Gloria Gaynor presenta en tv en España su último disco emocionando a la audiencia por su voz y personalidad

Ayer sobre esta hora presenciamos en televisión un momento mágico.

Pudimos ver y escuchar a Gloria Gaynor, cantando en directo a petición del presentador del programa "Volverte a ver", Carlos Sobera.

Venía a presentar su último disco, Testimony, una obra maestra de canto gospel.
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Lola López: confianza, ilusión y energía por amor al canto

Hoy entrevistamos en nuestro cuestionario "Cantantes del Siglo XXI" a una de las ganadoras de nuestro concurso internacional virtual, Lola López, espero disfrutéis con sus sabias respuestas:

¿Cuál es la primera experiencia que recuerdas con la música?
Es curioso, siempre me ha gustado cantar, con lo que recuerdo ser muy pequeña, estar al sol en la terraza de una amiga, una niña vecina del bloque de pisos donde yo vivía, jugando con muñecas. Mi muñeca era cantante, y cantaba una de las canciones de Ariel, la sirenita de Disney. Yo debía tener unos 6 años y mi vecina me decía, cantas muy bien, de mayor podrías ser cantante y yo sonreía.  

¿En que momento decidiste que querías ser cantante?
Como vocación, no podría decir en que momento porque ha sido un sueño que me ha acompañado desde muy muy pequeña, y aunque mis padres me apoyaron y siguen haciéndolo siempre tuve la iniciativa de aprender y mejorar, creo que siempre quise serlo. 

Como profesional del canto mi carrera llegó tardía, casi a los 25 años decidí empezar a buscar trabajos para dedicarme laboralmente a ello, y lo compatibilizando durante años trabajos de administrativa. Fueron años duros, de mucho trabajo y cansancio, pero lo vencí con ilusión y motivación, y seguí formándome para dedicarme hoy a lo que más me gusta, cantar y enseñar a otras personas a conocer su voz y usar mejor su instrumento. 

¿Qué personalidad musical crees que te influyó más en tus comienzos?
Cuando era niña en mi casa se escuchaba mucha copla y también mucha música española, y una de mis preferidas era Sole Giménez. Después mi abanico creció y navegó hacia la música afroamericana de donde se nutren hoy mis principales influencias, amo el Gospel, el Jazz, el Blues, el Soul,....

¿Cuáles son tus cantantes o músicos favoritos?

Dentro del jazz las grandes divas: Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Billie Holliday,... otras más recientes como Nina Simone, Diane Schuur, y algunas más fusión Rachelle Ferrell, Ledisi, Dee Bridgewater,... En una vertiente más soul-funk la gran Sharon Jones y mi siempre adorada Alice Russell.... y eso sólo entre unas pocas cantantes femeninas... No puedo elegir, es como decir a una madre que a que hijo quiere más, jajajaja. 

Cada interprete e instrumentista tiene algo especial y hay que dar gracias de tener tan grandes talentos y la posibilidad que nos da la tecnología de escucharlos y conocerlos.  Ahora, con mi dúo de Jazz, Boplicity, estoy preparando un repertorio vocal de piezas de Thelonious Monk, un nuevo reto a nivel armónico y de afinación por sus melodías. 

¿En qué repertorio te sientes más a gusto en la actualidad?
A nivel de técnica vocal, el Jazz es mi lugar de mayor comfort, creo que es una música donde la voz trabaja a niveles muy cómodos, donde puede mostrar grandes matices y recursos y ganar una extraordinaria expresividad. A nivel armónico aún sigo aprendiendo mucho, sobretodo mejorando mis improvisaciones y scats. 

Mi corazón y mi alma siempre querrán cantar ante todo Gospel, por su mensaje, y gran parte de mi vida profesional está ligada ahora a esto que siempre digo es mucho más que un género. Estoy aprendiendo muchísimo a su vez por la gran fuerza y exigencia técnica que requiere. En el camino del repertorio musical soy un recién nacido pero también estoy aprendiendo mucho técnicamente, aplicable a otros estilos. 

Cuéntanos, por favor, alguna experiencia o anécdota que te venga a la memoria que tenga que ver con tu voz o tu experiencia profesional.
Hay tanto que contar... recuerdo grandes días de trabajo agotadores, recuerdo preciosos viajes, bonitas y grandes amistades que he encontrado en el camino, llorar de emoción al cantar una canción y también de impotencia por alguna indeseado virus que te deja "afónica" con algún concierto importante en agenda, recuerdo incluso algún ataque de risa sobre el escenario, palabras bonitas de personas que agradecen lo que les has hecho sentir mientras cantabas, .... 

¿Qué opinas de la situación actual de los músicos y los cantantes?
En cuanto a la regulación laboral, desde mi punto de vista, la situación es bastante caótica: sin regulaciones de empleo que nos protejan como profesionales, dónde se espera que trabajemos por menos dinero porque hacemos algo que nos gusta, me han llegado a decir que queremos vivir de nuestro ocio.... 

Las empleadas de hogar se quejan de su situación con toda la razón del mundo, pero es que yo me encuentro igual en la gran mayoría de los casos: tengo que pagar mi cuota de autónomos, no tengo vacaciones remuneradas, ni bajas, no existe regulación en cuanto a los salarios, si un trabajo no lo puedo hacer por enfermedad no se me remunera, si se cancela una fecha del calendario generalmente tampoco.... y un largo etc. Eso si amo tanto lo que hago que no me importa "trabajar duro".

Por suerte, de manera totalmente opuesta en cuanto a calidad musical y el talento la situación en España ha mejorado mucho y cada vez existen interpretes mejor preparad@ y con un talento y gusto exquisito. 

¿Qué consejo o recomendaciones darías a los que empiezan ahora a cantar?
Pues no se si existe una "receta mágica" pero yo he puesto mucho de esto en la mía: mucha confianza en mi misma y autoestima, ilusión y energía, ganas de aprender por amor a la música y al canto, y ganas infinitas de compartirlo con los demás y enriquecernos junt@s, mezclando todo con paciencia y persistencia. 

¿Quieres añadir algo más sobre tu relación con la música?
Mis alumn@s y tod@s aquell@s que me siguen me hacen querer seguir aprendiendo y creciendo, me dan fuerzas para superarme cada día, no hago esto por ego o aprobación sino por un amor infinito a lo que hoy día es mi trabajo y a las todas aquellas personas con las que tengo la suerte de compartirlo. 

¿Dónde pueden hallar nuestros lectores más información en la red sobre ti?

Hymn to Freedom

Oscar Peterson with Niels-Henning Orsted Pedersen

Oscar Peterson with Niels-Henning Orsted Pedersen (CC BY-SA: Heinrich Klaffs en Wikimedia Commons)

Cuando el viernes pasado, durante nuestra reunión semanal, el equipo de docentes implicados en el proyecto bilingüe del instituto en el que trabajo decidimos que el protagonista de la jornada que anualmente dedicamos a los países angloparlantes sería Canadá, tengo que confesar que de entrada me sentí un poco perdido. El año pasado trabajamos sobre Estados Unidos, así que fue relativamente fácil (1 y 2) encontrar no sólo música de la que hablar, sino lo más importante: música que hacer, con los requisitos adecuados para un alumnado de 1º y 2º de ESO. No llegué a decir que -aunque estoy convencido de que cualquier lugar del mundo es interesante, también musicalmente hablando- hubiera preferido Escocia, Inglaterra o Irlanda, cuya tradición musical da mucho más juego, porque en ese momento mis compañeros y compañeras estaban entusiasmados con la gran biodiversidad, la riqueza histórica, la variedad cultural o los recursos energéticos de Canadá, mientra que yo sólo conseguía evocar las sublimes notas de las Variaciones Goldberg interpretadas por Glenn Gould interrumpidas abruptamente por la voz de Céline Dion dando saltos de octava en el tema principal de la película Titanic.

Sin embargo ahora, tras una breve investigación, estoy igual de entusiasmado que mis colegas de Ciencias Naturales, Ciencias Sociales o Tecnología: además de otros recursos, he descubierto que Oscar Peterson, uno de los pianistas de jazz que más admiro pero del que desconocía su lugar de nacimiento, era canadiense. Y además, una de sus composiciones más famosas, Hymn to Freedom, tiene un ámbito adecuado para ejecutar con el instrumento que mis alumnos y alumnas tocan cada día con más seguridad y expresividad.

Hace una docena de años, él mismo explicaba cómo nació esta obra musical y cómo su música, junto con la letra que en un segundo momento le puso Harriette Hamilton (en karaoke en este vídeo), fue siendo cantada cada vez más como himno del Movimiento por los derechos civiles en muchas plazas americanas y europeas.

El siguiente vídeo -una grabación en vivo de hace poco más de 50 años, con el mismo Peterson al piano junto con Ray Brown al contrabajo y Ed Thigpen a la batería- nos demuestra que un himno, normalmente de estructura bastante rígida hasta llegar a lo marcial en los himnos nacionales, puede sorprendernos transmitiéndonos una gran sensación de libertad sin necesidad de ningún texto, gracias a la creatividad de los intérpretes y a las sonoridades de blues y de spiritual.

La versión para flauta dulce, acompañada de piano y batería, no ofrece especiales dificultades más allá de las dos notas más agudas (mi y fa), que habrá que cuidar para que no sean “chilladas”, y algunas notas sincopadas, que habrá que articular adecuadamente para no difuminar ese recurso rítmico tan eficazmente empleado en el jazz.

Hymn to Freedom

Oscar Peterson with Niels-Henning Orsted Pedersen

Oscar Peterson with Niels-Henning Orsted Pedersen (CC BY-SA: Heinrich Klaffs en Wikimedia Commons)

Cuando el viernes pasado, durante nuestra reunión semanal, el equipo de docentes implicados en el proyecto bilingüe del instituto en el que trabajo decidimos que el protagonista de la jornada que anualmente dedicamos a los países angloparlantes sería Canadá, tengo que confesar que de entrada me sentí un poco perdido. El año pasado trabajamos sobre Estados Unidos, así que fue relativamente fácil (1 y 2) encontrar no sólo música de la que hablar, sino lo más importante: música que hacer, con los requisitos adecuados para un alumnado de 1º y 2º de ESO. No llegué a decir que -aunque estoy convencido de que cualquier lugar del mundo es interesante, también musicalmente hablando- hubiera preferido Escocia, Inglaterra o Irlanda, cuya tradición musical da mucho más juego, porque en ese momento mis compañeros y compañeras estaban entusiasmados con la gran biodiversidad, la riqueza histórica, la variedad cultural o los recursos energéticos de Canadá, mientra que yo sólo conseguía evocar las sublimes notas de las Variaciones Goldberg interpretadas por Glenn Gould interrumpidas abruptamente por la voz de Céline Dion dando saltos de octava en el tema principal de la película Titanic.

Sin embargo ahora, tras una breve investigación, estoy igual de entusiasmado que mis colegas de Ciencias Naturales, Ciencias Sociales o Tecnología: además de otros recursos, he descubierto que Oscar Peterson, uno de los pianistas de jazz que más admiro pero del que desconocía su lugar de nacimiento, era canadiense. Y además, una de sus composiciones más famosas, Hymn to Freedom, tiene un ámbito adecuado para ejecutar con el instrumento que mis alumnos y alumnas tocan cada día con más seguridad y expresividad.

Hace una docena de años, él mismo explicaba cómo nació esta obra musical y cómo su música, junto con la letra que en un segundo momento le puso Harriette Hamilton (en karaoke en este vídeo), fue siendo cantada cada vez más como himno del Movimiento por los derechos civiles en muchas plazas americanas y europeas.

El siguiente vídeo -una grabación en vivo de hace poco más de 50 años, con el mismo Peterson al piano junto con Ray Brown al contrabajo y Ed Thigpen a la batería- nos demuestra que un himno, normalmente de estructura bastante rígida hasta llegar a lo marcial en los himnos nacionales, puede sorprendernos transmitiéndonos una gran sensación de libertad sin necesidad de ningún texto, gracias a la creatividad de los intérpretes y a las sonoridades de blues y de spiritual.

La versión para flauta dulce, acompañada de piano y batería, no ofrece especiales dificultades más allá de las dos notas más agudas (mi y fa), que habrá que cuidar para que no sean “chilladas”, y algunas notas sincopadas, que habrá que articular adecuadamente para no difuminar ese recurso rítmico tan eficazmente empleado en el jazz.

Jazz funeral

Curiosamente, cuando propongo a mi alumnado una música lenta, siempre sale la pregunta de si es “de Semana Santa”. A veces hasta de si es “música de funeral”. Eso me pasó recientemente con esta zarabanda de Händel, que en realidad es un baile para nada triste o macabro, pues en su origen, en el siglo XVI, se consideraba lascivo e inmoral, hasta el punto de que aquí en España, a final de ese siglo, se llegó a prohibir con penas tan severas como azotes, cárcel o destierro. Más adelante, en el período barroco, se convirtió en uno de los movimientos más típicos de las suites instrumentales; sólo un par de ejemplos, ambos de Johann Sebastian Bach, interpretados respectivamente por Itzhak Perlman al violín y por Tatiana Rizhkova a la guitarra (esta segunda zarabanda es original para laúd).

Por ese mismo prejuicio tan frecuente en nuestra cultura, difícilmente a mis alumnos y alumnas, al escuchar la próxima pieza que les voy a proponer a la vuelta de las vacaciones, When the Saints Go Marching In, se les ocurrirá imaginar que en su origen era una marcha fúnebre. En realidad, el jazz funeral sigue siendo tradicional en New Orleans y a veces también fuera de esa ciudad, como es el caso documentado en el siguiente vídeo, el entierro de un importante periodista estadounidense, solemnizado por la New York Jazz Academy Classic Jazz All-Stars.

El texto hace referencia al Apocalipsis, tal como ocurre en la mayoría de las obras de música sacra compuestas con la misma finalidad, y más exactamente al Juicio Final. Tanto aquí como en la secuencia Dies Irae resuenan las trompetas que convocan a la presencia del juez que decidirá quién estará entre los elegidos y quién será condenado para la eternidad. Pero mientras el texto medieval dirige la atención sobre el temor (más aún, el terror) que ese sonido provocará entre los que van a ser juzgados (algo que inspiró páginas terriblemente fascinantes como las de Mozart o de Verdi), el texto que tratamos hoy prefiere centrarse en la esperanza de merecer un puesto entre los santos que dichas trompetas evocarán entre los que han tenido una vida de tribulaciones.

Y hablando de trompetas y de When the Saints Go Marching In, es inevitable hablar también de Louis Armstrong, el músico que transformó este himno gospel en un estándar del jazz.

El arreglo para el aula esta vez lo he realizado para dos flautas dulces soprano con un acompañamiento de piano y batería. Es muy sencillo, por lo que los niños y niñas deberían aprenderlo muy rápidamente, lo que les resultará gratificante y les permitirá recuperar con más facilidad el ritmo de estudio y enfrentarse a la recta final del tercer trimestre. Además, estoy seguro de que aprender esta pieza les gustará aún más tras escucharla interpretada por Fred Flintstone, AKA Pedro Picapiedra.