Jaime Zatarain: Un buen intérprete no debe dejar de formarse nunca (Los actores y su voz)

Hoy brindamos a nuestros lectores la oportunidad de conocer más a Jaime Zatarain, actor santanderino que ha participado en musicales tan conocidos como Mamma Mía, El Rey de Bodas, 40 El musical, Más de Cien Mentiras o Prisicilla, Reina del Desierto...
¿Cuál es el origen de tu vocación?

Recuerdo desde muy pequeño ver a mi hermana hacer ballet clásico en el salón de casa y quedarme embobado mirándola mientras intentaba domar sus zapatillas de punta. A raíz de eso siempre tuve claro que quería ser actor y bailar y cantar y hacer todo lo que tuviera que ver con interpretar y meterte en la piel de otros.

¿Crees que es importante trabajar la voz?

Creo que fundamental. Y sobre todo conocer tu propio instrumento y cuales son sus limitaciones para poder sacar el máximo partido de él!! Esto sin trabajar la voz de una manera constante es muy complicado de averiguar.

¿Qué haces para cuidar tu voz?

Ir a mis clases semanales con mi coach Mamen Márquez, a la que le agradezco muchas cosas, y luego pues intento cuidarme sobre todo cuando estoy en activo: intento dormir 8 horas y no trasnochar mucho.

¿Cómo has notado que evolucionaba tu voz conforme a tu experiencia?

Pues he ido encontrando mi propio sonido y personalidad a medida que han pasado los años y los trabajos! Quizás ahora es cuando mas estoy disfrutando de mi voz y tengo mas seguridad gracias a la experiencia y por supuesto a la técnica.

¿Realizas algún ejercicio o "ritual" antes de actuar?

Siempre hago un breve calentamiento vocal de unos 10 minutos porque es lo que a mi me funciona. Pero lo de los rituales antes de las funciones es algo muy personal y creo que cada uno debe encontrar lo que le funcione. Para mi no todos los días necesito hacer el mismo ritual. Depende mucho de como este ese día.

¿Qué hace a un buen intérprete?

Por supuesto que el talento es fundamental. Pero creo incluso que la continuidad en el trabajo y la humildad y el respeto por actuar es casi mas importante. Por eso creo que un buen intérprete no debe dejar de formarse nunca. Estamos en continuo cambio y nuestro instrumento somos nosotros mismos por ello la única manera de incorporar ese cambio en nuestro trabajo como actores es formándote para poder chequear tus nuevas herramientas como actor.

¿Qué consejo darías a quien comienza en el mundo escénico?

Como he dicho antes que se empiece con una buena formación.

Más información sobre Jaime Zatarain:

La actitud en el escenario

Como en todos los ámbitos de la vida, la interpretación musical está conformada por aspectos diferentes que se combinan entre sí. Talento, trabajo, fuerza, creatividad, presencia, carisma, técnica…

palabras

 

Casi siempre nos centramos en los aspectos más técnicos y creativos cuando estudiamos. Buscamos nuestra interpretación más “musical”, con colores, matices, buena ejecución técnica… Pero a veces olvidamos un aspecto muy importante de la interpretación: la actitud en el escenario. Un músico una vez que se sube al escenario debe cambiar su modo de actuar, pasar de ser la persona a ser el artista. Igual que un actor que asume su papel. Debe dejar a un lado sus preocupaciones cotidianas, sus sentimientos reales y mostrar lo que la música pide que muestre.

La actitud como solista o en grupo de cámara

Cuando tenemos que tocar en un concierto, ya sea en el auditorio del conservatorio o en un gran escenario, nuestra presencia ha de ser impecable.

  • Vestimenta: Una actuación es algo serio e importante en nuestra vida. Con nuestra manera de vestir debemos transmitir al público nuestro respeto por la situación y por ellos. Depende de la actuación, pero en general debemos vestir para presentarnos ante los demás como músicos seguros y profesionales.
  • Entrada al escenario: Siempre con paso seguro, demostrando entereza (por muy nerviosos que estemos). La cabeza alta, los hombros rectos. Nada de andar encogidos o dubitativos. En el caso de los grupos de cámara, guardad un orden de entrada al escenario. Toda esa coordinación dirá mucho de vosotros como grupo.
  • Gestos y respiraciones al tocar: Una buena forma de demostrar el control sobre la partitura es acompañar nuestra manera de tocar de gestos y movimientos naturales. Respirar (para pianistas, guitarristas, instrumentistas de cuerda en general…) es también un indicativo de seguridad y concentración.
  • Saludo al público: Siempre con humildad, aceptando todos los aplausos que vengan y saludando las veces que sea necesaria. Por poco satisfecho que te hayas quedado con tu actuación, si el público está contento debes agradecerlo. Si alguien se te acerca para darte la enhorabuena, acéptalo y da las gracias, aunque tú sepas que algunas cosas no hayan ido bien. Si tocáis en grupo, saludad de manera coordinada.

La actitud dentro de la orquesta

Las orquestas tienen su propia forma de funcionar. Para dar una buena sensación de conjunto, cada individuo tiene que mostrarse implicado en la actuación.

  • Vestimenta: Respeta siempre el protocolo para vestir de la orquesta en la que toques. ¡Usa los mismos tonos de negro en tu ropa! Cuida detalles como calcetines. Cuida la elegancia, ya que estás trabajando y durante el concierto eres parte de la imagen de tu orquesta.
  • Levantarse y sentarse: Sé disciplinado y hazlo sólo cuando el concertino lo haga. Cuando te levantes, si tu posición en la orquesta no es de frente al público, colócate de esa manera. Cuando la orquesta se pone en pie está saludando al público y recibiendo sus aplausos, no los recibas de lado.
  • Actitud activa: No toques recostado en la silla, no cruces las piernas, no te distraigas en los tacet… Debes demostrarle al público y a tus compañeros tu respeto por la orquesta y por tu trabajo.

La actitud en un examen o prueba

Aunque no te lo parezca, tener una actitud de “comerse el mundo” en un examen o prueba te da muchos puntos. Hay que creérselo para que se lo crean los demás.

  • Vestimenta y aspecto: Intenta transmitir mediante tu imagen que el examen o prueba te importa. Ten en cuenta, si vas a una prueba u oposición, que el jurado no va a entrevistarte. Toda la información que tienen sobre ti se la vas a dar mientras toques, y no sólo juega el sentido del oído. La vista también tendrá mucho que ver.
  • Entrada al escenario: Demuestra seguridad, como ya hemos dicho antes.
  • Actitud tocando: Haz un poco de “teatro”. Muévete, libera tu interpretación, haz ver el control que tienes sobre lo que tocas (aunque no sea cierto). ¡Aparéntalo!

 


Formación actoral en cantantes

Cada vez que interacciono con otras disciplinas artísticas aprendo cosas nuevas y valiosas que creo que deberían formar parte de la formación de un cantante, una de ellas es la formación actoral.

Nos preocupamos mucho de aprender técnica vocal, idiomas y fonética, música, armonía, etc y nos olvidamos en muchas ocasiones que el fin último es interpretar, actuar, transmitir un mensaje independientemente de que esté enmarcado en una canción, en una ópera, en un oratorio o en un musical. Al fin y al cabo siempre hay una historia que contar, unos sentimientos que narrar y una situación que plantear. 

Mi experiencia me dice que cuanto más interpretamos, en el sentido amplio de la palabra, es decir implicando nuestro gesto, nuestra emoción y sobre todo nuestro cuerpo mejor lo hacemos, más natural, más verdadero. Ojalá hubiera prestado más atención desde el primer momento a este tipo de cosas. Los cantantes, muchas veces, nos obsesionamos con la técnica, el sonido, el color, los agudos, la respiración y un sinfín de cosas que si trabjáramos desde un punto de vista más amplio apreciaríamos que todo tiene que ver con la relación con nuestro cuerpo y con la interpretación de lo que cantamos. Por lo tanto cuanto más trabajamos el cuerpo y la interpretación más orgánico se vuelve nuestro canto.

Siempre digo, como históricamente han dicho los grandes maestros de canto, que la palabra es la hoja de ruta de un cantante, que se debe entender el texto pero no solo desde el punto de vista de la inteligiblidad sino también desde la emoción, desde la caracterización del personaje. Desde el punto de vista interpretativo-actoral es necesario que sepamos qué sucede, qué historia se está contando y sobre todo en qué momento o estado emocional está el personaje  para poder buscar en nuestro interior las emociones que nos lleven a ese estado. Si somos capaces de impregnar nuestra voz de esas emociones la mitad del camino estará hecho. Por supuesto, desde el punto de vista de la técnica vocal no podemos descuidar la pronunciación de aquello que cantamos y es esencial entender aquello que decimos para darle nuestros matices personales a través de esa emoción. 

Creo fundamental para los cantantes que quieran dedicarse a la ópera, la zarzuela, los musicales y en general la música escenificada que reciban formación actoral, que se apunten a clases de teatro, de expresión corporal. Lo ideal sería tener un profesor de teatro que supiera trabajar con cantantes como sucedió en mi caso porque al hacerte actuar mientras cantas te hace franquear tus propios límites como cantante y como actor. 

La verdad es que no entiendo como en las enseñanzas profesionales de música no existe, en muchas comunidades autónomas, una clase  expresión corporal puesto que si para los cantantes es fundamental, para el resto del los músicos sería de gran ayuda para poder tomar conciencia de su cuerpo con el que trabajan todos los días. Considero necesario plantearse la formación artística desde un punto de vista más amplio que enriquezca a los alumnos y a los profesionales.

Programar un recital y no espantar al público

El ser humano tiene una capacidad limitada de concentración y de procesamiento de estímulos sonoros. Está comprobado que tras veinte minutos la atención y la concentración del espectador decaen. 

Empiezo este post de esta manera porque en numerosas ocasiones he asistido a conciertos y recitales en los que se comenten errores que pueden producir un efecto nefasto entre el público y que pueden crear rechazo ante futuras iniciativas de características similares.

Hay que ser muy cuidadoso con la duración, siempre es preferible que los asistentes a los conciertos se queden con ganas de más a que salgan saturados y con ganas de no volver más a un concierto o recital. Si el público quiere más, lo pedirá y se podrán hacer todos los bises que se demanden. 

Recomiendo que se organice el recital en dos partes de 20-25 minutos con un pequeño descanso de 10 minutos para que los asistentes puedan descansar y afrontar la segunda parte con mayor frescura y entusiasmo. 

A la hora de organizar el programa es importante minutar las piezas, para ello se puede grabar un ensayo y ver cuanto tiempo ocupa realmente la versión de la pieza del intérprete. A ese tiempo hay que añadir al menos un minuto entre pieza y pieza (aplausos y preparación para la siguiente obra). Generalmente se suelen cantar entre 5 y 7 piezas vocales por parte. Tendiendo a ser la segunda parte un poco más breve.

Siempre aconsejo organizar el repertorio de menos a más conocido. Al principio el auditorio está más fresco y preparado para escuchar y por tanto asimilará mejor aquellas obras menos populares. 

También es importante establecer criterios para organizar el recital: por orden cronológico de las obras, por idiomas que se cantan, por estilos, etc. Y siempre buscando la alternancia de tempos, es decir, que no hayan cuatro piezas lentas seguidas y después cuatro rápidas, es mejor intercalarlas.

A la hora de elaborar el programa hay que ser muy cuidadoso con el nombre de las obras, los compositores y los intérpretes. Hay que pensar que el programa es un valor añadido al concierto y el cuidado que se preste en su elaboración dirá mucho de la profesionalidad y el interés de los organizadores. 

Por último es de buena educación hacer un pequeño presente a los intérpretes, una placa, unas flores, un diploma, etc. 

Si queremos que se valore la música clásica y sus maneras de escucharla hemos de ser exquisitos a la hora de preparar el momento de la experiencia sonora.