Un repaso al método O’Connor

Ya tengo en mis manos los dos primeros volúmenes del método O’Connor de aprendizaje de violín. Llevaba bastante tiempo queriendo hacerme con él, pero lo cierto es que no es fácil desde España y sólo he encontrado una tienda on-line que me lo enviara. Tardó un mes en llegar pero al final llegó sin ningún percance.

Y es que este método, que conocía por referencias desde hace tiempo, y del que ya escribí un artículo introductorio, me interesaba especialmente porque, a diferencia de la mayoría de métodos, libros de ejercicios o sistemas de aprendizaje de técnicas, no está basado en la música clásica ni su objetivo es dominarla, sino que, para enseñar los fundamentos del instrumento, se basa en la música popular norteamericana, con una rica tradición de interpretación de violín. Y ya he comentado a menudo cuánto me gusta el folk anglosajón.

En esencia, el método O’Connor está muy claramente inspirado por el método Suzuki. Al igual que el famoso método japonés construye, mediante canciones de dificultad creciente, un sistema basado en la escucha frecuente, la repetición y la inclusión progresiva de cuestiones técnicas.

Como en realidad Mark O’Connor lanzó su método (aparte de para enriquecerse), para competir con el método Suzuki (es simplemente terrorífico las barbaridades que este señor ha proferido sobre el método Suzuki en general y sobre Shinichi Suzuki en particular), voy a analizarlo incidiendo de forma especial en aquellos aspectos que diferencian a ambos. Y es que, si leemos los 8 principios del trabajo de O’Connor, vemos que bastantes de sus fundamentos se basan en los que fomenta el método japonés.

Ocho principios del Método de violín O’Connor.

  1. Escucha. Escucha los audios de referencia cada día. Desarrollar una buena técnica de violín depende del entrenamiento del oído. Canta o tararea los temas, con letra o sin ella. Escucha tus músicos favoritos cómo interpretan música.
  2. Práctica. Intenta practicar todos los días. No hay otra alternativa a pasar tiempo con el instrumento. Este método es accesible para estudiantes desde los 3 años en adelante. Una buena regla es practicar 5 minutos al día por cada año de la edad que tengas hasta los 12 años. Una hora diaria producirá una progresión firme. Practicar más tiempoproducirá un avance más rápido de la sensibilidad artística y física.
  3. Progresión. Estudia las canciones en el orden que aparecen. Están ordenadas cuidadosamente añadiendo capas de nuevas capacidades sobre las ya fijadas. Sigue tocando lo ya aprendido. Este método es acumulativo, no sólo lineal. Practica cada pieza hasta que te resulte fácil, no sólo hasta que sea correcto.
  4. Ejercicios. Los ejercicios pedagógicos deben complementar el estudio de las canciones. Algunos de estos materiales se incluyen en las “learning pages” así como gráficos a lo largo de los libros. Tu profesor también te ayudará a localizar los puntos de progresión de cada pieza y ayudará creando ejercicios de práctica puntual cuando sea necesario. Los dedos se muestran en las primeras canciones (recomendaciones sobre el cuarto se indicarán también más adelante).
  5. Ejecución. Toca con las grabaciones de referencia de acompañamiento. La música es un lenguaje, y se aprende mejor imitando a alguien que habla ese lenguaje. Copiar mi entonación, tono y fraseo desarrollará un buen fundamento para futuras interpretaciones y tu propia creatividad. Los audios de acompañamiento de piano se incluyen también en mis grabaciones de referencia para desarrollar un control independiente de la línea de solo, y la capacidad de tocar junto a otros. Estos audios puedne usarse también como acompañamiento para interpretaciones cuando no hay acompañante físico. La partitura de acompañamiento de piano también está disponible.
  6. Pertinencia. Familiarízate con el contexto histórico de cada pieza. Adquirir conocimiento sobre los muchos estilos de música que conforman nuestra herencia musical proporciona una coherencia a nuestro propio desarrollo musical. Los estudiantes que adquieren este hábito a edad temprana desarrollan un certero conocimiento de la historia de la música y de su apreciación, y los convertirá en músicos más completos.
  7. Creatividad. La creatividad individual se ve alentada desde las primeras fases del aprendizje mediante la inclusión de sugerencias de improvisación en las páginas de instrucción. Entender la forma musical y como se estructura una canción u obra musical se apoya añadiendo las letras, los fragmentos del tema y los símbolos del acorde (progresión armónica). Esto resulta muy importante también en el aprendizaje de la improvisación. La adquisición de un sentido de la armonía se apoya también con la inclusión de duetos que pueden ser tocados por el profesor o por un estudiante más avanzado.
  8. Expresión. Te presento a Fiddle boy. Aparecerá aquí y allá en los primeros libros. Creé esta caricatura hace años para ayudarme a describir cómo fue interpretar “The Fiddle Concerto” con orquestas sinfónicas por todo Estados Unidos. Me descubrí queriendo comuncar el lenguaje y expresión de la música tanto como de las notas y la técnica. Es un coleguita, un aydante, que hace todo de un modo un poco diferente. Le encanta expresarse, como podrás ver por su divertido peinado y su forma de tocar. Fiddle Boy quiere ayudarte a descubrir las emociones de las piezas para que puedas expresar tus propios sentimientos a través de la música que has aprendido.

Mark O’Connor, 2009

Al igual que con el Suzuki, El Método O’Connor ofrece diversos cursos y campus para formar profesores que así pueden ser “profesor certificado”. Lamentablemente sólo se imparten en EE.UU, de modo que si queréis presentaros como profesor O’Connor “pata negra” tendréis que viajar y hacer un curso para obtenerlo.

La parte buena:

  • Utiliza el color en muchas páginas (aunque no lo aproveche tanto como podría como herramienta pedagógica).
  • Las partituras incluyen los acordes de cada tema, lo que es una gran idea. Es frustrante que no haya ninguna versión o anexo del método Suzuki que lo incorpore, pero Mark O’Connor conoce la importancia de saber la progresión armónica para un violinista que no quiera limitarse a leer maquinalmente una partitura, y lo ha incluido en todos los casos.
  • Los audios de música son de libre acceso en la web del método.
  • Muchos temas se incluyen con variaciones de dificultad variable, lo que enseña al alumno que la música no es algo cerrado y fijo como parece sugerir la música clásica, sino que se pueden hacer versiones, y se anima a incorporar improvisaciones e ideas personales.
  • El método introduce entre los temas diversas explicaciones sobre compases, tonalidades, diferentes signos, movimientos de arco, etc., que complementan y enriquecen el aprendizaje de cada canción.
  • Introduce técnicas modernas, como el “chop”, que no recogen otros métodos. En el volumen II ya se incluyen las primeras instrucciones para “chopear”.
  • Hay temas que incluyen versión a dos violines, para que toquen alumno y profesor juntos. Aunque el método Suzuki tiene publicaciones complementarias que incluyen esta característica, es de agradecer que aquí los encontramos en los libros principales.
  • Muchas piezas no solamente están explicadas técnicamente, sino que también hay sugerencias sobre la expresividad, las emociones u otras sugerencias de estilo que despiertan la imaginación para tocar con los sentimientos en mente, no sólo la técnica.

Menos bueno:

  • El diseño es algo tosco. Incluso las portadas están diseñadas con un clip art pixelado.
  • Sólo he repasado los dos primeros volúmenes, tal vez luego cambie pero, al estar basado mayoritariamente en temas tradicionales americanos, hay poca variación armónica en los temas; casi siempre está en modo mayor y con muy pocos acordes.
  • Por el mismo motivo, hay poco espacio para formas de tocar muy legato o muy piano.
  • En volúmenes avanzados se incluyen temas clásicos, pero su aparición es muy escasa en comparación con su importancia relativa en el desarrollo de la técnica del instrumento.
  • Aunque los dos primeros volúmenes vienen con un CD de audio incluido, el resto ya no los incluye, y debemos extraerlos de la web. Esto no sería un problema, pero lo cierto es que todos tienen el mismo precio, lo que no me parece muy justo.
  • Aunque en los libros en sí no aparece, mis referencias son que se supone que en las clases con el profesor se debe realizar una especie de plegaria, una Promesa de Lealtad a valores musicales americanos, escrita por el propio O’Connor, y este compromiso se debe recitar todos los días antes de comenzar a practicar. O al menos esa es la idea original.
  • Sólo está en inglés.
  • Es difícil hacerse con él en España, y tampoco hay aquí (que yo sepa) profesores formados y con el certificado para impartir el método.
  • Si lo que te gusta realmente es la música clásica, este no es tu método.

Conclusión:

Tengo que decir que esta publicación me ha gustado mucho. Soy fan del bluegrass y el old time americano, y siempre he admirado a Mark O’Connor como músico e instrumentista; su talento es innegablemente inmenso y su idea de desarrollar un método que tenga en cuenta las músicas populares como trampolín de entrada al conocimiento del instrumento, una propuesta muy bien pensada. Porque, aunque se basa mayoritariamente en el tipo de música con el que él aprendió, toca otros estilos como, entre otros, el blues, el ragtime, el jazz, el gospel e incluso (de forma escasa y a regañadientes) a algunos fragmentos de música clásica europea.

Y es una pena que, siendo tan encomiable la idea y tan bien planteado el desarrollo del trabajo, esté tan impregnado de una especie de chovinismo americano. No tan visible en los libros en sí, pero muy presente en los escritos y artículos que Mark ha ido publicando en diversos medios. Desde una rabiosa campaña en contra del maestro Suzuki, al que acusa de fraude absoluto (incluso aunque su método copie una gran cantidad de ideas del suyo), a una constante y cansina proclamación de los valores de la música americana, como si sufriera algún complejo de inferioridad frente a la gigantesca presencia en el mundo del violín de la gran tradición clásica europea. Claro que eso no lo notaréis quienes simplemente estáis enseñando o aprendiendo con los libros.

Para resumir:

  • Si eres aficionado a la música popular, quieres enseñar o aprender estilos fuera del ámbito clásico, te interesa la improvisación, este puede ser tu método de referencia.
  • Si lo que te llevó al violín es la música clásica, probablemente te convendría seguir con métodos más tradicionales.

Por si os interesa adquirirlo desde España sólo lo he encontrado en la web Elderly.com (abajo tenéis la referencia). Si vosotros tenéis algún otro lugar que también lo suministre no dejéis de ponerlo en los comentarios.

Fuentes:

Dónde comprar el método desde España:

“The Chop Notation Project”, el mapa definitivo de la técnica “chop”

nEl “chop” no es ya una técnica de arco novedosa entre los instrumentistas de cuerda no clásicos. Desde que Richard Green definiera sus fundamentos en los años sesenta, sus posibilidades se han difundido ampliamente y es utilizado y enseñado en el ámbito de muy variados estilos, desde el bluegrass original al jazz, el rock, o cualesquiera estilos que utilicen ritmos marcados que puedan ser imitados por un instrumentista de cuerda.

Sin embargo, aunque la técnica sea ya conocida y se enseñe en talleres, masterclasses y por medio de videotutoriales, sus diferentes tipos no estaban estandarizados ni sistematizadas en ninguna publicación, de modo que resultaba complicado plasmar notaciones específicas de cada “chop” que todo el mundo comprendiera.

Afortunadamente de que dos de los mejores “choppers” de la actualidad se han unido en esa labor y han lanzado “The Chop Notation Project“, una publicación en PDF de difusión totalmente libre (aquí podéis descargarla) en la que han plasmado un trabajo muy concienzudo y profundo sobre este recurso percusivo, y que puede convertirse en la fuente de referencia en materia de “chops”.

The Chop Notation Project” cae por tanto como agua de mayo para profesores y estudiantes intermedios y/o avanzados si se generaliza su uso, porque así podrán tener ya un glosario de términos y notaciones compartido por todos.

Para lograrlo, Casey Driesen y Oriol Saña lo difunde de manera totalmente libre, y animan a que todos lo hagamos también a través de nuestros medios.

Casey también ha compartido este video donde muestra los términos y técnicas de su Glosario, y proporciona una visión general de lo que se muestra en el libro. El video también está disponible sin coste, y es muy recomendable su visionado.

¿Qué incluye esta publicación?

Un somero vistazo a su índice nos informa de lo que podremos encontrar:

  • “Una breve historia del chop” con relatos de primera mano de tres generaciones de esta técnica (Richard Greene, Darol Anger, Casey Driessen).
  • “Consejos y técnicas” para “choppear”.
  • “El glosario de notación Chop” de símbolos de notación para escritura / lectura, junto con instrucciones escritas detalladas.
  • “Ejercicios y grooves”: una serie de diez talleres, creados de manera acumulativa y que muestran el uso de los símbolos a través de pequeños ritmos y frases.
  • Créditos para el desarrollo de varios golpes de arco / técnicas / símbolos
  • Todo el documento se puede descargar gratis y las partes de notación están formateadas para imprimir por separado si se desea.

En total, más de 30 páginas de valiosa y gratuita información.

Esto es lo que explica la propia página web del proyecto:

SOBRE ESTE PROYECTO

The Chop Notation Project es un trabajo escrito para crear y fijar una notación musical estandarizada para leer y escribir percusivamente la técnica de cuerda arqueada conocida como chop, actualizándola con la práctica de la interpretación actual. Creado por Casey Driessen con Oriol Saña, y en consulta con otros “choppers” reconocidos, el objetivo es que un sistema como éste permita a los compositores e intérpretes compartir y comunicar sus ideas musicales más fácilmente en todo el mundo.

El objetivo principal de The Chop Notation Project fue establecer un “glosario” de notación. Para escuchar y ver estos símbolos explicados, vea el video a continuación o en YouTube.

The-Chop-Notation-Project_Final

Fuente: The Chop Notation project

“Bluegrass violín”, el libro en español para iniciarse en el estilo de moda

La música norteamericana de raíces vive un momento dulce en España. Imagino a todos esos artistas folk que llenan las salas de concierto sorprendidos del recibimiento en un país tan ajeno a una música nacida en el ámbito rural de la América profunda.

Y es que la “americana music”, como les gusta llamarla a los aficionados (con esa manía de reducir lo americano a lo puramente estadounidense) se manifiesta en innumerables eventos y manifestaciones; productoras como The Mad Note se han especializado en artistas englobados en ese estilo y programan de forma continua conciertos de raíz americana. Los festivales dedicados al country, bluegrass, etc., como el Huercasa Country Festival, el Nofugrass Fest, el Al Ras, el Folk Me Hard, o el recientemente estrenado Americana Music Madrid se consolidan con llenos; campamentos musicales como el Barcelona Bluegrass Camp se dedican en exclusiva a estos estilos; grupos españoles especializados en las diversas variantes de la Americana Music se crean continuamente y tienen también éxito (yo mismo he formado parte de alguno); cursos de baile que enseñan Line Dance; programas de radio como el mítico Toma Uno de Manolo Fernández o la Aventura Americana Radio en internet, jams sessions que se programan en diversos locales para reunir a músicos aficionados… enfín, pocos estilos tienen una vida tan diversificada y una afición tan fiel como esta.

Viene a cuento esta introducción para presentar la primera publicación (que yo conozca) dedicada al violín bluegrass, que está editada en español. Y no sólo eso, sino que además está escrita por dos barceloneses en la cumbre de sus instrumentos, no sólo en España, sino en todo el mundo: Oriol Saña y Lluis Gómez. Así que sólo me queda alegrarme de que al fin dispongamos de un manual teórico y práctico en nuestro idioma dedicado a uno de mis géneros favoritos.

Sobre el bluegrass ya he hablado anteriormente, tanto sobre su historia como sobre su técnica, así que simplemente voy a comentar el libro de Oriol y Lluis.

“Violín Bluegrass” es una guía de acceso a esta música nacida en Kentucky que trata, de forma sencilla, las claves básicas a tener en cuenta para adentrarnos con garantías en ella. Cuestiones importantes como los distintos tipos de ritmos y golpes de arco que se suelen hacer (Nashville Shuffle, Georgia Bow, Cross Shuffle…) técnicas como el slide, dobles cuerdas, la importancia del cuarto dedo o el uso de la “cejilla”; características como el uso esporádico del modo mixolidio, detalles armónicos del blues, etc., se intercalan con la enseñanza del aprendizaje de unos doce temas canónicos de este mundo.

Para los españoles que no conozcan nada sobre el bluegrass, pero se sientan atraídos por esa eléctrica y contagiosa manera de tocar, es una estupenda oportunidad de familiarizarse con ella con seguridad y facilidad gracias a sus amenas explicaciones y sencillos arreglos de los temas y ejercicios. Desde luego, hay muchas publicaciones con canciones de este tipo, pero pocas en las que cada tema vaya acompañado con una explicación-guía que proporciona las claves para enfrentarse a ellos con coherencia y con pistas para ir perfeccionando y enriqueciendo la técnica utilizada.

También se tratan otras cuestiones interesantes cuando hablamos de bluegrass: la improvisación, la importancia de escuchar mucho a los grandes de este estilo y no limitarse a leer la partitura, el valor incalculable de participar en jam sessions, el violín de 5 cuerdas, etc.

Debo decir que, desde un punto de vista pedagógico, la música folk en general, y el bluegrass en particular, tienen un valor altísimo: con él trabajamos de forma sencilla aspectos tremendamente enriquecedores para un músico como el desarrollo de la capacidad de tocar de oído, de improvisar, de entender la armonía de lo que estamos tocando, la importancia primordial del ritmo, y la capacidad de tocar escuchando y en conjunción con otros músicos, aspectos todos ellos que no suele trabajar mucho un intérprete clásico y que son increíblemente valiosos.

El libro viene acompañado por los audios descargables de los temas tratados, a cargo de Patrick McAvinue, quizás con un enfoque demasiado sencillo y facilitado para mi gusto, pero vaya, como son temas clásicos mil veces tocados, se pueden encontrar todo tipo de versiones en internet con las que comparar y construir nuestra propia versión.

En definitiva, un libro para estudiantes que quieran iniciarse en esta irresistible música o incluso para profesores que quieran tener nociones fundamentales para utilizarlas en sus clases.

El libro está disponible tanto en formato físico como descargable, en la web del editor, la prolífica Mel Bay, y en Amazon, a 15$ el libro impreso y a 10$ el eBook.

Oriol Saña, Lluis Gómez, primero y segundo desde la izquierda, junto a un par de compañeros.

Crítica de “The contemporary violinist”, guía para el violín “no-clásico”.

Que el violín (y la viola, y el chelo) está instintivamente asociado a la música clásica es una certeza que, por un lado, lo dota de prestigio pero, por otro, lo hace lejano, inaccesible.

Imagina que eres un niño-joven y te gusta mucho el blues, el reggeton, el jazz, el rock o el flamenco ¿qué instrumento pensarías en aprender? seguro que el violín no.

Y sin embargo hay infinitas posibilidades para él en cualquier estilo. Sobre todo desde que, a finales del siglo XX, e inspirados en tradiciones y usos populares, muchos violinistas comenzaron a investigar y expandir sus posibilidades como instrumento rítmico y percusivo, alejándolo de su ya consabida capacidad melódica.

Así que, hoy en día, aunque tampoco es que se prodiguen demasiado, podemos encontrar violines en funciones solistas en casi cualquier estilo.

El problema es que la formación en instrumentos de cuerda frotada es prácticamente siempre orientada a lo clásico, el 90% de los violinistas hemos aprendido en ese entorno y, cuando intentamos utilizar esa técnica y pedagogía a otros estilos, (y da igual el talento y la técnica que tengamos) nos damos cuenta de que esos, supuestamente, sencillos ritmos, melodías, improvisaciones, simplemente no nos salen.

Y es que cada estilo tiene unas características que implican aprender e interiorizar sus exigencias y particularidades técnicas, y estas no suelen enseñarse en escuelas.

Por eso, cuando hace un tiempo encontré el libro “The Contemporary Violinist”, una guía sobre estilos de violín de todo el mundo que prometía enseñarte a tocar, sorpréndete: BeBop, Bluegrass, Blues, Cap Breton, Cajun, Country, Flamenco, Gypsy, Música celta, Klezmer, Latino, Old-Time, Rock, Folk escandinavo, Swing y Tango, todo en un solo volumen, me pareció poco creíble, pero también irresistible, así que compré el volumen, le he hecho un buen repaso y aquí vengo a comentároslo.

Esta publicación es obra de Julie Lyon Lieberman, una prolífica autora de la que ya tenía un estupendo libro sobre blues fiddle, así que traía buenas referencias. Su primera edición es de hace 20 años, de modo que, cuando habla del “violinista contemporáneo”, tenemos que pensar en el de finales del siglo XX. Hoy en día hubiera mencionado también las posibilidades del violín eléctrico, el de 5 cuerdas, y, ya puestos, también habría sido interesante tocar estilos como el reggaeton (muchos los odiáis, pero hacéis mal), la música india, o persa por ejemplo, y técnicas ya ineludibles como los chops, que sólo menciona y remite a otras fuentes. 

Qué contiene

El libro está dividido en cuatro secciones principales:

  • Consejos para empezar
  • Improvisación
  • Los estilos
  • Interpretación saludable

Consejos para empezar

Aquí nos habla de las cuestiones distintivas a tener en cuenta en estilos de música populares en comparación con el mundo clásico. Se incide en la importancia del brazo derecho y los movimientos del arco, en el innegociable sentido del ritmo que hay que mantener siempre y en recomendar la experimentación.

Algunos de los consejos:

  • Cada estilo es como un acento en el lenguaje, no sirve nada leer partituras porque éstas no pueden nunca explicarnos cómo hay que interpretar esas notas. De hecho, las notas pueden cambiar, pero la forma de interpretarlas es lo que define que estés tocando bien un tema concreto. Así que, más que leer muchas canciones en partituras, escucha mucha música del estilo que desees tocar e intenta sacar de oído sus ritmos, sus adornos, sus dinámicas y entonaciones.
  • Toca despacio, sin impaciencia, reláate y repira profundamente.
  • La concentración es importante. Julie aporta consejos para alcanzar niveles más profundos y continuados de concentración profunda y efectiva.
  • La importancia de utilizar los dos hemisferios del cerebro (izquierdo-derecho) para una interpretación emocional y racional.

Improvisación

Una de las finalidades fundamentales del libro es alcanzar la confianza y seguridad necesaria para probar la improvisación en cualquier estilo. “Cuenta una historia”, “los silencios son importantes” “escucha antes de tocar”, “ponte restricciones en la improvisación” son algunos de los consejos que encontraremos.

También nos explicará las diferentes formas de enfrentar la improvisación que pueden utilizarse: 

  • Improvisación melódica
  • Usando un centro tonal
  • Centro tonal con notas “lead”
  • Improvisación basada en los cambios de acorde
  • Cualquier combinación de los 4 anteriores

También se tratan por encima la conveniencia de explorar muchos y variados patrones rítmicos, y los modos alternativos al mayor y menor.

Seguidamente, nos propone unos ejercicios tremendamente útiles que nos pueden servir para el 90% de la música popular. Y es que, basándose en que la característica armónica fundamental es el movimiento Dominante>>>Tónica, Julie Lyon Lieberman propone unas rutinas de ejercicios basadas en ese movimiento armónico, a partir de los acordes y su orden en el círculo de quintas. Explicar estos ejercicios no es el motivo de este artículo, pero confieso que yo los he incorporado en mis rutinas de práctica y es un gran ejercicio mental para mecanizar muchas fórmulas e interiorizar el mapa de notas y acordes en el diapasón del violín.

Finaliza esta sección repasando los tipos de dobles cuerdas principales y una guía de cómo se construyen los acordes, desde los sencillos hasta los extendidos y alterados.

Los estilos

Esta es la sección con la que tenía más reparos, intuía que no iba a poder dar unas pautas suficientes queriendo abarcar tantos estilos, pero me ha sorprendido y creo que ha sintetizado muy bien lo esencial de cada uno.

Claro que incide más en los de origen norteamericano (blues, bluegrass, old-time) pero son todos un buen punto de partida para conocer las particularidades principales de cada estilo, a partir de las cuales, y en función de nuestros intereses, podamos profundizar. De todos explica orígenes y características, aunque algunos ajenos a la cultura anglosajona, como el tango o especialmente el flamenco se quedan en mi opinión inevitablemente escasos.

Intepretación saludable

El último capítulo se explica la necesidad de un enfoque sensato y sano a la hora de tocar, para evitar los muchos problemas físicos y psicológicos que la disciplina violinística puede acarrear si se realiza mal: la respiración, la relajación, la postura, desde los pies a la cabeza, la necesidad de descansos, la consciencia y concentración, etc., se trata de una manera sorprendentemente pormenorizada.

CONCLUSIÓN

Me ha gustado este libro porque, aunque obviamente hay mejores opciones para profundizar en cada uno de los estilos que abarca, es una buena guía para los músicos formados en el modelo clásico que deseen saber cómo afrontar la interpretación de tipos de música populares. Aporta consejos generales imprescndibles para no caer en la fea costumbre de simplemente intentar reproducir fielmente una partitura, sino en vez de ello utilizar preferiblemente el viejo recurso de la transmisión aural de la música, enseña cómo buscar otras formas de tocar e interpretar, la importancia del brazo derecho, en qué debemos preocuparnos más (ritmo, acentos…) etc.

Creo que puede ser un buen recurso para esos profesores de violín clásicos que, para variar, o porque se lo pide su alumno, de vez en cuando enseñan un tema irlandés, un blues, o un tango, pero lo tratan de la misma manera que una sonata clásica, sin enseñar nada de las características fundamentales del estilo de ese tema, sin practicar sus recursos específicos. Y también puede ser una referencia para ejercicios específicos para todos aquellos que busquen dedicarse fundamentalmente a la música popular.

Eso sí, está en inglés y la cantidad de texto es muy extensa; no es un libro de partituras, aunque obviamente hay muchas también, y conviene tener un nivel aceptable del idioma.

Recomendable para violinistas intermedios o intermedios-avanzados con ciertos conocimientos armónicos, y profesores clásicos que quieran una obra de referencia para enseñar temas de otros estilos.

Dónde comprarlo:


Echa un vistazo
The Contemporary Violinist
Libro/CD Pack. Fretted. Instruction, World Music. 144 páginas. Publicado por Huiksi Music Company (HL.695420).
Os adjunto una versión on-line del libro de la mano de Google Books, (se omiten bastantes páginas y la maquetación es mucho más tosca que el original impreso) para que podáis haceros una idea por vuestra cuenta.

El método definitivo para el violinista rítmico

Si nos pidieran que pensáramos en un instrumento para llevar una base rítmica en un grupo, nunca pensaríamos en un instrumento de cuerda frotada. Lo “frotado” es, de alguna manera, lo contrario a lo “percutido”. Imaginamos los violines como instrumentos especialistas en ligar notas infinitamente, de un modo suave y sin cortes, llevado por un pulso interior propio y romántico.

Pero a contracorriente de esta concepción hace ya bastante tiempo que han comenzado a ser bastante populares muchas técnicas alternativas de violín de carácter rítmico y percusivo, surgidas en gran parte de estilos de música no clásicos como el bluegrass o el jazz, de tal manera que es probable que cualquier intérprete con un mínimo interés por estilos populares o contemporáneos conozca o haya explorado estas técnicas.

Sin embargo, hasta ahora no había un enfoque global que unificara esta dimensión del violín (y del la viola y el chelo) como herramienta rítmica, un método que englobara y enseñara de forma unificada y sencilla todas las metodologías que de forma algo dispersa se venían aplicando. Y ha sido el gran violinista Tracy Silverman quien este mismo año ha llevado a término esa labor en un exhaustivo y amplísimo trabajo en el que recoge y simplifica de forma brillante las distintas aproximaciones a este problema que se venían haciendo, de manera que resulta muy sencillo convertirse en un “violinista rítmico” de primera siguiendo unos principios y conceptos básicos.

La ambiciosa publicación de Tracy Silverman se denomina “The Strum Bowing Method, y resume su experiencia y descubrimientos de muchos años enseñando a otros violinistas a hacer “grooving” con sus instrumentos.

Strum Bowing es un método para enseñar a los instrumentistas de cuerda cómo tocar auténticamente ritmos de la música popular contemporánea. Su concepto es simple y puede explicarse en una frase: usa el arco como si tocaras una guitarra rítmica”

Tracy Silverman

Pero ¿en qué consiste exactamente este método?

Tracy parte de los siguientes conceptos para llegar realizar cualquier groove de forma efectiva.

  • El groovon
  • La matriz (the grid)
  • Las notas fantasma o de posición (ghost notes or placekeepers notes)
  • El chop (movimiento de arco vertical)
  • La percusión 3D (arco horizontal y vertical combinados)

El groovon

Tracy Silverman ha acuñado una ocurrencia feliz: el groovon, que sería el elemento más pequeño de un ritmo. El nombre está inspirado en los protones, neutrones y electrones, que son los elementos más pequeños que forman un átomo (vale, los que sabéis física me diréis que no es así, pero tomadlo como una metáfora), así el groovon es la subdivisión más pequeña en un groove o patrón rítmico. Aunque no se escuche constantemente en un tema, siempre hay fragmentos que definen esa fracción más pequeña.

Por ejemplo, en este tema el groovon sería la semicorchea:

En cambio en el siguiente sería la fusa:
El uso rítmico del groovon nos lleva a la creación de la matriz (the grid).

La matriz

El patrón rítmico del movimiento del arco al tocar el groovon crea una rejilla. En el diagrama inferior, representando una matriz de golpes de arco, cada línea representa un groovon.

Pero ¿cómo utilizaríamos esa matriz con un ritmo por ejemplo así?
Pues tocaríamos las notas marcadas en línea más gruesa según este esquema:

Anotado de la forma tradicional, el ritmo quedaría de esta manera (las x son notas fantasma, que ahora explicaremos):

Así, se tocarían sólo las semicorcheas con notación normal, mientras que las marcadas con x no sonarían, sólo se marcaría el tempo ¿marcar el tempo sin que suene? ¿y cómo se hace eso? pues con las notas fantasma, las notas que no suenan y que probablemente nadie te ha enseñado nunca a hacer.

Notas fantasma o “ghost notes”

Desde el punto de vista clásico las notas fantasma son algo excéntrico. En rigor, es mover el brazo derecho y que no suene nada. Sin embargo, son importantes para mantener el ritmo y el swing perfectamente ajustados, e imprescindibles para un violinista que desee participar en la sección rítmica de un grupo.

Las notas fantasmas se realizan con la ayuda de las dos manos.

  • La mano derecha realiza movimientos de arco muy cortos con la presión de arco mínima.
  • La mano izquierda silencia las cuerdas mediante uno de estos dos métodos:
    • Posar el meñique dedo sobre la cuerda
    • Aplicar con el dedo que está en la nota una presión muy ligera.

La elección de uno u otro método dependerá del lugar del diapasón en el que estemos, para evitar el peligro de que al posar el dedo ligeramente se produzca un armónico. Al realizar este tipo de golpe de arco, puede que suene ligeramente el rozamiento del arco, y es algo que podemos graduar según nuestro gusto y habilidad, desde intentar el sonido cero hasta producir un sonido casi normal, pero lo importante es que no suene ninguna nota.

Aquí tenemos a Tracy Silverman con un ejemplo de su web, tocando el ritmo del pentagrama anterior:

Así, las “notas fantasma” se convierten en  “notas de posición” que nos mantienen ajustados a la matriz rítmica sin perdernos. Manteniendo el motor del ritmo encendido todo el tiempo y dentro de nuestra matriz rítmica, podremos sentirnos seguros y libres de explorar, ajustarnos al swing del estilo, improvisar, etc.

Y este concepto de la matriz rítmica lo podemos utilizar para todo tipo de música, incluso probarlo con melodías clásicas, adaptándolas a diferentes tempos y medidas.

Consejos

En este punto Tracy aporta varios consejos con los pasos para interiorizar un ritmo, que resume en el concepto GPS (Groove Proficiency System) y que serían:

  1. Vocaliza el groove. Haz el ritmo con tu voz antes de hacerlo con el arco.
  2. Rasguéalo (Strum it). Siéntelo en tu cuerpo. Encuentra el groovon.
  3. Vocalízalo. Vocaliza el sentido del golpe de arco que estás haciendo (up o down) al tocar las notas.
  4. Tócalo. Apréndelo con el instrumento.

Aquí tenemos de nuevo a Tracy enseñándonos un ejemplo sencillo del proceso:

El chop

Y bueno, llegó el golpe de arco que está en boca de todo el mundo. El movimiento vertical del arco que, combinado con el horizontal que conocemos y hemos estado viendo nos llevará a tener unos sólidos fundamentos rítmicos.

Cuenta Tracy que el chop lo crearon los fiddlers del bluegrass. Estas bandas no tienen un percusionista propiamente dicho así que diversos instrumentos realizaban sonidos percusivos. Los violinistas al principio no hacían nada de eso pero terminaron contagiándose y empezaron a hacer sus chasquidos contra las cuerdas en el centro del arco. Fue Richard Greene quien modificó esta técnica, llevándola hasta la zona del talón del arco. Green le enseñó su técnica a Darol Anger, quien desarrolló su propio vocabulario y estilo técnico y se convirtió en uno de sus grandes difusores, que ha llegado hasta extremos de espectacular virtuosismo y sofisticación en violinistas como Casey Driesen o nuestro querido Oriol Saña.

Sobre el chop ya escribí un artículo hablando de un DVD publicado por el propio Casey Driesen, pero aquí os dejo los consejos de Tracy Silverman

Las 5 reglas del Chop serían:

  1. En la zona del talón. Lo más cerca posible con cuidado de no rozar las cuerdas con la nuez.
  2. Cerdas hacia fuera. Al contrario de lo que se suele hacer al tocar clásico, las cerdas conviene orientarlas hacia el diapasón.
  3. Mano derecha suelta. La muñeca debe estar relajada.
  4. Cuerdas silenciadas con la mano izquierda.
  5. Dejar el arco sobre las cuerdas. Una vez realizado el golpe de arco, este se mantiene pegado a las cuerdas (hasta el próximo chop).

Aquí Tracy nos da un claro ejemplo de chops básicos sencillos:

Pero este artículo no va de enseñar a hacer los chops, sino de explicar los contenidos exhaustivos del libro de Tracy Silverman en todos los aspectos concernientes con el ritmo al violín.

Así, encontraremos cómo realizar el Back Beat (un acento más fuerte en las partes segunda y cuarta del compás) las diferencias técnicas de los chops en el chelo, y cómo realizar los diferentes ritmos previos “chopeados”.

Y una vez visitados las diferentes técnicas rítmicas básicas llega el momento de unificarlas todas.

El sistema percusivo 3D

La combinación de los movimientos vertical y horizontal

El siguiente capítulo afronta el reto de combinar los movimientos horizontales de los golpes de arco horizontales (notas fantasma incluidas) con el movimiento vertical de los chops. Hay que hacer algunas adaptaciones: mientras los ritmos en horizontal las hacíamos más a la mitad a la punta del arco (para tener mayor control de las notas fantasma), la inclusión de los chops nos lleva a utilizar el arco en la parte inferior del arco junto al talón.

La combinación de ambos golpes de arco y el uso de dobles cuerdas nos permite realizar ritmos enriquecidos con melodía y armonía, algo que ningún batería podrá soñar hacer.

Las posibilidades son infinitas, tantas como acordes diferentes y ritmos posibles, y las variaciones e improvisaciones también de modo que podemos vernos abrumados. Conviene ir poco a poco desde lo más sencillo, introduciendo lentamente pequeñas alteraciones, añadidos e improvisaciones hasta que vayamos encontrado nuestro propio camino.

Conclusión

Este artículo sólo es un mínimo extracto de todos los ejemplos y contenidos que The Strum Bowing Method incluye. Además de infinidad de detalles y ejercicios veremos consejos sobre improvisación, mini-artículos de grandes violinistas, tanto clásicos como modernos, la aplicación del método a la música clásica, etc. Adicionalmente, muchos de los ejercicios están ilustrados con decenas de vídeos demostrativos, de libre acceso, realizados por el propio Tracy ejecutando y explicando cada ejercicio.

Pero si esta vasta publicación te llega a parecer poco, aun puedes adquirir su anexo: 22 estudios rítmicos (22 grooves studies), otro libraco con un montón de pequeñas piezas que te permitirán perfeccionar todo lo aprendido.

Este manual es un hito pedagógico en el mundo de la cuerda frotada. Porque, aunque ya existían publicaciones y métodos que abordaban de forma puntual diversos aspectos del violín como instrumento rítmico (como los chops, ritmos de estilos contemporáneos concretos, golpes de arco especiales, etc), ninguno abordaba la cuestión de un modo global, con una filosofía aplicable a cualquier tipo de o estilo de música. Plantea una base y unos conceptos muy sencillos a partir de los cuales podremos desarrollar nuestras capacidades para dominar el tempo sin liarnos dándole vueltas a donde y cómo realizar cada movimiento de arco. Es una herramienta que trabaja con módulos técnicos separados que se combinan conformando una visión global de la cuestión rítmica, un aspecto demasiadas veces ignorado por los instrumentistas de cuerda.

Creo que es imprescindible para todo músico de estilos contemporáneos y populares, para estudiantes medios o estudiantes avanzados que no hayan abordado nunca la cuestión del violín desde la sección rítmica, así como para aquellos que desarrollen una labor didáctica, profesores, estudiosos, especialmente en violín moderno pero también muy recomendable para aquellos orientados al clásico, porque puede enriquecer y refrescar mucho su visión del repertorio histórico.

La parte negativa no está relacionada con la obra en sí, que es impecable, sino con el método de comercialización, que implica unos costes muy altos, sobre todo si lo encargamos desde Europa.

A día de hoy, el método con el envío incluido desde EE.UU alcanza los 55$. Pero es que además lo más probable es que la aduana retenga el envío en exija el pago de tasas por importación que pasan de los 20€, de modo que se te puede poner la compra en casi 70€. Si incluyes los 22 Estudios (versión violín) tendrías que sumar unos 10$ más, alcanzando casi los 80€.

De modo que, si conocéis a alguien que vaya a realizar un viaje a EE.UU intentad aprovecharlo porque allí el método se vende por unos 35$, y sin problemas de tasas en aduanas.

Este es un problema que ya hemos comunicado a Tracy Silverman varias personas, sugiriéndole que en algún momento incluya la opción de venta por descarga de PDF. Esta es una solución peligrosa porque ya sabemos que este sistema puede favorecer la piratería, pero es evidente que un método descargable permitiría muchas más ventas a nivel internacional.

Obviamente el libro está en inglés encuadernado en espiral y está ilustrado con pinturas muy vistosas de Rachel Kice. Incluye colaboraciones, con consejos y opiniones de grandes violinistas como Darol Anger, Martin Hayes, David “Doc” Wallace, Bob Phillips, Richard Greene, Mimi Rabson, mark Wood, Casey Driessen, Danny Seidenberg, Julie Lieberman, Christian Howes, Rachel Barton Pine, etc.

En definitiva, para mí un imprescindible para todo apasionado del violín, con la pega del elevado coste de comercialización, que esperemos se arregle en algún momento.


Fuentes:

Tracy Silverman

Tracy Silverman

Violinista

Al redefinir el papel del violín en la música contemporánea, Tracy Silverman ha contribuido significativamente al repertorio y al desarrollo del violín eléctrico de 6 cuerdas y lo que él llama “tocar el violín postclásico”.

Aclamado por BBC Radio como “el mayor exponente vivo del violín eléctrico”, el innovador trabajo de Silverman desafía las fronteras musicales. Anteriormente primer violinista con el innovador Turtle Island String Quartet, Silverman fue nombrado uno de los 100 alumnos distinguidos por a prestigiosa The Juilliard School. Como violinista eléctrico de concierto, Silverman es el tema de varios conciertos para violín eléctrico compuestos específicamente para él por el ganador del premio Pulitzer John Adams, “Padre del minimalismo” Terry Riley, Nico Muhly y Kenji Bunch, así como el compositor de 3 conciertos propios para violín eléctrico.

Realmente eclécticas, las composiciones y actuaciones de Silverman han sido grabadas por Nonesuch Records, Naxos Records y Windham Hill Records; ha grabado con The Nashville Symphony bajo Giancarlo Guerrero, The BBC Symphony con John Adams, The Detroit Symphony con Neeme Jarvi, con el compositor / pianista Terry Riley, la banda de rock Guster , la banda de música contemporánea Paul Dresher Ensemble, la leyenda del jazz Billy Taylor, el percusionista ganador del Grammy Roy “Futureman” Wooten, y el Cuarteto de cuerdas Calder, entre muchos otros. Silverman ha actuado como solista con la Filarmónica de Los Ángeles bajo la batuta de los directores Esa-Pekka Salonen y Gustavo Dudamel, la Orquesta del Festival de Cabrillo con Marin Alsop, Carl St. Clair y The Pacific Symphony, The Montreal Symphony, The Stuttgart Staatsorchester y muchos otros. Ha actuado como solista en el Carnegie Hall, el Walt Disney Concert Hall, el Royal Albert Hall, el Avery Fisher Hall, el Adelaide’s Festival Theatre, el Auditorio Ibirapuera de Sao Paulo, el Hollywood Bowl, el Brucknerhaus de Linz y el Musikverein de Viena, e hizo su debut con The Chicago Symphony a la edad de 13 años. Las orquestas y los grupos de música de cámara han realizado las obras originales de Silverman a nivel internacional.

En televisión / internet y radio se encuentran una actuación en solitario en los conciertos de Tiny Desk de NPR, un perfil en CBS News Sunday Morning con Charles Osgood, Performance Today de NPR , Sunday de St. Paul y varias apariciones en A Prairie Home Companion de Garrison Keillor .

En las notas de “The Dharma at Big Sur”, John Adams escribe: “Tracy ha desarrollado su propio estilo único de tocar el violín, una maravilla de expresividad”. Mark Swed, de LA Times, se mostró entusiasmado con “Inspiring. Silverman pertenece a una clase propia. “El John von Rhein del Chicago Tribune se entusiasmó: “Un virtuosismo deslumbrante. Te sorprenderás de que alguien pueda tocar un violín de esa manera” y Anthony Tommasini, del New York Times, escribió: “Agilidad en el flow y expresividad con insinuaciones de Jimi Hendrix”.

Silverman, un viejo defensor de la educación musical, es el autor de The Strum Bowing Method, un método de gran demanda y es profesor de cuerdas en la Universidad de Belmont en Nashville, TN.