Armónicos: qué son y cómo se tocan en el violín.

Me encantan los armónicos en el violín. Ese sonido penetrante y misterioso que de vez en cuando nos sorprende en algunas piezas. En realidad me encanta cualquier sonido no habitual y siempre busco alguna forma de sorprender cambiando el sonido con cualquier técnica o truco que se me ocurra (ya publiqué un artículo recopilando unas cuantas técnicas curiosas). Pero los armónicos en el violín son un recurso muy frecuente y popular, que viene muy bien practicar porque son una guía perfecta para la colocación de dedos. Un armónico es muy exigente y no suena si no tienes los dedos en la posición exacta, así que, aunque no los uses mucho, practícalos porque te ayudarán con la afinación con la mano izquierda.

¿Qué son los armónicos?

Cuando tocas una nota, cualquier nota, no sólo suena dicha nota, sino también una serie de sonidos secundarios (los dichosos armónicos), a otras frecuencias, que se oyen menos pero que son los que proporcionan riqueza al sonido. Por ejemplo, si tocas Do, no sólo sonaría ese Do, también sonarían las siguientes notas, por orden de importancia (cuanto más a la derecha menos fuerza tendrían):

Como se ve aquí, después de la nota fundamental (DO), la siguiente en importancia sería una octava (el siguiente DO más agudo), pero la siguiente sería ya el armónico de Quinta (Sol). Después vendría otro Do más y después el otro intervalo importante en la música, la tercera (Mi). Cuanto más nos alejamos de la fundamental los armónicos van teniendo menos relevancia, van siendo más desafinados, hasta ser prácticamente inexistentes.

Todo esto tiene implicaciones en la armonía, los acordes mayores por ejemplo se forman con estas tres notas: la nota principal, más la quinta, más la tercera, que son curiosamente los armónicos principales (dejando aparte las octavas).

¿Y por qué es esto? por una cuestión de proporcionalidad en las longitudes de onda de las notas. En este gráfico vemos las relaciones entre las longitudes de onda de una nota fundamental y sus armónicos principales, y vemos que estos son múltiplos de aquella:

Estas proporciones también se producen en la cuerda del violín: si tomamos la primera onda como si fuera la cuerda entera al aire, y tomamos cada punto donde se cruzan las líneas como un nodo, veríamos que en su punto medio se puede producir un armónico de octava; a una distancia de un tercio de la cuerda, un armónico de quinta; a una distancia de un cuarto de la cuerda, un armónico de dos octavas, etc.

Así, se pueden encontrar armónicos en montones de sitios. Podéis pensar: ¿y cómo voy a encontrar esas distancias? tranquilos, los armónicos se encuentran en el mismo lugar en el que se tocan las notas normales, y así se marcan en la partitura, como veremos más adelante.

Tipos de armónicos y cómo se realizan:

Los armónicos se realizan tocando muy levemente la cuerda con un dedo de la mano izquierda.

Hay una tendencia, cuando realizamos armónicos, a que el brazo derecho ejerza una presión demasiado débil, quizá por miedo al fallo, o contagiado de la levedad que utilizan los dedos de la mano izquierda. Al contrario, la mano derecha debe pasar el arco de forma firme, y próxima al puente, para que el armónico suene como debe.

Es más sencillo realizarlos en las cuerdas más graves, siendo especialmente exigente la cuerda Mi.

En el violín podemos producir dos tipos de armónicos:

  • Naturales o simples
  • Artificiales o compuestos

Armónicos naturales.

Los armónicos naturales se realizan sobre la cuerda al aire. El armónico más reconocible, utilizado y fácil es el ubicado en el punto medio de la cuerda, y produce un sonido de una octava más agudo que la cuerda al aire (de hecho la misma nota que sonaría presionando la cuerda normalmente, pero con un timbre diferente).

Volvemos a repasar dónde encontrar los armónicos:

  • En el punto medio de la cuerda, produciendo una nota una octava más alta que la cuerda al aire.
  • A distancia de un tercio o dos tercios de la longitud de la cuerda, que produciría una nota octava + quinta más aguda que la cuerda al aire.
  • A una distancia de un cuarto de la longitud de la cuerda, y produciría una nota dos octavas más aguda que la cuerda al aire.
  • Según vamos buscando otros nodos a lo largo de la cuerda, el armónico va siendo más agudo, también va siendo más difícil de realizar porque la zona “de seguridad” es mucho más pequeña.

Abajo adjunto un cuadro que muestra dónde se pueden realizar armónicos naturales.

Cuadro de armónicos naturales

  • La nota inferior muestra en qué cuerda se realiza el armónico.
  • La nota intermedia muestra donde hay que poner el dedo para producir el armónico.
  • La nota superior indica qué nota se produciría al realizar el armónico.

Armónicos artificiales

Los armónicos artificiales se realizan pulsando la cuerda con el dedo índice normalmente, y realizando después el armónico tocando levemente con el meñique a una distancia de un intervalo de cuarta respecto a la nota del índice.

También se pueden realizar armónicos de esta forma con intervalos de quinta justa, o con terceras mayor y menor, pero estos son menos habituales y obviamente se obtienen notas diferentes.

Se requiere cierta práctica aprender a pulsar decididamente con el índice, muy sutilmente con el meñique, y entre ambos debe haber un intervalo perfectamente medido, pues cualquier inexactitud malogrará el armónico.

Es típico las primeras veces que lo practicamos andar moviendo el meñique arriba y abajo buscando el lugar exacto, lo que también puede hacer que desviemos el índice de su sitio correcto. Pero es un gran ejercicio porque nos enseña cómo van cambiando las distancias entre notas en el diapasón y nos proporciona exactitud para afinar.

Los armónicos artificiales, aunque más difíciles, tienen un sonido ligeramente diferente de los armónicos naturales, más precisos, suaves e incluso expresivos. La entonación es más flexible con armónicos artificiales, y tenemos a nuestra disposición toda la gama cromática (comenzando dos octavas por encima de la cuerda Sol al aire), podemos realizar con ellos ejercicios como escalas, arpegios, dobles cuerdas, etc.

En el cuadro de abajo se pueden ver algunos ejemplos de armónicos artificiales:

 

Cuadro de armónicos artificiales

  • La nota de abajo muestra donde pulsaría el índice.
  • La nota de en medio (con forma de rombo) muestra donde el meñique tocaría la cuerda.
  • La nota superior muestra el sonido que se produciría.

Cómo se anotan los armónicos.

Hay varias formas de representar los armónicos en la partitura, lo que a veces puede ser confuso. Algunos compositores sólo anotan las notas que desean que suene, dejando a la experiencia, preferencias y conocimientos del violinista la decisión de cómo producir ese armónico lo que a veces puede ser confuso y trabajoso.

En esos casos, se anotaría simplemente con un pequeño círculo sobre la nota que queremos que suene (el número romano indica la cuerda):

 

armónicos naturales en violín

Un método más accesible es anotar la nota sobre la que se realiza el armónico. En este caso, aunque también a veces se emplea el circulito, la nota se suele escribir con un rombo (el número romano indica la cuerda, el pentagrama superior sólo es para mostrar lo que sonaría):

notación armónicos

Las notas unidas por líneas discontinuas se pueden tocar en más de una cuerda, por lo que en estos casos conviene indicar en qué cuerda conviene tocarlo. Los armónicos naturales indicados arriba son los más habituales, pero puede haber otros “nodos” en los que encontrar armónicos, aunque más difíciles.

El hecho de utilizar rombos blancos hace que pueda ser confuso saber la duración de las notas. No hay que rellenarlos para indicar que son negras, y si hay notas de diferente duración, hay que marcarlo de alguna forma, por ejemplo:

Como anotar armónicos

Las notas entre paréntesis de abajo indican la duración de la nota. Las notas entre paréntesis de arriba indican el sonido producido.

Los armónicos artificiales, al requerir ubicar los dedos en dos lugares, requieren una notación un poco diferente:

armónicos artificiales en violín

La nota de abajo indica dónde pulsaría el dedo índice, y su duración, mientras que el rombo superior indica dónde rozaría el meñique. El pentagrama de arriba muestra la nota resultante.

Para terminar, os dejo “Fratres” una pieza de mi querido Arvo Pärt, interpretada por Anne Akiko Meyers, en la que podemos apreciar algunos pasajes con diferentes tipos de armónicos. Al principio Anne realiza acordes de cuatro cuerdas con un armónico en natural en la cuerda La. En la partitura original no aparece la notación (yo la he incluido en rojo), pero realmente creo que no hay otra manera de hacerlo, de modo que se tocaría así:

armónicos en acordes de Fratres

Podréis ver en el vídeo como Anne realiza una extensión del meñique, que queda recto sobre la cuerda.

En la parte final también hay unos armónicos interesantes, tanto naturales, como artificiales, los he señalado en azul y rosa respectivamente, a ver si los identificáis en el vídeo:

armónicos en Fratres

Y nada más, espero que os hayan quedado resueltas todas vuestras dudas, si os queda alguna o queréis puntualizar o corregir algo, podéis comentar en el cajetín de abajo.


Gracias a:

  • https://www.deviolines.com/forum/tecnica/afinacion-del-violin-y-fisica/
  • https://violineando.wikispaces.com/Los+sonidos+arm%C3%B3nicos
  • http://palomavaleva.com/es/armonicos-en-el-violin/
  • http://andrewhugill.com/manuals/violin/harmonics.html
  • http://www.music.indiana.edu/departments/academic/composition/style-guide/

¿Qué es eso de tiempo, contratiempo y sincopa?

 El tiempo o pulso es una medida de tiempo regular. Para que nos entendamos, es lo que haces cuando sigues el ritmo de la música con el pie y tu golpe coincide con el ritmo natural de lo que estés tocando o escuchando.

En la música diferenciamos entre tiempos fuertes y débiles y estos tiempos los ordenamos dentro de cada compás. Veamos los compases más usados en la música para entender qué tiempos son los fuertes y débiles:

compás de 2/4

aquí el pulso es 1, 2, 1, 2… Es decir, fuerte, débil, fuerte, débil…

Compás de 3/4

   aquí el pulso es 1, 2, 3, 1, 2, 3… Es decir, fuerte, semifuerte, débil, fuerte, semifuerte, débil…

Compás de 4/4

   aquí el pulso es 1, 2, 3, 4, 1, 2, 3, 4…Es decir, fuerte, débil, fuerte, débil, fuerte, débil, fuerte, débil…

 

Veámoslo ahora con unas pequeñas melodías:

1- En este compás de 2/4 vemos que tenemos una melodía regular, en la que cada nota cae en un tiempo.

2- En este compás, al igual que el anterior tenemos 3 tiempos y 3 notas en cada compás.

3- Finalmente, en el compás de 4/4 también sucede lo mismo que en los dos anteriores. Si escuchas las melodía notarás como  el ritmo es regular.

¿Pero que pasaría si tocáramos lo mismo alterando los acentos naturales de cada compás, es decir, convirtiendo los tiempos que deberían ser débiles en fuertes? de esto se encargará la sincopa y el contratiempo:

Sincopa vs. contratiempo

Lo que tienen en común la sincopa y el contratiempo es que ambos refuerzan el tiempo débil del compás, lo que les diferencia: que la sincopa se alarga hasta el tiempo siguiente y el contratiempo se posa sobre el tiempo débil y sustituye los tiempos fuertes por silencios. Ejemplo:

Sincopa:

Observa las flechas que señalan la nota sincopada y cómo en el tiempo siguiente no hay nota. En el penúltimo compás también tenemos una sincopa con ligadura. Escucha el audio para ver el efecto.

Contratiempo:

En el contratiempo, como se ha explicado antes, ocurre que tenemos silencios en los tiempos fuertes, consiguiendo un sonido distinto.

Los distintos tipos de sincopa y de contratiempos:

1- Sincopa larga:

El sonido sincopado dura 2 tiempos y comienza en tiempo débil del compás y se prolonga al tiempo fuerte, ahora vamos a usar el mismo ejemplo de antes. si observas, las dos primeras notas señaladas, verás que comienzan en el tiempo 2 (tiempo débil) y se prolonga al 3 (tiempo fuerte), por eso están sincopadas.

2- Sincopa breve:

Suele durar 1 tiempo y como la larga, comienza en tiempo débil del compás y se prolonga sobre la parte fuerte del siguiente tiempo.

3- Nota a contratiempo larga:

Se produce en tiempo débil del compás, mientras los tiempos débiles contiene un silencio.

4- Nota a contratiempo breve:

Ocurre en la parte débil de un tiempo, por ejemplo cuando tenemos dos corcheas seguidas, la segunda nota va precedida y seguida de silencios:

5-La ligadura:

Mediante una ligadura podemos acentuar los tiempos débiles de un compás y prolongarlo hacia el otro y caer sobre un tiempo fuerte.

En definitiva, las notas a contratiempo pueden ser de muchos tipos al igual que la sincopa, lo que tienes que tener en cuenta es que una se produce en la parte débil del compás y pueden ir seguidas o precedidas de un silencio y la otra se produce en tiempo débil pero se alarga hasta un tiempo fuerte.

Si quieres aprender más sobre ritmos a contratiempo échale un vistazo a>>Cómo tocar Reggae 

Manual de Armonía para violinistas

Hay al menos tres desafíos que debe vencer cualquier intérprete de cuerda que busque “crear”: improvisación, estilo y armonía.

El estilo es difícil de enseñar. Es como aprender una lengua extranjera, necesitamos escuchar y hablarla durante mucho tiempo, preferiblemente en compañía de personas nativas. Yo no puedo enseñarte a tener estilo, pero siempre animo a mis estudiantes a escuchar mucho, transcribir música e interactuar con la comunicad de músicos que tienen soltura en el mismo tipo de música en el que están interesados. Si hay un origen cultural del estilo en el que están interesados, lo mejor es participar en esa cultura de la que proviene dicha música.

La improvisación es sencilla y natural, como una destreza con la que hemos nacido, pero la mayoría de nosotros, a fuerza de practicar y de estar condicionados por el entorno social, nos volvemos demasiado auto-conscientes e inhibidos. Nos aterra tomar una decisión, tocar una nota errónea… Aquellos que han sido alentados desde pequeños a ser creativos con su instrumento son muy afortunados. El resto de nosotros tenemos que aprender a superar nuestros miedos y a sentirnos “cómodos” improvisando. Tenemos que aprender a ser creativos con nuestro instrumento.

La mejor manera de llegar a sentirse cómodo improvisando es simplemente improvisar mucho. Sin embargo, sentimos que  necesitamos tener una base sobre la que trabajar. Una improvisación totalmente libre puede llegar a ser abrumadora porque se nos abren demasiadas opciones. Demasiada libertad es inmanejable. Exacerba las inseguridades de la auto-consciencia. Es mejor, al empezar, definir unos límites, parámetros, una “estructura” a nuestra improvisación. Una ventaja de esto es que así la improvisación se convierte más en una tarea, como responder a una pregunta de matemáticas de los deberes, o resolver un problema doméstico, o cualquier otra cosa en la que hay que seguir unos sencillos pasos. La gente no se vuelve auto-consciente sobre los problemas concretos, pero sí que lo hacen sobre temas manifiestamente creativos, cuando sienten que han de tomar elecciones…

Las estructuras habituales incluyen melodías, progresiones de acordes, ritmos y notas pedal. Pero hay muchas otras que también podemos usar para practicar improvisación y sentirnos cada vez más cómodos improvisando. Si le pido a alguien que improvise en una octava en la tonalidad de Re mayor, con un tempo de 4/4 a 90 bpm, es mucho más fácil que si sólo le digo “toca algo libremente”.

Estoy preparando un libro aparte para abordar esta cuestión. No tenemos que conocer el estilo, la armonía, ni incluso la técnica, para improvisar. Uno sólo tiene que sentirse lo suficientemente cómodo para ser creativo, y esto debe practicarse improvisando lo más posible. Cuanto más accesibles son las estructuras con las que vamos a trabajar, más fácil será llegar a sentirnos cómodos con la improvisación.

Cuando se enfrentan a la armonía, los intérpretes de cuerda tienden a ser como el rey que iba desnudo. Nos enorgullecemos de nuestra capacidad de escuchar y comprender la música, pero rara vez reconocemos las progresiones melódicas bajo la melodía.

Muchos de nosotros, violinistas de formación clásica, pensábamos que realmente habíamos aprendido teoría y armonía en nuestros estudios clásicos, pero lo cierto es que nunca aprendimos a escuchar los acordes, a crear melodías que encajaran sobre los acordes, o incluso a cómo tocar los propios acordes en nuestro instrumento. Por otro lado, los violinistas de folk que han aprendido de oído suelen tener otro tipo de problemas. Suelen escuchar e improvisar tranquilamente mediante su intuición a partir de unos cuantos acordes simples, pero cuando los acordes se vuelven más irregulares, sus oídos no sirven porque carecen de fundamentos teóricos en los que apoyarse.

El escenario óptimo es aquel en el cual el instrumentista ha desarrollado su oído armónico y su conocimiento teórico base. Uno complementa al otro. Por ejemplo, si escuchas un acorde que tu oído no puede reconocer de forma intuitiva, puedes usar tus conocimientos teóricos para llegar a sentir cómo tratarlo. Y a la inversa, si te enfrentas a un caso teórico que no parece tener sentido, puedes ser capaz de resolverlo de oído.

Los ejercicios de los capítulos siguientes están concebidos para ayudarte a desarrollar ambas aptitudes.


“Voicings” (acordes) de tríada

Construyendo armonías efectivas.

No hay una traducción exacta del término “voicing”, que podría definirse como las distintas variaciones de un acorde, lo más parecido serían las inversiones de acordes, pero pueden estar compuestos de 2, 3 ó 4 notas. (Nota del Traductor).

 

Vamos a interiorizar tríadas simples con el violín.

(En términos de armonía, la notación anglosajona se usa mayoritariamente, así que en lo sucesivo utilizaremos dicha forma de escritura. Las notas se corresponden de esta manera: La = A | Si = B | Do = C | Re = D  | Mi = E | Fa = F | Sol = G -Nota del Traductor-).

Realiza estos rigurosos pero gratificantes ejercicios con los que aprenderás a realizar mejor todas las tríadas mayores y menores con dobles, triples y cuádruples cuerdas. Empieza con una tríada de D mayor. Nuestro objetivo debe ser encontrar todas las maneras de tocar esa tríada en el violín. La notación al final de la página corresponde con el texto subsiguiente.

Paso 1.

Notas simples.

Comienza con las notas simples del arpegio. Cada nota del arpegio de D mayor forma la tríada. En otras palabras, toca cada una de estas tres notas: D, F# o A, en cualquier lugar del mástil del violín y estarás realmente interiorizando el acorde de D mayor. ¡Ha sido fácil!

Paso 2.

Dobles cuerdas /voicings cerrados.

(Voicings cerrados son aquellos acordes cuyas notas se encuentran dentro de una octava; abiertos cuando una o varias de sus notas están a una distancia mayor de una octava (Nota del Traductor).

Ahora armoniza el arpegio tocando la siguiente nota de la tríada anterior. Por ejemplo, si comenzaste con un registro bajo, tu primera doble cuerda deberá ser la formada por las notas A y D (una cuarta exacta tocadas sobre las cuerdas de G y D). La siguiente doble cuerda es D y F# (una tercera mayor). Luego las notas F# y A (una tercera menor). Continúa subiendo (repetirás las tres primeras dobles cuerdas una octava más aguda). Como armonizas el arpegio de D mayor usando la nota inmediatamente superior, todos los intervalos serán terceras o cuartas. Las combinaciones incluyen estos pares de notas: D con F#, F# con A, y A con D.

Paso 3.

Dobles cuerdas / voicings abiertos.

Esta vez armonizarás el arpegio usando quintas y sextas, en lugar de terceras y cuartas. Comenzando en el registro grave de tu violín encontrarás los siguientes pares de notas: A con F#, D con A, y F# con D.

Paso 4.

Triples cuerdas / voicings cerrados:

Desde el registro bajo encontrarás las siguientes combinaciones: D con F# y con A (el acorde tríada raíz). F# con A con D (la primera inversión de la tríada). A con D con F# (segunda inversión de la tríada). Haz lo mismo una octava más alta.

Paso 5.

Triples cuerdas / acordes-voicings abiertos.

Las combinaciones abiertas saltan sobre notas del acorde para crear una tríada usando intervalos más amplios. Desde abajo encontrarás los siguientes: A (en la cuerda G), F# (en la cuerda D) y D (en la cuerda A). D (al aire), A (abierto) y F# (en la cuerda E) F# (en la cuerda D) D (en la cuerda A), A (en la cuerda E). Continúa una octava más alto.

Nota: En estos ejercicios no deberías doblar nunca una nota. En los ejercicios de tres cuerdas, toca siempre las tres notas que forman una tríada.

Paso seis.

Cuádruples cuerdas / acordes abiertos.

(Aquí tocarás una nota doblada) por cada tríada.

A con F# con D y con A.

D con A con F# y con D.

F# con D con A y con F# (sextas y quintas).

Paso 7.

Lo siguiente será mirar acordes disminuidos, aumentados, y comenzar a tocar la séptima y otros acordes ampliados. Después de haber descubierto las formas de la tríada en unas cuantas tonalidades (menores y mayores), empezarás a reconocer dichas formas en todas las tonalidades y eso te ayudará cuando estés componiendo, haciendo solos, arreglos, etc.,. Es una buena manera de formar tu confianza y entender la armonía. Te sugiero trabajar no más de aproximadamente 15 a 45 minutos por día en estos ejercicios, dependiendo de tu carga de trabajo.

A continuación, te adjunto una muestra de tres páginas de partituras del Manual de Armonía para violín:

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Armonía para violínEn este artículo has leído sólo una mínima parte de la obra.

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Manual de Armonía para violinistas

Hay al menos tres desafíos que debe vencer cualquier intérprete de cuerda que busque “crear”: improvisación, estilo y armonía.

El estilo es difícil de enseñar. Es como aprender una lengua extranjera, necesitamos escuchar y hablarla durante mucho tiempo, preferiblemente en compañía de personas nativas. Yo no puedo enseñarte a tener estilo, pero siempre animo a mis estudiantes a escuchar mucho, transcribir música e interactuar con la comunicad de músicos que tienen soltura en el mismo tipo de música en el que están interesados. Si hay un origen cultural del estilo en el que están interesados, lo mejor es participar en esa cultura de la que proviene dicha música.

La improvisación es sencilla y natural, como una destreza con la que hemos nacido, pero la mayoría de nosotros, a fuerza de practicar y de estar condicionados por el entorno social, nos volvemos demasiado auto-conscientes e inhibidos. Nos aterra tomar una decisión, tocar una nota errónea… Aquellos que han sido alentados desde pequeños a ser creativos con su instrumento son muy afortunados. El resto de nosotros tenemos que aprender a superar nuestros miedos y a sentirnos “cómodos” improvisando. Tenemos que aprender a ser creativos con nuestro instrumento.

La mejor manera de llegar a sentirse cómodo improvisando es simplemente improvisar mucho. Sin embargo, sentimos que  necesitamos tener una base sobre la que trabajar. Una improvisación totalmente libre puede llegar a ser abrumadora porque se nos abren demasiadas opciones. Demasiada libertad es inmanejable. Exacerba las inseguridades de la auto-consciencia. Es mejor, al empezar, definir unos límites, parámetros, una “estructura” a nuestra improvisación. Una ventaja de esto es que así la improvisación se convierte más en una tarea, como responder a una pregunta de matemáticas de los deberes, o resolver un problema doméstico, o cualquier otra cosa en la que hay que seguir unos sencillos pasos. La gente no se vuelve auto-consciente sobre los problemas concretos, pero sí que lo hacen sobre temas manifiestamente creativos, cuando sienten que han de tomar elecciones…

Las estructuras habituales incluyen melodías, progresiones de acordes, ritmos y notas pedal. Pero hay muchas otras que también podemos usar para practicar improvisación y sentirnos cada vez más cómodos improvisando. Si le pido a alguien que improvise en una octava en la tonalidad de Re mayor, con un tempo de 4/4 a 90 bpm, es mucho más fácil que si sólo le digo “toca algo libremente”.

Estoy preparando un libro aparte para abordar esta cuestión. No tenemos que conocer el estilo, la armonía, ni incluso la técnica, para improvisar. Uno sólo tiene que sentirse lo suficientemente cómodo para ser creativo, y esto debe practicarse improvisando lo más posible. Cuanto más accesibles son las estructuras con las que vamos a trabajar, más fácil será llegar a sentirnos cómodos con la improvisación.

Cuando se enfrentan a la armonía, los intérpretes de cuerda tienden a ser como el rey que iba desnudo. Nos enorgullecemos de nuestra capacidad de escuchar y comprender la música, pero rara vez reconocemos las progresiones melódicas bajo la melodía.

Muchos de nosotros, violinistas de formación clásica, pensábamos que realmente habíamos aprendido teoría y armonía en nuestros estudios clásicos, pero lo cierto es que nunca aprendimos a escuchar los acordes, a crear melodías que encajaran sobre los acordes, o incluso a cómo tocar los propios acordes en nuestro instrumento. Por otro lado, los violinistas de folk que han aprendido de oído suelen tener otro tipo de problemas. Suelen escuchar e improvisar tranquilamente mediante su intuición a partir de unos cuantos acordes simples, pero cuando los acordes se vuelven más irregulares, sus oídos no sirven porque carecen de fundamentos teóricos en los que apoyarse.

El escenario óptimo es aquel en el cual el instrumentista ha desarrollado su oído armónico y su conocimiento teórico base. Uno complementa al otro. Por ejemplo, si escuchas un acorde que tu oído no puede reconocer de forma intuitiva, puedes usar tus conocimientos teóricos para llegar a sentir cómo tratarlo. Y a la inversa, si te enfrentas a un caso teórico que no parece tener sentido, puedes ser capaz de resolverlo de oído.

Los ejercicios de los capítulos siguientes están concebidos para ayudarte a desarrollar ambas aptitudes.


“Voicings” (acordes) de tríada

Construyendo armonías efectivas.

No hay una traducción exacta del término “voicing”, que podría definirse como las distintas variaciones de un acorde, lo más parecido serían las inversiones de acordes, pero pueden estar compuestos de 2, 3 ó 4 notas. (Nota del Traductor).

 

Vamos a interiorizar tríadas simples con el violín.

(En términos de armonía, la notación anglosajona se usa mayoritariamente, así que en lo sucesivo utilizaremos dicha forma de escritura. Las notas se corresponden de esta manera: La = A | Si = B | Do = C | Re = D  | Mi = E | Fa = F | Sol = G -Nota del Traductor-).

Realiza estos rigurosos pero gratificantes ejercicios con los que aprenderás a realizar mejor todas las tríadas mayores y menores con dobles, triples y cuádruples cuerdas. Empieza con una tríada de D mayor. Nuestro objetivo debe ser encontrar todas las maneras de tocar esa tríada en el violín. La notación al final de la página corresponde con el texto subsiguiente.

Paso 1.

Notas simples.

Comienza con las notas simples del arpegio. Cada nota del arpegio de D mayor forma la tríada. En otras palabras, toca cada una de estas tres notas: D, F# o A, en cualquier lugar del mástil del violín y estarás realmente interiorizando el acorde de D mayor. ¡Ha sido fácil!

Paso 2.

Dobles cuerdas /voicings cerrados.

(Voicings cerrados son aquellos acordes cuyas notas se encuentran dentro de una octava; abiertos cuando una o varias de sus notas están a una distancia mayor de una octava (Nota del Traductor).

Ahora armoniza el arpegio tocando la siguiente nota de la tríada anterior. Por ejemplo, si comenzaste con un registro bajo, tu primera doble cuerda deberá ser la formada por las notas A y D (una cuarta exacta tocadas sobre las cuerdas de G y D). La siguiente doble cuerda es D y F# (una tercera mayor). Luego las notas F# y A (una tercera menor). Continúa subiendo (repetirás las tres primeras dobles cuerdas una octava más aguda). Como armonizas el arpegio de D mayor usando la nota inmediatamente superior, todos los intervalos serán terceras o cuartas. Las combinaciones incluyen estos pares de notas: D con F#, F# con A, y A con D.

Paso 3.

Dobles cuerdas / voicings abiertos.

Esta vez armonizarás el arpegio usando quintas y sextas, en lugar de terceras y cuartas. Comenzando en el registro grave de tu violín encontrarás los siguientes pares de notas: A con F#, D con A, y F# con D.

Paso 4.

Triples cuerdas / voicings cerrados:

Desde el registro bajo encontrarás las siguientes combinaciones: D con F# y con A (el acorde tríada raíz). F# con A con D (la primera inversión de la tríada). A con D con F# (segunda inversión de la tríada). Haz lo mismo una octava más alta.

Paso 5.

Triples cuerdas / acordes-voicings abiertos.

Las combinaciones abiertas saltan sobre notas del acorde para crear una tríada usando intervalos más amplios. Desde abajo encontrarás los siguientes: A (en la cuerda G), F# (en la cuerda D) y D (en la cuerda A). D (al aire), A (abierto) y F# (en la cuerda E) F# (en la cuerda D) D (en la cuerda A), A (en la cuerda E). Continúa una octava más alto.

Nota: En estos ejercicios no deberías doblar nunca una nota. En los ejercicios de tres cuerdas, toca siempre las tres notas que forman una tríada.

Paso seis.

Cuádruples cuerdas / acordes abiertos.

(Aquí tocarás una nota doblada) por cada tríada.

A con F# con D y con A.

D con A con F# y con D.

F# con D con A y con F# (sextas y quintas).

Paso 7.

Lo siguiente será mirar acordes disminuidos, aumentados, y comenzar a tocar la séptima y otros acordes ampliados. Después de haber descubierto las formas de la tríada en unas cuantas tonalidades (menores y mayores), empezarás a reconocer dichas formas en todas las tonalidades y eso te ayudará cuando estés componiendo, haciendo solos, arreglos, etc.,. Es una buena manera de formar tu confianza y entender la armonía. Te sugiero trabajar no más de aproximadamente 15 a 45 minutos por día en estos ejercicios, dependiendo de tu carga de trabajo.

A continuación, te adjunto una muestra de tres páginas de partituras del Manual de Armonía para violín:

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Cuál es el valor de las notas musicales en el pentagrama

La música no es solo sonidos, también es duración. En esta lección aprenderemos a distinguir el valor de las notas musicales en un compás de 4/4 así como el de sus silencios. Con esta explicación, tú podrás sacar tus propias conclusiones para los demás compases binarios como el 2/4 o el 6/8.

La unidad de compás

Para poder entenderlos, tomemos como ejemplo uno de los compases más comunes dentro de la música, el compás de 4/4. En el compás de 4/4, el denominador o segundo número de la fracción, nos indica que hay distintas notas que pueden caber en él, o distintas notas que pueden completarlo:

4/4

1 redonda

2 blancas

4 negras

8 corcheas

16 semicorcheas

valor de las notas musicales

Es decir, para completarlo, la suma total tiene que dar 4 tiempos, con lo cual, también podemos mezclar las notas mientras la suma dé 4, que es la unidad de compás. Comprueba tú mismo el valor de las notas musicales con los ejemplos que doy aquí mirando las notas que hay arriba:

Ejemplos de combinaciones:

1 blanca+2 negras

2 negras+4 corcheas

8 semicorcheas+ 4 corcheas

La unidad de tiempo

La unidad de tiempo la marca el numerador o primer número de la fracción, y nos dice que la figura que completa un tiempo es la negra. Aquí tienes que pensar en las notas aisladas, no en el compás. Cada tipo de nota tiene su valor:

4/4

Redonda= 1 (ocupa 4 tiempos)

Blanca= 2 (ocupa 2 tiempos)

Negra= 4 (ocupa 1 tiempo)

Corchea=8 ( ocupa 1/2 tiempo)

Semicorchea= 16  (ocupa 1/4 de un tiempo)

valor de las notas musicales 2

Dicho esto, la negra nos dice que según el compás (4/4), ella marca cuál es la unidad de tiempo. Por lo tanto, figuras más grandes que ella como la redonda y la blanca no caben dentro de un solo tiempo, mientras las figuras que son más pequeñas como las corcheas y semicorcheas sí que caben pero añadiendo más notas para completarlo. Es decir, serían 2 corcheas o 4 semicorcheas las que ocuparan un tiempo.

Las notas y sus silencios

Veamos ahora el valor de las notas musicales de arriba y sus respectivos silencios. Ten en cuenta que la plica, es decir, el palito de las notas, se puede colocar hacia arriba o hacia abajo y no afecta en nada a la duración de las notas musicales.

La redonda

Esta nota se representa como un círculo en el pentagrama. Su duración es igual a cuatro tiempos en un compás de 4/4. Es decir, que sólo cabría o una redonda o un silencio de redonda. El silencio de redonda obviamente tiene el mismo valor.

valor de las notas musicales redonda

 

La blanca

Esta nota se representa como una blanca con una plica  en el pentagrama. Su duración es igual a dos tiempos en un compás de 4/4. Es decir, que sólo cabrían 2 blancas o 2 silencios de blanca.

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La negra

La negra se representa como una nota negra con una plica en el pentagrama. Su duración es igual a 1 tiempo en un compás de 4/4. Es decir, que sólo cabría 1 negra o un silencio de negra en un tiempo y 4 negras o 4 silencios de negra en un compás.

valor de las notas musicales negra

 

La corchea

Se representa como una nota negra con una plica y un corchete en el pentagrama. Su duración es igual a medio tiempo en un compás de 4/4. Es decir, que sólo cabrían 4 corcheas o 4 silencios de corchea en un tiempo.

valor de las notas musicales corchea

 

La semicorchea

Se representa como una nota negra con una plica y 2 corchetes. Su duración es igual a un cuarto de tiempo en un compás de 4/4. Es decir, que sólo cabrían 4 semicorcheas o 4 silencios de semicorchea en un tiempo y 16 semicorcheas en un compás.

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Es importante pues, conocer el valor de las notas musicales para así entender mejor cómo se mide la música. Antiguamente no había manera de transmitir los sonidos con tal exactitud como ahora, sobre todo porque ahora tenemos a nuestro alcance no sólo las partituras sino también las grabadoras y los ordenadores. Fue en la Edad Media y gracias a la Iglesia Católica y sus liturgias y cantos para unir imperios que la notación musical ha evolucionado hasta lo que es hoy, esto demuestra lo efectivo que es este método para transmitir la música en papel, un método gracias al cual podemos escuchar ahora obras maestras como la 5ª de Beethoven, el Requiem de Mozart o los conciertos de Brandenburgo  de Bach.