18 citas inspiradoras para violinistas

Estos son 18 citas que la página Conolly Music ha recopilado de músicos, directores y compositores que conocen el violín y el desafío que supone:

“La escuela es lo que me proporcionó una base de disciplina y trabajo duro, algo que me ha sostenido toda mi vida, y las lecciones que aprendí allí son las que ahora intento transmitir a los jóvenes.”

– Sir George Solti –

“Lo más difícil de aprender violín es la afinación, por supuesto. Lo segundo es el ritmo. Si tocas afinado y a ritmo, con un buen sonido, eso ya es un nivel alto. Esas son las tres cuestiones principales.”

– Ruggiero Ricci –

“El objetivo era la perfección, pero la perfección te puede convertir en un programa informático. No quiero decir que debas tocar desafinado o de forma sucia, por supuesto, pero hay que encontrar un equilibrio.”

-Viktoria Mullova –

“La verdadera misión del violín es imitar el tono de la voz humana, una misión noble que le ha proporcionado la gloria de ser considerado el Rey de los instrumentos.

– Charles Auguste De Beriot –

Cuando tocas una pieza al violín te conviertes en un narrador, estás contando una historia.”

“Lo que me condujo hasta el violín fue querer dominarlo técnicamente, cosa que continúo haciendo. Busco romper mis límites, no quedarme siempre en la zona de confort. Si no lo haces, te quedas estancado. Así que tienes que encontrar áreas donde seguir creciendo.”

– Joshua Bell –

“Un violín debe ser tocado con amor o no ser tocado.”

– Joseph Wechsberg, escritor y músico checo, autor de “La Gloria del violín” –

“Si todos decidiéramos tocar como primer violín nunca formaríamos un conjunto. Por eso, hay que respetar a cada músico en su lugar.”

– Robert Schumann –

“He tocado el violín toda mi vida. Deseé tocar desde que era muy pequeño y también me encantaba bailar. Quería hacer sonreír a los demás. Quería añadir un poco de energía extra a mi interpretación y hacerla visual, especial y divertida.”

– Lindsey Stirling –

“No existe la cima. Siempre hay mayores alturas que alcanzar.”

– Jascha Heifetz –

“Una manifestación artística rara vez surge de la nada. Surge de una inspiración que eventualmente puede llegar a convertirse en una creación individual.”

– Hilary Hahn –

“A veces, es tarea del artista averiguar cuánta música puedes crear con lo que tienes.”

– Itzhak Perlman –

“La música crea orden en el caos: y es que el ritmo impone unanimidad sobre lo divergente, la melodía impone continuidad sobre lo inconexo y la armonía impone compatibilidad entre lo incongruente.”

– Yehudi Menuchin –

“Nosotros somos tan fans de Mozart y Beethoven como de “South Park” y Borat. Creemos que podemos atraer a mucha gente que evita el ambiente serio de las salas de conciertos y no asiste a los conciertos de música clásica por tales motivos. Sin embargo, hay un ‘humor serio’ en el escenario; divertido y ridículo ¡Eso es importante!”

– Aleksey Igudesman –

“Si estás tocando dentro de tus capacidades ¿cuál está el reto? Si no llevas tu técnica más allá de sus límites, con el riesgo de que todo colapse en cualquier momento, entonces no estás haciendo tu trabajo”

– Nigel Kennedy –

“El único inconveniente de tocar el violín es que nunca se sabe cuándo te pedirán que toques. Podría salir a cenar o tomar una copa en un bar, y alguien podría darme un violín y yo tendría que estar listo para tocar.”

– Charlie Siem –

“No es que la música sea demasiado imprecisa para las palabras, sino demasiado precisa.”

– Felix Mendelssohn –

“La honestidad viene solo de una buena salud física y psicológica, y una mente honesta no puede separarse del más sincero dominio de la expresividad. Hay que aceptar que la perfección pura es inalcanzable. Por lo tanto, la comprensión de que los fallos y deficiencias son inevitables debe ser enfrentada nos guía en la primera etapa del aprendizaje. Debemos aceptar esas situaciones con dignidad. En ese fino equilibrio entre la aceptación del yo y la misión de superarse, se nutre la compasión, la humildad y la disciplina”.

– Midori Goto –

Fuente: https://www.connollymusic.com/stringovation/18-motivational-quotes-for-violinists

Los fundamentos del bluegrass, parte 1ª: la historia

Imagen: Bill Monroe y su banda. Fuente: Richard Weize Archives 

Amo el bluegrass. Mejor dicho, amo tocar bluegrass. Es un estilo que relaciono inmediatamente con estar con amigos compartiendo música, risas, cervezas y tiempo libre.

Una banda de bluegrass estándar se compone de guitarra, banjo, contrabajo, mandolina y violín, con la posible participación de armónica y dobro. Además, los temas pueden ser cantados, con características armonías vocales en los coros o puramente instrumentales.

Pero para conocer exactamente qué es este estilo y de dónde y cómo surgió debemos repasar un poco de historia.

Todo empieza en el Old-Time

La historia de la música popular norteamericana es una historia de migraciones y fusiones. Millones de seres provenientes de todo el mundo, de grado o por fuerza, habitaron un territorio casi virgen (lamentablemente, que yo sepa, en esta historia los nativos norteamericanos no tuvieron apenas influencia) en el que prácticamente había que comenzar de cero, con la herencia cultural y material de cada uno como única referencia.

Y la más extensa comunidad fue desde luego la proveniente de la inmigración anglosajona, sobre todo irlandesa, inglesa y escocesa, cuya cultura aportó la música celta, con sus melodías pentatónicas, sus querencias por modos como el dórico o el mixolidio, sus interpretaciones cíclicas interminables, sus ornamentos e improvisaciones, y sus instrumentos totémicos, entre los cuales estaba, por supuesto, el violín.

La música popular era (y es) una herramienta para la fiesta. La fiesta es una herramienta para el baile. El baile es una herramienta para el cortejo. Y el cortejo ya sabemos para qué es. Por eso todos los temas rurales de los viejos tiempos en la América blanca profunda comenzaron siendo melodías de baile, danzas, por decirlo de algún modo, recicladas de los viejos jigs ternarios, y convertidos, con el tiempo, en el alma del ocio de la vida rural.

Fue especialmente fructífera la producción musical en los montes Apalaches, donde vivían los llamados hillbillys, y es ese el corazón del estilo que estamos tratando (en otras zonas como Louisiana la influencia francesa dio lugar al mundo cajun, del que ya hablamos en otra ocasión, y que también influyó de alguna manera en el bluegrass).

Poseer un violín como herencia familiar de los antepasados de Europa era a veces la única y principal opción para disponer de un instrumento como tal (pensemos que los instrumentos grandes son difícilmente transportables). El fiddler era a veces el único ejecutante, acompañado o no por un cantante, y tenía que interpretar tanto la melodía como un ritmo claro y preciso para guiar y estimular a los danzantes.

Es imposible conocer con exactitud cómo era la música a finales del XVII y principios del XIX, pero podemos hacernos una idea escuchando a algunos artistas en particular. Frank Fairfield es, en mi opinión, un músico muy fiel a los sonidos originarios del Old-Time. No hay más que ver su estilo de sostener el violín y el arco, absolutamente ajeno a la academia: lo sostiene apoyado en el antebrazo, dejando toda la mano en el mástil, mientras que la mano izquierda sostiene el arco mucho más arriba que el modo clásico, apoyando el peso de su mano, ya que el arco nunca se levanta porque nunca se separa de las cuerdas. Es maravilloso verle y escucharle:

Pero a menudo se sumaban al fiddler (que actuaba también de dance caller o director del baile), voluntarios que, excitados por la música, se hacían con cualquier trasto para con los que hacer ritmos y participar en la fiesta: tablas de lavar, cucharas, huesos, arpas de boca improvisadas, cachivaches que han terminado creando un mundo sonoro singular y característico, que no dejamos de reconocer en cuanto comienzan a sonar.

Más tarde, o quizás al mismo tiempo, la influencia africana se empezó a sentir cuando muchos blancos se inspiraron en un instrumento construido a partir de una calabaza que sólo tocaban los esclavos negros y sus descendientes, cuya concepción habían traído de su África natal: era el antecesor del banjo, inicialmente sin trastes ni resonador y que, aunque al principio se limitaba a tocar la misma melodía que el fiddle para remarcar el ritmo en una tonalidad más baja, poco a poco evolucionó y enriqueció su técnica hasta convertirse en un instrumento tan importante como el propio violín. Y así se formó la pareja banjo-violín, un dúo irresistible que (sin querer menospreciar al resto de instrumentos) están en el corazón y origen de toda la música rural norteamericana.

El resto de instrumentos fueron incorporándose poco a poco: por supuesto la hoy imprescindible y omnipresente guitarra y sus parientes: o el dobro y la lap steel guitar; la mandolina sobre todo (violín de los pobres lo llama perversamente alguno) pero también el dulceimer, el chelo o contrabajo, diversos tipos de harpas…

Y por supuesto, el high lonesome sound esa forma de cantar entre nostálgica y hillbilly, que algunos sitúan con el bluegrass como nacimiento pero que viene de muy atrás.

Pero como ocurre siempre, la música creada para bailar se termina transformando en música para escuchar. Los instrumentistas comienzan a tocar simplemente porque les apetece, porque se les ocurren ideas, porque lo necesitan. Las canciones salen del medio rural y comienzan a emitirse por la radio, se suceden éxitos y muchos músicos se profesionalizan y vuelven famosos, popularizándose globalmente estilos que inicialmente sólo tenían alcance global.

Uno de mis temas favoritos es Willwood Flower, aunque no lleve violín, escuchad esta maravillosa forma de cantar, jugando a adelantarse y atrasarse con la melodía, y esos coros perfectos:

El bluegrass adopta su nombre

Así que ya hemos visto cómo mucho del carácter del bluegrass ya existía en el medio rural. Sólo faltaba una figura que perfeccionara, redondeara, y subiera un peldaño en virtuosismo y sofisticación este estilo para terminar de dar forma al estilo.

Lo que sucedió fue que, en 1939, Bill Monroe, un músico de Kentucky, reunió por primera vez una banda a la que bautizó como “Bill Monroe and the Blue Grass boys”. El nombre de Blue Grass hace referencia a una zona conocida como “región Bluegrass” (Bluegrass region), que incluye el norte del estado de Kentucky y una pequeña parte del sur del estado de Ohio. y cuyo nombre hace referencia a la blue grass o hierba azul, una gramínea del género Poa, frecuente en la zona.

El éxito de esta banda provocó que su nombre terminara aplicándose a cualquier tema que se pareciera a los que ellos interpretaban. Obviamente, el término Old-time (que se acuñó más tarde para englobar todo lo anterior al bluegrass) no existía entonces, en aquella época era más común denominarlo como música hillbilly, pero como este nombre podía usarse peyorativamente como “paleto montañés”, cosa que no encajaba tanto con el elegante Bill Monroe y sus chicos, finalmente fue siendo sustituido hasta que en los años 50 ya se denominó definitivamente bluegrass.

De modo que fue esta banda la que definió el estándar clásico del bluegrass, tal como se sobreentiende hoy en día, tanto en componentes (violín, banjo, mandolina, guitarra y contrabajo) como en características musicales: un sonido hillbilly con esteroides, más influencias del blues (uso ocasional de intervalos de tercera menor junto con la tercera mayor), del ragtime (ritmos) e incluso toques jazzy (gracias a violinistas como Vassar Clements).

Y también se definieron rituales que aun hoy se respetan en las jam sessions de bluegrass y old-time que se siguen tocando en todo el mundo: las canciones se tocan en ciclos hasta que todos los instrumentistas solistas han realizado uno o más solos sobre la cadencia de acordes, de modo que un tema puede alargarse todo lo que el maestro de ceremonias (a menudo un guitarrista o mandolinista) decida.

Un ceremonial que tiene sus reglas (aunque cada uno tiene las suyas, y depende de si es un grupo de amigos o algo más serio) de las que hemos encontrado este ejemplo. 

CONSEJOS DE PROTOCOLO EN JAM SESSIONS DE BLUEGRASS

  • Algunas jams son democráticas, otras son monarquías constitucionales.

Fíjate bien y averigua la estructura de esa jam en particular. Podría ser un “round-robin”, en la que cada músico tiene un turno para elegir el tema. Otras pueden ser comandadas por una o dos personas que deciden todas las melodías. En Old-time, este papel suele recaer en el violinista principal. En las jams de bluegrass, en las que importa más la armonía sobre la melodía, el líder puede ser un guitarrista o mandolinista que también sea un cantante experto. Si hay un músico de edad madura y/o un músico especialmente venerado participando, los demás generalmente se someterán a su voluntad, o sugerirán / solicitarán una melodía estrechamente asociada con esa persona. Cada jam es diferente, así que tómate tu tiempo para asimilar lo que está pasando.

  • Asegúrate de estar en afinado con los otros músicos.

Los afinadores electrónicos son una excelente manera de mantenerse en el tono, pero a veces los músicos se afinan entre sí (en lugar de con la nota estándar). Escucha cómo se afinan primero los demás músicos y confía en tu afinador como plan B.

  • Ten cuidado con las tonalidades.

Antiguamente, las jam sessions solían mantener la misma tonalidad durante al menos unas cuantas melodías, ¡y a veces durante horas y horas! Porque mientras que un guitarrista puede cambiar fácilmente las melodías de G (Sol) a D (Re), por ejemplo (con la cejilla o cambiando unos acordes por otros), los violinistas y banjistas, especialmente en old-time, podrían necesitar afinar de forma diferente sus instrumentos para tocar en diferentes tonalidades. Si no estás seguro de en qué tonalidad está tocando el grupo, o si tienes un tema pensado que te gustaría tocar pero no estás seguro de en qué tonalidad está, no temas preguntar.

  • Tu mayor esfuerzo debe centrarse en mantener el tempo con los demás músicos.

Si pierdes tu sitio en un tema, simplemente descansa y toca en silencio hasta que lo vuelvas a encontrar.

  • Si no conoces una melodía,

toca muy silenciosamente hasta que aprendas a tocarla. ¡Es mejor estar en silencio hasta que sepas cómo funciona que tocar alto mientras descifras el tema! Una vez que sepa cómo va la melodía, toca al mismo volumen que los otros músicos, pero sin dominarlos. En cambio, si diriges un tema, es costumbre tocar un poco más alto que los demás, para que puedan seguirte.

  • Los músicos de Bluegrass hacen “breaks”,

Eso significa que cada persona interpreta su propia parte improvisada durante una frase de unos cuantos compases de la melodía. Quien dirija la canción generalmente indicará a quién le toca hacer el “break”.

Los músicos de Old-time no suelen hacer esos “breaks”,

Lo que hacen es tocar una melodía al unísono en todo momento. Esto no significa que no puedas improvisar. La improvisación sutil es una parte importante de tocar Old-time, pero se realiza en el contexto de que todos toquen juntos, en lugar de hacerlo en solos al estilo bluegrass.

  • La persona que comienza / dirige un tema también es responsable de terminarla.

Hay muchas formas de señalar a los otros músicos que está a punto de terminar la pieza. Puedes levantar un pie en el aire a medida que se dirige hacia el final, o puedes decir algo como “una más”, “la última” o “nos vamos”. Los músicos que han tocado juntos antes a menudo se entienden instintivamente sin necesidad de señales claras. En esas sesiones, presta atención a una breve pero momentánea pausa entre las notas, a un cambio en el volumen o al tempo, a los rápidos intercambios de contacto visual o asentimientos con la cabeza.

  • Lo más importante, diviértete!

Recuerda que tocar en una jam improvisada no es como estar en el escenario. Se trata más de socializar que de actuar. Está bien aprender a medida que avanzas, cometer errores, hacer preguntas. La mayoría de los músicos rurales dan la bienvenida a otros entusiastas, y disfrutarán reuniéndose y compartiendo música contigo.

Acompañando a Bill Monroe y sus Blue Grass Boys abrazaron el exitoso estilo otras formaciones como los Stanley Brothers, los Foggy Mountain Boys o el banjista Don Reno. Ésta fue la época dorada y la que fijó el canon arquetípico y que, aun con las diferentes fusiones y exploraciones que siempre suceden, la que se ha mantenido hasta hoy.

Aquí tenemos a los Foggy Mountain Boys divirtiéndose un rato:

 Tiempo de renovación.

El bluegrass tuvo su época de esplendor en los años 40 y primeros 50. Después dejó de ser una novedad y se vio desplazado por la explosión del rock’nroll. Quizás por eso, con los 60 y 70, llegaron vientos de renovación a un estilo rústico que ya empezaba a dejar de ser glamuroso en comparación con otros estilos urbanos. El viejo bluegrass, como otros estilos realmente, quiso modernizarse y explorar las tendencias que imperaban en el rock y el folk.

El Newgrass, también conocido como Jamgrass o Bluegrass progresivo, que es el resultado de combinar el bluegrass clásico con el rock progresivo, intentando llegar a un público más joven.

Artistas como Bela Fleck, Free grass Union, Sam Bush, etc., son algunos de los exploradores de este estilo.

El newgrass a menudo utiliza instrumentos no tradicionales como guitarras y banjos eléctricos, slide guitars o instrumentos de percusión, y por supuesto, violines eléctricos. En realidad el newgrass podríamos definirlo como un bluegrass sin canon ni reglas, en el que lo mismo puede teñirse de jazz, pop, de rock progresivo o cualquier otro estilo.

Aquí podemos ver a Sam Bush con Tony Rice en 1971 tocando un tema melódico con el sabor campero del bluegrass.

El bluegrass hoy

Es emocionante ver que el sonido folk, no sólo el americano, está empezando a ser valorado lo que merece. Por un lado el bluegrass clásico se mantiene en centenares de festivales, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. No es difícil encontrar aficionados a esa música en cualquier ciudad, desde Japón a España, con grandes instrumentistas que dominan su instrumento de forma increíble.

Por otro lado, los músicos profesionales siguen explorando y profundizando en las posibilidades de un estilo que continúa inspirando ideas nuevas y emociones antiguas. La música country siempre ha tenido un público fiel en EE.UU., pero éxitos de bandas como Wilco, que aúnan raíces tradicionales con melodías actuales y herencia rock, ha hecho interesarse a los nuevos públicos por los viejos sonidos acústicos.

Hay estupendas bandas herederas del bluegrass hoy en día. Algunos de mis favoritos son Nickel Creek, con el mandolinista Chris Tale y la estupenda cantante y violinista Sarah Watkins; Alison Kraus, también cantante y violinista; Bela Fleck y sus diversas agrupaciones; los Punch Brothers, nuevamente con el portentoso mandolinista Chris Tale; Crooked Still, que tiene entre sus miembros a una de mis violinistas favoritas, Brittany Haas; y por supuesto, una de mis bandas favoritas actualmente, Tramped by Turtles, y qué grande es su fiddler, no dejéis de disfrutar este conciertazo:

Y así el bluegrass prosigue haciendo historia por dos vías: por un lado el bluegrass clásico sigue juntando a músicos profesionales y aficionados para improvisar y revivir los viejos e inmortales clásicos. Por otro lado, montones de grupos interesantes siguen inspirándose en el sonido que bajó de las montañas de los Apalaches para crear sus propias canciones, impregnadas de la sensibilidad de hoy, pero siempre con el viejo sonido del violín aullando a toda pastilla y haciendo saltar y bailar a las nuevas generaciones.

Si os ha gustado este repaso por uno de mis estilos favoritos, en el siguiente capítulo trataré algunas claves y consejos para aprender a tocar bluegrass como un auténtico vaquero de Kentucky.

Las 12 reglas para la vida de Jordan Peterson (versión para músicos)

Aclaremos una cosa antes que nada: no soporto los libros y guías de autoayuda. Son compendios de slogans sencillos y banales para enderezar nuestras decepcionantes vidas evitando esfuerzos, esfuerzos que supuestamente ya han realizado estos amables escritores que han navegado por la vida escudriñando los engranajes que abren las puertas del éxito.

Dicho esto, lo cierto es que, a menudo, estos consejos, cuya mayor virtud tienen es la de hacer ricos a sus autores, albergan ideas lógicas y sensatas que simplemente necesitábamos que nos recordaran, porque estamos demasiado liados con miles de estímulos exteriores, estímulos basura en su mayoría, como para darnos cuenta de que básicamente estamos haciendo algunas cosas mal, que quizás padres y abuelos tengan algo de razón en lo de abrigarte, ser educado, amable, estudiar, ordenar tu cuarto…

Ordenar tu cuarto, lo más tedioso que puede haber en la adolescencia. Llegabas a preferir el caos, el desorden, la suciedad, el azar. Ordena tu cuarto es la frase más famosa de un libro llamado “12 Reglas para la vida. Un antídoto contra el caos”, de Jordan Peterson, un profesor de psicología clínica de Toronto que se ha hecho muy famoso gracias a, además de por su libro, a un activismo social muy intenso en foros, redes sociales y plataformas de vídeo y podcasts en temas sociales, políticos y religiosos muy sensibles y controvertidos hoy en día, como el feminismo e ideologías de género, la corrección política o la censura. La fama de Peterson alcanzó una gran expansión internacional tras la aprobación una polémica ley en Canadá, que él y otros consideraban que limitaba la libertad de expresión en las universidades. El caso más mediático en el que se vio involucrado Peterson está relacionado con las avanzadas políticas de género en Canadá, que tuvieron su plasmación más relevante en la propia Universidad de Toronto de Peterson, en la que se conminaba a todo el profesorado y personal acatar la política según la cual es obligatorio dirigirse a los estudiantes transgénero con el pronombre que estos decidan (pronombres de género neutro habitualmente) .

Jordan Peterson consideró que esta imposición era una limitación a la libertad de expresión, y de este enfrentamiento y los subsiguientes encontronazos mediáticos con la comunidad de los llamados Social Justice Warriors, se fue definiendo la imagen de Peterson como la de un paladín de cierto liberalismo (económico y social), que algunos definen como pura y disimulada Alt-right (la nueva extrema derecha) y otros como resistencia y rebelión contra la opresión de la corrección política y las ideologías de género.

Esto es un lugar de música y no voy a pronunciarme sobre este tema, del cual tengo opiniones encontradas, pero quería que tuvierais en contexto al autor de las reglas que voy a subvertir porque, aunque no creo que una vida pueda sostenerse siguiendo una serie de reglas leídas (creo que cada vida debe encontrar las reglas particulares que dicha vida enseña), sí que me han parecido interesantes aplicadas al ejercicio de la música, a una vida que debería combinar orden y caos para ser creativa pero también efectiva y exitosa.

Estas son las 12 reglas para la vida de Jordan Peterson, reconvertidas y reinterpretadas por mí en 12 reglas para los músicos. Puede que os parezcan consejos un poco a la antigua usanza, muy de padre conservador (ordena tu cuarto…), pero yo tengo que reconocer que me parecen consejos sensatos.

 1. Ponte recto y echa tus hombros atrás.

Como si fuera en la mili vamos. Si eres violinista ya deberías saber la importancia de una postura erguida y correcta. Y no sólo para evitar problemas físicos, sino también para que nuestra postura influya positivamente en nuestra actitud. Porque igual que sabemos que nuestro estado psíquico influye en nuestro cuerpo, también se ha demostrado que la postura y actitud corporal influye en nuestro estado anímico. Un cuerpo a la defensiva y encogido nos predispondrá a la introversión y a la incomunicación. Elévate y ábrete. Sin exagerar, claro, tampoco se trata de ir andando por ahí de forma antinatural y ridícula.

2. Trátate a ti mismo como si fueras alguien del que fueras responsable de ayudar.

El viejo enemigo de la auto-compasión. “No me sale esto, me cuesta demasiado, no puedo hacer el vibrato, todo es patético…” Si tuvieras que ayudar a alguien que se queja así seguramente lo ayudarías y animarías ¿no es así? Pues igual o más importante es que seas amable, servicial y proactivo contigo mismo. Intenta solucionar los problemas propios como si ayudaras objetivamente a otro. Además, piensa que lo que hagas para mejorar tú mismo será también positivo para los que te rodean.

3. Hazte amigo de aquellos que quieren lo mejor para ti.

Ya sabemos que hay personas tóxicas o negativas, y en música eso puede afectar muchísimo. Mantente alejado de los que te apartan, deprecian o se ríen de tus tentativas, tus propósitos de crecer, de mejorar, de practicar, de conseguir tus objetivos, ya sea aprender, tomar iniciativas, aventurarte, trabajar duro en tu sueño musical. Cultiva la compañía de los que te apoyan en tus buenos proyectos.

4. No te compares con los demás músicos; compárate con quien eras ayer.

Siempre somos una mierda comparados con otras personas, pero nuestra única referencia debe ser quien fuimos. Sólo intenta mejorar día a día y pensar en el próximo objetivo y en lo enriquecedor que es el proceso.

 5. No permitas que tus hijos hagan cosas que causen que los detestes.

Vale, esto sí suena algo rancio pero creo que es un buen consejo para algunos padres actuales (de hijos que estudian violín, pongamos), que son por un lado sobreprotectores, por el otro pusilánimes y débiles a la hora de orientar a sus hijos: horas de uso del móvil u otros dispositivos electrónicos, comportamiento en sociedad, empujarles a practicar. Si no presionas en estos y otros aspectos sólo por no tener conflictos con tus hijos, terminarás educando a una persona con costumbres y actitudes negativas para sí mismo y los demás, y no le habrás hecho ningún favor. Por supuesto, no se trata de obligar a la fuerza, pero sí deben saber lo que consideras correcto, y hay un equilibrio entre el amor y la amabilidad con la rigidez. Se rebelarán a menudo (es lo que deben hacer) pero tus consejos terminarán calando en ellos.

6. Ordena tu casa antes de criticar el mundo

Todos somos propensos a infravalorar a otros, a menudo como un mecanismo de compensación para ocultar nuestros propios defectos. Ésta es una de las expresiones más frecuentes de Peterson. Con “tu casa” o “tu cuarto” Peterson está hablando en realidad de “tu vida”. Si quieres cambiar tu entorno primero intenta que tu vida sea digna de orgullo. Busca actividades, trabajos enriquecedores, repara tus relaciones rotas, pide disculpas a quienes hayas ofendido, haz amigos y contactos. Recuerda la regla 2: lo que hagas para mejorar será positivo para los demás, especialmente para tus seres cercanos.

7. Busca lo que es relevante, no lo que es fácil o conveniente.

No hay forma fácil de conseguir resultados en la música, el camino al éxito siempre es arduo y requiere esfuerzo y a veces renuncias. “Dejarse llevar por lo cómodo es fácil, pero recuerda que no hay viento a favor para las personas que no saben a dónde se dirigen”.

8. Di la verdad, o al menos no mientas.

Ser sincero, no hacer músicade forma impostada, debería ser un auténtico mandamiento para todo intérprete. “La mentira es como una droga; a corto plazo produce efectos que pueden parecer positivos, pero en el largo plazo te puede destruir y no te llevará más que a tener problemas, tapando una mentira con otra y haciendo que acabes siendo rechazado por todos.”

9. Asume que la persona que escuchas puede saber algo que tú no sabes.

Al tocar en grupo sé humilde y escucha a los demás. Dialoga con ellos. aporta tu verdad pero aprende del resto.

10. Se preciso al tocar.

No toques las cosas más o menos. Busca que suene lo que deseas que suene, no lo que sale. No pases por encima de los errores sin más.

11. No molestes a los niños cuando juegan.

Cuando los niños juegan o tontean con el instrumento, no trates de reprimirlos o encorsetarlos. No intentes modelar a los niños tratando de imponerles tus gustos o ideas. Déjales que se desenvuelvan libremente.

12. Si ves un gato en la calle, acarícialo.

Jordan Peterson termina relajando la tensión. Después de tantas reglas de comportamiento las dos últimas son todo lo contrario, una liberación y una invitación a la espontaneidad, la improvisación y el libre albedrío. Porque las reglas también están para saltártelas. “Aprende tus limitaciones. La vida humana es corta y frágil, aprecia la belleza y vive el momento. El destino es importante, pero no merece la pena si no disfrutas del viaje. Podríamos decir: no dejes que las reglas sean tu cárcel.


Fuentes:

Imagen de portada: 

4 grandes clases magistrales gracias a la Menuhin Competition.

El Concurso Internacional de violín Menuhin es probablemente, y con justicia, uno de los más famosos y prestigiosos eventos violinísticos del mundo. No sólo por el nivel del concurso en sí, sino por su filosofía pedagógica e innovadora, con pruebas como la de improvisación, y sus clases magistrales con los participantes, a cargo de intérpretes de nivel excepcional, como los que participaron en la edición de 2018.

Estas masterclasses son grabadas y publicadas en Youtube para su libre difusión, algo muy de agradecer.

Sobre todo si sois profesores o alumnos avanzados, no dejéis de ver y escuchar los comentarios de estos grandes maestros. Obviamente están en inglés pero, si esto es un gran problema, podéis activar los subtítulos con traducción automática.

Masterclass de Maxim Vengerov

Carmen Fantasie  | Waxman

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Carmen Fantasie es una composición para violín concebida en 1946 por Franz Waxman, dentro de la obra que compuso para la película Humoresque, por la que recibiría un Oscar de la Academia.

Es una pieza inspirada en fragmentos de la ópera Carmen, de Bizet, eminentemente virtuosística, que inicialmente debía ser interpretada por Jascha Heifetz pero que en su primera grabación para la película fue finalmente adjudicada a un joven Isaac Stern.

Por su carácter de obra de lucimiento, es habitualmente interpretada por los mejores violinistas.

Caprice d’après l’Étude en forme de Valse de Saint-Saëns, Op. 52 | Eugene Ysaÿe

Esta es una adaptación de una pieza para piano de Camille Saint-Saëns que Ysaÿe adaptó para violín y que se ha vuelto muy popular, entre otras razones por interpretaciones como las realizadas por el mismo Vengerov. Una gran muestra de la técnica de la escuela franco-belga.

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Sonata para violín nº2 – Andante | J. S. Bach

Las sonatas y partitas para violín solo son probablemente las composiciones para violín solo más importantes de la historia de la música. Compuestas por el maestro de Eisenach en 1703, están basadas en danzas y no fueron publicadas de forma íntegra hasta 1802.

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Masterclass de Pamela Frank

Sonata para violín nº1 en Sol mayor | Johannes Brahms

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La romántica Sonata nº1 de Brahms parte de unos temas previamente compuestos por el autor con motivos de la naturaleza, y por eso a veces también llamada “sonata de la lluvia”. Melancólica y sentimental, es una obra para gestionar emociones.

Sonata para violín solo nº4 en Mi menor | Eugène Ysaÿe

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Las seis sonatas para violín solo de Eugène Ysaÿe fueron compuestas en 1923 y dedicadas cada una a un famoso violinista de su tiempo: No 1, Joseph Szigeti; No 2, Jacques Thibaud; No 3, Georges Enescu; No 4, Fritz Kreisler; No 5, Mathieu Crickboom; No 6, Manuel Quiroga. En la segunda parte del siguiente vídeo se estudia la 4, dedicada a Frit Kreisler. Estas sonatas son plenamente modernas, con un uso importante de características interpretativas del siglo XX como escalas de tono entero, disonancias y cuartos de tono, así como golpes de arco y técnicas especiales de mano izquierda.  Pero, a pesar de la alta exigencia técnica de su obra, Ysaÿe apuntaba a la importancia de otro tipo de cuestiones: un maestro de violín “debe ser un violinista, un pensador, un poeta, un ser humano, debe haber conocido la esperanza, el amor, la pasión y la desesperación, debe haber recorrido toda la gama de emociones para expresarlas en su interpretación.”

Sonata para violín y piano nº4 en La menor | L. V. Beethoven

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Escrita en 1801, la sonata nº4 para violín y piano de Beethoven fue muy bien recibida en su época. Tiene una estructura de pequeños fragmentos melódicos en los que va modulando desde el La menor al Mi menor, para volver de nuevo a la tonalidad.

Capricho para violín solo nº19 | Pietro Locatelli

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Pietro Locatelli fue un violinista prodigio de principios del XVIII, pedagogo autor de la conocida obra “Arte del violino”, con los famosos 24 caprichos para violín a los que pertenece el número 19 aquí estudiado (y de los cuales el más famoso es el llamado “Laberinto armónico”.

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Masterclass de Henning Kraggerud

Romance en Sol | Johan Svendsen

Una de las composiciones más populares del compositor, director y violinista noruego Johan Svendsen, escrita en Christiania en 1881. Romántica y muy emotiva, está presente en multitud de recopilatorios de música para violín.

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Sonata para violín y piano nº8  |  L. V. Beethoven

Otra de las sonatas de Beethoven, publicada en 1803 y dedicada al zar Alejandro I de Rusia.

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Sonata para violín nº3, Largo, allegro assai  |  J. S. Bach

Uno de los fragmentos para violín de Bach más dulces y emotivos, dentro de una de las obras para violín solo más increíbles de toda la historia, por no decir simplemente la mejor.

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Concierto nº4 para violín  | W. A. Mozart

Uno de los grandes conciertos del repertorio, compuesto por Mozart, según se cree, para interpretarlo por él mismo, aunque finalmente legara la tarea al violinista Antonio Bruneti. Se debate si era así de difícil desde el principio  o lo modificó para que estuviera a la altura de la maestría de Brunetti en el concierto. Como veis, hoy en día lo interpretan adolescentes con gran maestría.

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Masterclass Joji Hattori

Tzigane | Maurice Ravel

“Tzigane” significa “Gitano”, así que esta pieza busca atrapar el espíritu de la música gitana. Ravel compuso esta pieza para la violinista húngara Jelly d´ Aranyi, sobrina nieta del gran violinista virtuoso Joseph Joachim, y de ella tomó varias de sus improvisaciones para incluirlas en la versión final de la obra.

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Concierto para violín nº3 | W. A. Mozart

Uno de los grandes conciertos del repertorio fue compuesto por Mozart cuando contaba con 19 años.

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Sonata para violín nº1 | L. V. Beethoven

Una sonata dedicada a Antonio Salieri (sí, aquel compositor al que, por culpa de una gran película, todo el mundo relaciona ahora con la envidia). Una obra compuesta en 1798 de estilo clásico.

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Capricho para violín nº3 | Henryk Wieniawski

Una obra de vocación pedagógica, ya que cada uno de los caprichos de este Opus 18 está dedicada a una técnica interpretativa. En este se trabaja mucho cambio de cuerda, de posición y extensiones de dedos de la mano izquierda.

Aunque están compuestos para ser acompañados por un segundo violín, son a menudo interpretados a violín solo, ya que suena perfectamente bien así.

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