Entrevista con… Los Corvin (@loscorvin) | Musikawa

Datos del grupo y de los componentes (Datos históricos, cambio de componentes) Los Corvin lo formamos David Vidal (guitarra y voz), Fran Bache (guitarra y coros), Quino Tiernes (bajo y coros) y Antonio J. Calvillo (batería). Hemos formado parte de varias bandas en Sanlúcar (Fran hablando de David y Quino) desde hace 25 años (“30 Años Vista” y “Alas Rotas”) […]

La mujer en la música: Hildegarda de Bingen (1098-1179) | Musikawa

En el día de hoy, 22 de Noviembre, se conmemora en todo el mundo el Día de la Música  en honor a su patrona, Santa Cecilia. Por este motivo, quiero dedicar íntegramente este post a Hildegarda de Bingen, por romper importantes brechas marcadas por las diferencias de género prevalecientes desde la Antigüedad y por jugar un importante papel en la historia de la música desde la Edad Media.

Hildegarda de Bingen (1898-1179) nació en Bermersheim, en la región alemana de Renania-Palatinado, en el seno de una familia noble y acomodada. Fue la menor de diez hermanos y por eso fue considerada como el diezmo para Dios, entregada como oblata a los ocho años al monasterio benedictino de Disibodenberg. De esta manera, fue dedicada por sus padres a la vida religiosa y entregada para su educación a la abadesa Jutta de Spanheim, quien la instruyó en el rezo del salterio, en la lectura del latín, en la lectura de la Sagrada Escritura y en el canto gregoriano. A la muerte de Jutta en 1236, Hildegarda, a pesar de su juventud,  le sucedería en el cargo de abadesa.

Considerada por los especialistas actuales como una de las personalidades más fascinantes y multifacéticas del Occidente europeo, se la definió entre las mujeres más influyentes de la Baja Edad Media, una de las figuras más ilustres del monacato femenino, dotada de una cultura fuera de lo común y una de las escritoras de mayor producción de su tiempo.

Santa Hildegarda y su comunidad de monjas en una miniatura del siglo XIII.

La música ocupó un lugar distintivo en la vida, la obra y el pensamiento de Hildegarda de Bingen, escribió numerosos tratados y magníficas composiciones. Sin embargo, en un pasaje autobiográfico Hildegarda afirma que componía cantos y melodías religiosas sin haber recibido nunca una formación musical específica y que los interpretaba sin ningún tipo de conocimiento de la notación neumática y el canto, por lo que su legado musical es fruto de su formación autodidacta.

Testimonio de su actividad musical son setenta y ocho composiciones, agrupadas en Symphonia armonie celestium revelationum (Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestes, 1140 – 1150): formada por 43 antífonas, 17 responsorios, 8 himnos, 1 Kyrie, 1 pieza libre y 7 secuencias para la misa. Además, compuso un auto sacramental musicalizado llamado Ordo Virtutum1150.

Vista parcial del del Códice de Wiesbaden (Riesencodex) con la notación del canto «O vis eternitatis» de Symphonia armonie celestium revelationum.

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La música de Hildegarda fue innovadora para su tiempo. Mientras el canto gregoriano se desarrolla en una sola octava, las composiciones de Hildegarda abarcan dos. Las melodías las compone en función del texto, que contiene una teología y una espiritualidad profundas. Sin haber hecho estudios especializados, pintaba las miniaturas de sus libros, escribía himnos y poemas litúrgicos y los musicaba para el uso de las monjas de su comunidad.

Miniatura realizada por la abadesa

La vida de Hildegarda destaca por su peculiaridad frente al régimen masculino predominante durante la Edad Media. Alrededor de ella se conjugaron hechos poco frecuentes en la sociedad de la Baja Edad Media europea: era poco frecuente que una mujer se dedicara a tantas y tan variadas disciplinas; que fuera tomada como referencia y consejera por autoridades eclesiásticas y seculares; que presentara oposición e, incluso, amonestara al clero, a comunidades monacales y al emperador mismo; que compusiera música; que predicara públicamente y, en general, que se desenvolviera con tanta autoridad y suficiencia. Este hecho ha llevado a grupos feministas eclesiásticos y seculares a tomarla como un ejemplo relevante de reivindicación del papel de la mujer en la historia y de su importancia en la apertura de roles tradicionalmente masculinos al género femenino.

El musical, características, historia y ejemplos | Musikawa

Este año, el Concurso Toma Nota estará dedicado al Musical y como es costumbre, aprovechamos para ponernos al día en conocimientos con un pequeño concurso musical que se llevará a cabo in situ. Para aquellos que penséis en participar, hemos preparado esta pequeña retrospectiva con algunos ejemplos y características que debéis conocer.

1. Definición:

El musical es un género teatral o cinematográfico en el que la acción se desenvuelve con secciones cantadas y bailadas. Es una forma de teatro que combina música, canción, diálogo y baile, y que se representa en grandes escenarios, como los teatros de West End (Londres) o en Broadway (Nueva York).

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2. Origen:

Su origen se encuentra en varias fuentes teatrales europeas del siglo XIX, conocidas como opereta, ópera cómica, comedia musical o vaudeville francés. Eran espectáculos de variedades sin unidad dramática que incluía canciones populares, bailarines, acróbatas y números cómicos. Este tipo de espectáculos siguió con vigencia durante el siglo XX, especialmente en Estados Unidos.

3. Evolución del Musical en el cine y en el teatro:

3.1. El musical en el teatro:

Adquiere su forma definitiva en la década de los años veinte, con una acción muy rápida y con canciones y otros números  musicales perfectamente integrados en la trama.

a.     Décadas de 1930 y 1940: fueron las mejores para el género, con obras de George Gershwin o Kurt Weil

b.    Década de 1950: destacan musicales como My fair lady.

c.     Décadas de 1960 y 1970: Grease , Jesucristo Superstar o Chicago.

d.    Desde 1980 hasta nuestros días: Los Miserables, Fama o Mamma Mia.

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3.2. El musical en el cine:

 

La comedia musical cinematográfica es un género cinematográfico específico que presenta dos rasgos fundamentales en relación con la música que utiliza:

  • Invierte los términos entre música e imagen.
  • Procede, en casi todos los casos, del teatro.

Su evolución, puede resumirse en tres etapas fundamentales:

 

a. Años 30: la edad de oro.

La comedia musical puramente cinematográfica nace en 1933 gracias Busby Berkeley y Fred Astaire con La calle 42, del primero y Volando a Río de Janeiro del segundo.

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Durante los años que trabajó para la Warner (1932-1939), Berkeley creó los más deslumbrantes números musicales de la historia del cine. Sus aportaciones fueron:

  • Pensar la coreografía y el aparato escenográfico en función del punto de vista de la cámara, rompiendo con la frontalidad y unidad de lo teatral.
  • Desarrollar un montaje capaz de resumir una larga historia en pocos minutos.

Fred Astaire creó un estilo visual también ajeno al teatral, pero basado en sus cualidades como bailarín. Suyo es el primer esfuerzo serio por integrar los números musicales en la trama argumental de la película.

 

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b. Los años 40 y 50: la edad de plata.

La productora que dominará el género será la MGM a partir de 1939 con El mago de Oz y la incorporación al estudio de Berkeley.

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Minelli debuta en 1943 con Cabin in the Sky y presidirá la producción de musicales en la MGM durante los 50. Gene Kelly, bailarín y coreógrafo, colaboró con Minelli en Un americano en París (1951) o Brigadoon (1954).

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También destaca en esta época Stanley Donen, con musicales como Cantando bajo la lluvia (1952) o Siete novias para siete hermanos (1954).

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c. Los años 60 y 70: la edad de plomo.

Los 60 proporcionan dos obras maestras, que son dos versiones cinematográficas de obras teatrales:

  • West Side Story (1961) de L. Bernstein  ejemplo de un musical vivo y dramático, abierto a la realidad y la calle, moderno en sus planteamientos coreográficos y musicales.
  • My Fair Lady (1964) con la realización cinematográfica de George Cukor.

Tras estas producciones el musical comenzará a decaer. Habrá éxitos artísticos y de público como “Mary Poppins” (1964), Sonrisas y lágrimas (1965) o Funny Girl (1968).

 

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d. Desde  1980 hasta la actualidad:

Ni el fenómeno rock-pop fue aprovechado, ni algunas excepciones como ¿Víctor o Victoria? (1982 con música de Henry Mancini) o Todos dicen I Love You (1997) de Woody Allen.

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Otros musicales cinematográficos: Evita (1996), El fantasma de la Ópera (2004), High School Musical (2006) o La Bella y la Bestia (1991).

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