, “min”, “mi”, “-“. Así, Do menor lo podréis encontrar escrito de todas estas maneras:

  • Cm
  • Cmi
  • Cmin
  • C-

Estos son los dos acordes más utilizados en música popular y folk. A partir de aquí podemos hacer variaciones de estos dos acordes básicos o enriquecerlos con más notas. Pero estos son los que deberíamos intentar dominar antes que nada.

Variantes de los acordes de 3 notas.

Acorde aumentado

Está formado por una tercera mayor y una quinta aumentada. Se escribiría de estas  posibles maneras:

  • Caug
  • C+

Acorde disminuido

Formado por una tercera menor y una quinta disminuida. Se escribiría de estas  posibles maneras:

  • Cdis
  • Cdim

Acorde suspendido

La tercera se sustituye por una cuarta o una segunda, y se cifrarían añadiendo a la letra del acorde la abreviatura “sus4” o “sus2”, respectivamente.

  • Csus4
  • Csus2

Los acordes mayores son luminosos, dan sensación de optimismo, normalidad. Los menores son más oscuros, dan sensación de nostalgia, melancolía…

Los acordes aumentados son brillantes, reflejan sorpresa, resplandor. Los disminuidos son oscuros, dan sensación de extrañeza, tensión angustia…


ACORDES DE 4 NOTAS

Cuando a un acorde de 3 notas se le añade una adicional, añadimos matices a la tonalidad.

Acordes con 9ª (2ª) adicional.

1 – 3 – 5  – 9

Se cifran con la letra del acorde y la abreviatura “add9”. Puede usarse la que está junto a la octava, o junto a la nota principal, según nos convenga. Estos acordes, aun siendo de 4 notas, tienen una sonoridad más parecida a los de tres notas.

  • Cadd9
  • C-add9

Acorde mayor con séptima mayor.

1 – 3 – 5 – 7. Al acorde mayor se le añade una séptima mayor.

  • Cmaj7
  • Cma7

Acorde mayor con séptima menor (o séptima de dominante).

1 – 3 – 5  – b7. Al acorde mayor se le añade una séptima menor.

  • C7

Acorde menor con séptima menor

1 – b3 – 5 -b7. Al acorde menor se le añade una séptima menor.

  • Cm7
  • Cmin7
  • C-7

Acorde menor con séptima mayor

1 – b3 – 5 – 7. Al acorde menor se le añade una séptima mayor. Se puede escribir de todas estas maneras:

  • Cm(maj7)
  • C-(maj7)
  • Cmin(+7)

Acorde aumentado con séptima mayor

1 – 3 – #5 – 7. Un acorde aumentado con una séptima mayor añadida.

  • C+(maj7)

Acorde aumentado con séptima menor

1 – 3 – #5 – b7. Un acorde aumentado con una séptima menor añadida.

  • C+7
  • C7(#5)

Cómo trabajar los acordes

Los acordes mayores son los que utilizaremos para trabajar armónicamente, porque son los más usados y básicos en la música.

Todo lo haremos mentalmente, sin leer partituras de arpegios ni escalas. Es la única manera de que nuestro cerebro trabaje por su cuenta.

Probablemente has practicado arpegios muchas veces para hacer dedos, y eso es un buen ejercicio, pero a la hora de entrar en una canción con una estructura de acordes determinada, es mejor trabajar de otra forma.

Lo primero que debemos tener claro es dónde está cada nota en primera posición. Por ejemplo, si alguien te dice SOL (en anglosajón sería G) debemos saber dónde se toca esa nota en el diapasón. Esta nota en concreto se puede tocar en 3 octavas distintas en primera posición. Si aun no tenemos esto claro, es el paso imprescindible.

Una vez dominado esto con todas las notas, localiza una nota cualquiera y su quinta justa. En el caso del acorde de G, buscaríamos las combinaciones de G y D. Verás que por ejemplo la quinta siempre es la nota de al lado en la siguiente cuerda, pero también una nota un tono más arriba en la cuerda anterior. Estos patrones los vamos interiorizando porque sirven, no sólo para la nota G, sino para muchas otras. Tocamos estos intervalos a la vez como dobles cuerdas o como notas sucesivas.

 

Hacemos lo mismo con la nota principal y la tercera mayor (G y B). Buscamos todas las variantes y cómo se pueden tocar esas notas en primera posición.

Hacemos lo mismo con la tercera y la quinta (D y B).

Así, llegaremos a encontrar multitud de combinaciones de nuestros dedos en los que estaremos tocando dos notas del arpegio/acorde de G. Si tocamos dos o más de estas combinaciones estaremos haciendo acordes completos.

Al final tendremos un mapa del acorde de G por el que podremos ir pasando sintiendo como siempre estamos en el mismo acorde. Con todas esas combinaciones podremos jugar al tocar en un tema.

Cuando lo tengamos bastante dominado bajaremos un semitono la tercera nota del acorde (La nota B pasaría a Bb), para tocar un acorde menor en vez de uno mayor. Notaremos cómo cambia el carácter de la armonía a algo más melancólico, menos brillante.

Y es el mismo trabajo en acordes aumentados, disminuidos, suspendidos, etc.

Infografía de escalas e intervalos (2ª parte)

Vamos a por la segunda parte del artículo dedicado a la infografía de escalas e intervalos. Antes de continuar leyendo esta segunda parte, es muy recomendable leer la primera.

Esta vez nos metemos en una parte que ya puede empezar a complicarse un poco más: la creación de acordes y/o arpegios.

Pero antes, para los que no vierais la primera parte, os vuelvo a dejar la infografía con su botón de descarga correspondiente.

Infografía completa

Con el botón de abajo podéis descargar la infografía en tamaño A3, con los siguientes datos:
  • Equivalencia de notación latina y anglosajona
  • Notas en el mástil del violín en primera posición.
  • Círculo de quintas/cuartas.
  • Fórmulas para la creación de diferentes acordes.
  • Orden en el que aparecen bemoles y sostenidos.
  • Intervalos
  • Diferentes escalas
  • Acordes y sus funciones creados en una tonalidad mayor
Aviso:

El tamaño del archivo es A3. Es como mejor se puede leer, ya que contiene mucha información. Pero si lo quieres más pequeño o sólo tienes posibilidad de imprimirlo en tamaño A4, no olvides configurarlo a la hora de ajustar la página para imprimir.

TABLA DE ACORDES

Un acorde es un conjunto de tres o más notas diferentes que suenan de forma simultánea (acorde) o sucesiva (arpegio).

En esta tabla podéis ver diferentes tipos de acordes, cómo están construidos y cómo se suelen representar habitualmente.

Si pensabais que los acordes son cosa de guitarristas estáis muy equivocados. Los acordes son, después de la tonalidad, la base estructural de toda canción, o al menos del 90 de la música tonal que se crea hoy en día.

Nosotros los violinistas tenemos mayor dificultad para tocar acordes de tres notas o más, pero aun así su conocimiento es esencial para tocar integrado con los demás músicos. Dominarlos nos permitirá hacer arpegios sobre esos acordes, elegir las dobles cuerdas adecuadas, improvisar sabiendo por dónde andas, tocar frases de tránsito entre ellos, etc.

Notación anglosajona

Como la notación anglosajona es mayoritaria actualmente, es la que hemos utilizado para nombrar notas y acordes. Las notas se sustituyen por letras partiendo del La, al que se le adjudica la letra “A”, al Si la “B” y así sucesivamente.

CÓMO SE FORMAN LOS ACORDES

Notas arpegio de Do

Estas son las notas del acorde/arpegio de C (Do mayor)

C – E – G

Acordes de 3 notas


Los acordes más tradicionales se crean añadiendo dos intervalos de tercera sobre la nota principal. Un intervalo de tercera, como sabréis es una distancia de tres grados entre notas de una escala.

Así, un acorde básico se formaría añadiendo a la nota sobre la queremos formar el acorde un intervalo de tercera y otro de quinta, 1 – 3 – 5 . Las variaciones que hagamos sobre estos intervalos serán las que hagan que se llame de una forma u otra.

En el ejemplo de la imagen de al lado, el acorde de C (Do mayor) estaría compuesto por las notas C – E – G

Acorde mayor

Está formado por una tercera mayor (dos tonos de distancia) y una quinta justa. Se nombraría sólo con la letra mayúscula correspondiente:

  • C

Acorde menor

Formado por una tercera menor (tono y medio de distancia), y una quinta justa. Se nombraría con la letra del acorde más cualquiera de estas notaciones: “m”, “min”, “mi”, “-“. Así, Do menor lo podréis encontrar escrito de todas estas maneras:

  • Cm
  • Cmi
  • Cmin
  • C-

Estos son los dos acordes más utilizados en música popular y folk. A partir de aquí podemos hacer variaciones de estos dos acordes básicos o enriquecerlos con más notas. Pero estos son los que deberíamos intentar dominar antes que nada.

Variantes de los acordes de 3 notas.

Acorde aumentado

Está formado por una tercera mayor y una quinta aumentada. Se escribiría de estas  posibles maneras:

  • Caug
  • C+

Acorde disminuido

Formado por una tercera menor y una quinta disminuida. Se escribiría de estas  posibles maneras:

  • Cdis
  • Cdim

Acorde suspendido

La tercera se sustituye por una cuarta o una segunda, y se cifrarían añadiendo a la letra del acorde la abreviatura “sus4” o “sus2”, respectivamente.

  • Csus4
  • Csus2

Los acordes mayores son luminosos, dan sensación de optimismo, normalidad. Los menores son más oscuros, dan sensación de nostalgia, melancolía…

Los acordes aumentados son brillantes, reflejan sorpresa, resplandor. Los disminuidos son oscuros, dan sensación de extrañeza, tensión angustia…


ACORDES DE 4 NOTAS

Cuando a un acorde de 3 notas se le añade una adicional, añadimos matices a la tonalidad.

Acordes con 9ª (2ª) adicional.

1 – 3 – 5  – 9

Se cifran con la letra del acorde y la abreviatura “add9”. Puede usarse la que está junto a la octava, o junto a la nota principal, según nos convenga. Estos acordes, aun siendo de 4 notas, tienen una sonoridad más parecida a los de tres notas.

  • Cadd9
  • C-add9

Acorde mayor con séptima mayor.

1 – 3 – 5 – 7. Al acorde mayor se le añade una séptima mayor.

  • Cmaj7
  • Cma7

Acorde mayor con séptima menor (o séptima de dominante).

1 – 3 – 5  – b7. Al acorde mayor se le añade una séptima menor.

  • C7

Acorde menor con séptima menor

1 – b3 – 5 -b7. Al acorde menor se le añade una séptima menor.

  • Cm7
  • Cmin7
  • C-7

Acorde menor con séptima mayor

1 – b3 – 5 – 7. Al acorde menor se le añade una séptima mayor. Se puede escribir de todas estas maneras:

  • Cm(maj7)
  • C-(maj7)
  • Cmin(+7)

Acorde aumentado con séptima mayor

1 – 3 – #5 – 7. Un acorde aumentado con una séptima mayor añadida.

  • C+(maj7)

Acorde aumentado con séptima menor

1 – 3 – #5 – b7. Un acorde aumentado con una séptima menor añadida.

  • C+7
  • C7(#5)

Cómo trabajar los acordes

Los acordes mayores son los que utilizaremos para trabajar armónicamente, porque son los más usados y básicos en la música.

Todo lo haremos mentalmente, sin leer partituras de arpegios ni escalas. Es la única manera de que nuestro cerebro trabaje por su cuenta.

Probablemente has practicado arpegios muchas veces para hacer dedos, y eso es un buen ejercicio, pero a la hora de entrar en una canción con una estructura de acordes determinada, es mejor trabajar de otra forma.

Lo primero que debemos tener claro es dónde está cada nota en primera posición. Por ejemplo, si alguien te dice SOL (en anglosajón sería G) debemos saber dónde se toca esa nota en el diapasón. Esta nota en concreto se puede tocar en 3 octavas distintas en primera posición. Si aun no tenemos esto claro, es el paso imprescindible.

Una vez dominado esto con todas las notas, localiza una nota cualquiera y su quinta justa. En el caso del acorde de G, buscaríamos las combinaciones de G y D. Verás que por ejemplo la quinta siempre es la nota de al lado en la siguiente cuerda, pero también una nota un tono más arriba en la cuerda anterior. Estos patrones los vamos interiorizando porque sirven, no sólo para la nota G, sino para muchas otras. Tocamos estos intervalos a la vez como dobles cuerdas o como notas sucesivas.

 

Hacemos lo mismo con la nota principal y la tercera mayor (G y B). Buscamos todas las variantes y cómo se pueden tocar esas notas en primera posición.

Hacemos lo mismo con la tercera y la quinta (D y B).

Así, llegaremos a encontrar multitud de combinaciones de nuestros dedos en los que estaremos tocando dos notas del arpegio/acorde de G. Si tocamos dos o más de estas combinaciones estaremos haciendo acordes completos.

Al final tendremos un mapa del acorde de G por el que podremos ir pasando sintiendo como siempre estamos en el mismo acorde. Con todas esas combinaciones podremos jugar al tocar en un tema.

Cuando lo tengamos bastante dominado bajaremos un semitono la tercera nota del acorde (La nota B pasaría a Bb), para tocar un acorde menor en vez de uno mayor. Notaremos cómo cambia el carácter de la armonía a algo más melancólico, menos brillante.

Y es el mismo trabajo en acordes aumentados, disminuidos, suspendidos, etc.

Infografía de escalas e intervalos (1ª parte)

Cuando empecé a tocar el violín sólo me planteaba como objetivo aprender decentemente piezas y canciones que me gustaban, y conseguir leer partituras para tener acceso a cualquier música que quisiera interpretar.

Pero con el tiempo te vas dando cuenta de que lo interesante no es sólo saber repetir como un loro lo que lees o escuchas, sino entender la música, cómo está estructurada, la armonía que subyace bajo ella.

Así puedes llegar a entender cómo y en qué se diferencian diferentes estilos de música, cómo se construye, cómo crear improvisaciones, acompañamientos, incluso canciones nuevas, etc.

Al principio todo esto de la armonía puede parece un lío considerable, pero es que es algo para ir estudiando e investigando poco a poco, sin agobiarse, entendiendo paso a paso sus conceptos fundamentales.

Sí, pero ¿qué es la armonía? la armonía es una disciplina que estudia el arte de combinar sonidos simultáneos. Un violinista tiende a pensar en la música como una línea modulada  que va de A a B, ya que en general suele pensar en sucesiones de notas individuales.  Es decir, piensa en términos de “melodía” (sucesión de notas con un fin expresivo), mientras que la armonía estudiaría más su aspecto vertical (notas simultáneas, acordes y sus progresiones).

Para trabajar estos conceptos, y como guía he compuesto esta infografía de escalas e intervalos, con círculo de quintas, que podéis descargar, imprimir y tener siempre a mano como referencia y herramienta de estudio y trabajo.

Para  los que no entendáis mucho lo que aparece en ella, voy a ir explicando en qué consiste cada uno de sus apartados, cómo puede ser útil y qué ejercicios provechosos se pueden realizar a partir de ellos.

Infografía completa

Con el botón de abajo podéis descargar la infografía en tamaño A3, con los siguientes datos:
  • Equivalencia de notación latina y anglosajona
  • Notas en el mástil del violín en primera posición.
  • Círculo de quintas/cuartas.
  • Fórmulas para la creación de diferentes acordes.
  • Orden en el que aparecen bemoles y sostenidos.
  • Intervalos
  • Diferentes escalas
  • Acordes y sus funciones creados en una tonalidad mayor
Aviso:

El tamaño del archivo es A3. Es como mejor se puede leer, ya que contiene mucha información. Pero si lo quieres más pequeño o sólo tienes posibilidad de imprimirlo en tamaño A4, no olvides configurarlo a la hora de ajustar la página para imprimir.

La notación anglosajona

Hay dos modos de notación musical mayoritarios en el mundo: el cifrado anglosajón y el latino. Nosotros solemos usar el latino, pero lo cierto es que la notación anglosajona es actualmente de mayoritario uso, sobre todo en este ámbito armónico que estamos tratando aquí.

Así, en este sistema las notas se sustituyen por letras, partiendo del La, al que se adjudica la letra “A”, al Si la “B”, y así sucesivamente.

Cuando nombramos acordes en vez de notas, es suficiente con poner la letra correspondiente. Por ejemplo, C sería igual a Do Mayor, Mi Mayor sería E. Cuando hablamos de acordes menores pondríamos su lado una “m” minúscula (aunque en ocasiones se pone “mi”, “min” o un signo “-“). Por ejemplo, La menor se escribiría Am.

NOTA: En el círculo de quintas he nombrado las tonalidades menores con una letra minúscula, por razones de espacio.
Es importante aprender pronto este sistema, no es muy complicado y al tener orden alfabético (partiendo de La), resulta sencillo no perderse.

Las notas en el diapasón

Cuando yo empecé a aprender a leer partituras y ya tocaba cosas a primera vista (comencé con el método Suzuki), hubo un periodo bastante largo durante el cual sabía dónde poner el dedo en el mástil en cada indicación de la partitura, pero muchas veces NO SABÍA QUÉ NOTA ERA. Es decir, automáticamente reproducía las notas escritas sin saber realmente qué nota estaba tocando. Por supuesto era consciente de las más fáciles, las cuerdas al aire, y casi todas las que están entre las líneas pero, si por ejemplo el profesor me decía: “tienes que tocar Re#, no Mi”, tenía que ponerme a pensar de qué nota me estaba hablando y pensar dónde estaba porque no lo tenía automatizado.

Es un problema de quien sólo estudia el tocar el instrumento, pero no profundiza en lo que hay debajo. Imagino que con unos estudios de conservatorio más completos que los míos no habría estado tanto tiempo con esa carencia.

De modo que es importante saber perfectamente el mapa de notas de tu instrumento para controlar en todo momento cómo construir un acorde, una escala, un arpegio, o unas dobles cuerdas.

¿Cómo conseguirlo? Pues haciendo durante un ratito ejercicios (escalas, licks, arpegios) poniendo toda tu atención centrada en ese objetivo, no en tocar bien, ni en la posición, ni en el arco ni nada de eso.

Incluso puedes tocar con el violín como si fuera una mandolina: piensa una nota y búscala por todo el diapasón (sin mirar la infografía). Hazlo así con todas las notas, incluidas las alteradas con sostenidos o bemoles.

Deberías llegar a sentirlo de forma inmediata, al menos en primera posición, aunque sería bueno conseguirlo hasta la tercera posición.

Orden de bemoles y sostenidos

La imagen de la izquierda indica en qué nota se va añadiendo un bemol (según el círculo de cuartas) o un sostenido (en la dirección del círculo de quintas).

Es decir, por ejemplo:

  • si la tonalidad tiene un bemol, éste estaría en la nota B (Si)
  • si tiene dos, estarían en las notas B y E (Si y Mi)
  • si hay tres, estarían en las notas B, E y A (Si, Mi y La)
  • etc.

E igualmente con los sostenidos.

¡Y de momento esto es todo!

Hay infinidad de cosas útiles que puedes hacer para aprender con esta infografía y tu violín. Pero para no agobiarte iré explicándolo poco a poco en próximos artículos.

Permanece atento a los próximos artículos sobre el círculo de quintas, intervalos, etc…

Infografía de escalas e intervalos (1ª parte)

Cuando empecé a tocar el violín sólo me planteaba como objetivo aprender decentemente piezas y canciones que me gustaban, y conseguir leer partituras para tener acceso a cualquier música que quisiera interpretar.

Pero con el tiempo te vas dando cuenta de que lo interesante no es sólo saber repetir como un loro lo que lees o escuchas, sino entender la música, cómo está estructurada, la armonía que subyace bajo ella.

Así puedes llegar a entender cómo y en qué se diferencian diferentes estilos de música, cómo se construye, cómo crear improvisaciones, acompañamientos, incluso canciones nuevas, etc.

Al principio todo esto de la armonía puede parece un lío considerable, pero es que es algo para ir estudiando e investigando poco a poco, sin agobiarse, entendiendo paso a paso sus conceptos fundamentales.

Sí, pero ¿qué es la armonía? la armonía es una disciplina que estudia el arte de combinar sonidos simultáneos. Un violinista tiende a pensar en la música como una línea modulada  que va de A a B, ya que en general suele pensar en sucesiones de notas individuales.  Es decir, piensa en términos de “melodía” (sucesión de notas con un fin expresivo), mientras que la armonía estudiaría más su aspecto vertical (notas simultáneas, acordes y sus progresiones).

Para trabajar estos conceptos, y como guía he compuesto esta infografía de escalas e intervalos, con círculo de quintas, que podéis descargar, imprimir y tener siempre a mano como referencia y herramienta de estudio y trabajo.

Para  los que no entendáis mucho lo que aparece en ella, voy a ir explicando en qué consiste cada uno de sus apartados, cómo puede ser útil y qué ejercicios provechosos se pueden realizar a partir de ellos.

Infografía completa

Con el botón de abajo podéis descargar la infografía en tamaño A3, con los siguientes datos:
  • Equivalencia de notación latina y anglosajona
  • Notas en el mástil del violín en primera posición.
  • Círculo de quintas/cuartas.
  • Fórmulas para la creación de diferentes acordes.
  • Orden en el que aparecen bemoles y sostenidos.
  • Intervalos
  • Diferentes escalas
  • Acordes y sus funciones creados en una tonalidad mayor
Aviso:

El tamaño del archivo es A3. Es como mejor se puede leer, ya que contiene mucha información. Pero si lo quieres más pequeño o sólo tienes posibilidad de imprimirlo en tamaño A4, no olvides configurarlo a la hora de ajustar la página para imprimir.

La notación anglosajona

Hay dos modos de notación musical mayoritarios en el mundo: el cifrado anglosajón y el latino. Nosotros solemos usar el latino, pero lo cierto es que la notación anglosajona es actualmente de mayoritario uso, sobre todo en este ámbito armónico que estamos tratando aquí.

Así, en este sistema las notas se sustituyen por letras, partiendo del La, al que se adjudica la letra “A”, al Si la “B”, y así sucesivamente.

Cuando nombramos acordes en vez de notas, es suficiente con poner la letra correspondiente. Por ejemplo, C sería igual a Do Mayor, Mi Mayor sería E. Cuando hablamos de acordes menores pondríamos su lado una “m” minúscula (aunque en ocasiones se pone “mi”, “min” o un signo “-“). Por ejemplo, La menor se escribiría Am.

NOTA: En el círculo de quintas he nombrado las tonalidades menores con una letra minúscula, por razones de espacio.
Es importante aprender pronto este sistema, no es muy complicado y al tener orden alfabético (partiendo de La), resulta sencillo no perderse.

Las notas en el diapasón

Cuando yo empecé a aprender a leer partituras y ya tocaba cosas a primera vista (comencé con el método Suzuki), hubo un periodo bastante largo durante el cual sabía dónde poner el dedo en el mástil en cada indicación de la partitura, pero muchas veces NO SABÍA QUÉ NOTA ERA. Es decir, automáticamente reproducía las notas escritas sin saber realmente qué nota estaba tocando. Por supuesto era consciente de las más fáciles, las cuerdas al aire, y casi todas las que están entre las líneas pero, si por ejemplo el profesor me decía: “tienes que tocar Re#, no Mi”, tenía que ponerme a pensar de qué nota me estaba hablando y pensar dónde estaba porque no lo tenía automatizado.

Es un problema de quien sólo estudia el tocar el instrumento, pero no profundiza en lo que hay debajo. Imagino que con unos estudios de conservatorio más completos que los míos no habría estado tanto tiempo con esa carencia.

De modo que es importante saber perfectamente el mapa de notas de tu instrumento para controlar en todo momento cómo construir un acorde, una escala, un arpegio, o unas dobles cuerdas.

¿Cómo conseguirlo? Pues haciendo durante un ratito ejercicios (escalas, licks, arpegios) poniendo toda tu atención centrada en ese objetivo, no en tocar bien, ni en la posición, ni en el arco ni nada de eso.

Incluso puedes tocar con el violín como si fuera una mandolina: piensa una nota y búscala por todo el diapasón (sin mirar la infografía). Hazlo así con todas las notas, incluidas las alteradas con sostenidos o bemoles.

Deberías llegar a sentirlo de forma inmediata, al menos en primera posición, aunque sería bueno conseguirlo hasta la tercera posición.

Orden de bemoles y sostenidos

La imagen de la izquierda indica en qué nota se va añadiendo un bemol (según el círculo de cuartas) o un sostenido (en la dirección del círculo de quintas).

Es decir, por ejemplo:

  • si la tonalidad tiene un bemol, éste estaría en la nota B (Si)
  • si tiene dos, estarían en las notas B y E (Si y Mi)
  • si hay tres, estarían en las notas B, E y A (Si, Mi y La)
  • etc.

E igualmente con los sostenidos.

¡Y de momento esto es todo!

Hay infinidad de cosas útiles que puedes hacer para aprender con esta infografía y tu violín. Pero para no agobiarte iré explicándolo poco a poco en próximos artículos.

Permanece atento a los próximos artículos sobre el círculo de quintas, intervalos, etc…