7 consejos para los que quieren dedicarse al violín moderno.

No cabe duda que la formación que recibe un intérprete de clásico es una de las más completas que cualquier músico puede recibir, pero aun así no es suficiente para enfrentar cualquier tipo de música. Las músicas populares tienen características específicas que hay que interiorizar para llegar a desempeñar una interpretación convincente. Por muy virtuoso que uno sea, nunca llegará a dominar cualquier estilo sin antes haber investigado y trabajado duramente las características propias de ese estilo. Pensemos por ejemplo en el gran Yehudi Menuhin acompañando con toda humildad a un Stéphane Grappelli que, probablemente no posea ni la mitad de su técnica o conocimientos musicales, pero tiene el don natural del “swing”, y eso amigos, me gustaría pensar lo contrario pero, “se tiene o no se tiene”.

El gran violinista de jazz y pedagogo Christian Howes, algunos de cuyos artículos publicamos a menudo por aquí, apunta estos 7 consejos a la hora de enfrentarse al violín moderno:

1. Toca siempre dentro del groove.

Nunca pierdas el groove por ir a buscar una nota.

El groove es el ritmo específico del estilo. No sólo el ritmo en un sentido metronómico, el escrito en la partitura, sino el ritmo con la intención y las características del estilo que estemos tocando. Es una palabra muy utilizada en funky, soul, etc., pero tiene otras palabras aplicadas en otros estilos que se le asemejan, como el “swing” en el jazz, el “flow” del hip hop, el “compás” flamenco, el “shuffle” en bluegrass, etc. Cada estilo tiene sus características, una mayor o menor elasticidad respecto al patrón apuntado en la partitura que le da su personalidad. Cuando entramos en ese ritmo, cuando todos los componentes del grupo comparten ese sentido del ritmo se dice que “el tema camina”. En música clásica no se suele estar tan constreñido a un patrón rítmico fijo, salvo en formas musicales como el bolero, el pasacalle, etc., pero en el violín moderno es esencial.

Así que, suceda lo que suceda, debes subirte a ese ritmo y no salirte jamás. No puedes perderlo por titubear buscando notas. Si hay que elegir entre fallar una afinación o fallar el ritmo, busca siempre seguir en el ritmo, así además no perjudicarás al resto de compañeros músicos. Sólo cuando te toque algún solo podrás quizás tomarte libertades.

2. Toca menos. Quédate por detrás.

El groove ya tiene suficiente energía. 

Y es que no hay que estar constantemente creando frases o buscando improvisaciones, sólo cuando te toque hacer algún solo o seas solista. Si ayudas al ritmo del tema con una buena base armonizada y estarás haciendo mucho. Quédate por debajo la mayor parte del tiempo o se formará un caos de músicos intentando destacar alardeando de tocar muchas notas muy rápidamente. No se trata de demostrar lo que sabes, de demostrar que puedes tocar de forma increíble, sino de hacer una música que emocione.

3. Espera y escucha el espíritu de la música.

No te pongas a tocar a lo loco sin haber entrado en el tema.

Interioriza su espíritu, para que lo que hagas sea realmente una música creada en armonía entre varios, coherente e intensa.

4. Busca inspiración con cada nota.

Que cada nota tenga un sentido dentro del tema general.

Que lo lleve a algún sitio, que no sólo sea acumular locos arpegios o escalas sin ton ni son (los músicos tienen un nombre para ese tipo de instrumentista: “patilludo”). Si estás perdido, quédate en una sola nota hasta que sientas adonde debes ir.

5. Sé humilde, sé amable.

Y eso vale para todo en la vida.

No te pongas a quejarte, a compararte con los demás, a criticar, a competir con tus compañeros para llamar la atención: al contrario, intenta realzar lo que ellos tocan, ayudándoles.

6. Grábate a ti mismo y escucha con atención.

La grabación nunca miente.

Es duro, porque descubrirás todo lo que haces mal, pero es necesario escucharnos desde fuera. No te desalientes al escucharte, porque es normal que nos juzguemos más duramente que si escucháramos a otro, pero toma nota de todo lo que puedes y debes mejorar y trabaja en ello.

7. Canta lo que escuchas y después tócalo al violín.

Aunque no sepas cantar.

Porque deberíamos llegar a poder tocar cualquier cosa que se nos pase por la cabeza, sin tener en cuenta la facilidad para los dedos o el brazo de lo que hemos concebido, o de las hábitos por las mismas escalas y arpegios tantas veces practicados.


Fotografía: https://pxhere.com/en/photo/953111

Armónicos: qué son y cómo se tocan en el violín.

Me encantan los armónicos en el violín. Ese sonido penetrante y misterioso que de vez en cuando nos sorprende en algunas piezas. En realidad me encanta cualquier sonido no habitual y siempre busco alguna forma de sorprender cambiando el sonido con cualquier técnica o truco que se me ocurra (ya publiqué un artículo recopilando unas cuantas técnicas curiosas). Pero los armónicos en el violín son un recurso muy frecuente y popular, que viene muy bien practicar porque son una guía perfecta para la colocación de dedos. Un armónico es muy exigente y no suena si no tienes los dedos en la posición exacta, así que, aunque no los uses mucho, practícalos porque te ayudarán con la afinación con la mano izquierda.

¿Qué son los armónicos?

Cuando tocas una nota, cualquier nota, no sólo suena dicha nota, sino también una serie de sonidos secundarios (los dichosos armónicos), a otras frecuencias, que se oyen menos pero que son los que proporcionan riqueza al sonido. Por ejemplo, si tocas Do, no sólo sonaría ese Do, también sonarían las siguientes notas, por orden de importancia (cuanto más a la derecha menos fuerza tendrían):

Como se ve aquí, después de la nota fundamental (DO), la siguiente en importancia sería una octava (el siguiente DO más agudo), pero la siguiente sería ya el armónico de Quinta (Sol). Después vendría otro Do más y después el otro intervalo importante en la música, la tercera (Mi). Cuanto más nos alejamos de la fundamental los armónicos van teniendo menos relevancia, van siendo más desafinados, hasta ser prácticamente inexistentes.

Todo esto tiene implicaciones en la armonía, los acordes mayores por ejemplo se forman con estas tres notas: la nota principal, más la quinta, más la tercera, que son curiosamente los armónicos principales (dejando aparte las octavas).

¿Y por qué es esto? por una cuestión de proporcionalidad en las longitudes de onda de las notas. En este gráfico vemos las relaciones entre las longitudes de onda de una nota fundamental y sus armónicos principales, y vemos que estos son múltiplos de aquella:

Estas proporciones también se producen en la cuerda del violín: si tomamos la primera onda como si fuera la cuerda entera al aire, y tomamos cada punto donde se cruzan las líneas como un nodo, veríamos que en su punto medio se puede producir un armónico de octava; a una distancia de un tercio de la cuerda, un armónico de quinta; a una distancia de un cuarto de la cuerda, un armónico de dos octavas, etc.

Así, se pueden encontrar armónicos en montones de sitios. Podéis pensar: ¿y cómo voy a encontrar esas distancias? tranquilos, los armónicos se encuentran en el mismo lugar en el que se tocan las notas normales, y así se marcan en la partitura, como veremos más adelante.

Tipos de armónicos y cómo se realizan:

Los armónicos se realizan tocando muy levemente la cuerda con un dedo de la mano izquierda.

Hay una tendencia, cuando realizamos armónicos, a que el brazo derecho ejerza una presión demasiado débil, quizá por miedo al fallo, o contagiado de la levedad que utilizan los dedos de la mano izquierda. Al contrario, la mano derecha debe pasar el arco de forma firme, y próxima al puente, para que el armónico suene como debe.

Es más sencillo realizarlos en las cuerdas más graves, siendo especialmente exigente la cuerda Mi.

En el violín podemos producir dos tipos de armónicos:

  • Naturales o simples
  • Artificiales o compuestos

Armónicos naturales.

Los armónicos naturales se realizan sobre la cuerda al aire. El armónico más reconocible, utilizado y fácil es el ubicado en el punto medio de la cuerda, y produce un sonido de una octava más agudo que la cuerda al aire (de hecho la misma nota que sonaría presionando la cuerda normalmente, pero con un timbre diferente).

Volvemos a repasar dónde encontrar los armónicos:

  • En el punto medio de la cuerda, produciendo una nota una octava más alta que la cuerda al aire.
  • A distancia de un tercio o dos tercios de la longitud de la cuerda, que produciría una nota octava + quinta más aguda que la cuerda al aire.
  • A una distancia de un cuarto de la longitud de la cuerda, y produciría una nota dos octavas más aguda que la cuerda al aire.
  • Según vamos buscando otros nodos a lo largo de la cuerda, el armónico va siendo más agudo, también va siendo más difícil de realizar porque la zona “de seguridad” es mucho más pequeña.

Abajo adjunto un cuadro que muestra dónde se pueden realizar armónicos naturales.

Cuadro de armónicos naturales

  • La nota inferior muestra en qué cuerda se realiza el armónico.
  • La nota intermedia muestra donde hay que poner el dedo para producir el armónico.
  • La nota superior indica qué nota se produciría al realizar el armónico.

Armónicos artificiales

Los armónicos artificiales se realizan pulsando la cuerda con el dedo índice normalmente, y realizando después el armónico tocando levemente con el meñique a una distancia de un intervalo de cuarta respecto a la nota del índice.

También se pueden realizar armónicos de esta forma con intervalos de quinta justa, o con terceras mayor y menor, pero estos son menos habituales y obviamente se obtienen notas diferentes.

Se requiere cierta práctica aprender a pulsar decididamente con el índice, muy sutilmente con el meñique, y entre ambos debe haber un intervalo perfectamente medido, pues cualquier inexactitud malogrará el armónico.

Es típico las primeras veces que lo practicamos andar moviendo el meñique arriba y abajo buscando el lugar exacto, lo que también puede hacer que desviemos el índice de su sitio correcto. Pero es un gran ejercicio porque nos enseña cómo van cambiando las distancias entre notas en el diapasón y nos proporciona exactitud para afinar.

Los armónicos artificiales, aunque más difíciles, tienen un sonido ligeramente diferente de los armónicos naturales, más precisos, suaves e incluso expresivos. La entonación es más flexible con armónicos artificiales, y tenemos a nuestra disposición toda la gama cromática (comenzando dos octavas por encima de la cuerda Sol al aire), podemos realizar con ellos ejercicios como escalas, arpegios, dobles cuerdas, etc.

En el cuadro de abajo se pueden ver algunos ejemplos de armónicos artificiales:

 

Cuadro de armónicos artificiales

  • La nota de abajo muestra donde pulsaría el índice.
  • La nota de en medio (con forma de rombo) muestra donde el meñique tocaría la cuerda.
  • La nota superior muestra el sonido que se produciría.

Cómo se anotan los armónicos.

Hay varias formas de representar los armónicos en la partitura, lo que a veces puede ser confuso. Algunos compositores sólo anotan las notas que desean que suene, dejando a la experiencia, preferencias y conocimientos del violinista la decisión de cómo producir ese armónico lo que a veces puede ser confuso y trabajoso.

En esos casos, se anotaría simplemente con un pequeño círculo sobre la nota que queremos que suene (el número romano indica la cuerda):

 

armónicos naturales en violín

Un método más accesible es anotar la nota sobre la que se realiza el armónico. En este caso, aunque también a veces se emplea el circulito, la nota se suele escribir con un rombo (el número romano indica la cuerda, el pentagrama superior sólo es para mostrar lo que sonaría):

notación armónicos

Las notas unidas por líneas discontinuas se pueden tocar en más de una cuerda, por lo que en estos casos conviene indicar en qué cuerda conviene tocarlo. Los armónicos naturales indicados arriba son los más habituales, pero puede haber otros “nodos” en los que encontrar armónicos, aunque más difíciles.

El hecho de utilizar rombos blancos hace que pueda ser confuso saber la duración de las notas. No hay que rellenarlos para indicar que son negras, y si hay notas de diferente duración, hay que marcarlo de alguna forma, por ejemplo:

Como anotar armónicos

Las notas entre paréntesis de abajo indican la duración de la nota. Las notas entre paréntesis de arriba indican el sonido producido.

Los armónicos artificiales, al requerir ubicar los dedos en dos lugares, requieren una notación un poco diferente:

armónicos artificiales en violín

La nota de abajo indica dónde pulsaría el dedo índice, y su duración, mientras que el rombo superior indica dónde rozaría el meñique. El pentagrama de arriba muestra la nota resultante.

Para terminar, os dejo “Fratres” una pieza de mi querido Arvo Pärt, interpretada por Anne Akiko Meyers, en la que podemos apreciar algunos pasajes con diferentes tipos de armónicos. Al principio Anne realiza acordes de cuatro cuerdas con un armónico en natural en la cuerda La. En la partitura original no aparece la notación (yo la he incluido en rojo), pero realmente creo que no hay otra manera de hacerlo, de modo que se tocaría así:

armónicos en acordes de Fratres

Podréis ver en el vídeo como Anne realiza una extensión del meñique, que queda recto sobre la cuerda.

En la parte final también hay unos armónicos interesantes, tanto naturales, como artificiales, los he señalado en azul y rosa respectivamente, a ver si los identificáis en el vídeo:

armónicos en Fratres

Y nada más, espero que os hayan quedado resueltas todas vuestras dudas, si os queda alguna o queréis puntualizar o corregir algo, podéis comentar en el cajetín de abajo.


Gracias a:

  • https://www.deviolines.com/forum/tecnica/afinacion-del-violin-y-fisica/
  • https://violineando.wikispaces.com/Los+sonidos+arm%C3%B3nicos
  • http://palomavaleva.com/es/armonicos-en-el-violin/
  • http://andrewhugill.com/manuals/violin/harmonics.html
  • http://www.music.indiana.edu/departments/academic/composition/style-guide/

¿Qué es eso de tiempo, contratiempo y sincopa?

 El tiempo o pulso es una medida de tiempo regular. Para que nos entendamos, es lo que haces cuando sigues el ritmo de la música con el pie y tu golpe coincide con el ritmo natural de lo que estés tocando o escuchando.

En la música diferenciamos entre tiempos fuertes y débiles y estos tiempos los ordenamos dentro de cada compás. Veamos los compases más usados en la música para entender qué tiempos son los fuertes y débiles:

compás de 2/4

aquí el pulso es 1, 2, 1, 2… Es decir, fuerte, débil, fuerte, débil…

Compás de 3/4

   aquí el pulso es 1, 2, 3, 1, 2, 3… Es decir, fuerte, semifuerte, débil, fuerte, semifuerte, débil…

Compás de 4/4

   aquí el pulso es 1, 2, 3, 4, 1, 2, 3, 4…Es decir, fuerte, débil, fuerte, débil, fuerte, débil, fuerte, débil…

 

Veámoslo ahora con unas pequeñas melodías:

1- En este compás de 2/4 vemos que tenemos una melodía regular, en la que cada nota cae en un tiempo.

2- En este compás, al igual que el anterior tenemos 3 tiempos y 3 notas en cada compás.

3- Finalmente, en el compás de 4/4 también sucede lo mismo que en los dos anteriores. Si escuchas las melodía notarás como  el ritmo es regular.

¿Pero que pasaría si tocáramos lo mismo alterando los acentos naturales de cada compás, es decir, convirtiendo los tiempos que deberían ser débiles en fuertes? de esto se encargará la sincopa y el contratiempo:

Sincopa vs. contratiempo

Lo que tienen en común la sincopa y el contratiempo es que ambos refuerzan el tiempo débil del compás, lo que les diferencia: que la sincopa se alarga hasta el tiempo siguiente y el contratiempo se posa sobre el tiempo débil y sustituye los tiempos fuertes por silencios. Ejemplo:

Sincopa:

Observa las flechas que señalan la nota sincopada y cómo en el tiempo siguiente no hay nota. En el penúltimo compás también tenemos una sincopa con ligadura. Escucha el audio para ver el efecto.

Contratiempo:

En el contratiempo, como se ha explicado antes, ocurre que tenemos silencios en los tiempos fuertes, consiguiendo un sonido distinto.

Los distintos tipos de sincopa y de contratiempos:

1- Sincopa larga:

El sonido sincopado dura 2 tiempos y comienza en tiempo débil del compás y se prolonga al tiempo fuerte, ahora vamos a usar el mismo ejemplo de antes. si observas, las dos primeras notas señaladas, verás que comienzan en el tiempo 2 (tiempo débil) y se prolonga al 3 (tiempo fuerte), por eso están sincopadas.

2- Sincopa breve:

Suele durar 1 tiempo y como la larga, comienza en tiempo débil del compás y se prolonga sobre la parte fuerte del siguiente tiempo.

3- Nota a contratiempo larga:

Se produce en tiempo débil del compás, mientras los tiempos débiles contiene un silencio.

4- Nota a contratiempo breve:

Ocurre en la parte débil de un tiempo, por ejemplo cuando tenemos dos corcheas seguidas, la segunda nota va precedida y seguida de silencios:

5-La ligadura:

Mediante una ligadura podemos acentuar los tiempos débiles de un compás y prolongarlo hacia el otro y caer sobre un tiempo fuerte.

En definitiva, las notas a contratiempo pueden ser de muchos tipos al igual que la sincopa, lo que tienes que tener en cuenta es que una se produce en la parte débil del compás y pueden ir seguidas o precedidas de un silencio y la otra se produce en tiempo débil pero se alarga hasta un tiempo fuerte.

Si quieres aprender más sobre ritmos a contratiempo échale un vistazo a>>Cómo tocar Reggae 

Manual de Armonía para violinistas

Hay al menos tres desafíos que debe vencer cualquier intérprete de cuerda que busque “crear”: improvisación, estilo y armonía.

El estilo es difícil de enseñar. Es como aprender una lengua extranjera, necesitamos escuchar y hablarla durante mucho tiempo, preferiblemente en compañía de personas nativas. Yo no puedo enseñarte a tener estilo, pero siempre animo a mis estudiantes a escuchar mucho, transcribir música e interactuar con la comunicad de músicos que tienen soltura en el mismo tipo de música en el que están interesados. Si hay un origen cultural del estilo en el que están interesados, lo mejor es participar en esa cultura de la que proviene dicha música.

La improvisación es sencilla y natural, como una destreza con la que hemos nacido, pero la mayoría de nosotros, a fuerza de practicar y de estar condicionados por el entorno social, nos volvemos demasiado auto-conscientes e inhibidos. Nos aterra tomar una decisión, tocar una nota errónea… Aquellos que han sido alentados desde pequeños a ser creativos con su instrumento son muy afortunados. El resto de nosotros tenemos que aprender a superar nuestros miedos y a sentirnos “cómodos” improvisando. Tenemos que aprender a ser creativos con nuestro instrumento.

La mejor manera de llegar a sentirse cómodo improvisando es simplemente improvisar mucho. Sin embargo, sentimos que  necesitamos tener una base sobre la que trabajar. Una improvisación totalmente libre puede llegar a ser abrumadora porque se nos abren demasiadas opciones. Demasiada libertad es inmanejable. Exacerba las inseguridades de la auto-consciencia. Es mejor, al empezar, definir unos límites, parámetros, una “estructura” a nuestra improvisación. Una ventaja de esto es que así la improvisación se convierte más en una tarea, como responder a una pregunta de matemáticas de los deberes, o resolver un problema doméstico, o cualquier otra cosa en la que hay que seguir unos sencillos pasos. La gente no se vuelve auto-consciente sobre los problemas concretos, pero sí que lo hacen sobre temas manifiestamente creativos, cuando sienten que han de tomar elecciones…

Las estructuras habituales incluyen melodías, progresiones de acordes, ritmos y notas pedal. Pero hay muchas otras que también podemos usar para practicar improvisación y sentirnos cada vez más cómodos improvisando. Si le pido a alguien que improvise en una octava en la tonalidad de Re mayor, con un tempo de 4/4 a 90 bpm, es mucho más fácil que si sólo le digo “toca algo libremente”.

Estoy preparando un libro aparte para abordar esta cuestión. No tenemos que conocer el estilo, la armonía, ni incluso la técnica, para improvisar. Uno sólo tiene que sentirse lo suficientemente cómodo para ser creativo, y esto debe practicarse improvisando lo más posible. Cuanto más accesibles son las estructuras con las que vamos a trabajar, más fácil será llegar a sentirnos cómodos con la improvisación.

Cuando se enfrentan a la armonía, los intérpretes de cuerda tienden a ser como el rey que iba desnudo. Nos enorgullecemos de nuestra capacidad de escuchar y comprender la música, pero rara vez reconocemos las progresiones melódicas bajo la melodía.

Muchos de nosotros, violinistas de formación clásica, pensábamos que realmente habíamos aprendido teoría y armonía en nuestros estudios clásicos, pero lo cierto es que nunca aprendimos a escuchar los acordes, a crear melodías que encajaran sobre los acordes, o incluso a cómo tocar los propios acordes en nuestro instrumento. Por otro lado, los violinistas de folk que han aprendido de oído suelen tener otro tipo de problemas. Suelen escuchar e improvisar tranquilamente mediante su intuición a partir de unos cuantos acordes simples, pero cuando los acordes se vuelven más irregulares, sus oídos no sirven porque carecen de fundamentos teóricos en los que apoyarse.

El escenario óptimo es aquel en el cual el instrumentista ha desarrollado su oído armónico y su conocimiento teórico base. Uno complementa al otro. Por ejemplo, si escuchas un acorde que tu oído no puede reconocer de forma intuitiva, puedes usar tus conocimientos teóricos para llegar a sentir cómo tratarlo. Y a la inversa, si te enfrentas a un caso teórico que no parece tener sentido, puedes ser capaz de resolverlo de oído.

Los ejercicios de los capítulos siguientes están concebidos para ayudarte a desarrollar ambas aptitudes.


“Voicings” (acordes) de tríada

Construyendo armonías efectivas.

No hay una traducción exacta del término “voicing”, que podría definirse como las distintas variaciones de un acorde, lo más parecido serían las inversiones de acordes, pero pueden estar compuestos de 2, 3 ó 4 notas. (Nota del Traductor).

 

Vamos a interiorizar tríadas simples con el violín.

(En términos de armonía, la notación anglosajona se usa mayoritariamente, así que en lo sucesivo utilizaremos dicha forma de escritura. Las notas se corresponden de esta manera: La = A | Si = B | Do = C | Re = D  | Mi = E | Fa = F | Sol = G -Nota del Traductor-).

Realiza estos rigurosos pero gratificantes ejercicios con los que aprenderás a realizar mejor todas las tríadas mayores y menores con dobles, triples y cuádruples cuerdas. Empieza con una tríada de D mayor. Nuestro objetivo debe ser encontrar todas las maneras de tocar esa tríada en el violín. La notación al final de la página corresponde con el texto subsiguiente.

Paso 1.

Notas simples.

Comienza con las notas simples del arpegio. Cada nota del arpegio de D mayor forma la tríada. En otras palabras, toca cada una de estas tres notas: D, F# o A, en cualquier lugar del mástil del violín y estarás realmente interiorizando el acorde de D mayor. ¡Ha sido fácil!

Paso 2.

Dobles cuerdas /voicings cerrados.

(Voicings cerrados son aquellos acordes cuyas notas se encuentran dentro de una octava; abiertos cuando una o varias de sus notas están a una distancia mayor de una octava (Nota del Traductor).

Ahora armoniza el arpegio tocando la siguiente nota de la tríada anterior. Por ejemplo, si comenzaste con un registro bajo, tu primera doble cuerda deberá ser la formada por las notas A y D (una cuarta exacta tocadas sobre las cuerdas de G y D). La siguiente doble cuerda es D y F# (una tercera mayor). Luego las notas F# y A (una tercera menor). Continúa subiendo (repetirás las tres primeras dobles cuerdas una octava más aguda). Como armonizas el arpegio de D mayor usando la nota inmediatamente superior, todos los intervalos serán terceras o cuartas. Las combinaciones incluyen estos pares de notas: D con F#, F# con A, y A con D.

Paso 3.

Dobles cuerdas / voicings abiertos.

Esta vez armonizarás el arpegio usando quintas y sextas, en lugar de terceras y cuartas. Comenzando en el registro grave de tu violín encontrarás los siguientes pares de notas: A con F#, D con A, y F# con D.

Paso 4.

Triples cuerdas / voicings cerrados:

Desde el registro bajo encontrarás las siguientes combinaciones: D con F# y con A (el acorde tríada raíz). F# con A con D (la primera inversión de la tríada). A con D con F# (segunda inversión de la tríada). Haz lo mismo una octava más alta.

Paso 5.

Triples cuerdas / acordes-voicings abiertos.

Las combinaciones abiertas saltan sobre notas del acorde para crear una tríada usando intervalos más amplios. Desde abajo encontrarás los siguientes: A (en la cuerda G), F# (en la cuerda D) y D (en la cuerda A). D (al aire), A (abierto) y F# (en la cuerda E) F# (en la cuerda D) D (en la cuerda A), A (en la cuerda E). Continúa una octava más alto.

Nota: En estos ejercicios no deberías doblar nunca una nota. En los ejercicios de tres cuerdas, toca siempre las tres notas que forman una tríada.

Paso seis.

Cuádruples cuerdas / acordes abiertos.

(Aquí tocarás una nota doblada) por cada tríada.

A con F# con D y con A.

D con A con F# y con D.

F# con D con A y con F# (sextas y quintas).

Paso 7.

Lo siguiente será mirar acordes disminuidos, aumentados, y comenzar a tocar la séptima y otros acordes ampliados. Después de haber descubierto las formas de la tríada en unas cuantas tonalidades (menores y mayores), empezarás a reconocer dichas formas en todas las tonalidades y eso te ayudará cuando estés componiendo, haciendo solos, arreglos, etc.,. Es una buena manera de formar tu confianza y entender la armonía. Te sugiero trabajar no más de aproximadamente 15 a 45 minutos por día en estos ejercicios, dependiendo de tu carga de trabajo.

A continuación, te adjunto una muestra de tres páginas de partituras del Manual de Armonía para violín:

Descargar (PDF, 591KB)

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Manual de Armonía para violinistas

Hay al menos tres desafíos que debe vencer cualquier intérprete de cuerda que busque “crear”: improvisación, estilo y armonía.

El estilo es difícil de enseñar. Es como aprender una lengua extranjera, necesitamos escuchar y hablarla durante mucho tiempo, preferiblemente en compañía de personas nativas. Yo no puedo enseñarte a tener estilo, pero siempre animo a mis estudiantes a escuchar mucho, transcribir música e interactuar con la comunicad de músicos que tienen soltura en el mismo tipo de música en el que están interesados. Si hay un origen cultural del estilo en el que están interesados, lo mejor es participar en esa cultura de la que proviene dicha música.

La improvisación es sencilla y natural, como una destreza con la que hemos nacido, pero la mayoría de nosotros, a fuerza de practicar y de estar condicionados por el entorno social, nos volvemos demasiado auto-conscientes e inhibidos. Nos aterra tomar una decisión, tocar una nota errónea… Aquellos que han sido alentados desde pequeños a ser creativos con su instrumento son muy afortunados. El resto de nosotros tenemos que aprender a superar nuestros miedos y a sentirnos “cómodos” improvisando. Tenemos que aprender a ser creativos con nuestro instrumento.

La mejor manera de llegar a sentirse cómodo improvisando es simplemente improvisar mucho. Sin embargo, sentimos que  necesitamos tener una base sobre la que trabajar. Una improvisación totalmente libre puede llegar a ser abrumadora porque se nos abren demasiadas opciones. Demasiada libertad es inmanejable. Exacerba las inseguridades de la auto-consciencia. Es mejor, al empezar, definir unos límites, parámetros, una “estructura” a nuestra improvisación. Una ventaja de esto es que así la improvisación se convierte más en una tarea, como responder a una pregunta de matemáticas de los deberes, o resolver un problema doméstico, o cualquier otra cosa en la que hay que seguir unos sencillos pasos. La gente no se vuelve auto-consciente sobre los problemas concretos, pero sí que lo hacen sobre temas manifiestamente creativos, cuando sienten que han de tomar elecciones…

Las estructuras habituales incluyen melodías, progresiones de acordes, ritmos y notas pedal. Pero hay muchas otras que también podemos usar para practicar improvisación y sentirnos cada vez más cómodos improvisando. Si le pido a alguien que improvise en una octava en la tonalidad de Re mayor, con un tempo de 4/4 a 90 bpm, es mucho más fácil que si sólo le digo “toca algo libremente”.

Estoy preparando un libro aparte para abordar esta cuestión. No tenemos que conocer el estilo, la armonía, ni incluso la técnica, para improvisar. Uno sólo tiene que sentirse lo suficientemente cómodo para ser creativo, y esto debe practicarse improvisando lo más posible. Cuanto más accesibles son las estructuras con las que vamos a trabajar, más fácil será llegar a sentirnos cómodos con la improvisación.

Cuando se enfrentan a la armonía, los intérpretes de cuerda tienden a ser como el rey que iba desnudo. Nos enorgullecemos de nuestra capacidad de escuchar y comprender la música, pero rara vez reconocemos las progresiones melódicas bajo la melodía.

Muchos de nosotros, violinistas de formación clásica, pensábamos que realmente habíamos aprendido teoría y armonía en nuestros estudios clásicos, pero lo cierto es que nunca aprendimos a escuchar los acordes, a crear melodías que encajaran sobre los acordes, o incluso a cómo tocar los propios acordes en nuestro instrumento. Por otro lado, los violinistas de folk que han aprendido de oído suelen tener otro tipo de problemas. Suelen escuchar e improvisar tranquilamente mediante su intuición a partir de unos cuantos acordes simples, pero cuando los acordes se vuelven más irregulares, sus oídos no sirven porque carecen de fundamentos teóricos en los que apoyarse.

El escenario óptimo es aquel en el cual el instrumentista ha desarrollado su oído armónico y su conocimiento teórico base. Uno complementa al otro. Por ejemplo, si escuchas un acorde que tu oído no puede reconocer de forma intuitiva, puedes usar tus conocimientos teóricos para llegar a sentir cómo tratarlo. Y a la inversa, si te enfrentas a un caso teórico que no parece tener sentido, puedes ser capaz de resolverlo de oído.

Los ejercicios de los capítulos siguientes están concebidos para ayudarte a desarrollar ambas aptitudes.


“Voicings” (acordes) de tríada

Construyendo armonías efectivas.

No hay una traducción exacta del término “voicing”, que podría definirse como las distintas variaciones de un acorde, lo más parecido serían las inversiones de acordes, pero pueden estar compuestos de 2, 3 ó 4 notas. (Nota del Traductor).

 

Vamos a interiorizar tríadas simples con el violín.

(En términos de armonía, la notación anglosajona se usa mayoritariamente, así que en lo sucesivo utilizaremos dicha forma de escritura. Las notas se corresponden de esta manera: La = A | Si = B | Do = C | Re = D  | Mi = E | Fa = F | Sol = G -Nota del Traductor-).

Realiza estos rigurosos pero gratificantes ejercicios con los que aprenderás a realizar mejor todas las tríadas mayores y menores con dobles, triples y cuádruples cuerdas. Empieza con una tríada de D mayor. Nuestro objetivo debe ser encontrar todas las maneras de tocar esa tríada en el violín. La notación al final de la página corresponde con el texto subsiguiente.

Paso 1.

Notas simples.

Comienza con las notas simples del arpegio. Cada nota del arpegio de D mayor forma la tríada. En otras palabras, toca cada una de estas tres notas: D, F# o A, en cualquier lugar del mástil del violín y estarás realmente interiorizando el acorde de D mayor. ¡Ha sido fácil!

Paso 2.

Dobles cuerdas /voicings cerrados.

(Voicings cerrados son aquellos acordes cuyas notas se encuentran dentro de una octava; abiertos cuando una o varias de sus notas están a una distancia mayor de una octava (Nota del Traductor).

Ahora armoniza el arpegio tocando la siguiente nota de la tríada anterior. Por ejemplo, si comenzaste con un registro bajo, tu primera doble cuerda deberá ser la formada por las notas A y D (una cuarta exacta tocadas sobre las cuerdas de G y D). La siguiente doble cuerda es D y F# (una tercera mayor). Luego las notas F# y A (una tercera menor). Continúa subiendo (repetirás las tres primeras dobles cuerdas una octava más aguda). Como armonizas el arpegio de D mayor usando la nota inmediatamente superior, todos los intervalos serán terceras o cuartas. Las combinaciones incluyen estos pares de notas: D con F#, F# con A, y A con D.

Paso 3.

Dobles cuerdas / voicings abiertos.

Esta vez armonizarás el arpegio usando quintas y sextas, en lugar de terceras y cuartas. Comenzando en el registro grave de tu violín encontrarás los siguientes pares de notas: A con F#, D con A, y F# con D.

Paso 4.

Triples cuerdas / voicings cerrados:

Desde el registro bajo encontrarás las siguientes combinaciones: D con F# y con A (el acorde tríada raíz). F# con A con D (la primera inversión de la tríada). A con D con F# (segunda inversión de la tríada). Haz lo mismo una octava más alta.

Paso 5.

Triples cuerdas / acordes-voicings abiertos.

Las combinaciones abiertas saltan sobre notas del acorde para crear una tríada usando intervalos más amplios. Desde abajo encontrarás los siguientes: A (en la cuerda G), F# (en la cuerda D) y D (en la cuerda A). D (al aire), A (abierto) y F# (en la cuerda E) F# (en la cuerda D) D (en la cuerda A), A (en la cuerda E). Continúa una octava más alto.

Nota: En estos ejercicios no deberías doblar nunca una nota. En los ejercicios de tres cuerdas, toca siempre las tres notas que forman una tríada.

Paso seis.

Cuádruples cuerdas / acordes abiertos.

(Aquí tocarás una nota doblada) por cada tríada.

A con F# con D y con A.

D con A con F# y con D.

F# con D con A y con F# (sextas y quintas).

Paso 7.

Lo siguiente será mirar acordes disminuidos, aumentados, y comenzar a tocar la séptima y otros acordes ampliados. Después de haber descubierto las formas de la tríada en unas cuantas tonalidades (menores y mayores), empezarás a reconocer dichas formas en todas las tonalidades y eso te ayudará cuando estés componiendo, haciendo solos, arreglos, etc.,. Es una buena manera de formar tu confianza y entender la armonía. Te sugiero trabajar no más de aproximadamente 15 a 45 minutos por día en estos ejercicios, dependiendo de tu carga de trabajo.

A continuación, te adjunto una muestra de tres páginas de partituras del Manual de Armonía para violín:

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