¿Qué factores influyen en una buena lectura a primera vista?

La lectura a primera vista o repentización es una práctica útil tanto como necesaria. Una vez que un músico aprende a leer partituras, adquirir rapidez y eficacia es una tarea en la que la lectura a primera vista toma un papel principal.

Son muchos los músicos que se sienten cohibidos ante una situación en la que tienen que tocar una partitura que nunca antes han visto u oído. La lectura a primera vista se convierte entonces en un hándicap. Un obstáculo que hay que superar para ganar confianza y mejorar una de nuestras capacidades más valiosas como profesionales: la lectura e interpretación de partituras.

Para mejorar nuestra facultad lectora es necesario un trabajo previo. Ya sea con ayuda del profesor, o por nuestra cuenta, habrá una serie de factores que tendremos que trabajar.

La percepción ocular

La lectura a primera vista está compuesta por varias fases. La primera de ellas es la percepción visual de la música. La manera en que movemos el ojo por la partitura y el tiempo en que fijamos la vista en cada tramo es determinante. La percepción ocular estará muy influenciada por el aspecto visual de la partitura: que las notas estén correctamente agrupadas y distribuidas por el pentagrama, que la impresión sea nítida…etc.

El movimiento ocular durante la lectura de partituras ha sido ampliamente estudiado, especialmente en pianistas. A raíz de estos estudios, sabemos que hay varios factores que ralentizan la percepción:

  • No anticipar la lectura
  • Llevar la vista al instrumento en lugar de mantenerla en la partitura
  • Realizar fijaciones regresivas, es decir, volver atrás en la partitura
  • La lectura polifónica
  • La complejidad de la partitura

La mirada debe ir de izquierda a derecha. Será diagonal cuando la partitura sea polifónica. Y sobre todo, no debe desviarse hacia el instrumento. Perder el contacto visual con la partitura ralentizará nuestra primera vista. El movimiento ocular es algo que puede y debe ser entrenado.

Los conocimientos previos y la memoria

Si la primera fase de la lectura a primera vista es la percepción, la segunda es el reconocimiento de lo percibido. Sin conocimientos previos no hay posibilidad de una lectura a primera vista correcta. Y aunque parezca algo obvio, no lo es tanto. A menudo, un músico puede presentar ciertas carencias en su base en cuanto a lenguaje musical se refiere. Esto tiene consecuencias en muchas áreas de su interpretación, pero especialmente en la lectura primera vista.

Cuando trabajamos con música, ya sea leyendo partituras o escuchando, activamos nuestra memoria por medio del reconocimiento de “patrones”. Estos patrones los hemos aprendido previamente, y tienen que ver tanto con el sonido como con su representación. Por ejemplo, patrones interválicos (escalas o arpegios), patrones rítmicos (síncopa), patrones dinámicos (crescendos en figuraciones que suben), patrones armónicos (I-IV-V-I)… Son convencionalismos musicales que primero aprendemos y luego interiorizamos para que, cuando aparezcan, seamos capaces de reconocerlos.

Si no tenemos estos patrones bien asentados en nuestra memoria, es muy probable que nuestra lectura a primera vista sea más lenta o dé lugar a errores. Por ello, el primer factor a trabajar serán los patrones musicales básicos. De esta forma, los reconoceremos de manera rápida y sencilla.

 

El rango ojo-mano

Se le llama rango ojo-mano a la relación que hay entre el punto de fijación del ojo en la partitura y la ejecución motora del movimiento con el instrumento. Seguramente habrás oído decir a tu profesor que, cuando lees a primera vista, es bueno leer siempre un par de compases por delante de lo que tocas. Anticipar la vista al movimiento.

La anticipación es uno de los factores más importantes a la hora de realizar una buena lectura a primera vista. Cuanto mayor sea el rango ojo-mano, mejor y más fluida será la lectura a primera vista. Esa separación entre la lectura y la interpretación se puede trabajar y desarrollar.

Es recomendable empezar a desarrollar esa anticipación visual con partituras de lectura sencilla, e ir añadiendo complejidades poco a poco. Lo ideal adquirir la capacidad de leer más de dos compases por delante.

La escucha

Y por último, uno de los aspectos más básicos en cuanto a lectura de partituras se refiere: escucharnos a nosotros mismos. Gracias al apoyo auditivo, podremos reconocer más fácilmente los patrones que estamos tocando e incluso predecir los venideros.

Al mismo tiempo, nuestra capacidad de generar representaciones auditivas de la partitura será determinante, pues así podremos completar los patrones que percibimos visualmente. Por ello, siempre nos resultará más sencillo la primera vista con partituras tonales que con partituras atonales.

Por tanto, hay que escuchar lo que leemos, y escuchar al mismo tiempo lo que tocamos. Toda una maquinaria perceptual nada fácil de poner en marcha.

¡Ánimo, y a poner en práctica estos consejos! ¡No más miedo a la primera vista!
 

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Grandes oradores: Francisco Alcaide, el éxito es tener vocación de servicio

Hoy continuamos nuestra serie de Grandes Oradores con:

Francisco Alcaide Hernández (@falcaide) es conferenciante, formador y escritor en temas de management y desarrollo personal. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, licenciado en Derecho, Máster en Banca y Finanzas y Doctor cum laude en Organización de Empresas. 

Autor, sólo o en colaboración de ocho libros, entre ellos el bestseller Aprendiendo de los mejores (Alienta), ya en su 10ª edición, más de 20.000 ejemplares vendidos y único libro de un autor español entre los 25 mejores libros de negocios y desarrollo personal a nivel internacional junto a Daniel Goleman, Robert Kiyosaki, Warren Buffett o Jack Welch, entre otros. Su último libro publicado es Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición), nominado al Premio Knowsquare al mejor libro de empresa 2014.

¿Cuál es el origen de tu vocación por dictar conferencias?
Es la consecuencia natural al conocimiento y experiencia acumulados en torno al mundo del management y el desarrollo personal. Cuando te dedicas intensamente a una actividad, también tienes la necesidad de dar tu propia versión sobre aquello que consideras importante y utilizas los canales disponibles: libros, artículos, posts, clases y también conferencias.

¿Qué impacto cree que tiene en las personas un buen mensaje?
Un buen mensaje puede tener un impacto alto en la audiencia, pero lo importante es cambiar comportamientos (hábitos) y para ello hay que trabajar duro. Las conferencias sirven para inspirar, remover y movilizar, pero cualquier cambio es un proceso que hay que sufrir con disciplina, paciencia y actitud positiva.

¿Qué valor otorgas al desarrollo de la capacidad de hablar en público?
Muy importante. De hecho en mi libro Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edic.) hay un capítulo dedicado en específico en este tema, y allí contamos que hay estudios que demuestran que cuanto más habla una persona en público, su nivel de ingresos tiende a comunicar. 

En el mundo que viene, qué crees que tendrá más importancia a la hora de comunicar.
Comunicar siempre ha sido importante, pero en un mundo más competitivo adquiere todavía más relevancia. Hoy día recibimos más impactos y de manera más recurrente, con lo que la capacidad de captar la atención, en primer lugar, y de impactar, en segundo lugar, son claves. Lee Iacocca, presidente de Chrysler (1978–1992) decía: “Puedes tener ideas brillantes, pero si no logras comunicar, no te llevarán a ninguna parte”. Avanzar en la vida tiene mucho que ver con nuestra capacidad de persuadir, influir y convencer. Hace poco escribía sobre este tema en: La comunicación es la base del liderazgo.

¿Escribes como hablas? ¿Hablas como escribes?
Diría que más bien hablo como escribo, porque mi relación con la escritura es muy anterior a la de comunicar en público y hay una forma parecida de trasladar los mensajes a la audiencia, que intento que sea siempre sencilla, estructurada, clara y breve.

¿Cómo preparas las conferencias?
Lo primero de todo es saber quién es la audiencia. El protagonista en un evento no es el ponente sino el oyente. Los americanos dicen: no pain, no gain. Cuando alguien va a una conferencia, acude porque le duele algo (pain) y busca una solución (gain) a ese problema. Nuestra misión es identificar el dolor y darles una solución. Para ello tienes que saber por qué están ahí: necesidades, inquietudes, problemas o dificultades. El éxito siempre –y también en las conferencias– consiste en tener vocación de servicio, en querer ayudar. A la hora de preparar una conferencia siempre hay que hacerse esta pregunta: ¿Qué puedo hacer yo por la audiencia para que les vaya mejor en su vida? A partir de ahí puedes elegir las ideas claves (contenido) y vestirlas adecuadamente (diseño) para exponerlas.

¿Qué haces para cuidar tu voz?
Nada especialmente. Los cuidados normales sin excesos.

¿Cómo has notado que evolucionaba tu voz conforme a tu experiencia?
Quizás una voz más pausada, lentificando, recalcando más las ideas y los mensajes, y manejando mejor los silencios y las pausas.

¿Qué hace a un buen orador?
Cualquier conferencia se basa en tres patas y eso es lo que cuida un buen orador: Contenido, Diseño y Exposición. 
1) Contenido: tienes que saber mucho sobre lo tuyo. La pasión por tu tema es importante y nunca dejar de aprender si quieres aportar valor en tu disciplina.
2) Diseño: cómo das forma a todo eso que sabes. Es el empaquetado del contenido, cómo vas a presentar el contenido.
3) Exposición: naturalidad, humildad, entusiasmo, sencillez, claridad o brevedad, son algunos puntos clave.

¿Qué consejo darías a quien comienza en el mundo de la oratoria?
Que la buena oratoria no se improvisa. El éxito ama la preparación. Detrás de una habilidad solvente para hablar en público hay mucha reciedumbre. El éxito en cualquier campo es la suma de 3 cosas:
  1. Estudio: que lean libros sobre la materia y vean vídeos de otros ponentes y los analicen.
  2. Práctica: a hablar en público se aprende hablando en público. Que aprovechen o promuevan cualquier ocasión para hacerlo.
  3. Feedback: cualquier proceso de mejora no es una línea recta. Hay que tener una mirada crítica siempre para crecer.

¿Dónde pueden nuestros lectores encontrar información actualizada sobre tus próximas charlas?
En mis páginas web:

Y también en mi cuenta twitter y mi página facebook.

Grandes oradores: Francisco Alcaide, el éxito es tener vocación de servicio

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Autor, sólo o en colaboración de ocho libros, entre ellos el bestseller Aprendiendo de los mejores (Alienta), ya en su 10ª edición, más de 20.000 ejemplares vendidos y único libro de un autor español entre los 25 mejores libros de negocios y desarrollo personal a nivel internacional junto a Daniel Goleman, Robert Kiyosaki, Warren Buffett o Jack Welch, entre otros. Su último libro publicado es Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición), nominado al Premio Knowsquare al mejor libro de empresa 2014.

¿Cuál es el origen de tu vocación por dictar conferencias?
Es la consecuencia natural al conocimiento y experiencia acumulados en torno al mundo del management y el desarrollo personal. Cuando te dedicas intensamente a una actividad, también tienes la necesidad de dar tu propia versión sobre aquello que consideras importante y utilizas los canales disponibles: libros, artículos, posts, clases y también conferencias.

¿Qué impacto cree que tiene en las personas un buen mensaje?
Un buen mensaje puede tener un impacto alto en la audiencia, pero lo importante es cambiar comportamientos (hábitos) y para ello hay que trabajar duro. Las conferencias sirven para inspirar, remover y movilizar, pero cualquier cambio es un proceso que hay que sufrir con disciplina, paciencia y actitud positiva.

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En el mundo que viene, qué crees que tendrá más importancia a la hora de comunicar.
Comunicar siempre ha sido importante, pero en un mundo más competitivo adquiere todavía más relevancia. Hoy día recibimos más impactos y de manera más recurrente, con lo que la capacidad de captar la atención, en primer lugar, y de impactar, en segundo lugar, son claves. Lee Iacocca, presidente de Chrysler (1978–1992) decía: “Puedes tener ideas brillantes, pero si no logras comunicar, no te llevarán a ninguna parte”. Avanzar en la vida tiene mucho que ver con nuestra capacidad de persuadir, influir y convencer. Hace poco escribía sobre este tema en: La comunicación es la base del liderazgo.

¿Escribes como hablas? ¿Hablas como escribes?
Diría que más bien hablo como escribo, porque mi relación con la escritura es muy anterior a la de comunicar en público y hay una forma parecida de trasladar los mensajes a la audiencia, que intento que sea siempre sencilla, estructurada, clara y breve.

¿Cómo preparas las conferencias?
Lo primero de todo es saber quién es la audiencia. El protagonista en un evento no es el ponente sino el oyente. Los americanos dicen: no pain, no gain. Cuando alguien va a una conferencia, acude porque le duele algo (pain) y busca una solución (gain) a ese problema. Nuestra misión es identificar el dolor y darles una solución. Para ello tienes que saber por qué están ahí: necesidades, inquietudes, problemas o dificultades. El éxito siempre –y también en las conferencias– consiste en tener vocación de servicio, en querer ayudar. A la hora de preparar una conferencia siempre hay que hacerse esta pregunta: ¿Qué puedo hacer yo por la audiencia para que les vaya mejor en su vida? A partir de ahí puedes elegir las ideas claves (contenido) y vestirlas adecuadamente (diseño) para exponerlas.

¿Qué haces para cuidar tu voz?
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¿Qué hace a un buen orador?
Cualquier conferencia se basa en tres patas y eso es lo que cuida un buen orador: Contenido, Diseño y Exposición. 
1) Contenido: tienes que saber mucho sobre lo tuyo. La pasión por tu tema es importante y nunca dejar de aprender si quieres aportar valor en tu disciplina.
2) Diseño: cómo das forma a todo eso que sabes. Es el empaquetado del contenido, cómo vas a presentar el contenido.
3) Exposición: naturalidad, humildad, entusiasmo, sencillez, claridad o brevedad, son algunos puntos clave.

¿Qué consejo darías a quien comienza en el mundo de la oratoria?
Que la buena oratoria no se improvisa. El éxito ama la preparación. Detrás de una habilidad solvente para hablar en público hay mucha reciedumbre. El éxito en cualquier campo es la suma de 3 cosas:
  1. Estudio: que lean libros sobre la materia y vean vídeos de otros ponentes y los analicen.
  2. Práctica: a hablar en público se aprende hablando en público. Que aprovechen o promuevan cualquier ocasión para hacerlo.
  3. Feedback: cualquier proceso de mejora no es una línea recta. Hay que tener una mirada crítica siempre para crecer.

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Si copias, copia bien

La imitación vocal es un gran recurso de aprendizaje que no debemos despreciar. Escuchando a otros cantantes podemos fijarnos en qué recursos emplean, cómo los utilizan, dónde, aspectos estilísticos, maneras de improvisar, de ornamentar, y un larguísimo etcétera. 

Aún así hay que tener cuidado sobre a quién imitamos, porque si no escogemos un buen ejemplo o buenos ejemplos, mejor dicho, podemos incluso perjudicarnos. Muchos cantantes emplean efectos que ni ellos mismos saben que son dañinos para su voz en un uso frecuente. 

Sin embargo, escuchar a buenos cantantes nos puede ayudar a comparar, en el caso de que nos grabemos, si el resultado es parecido o se aleja... y nos puede coadyuvar, también, a explorar, junto con nuestro profesor aquellos aspectos que queremos mejorar.

Imitar tampoco debe hacernos limitar nuestra voz a un estilo o a una única manera de cantar, deberíamos buscar muchos ejemplos. No es bueno para tu creatividad y tu desarrollo profesional cantar sólo "a la manera de" un cantante... Nino Bravo, Rocío Jurado, F. Mercuri, Madonna, etc... por citar algunos. La vida musical real no es un concurso tipo karaoke televisivo sino que saldrás adelante con tu propia personalidad vocal y la cualidad tímbrica exclusiva tuya.

De la nada, nada viene, como decían los griegos antiguos, y escuchar a los demás siempre enriquece, pero preocúpate de elegir buenos ejemplos, ya que tus neuronas espejo están preparadas para imitar bastante bien.

Reciclaje de profesores de canto

En todas las profesiones si uno no se actualiza, en poco tiempo se puede estar muy desconectado de la realidad. 

En el caso de los profesores de canto considero que no hay conciencia de actualización pedagógica y didáctica y esto hace que en muchas ocasiones éstos no sepan cómo afrontar los retos de la educación del siglo XXI. 

El profesor tiene que tener una gran sensibilidad hacia los cambios sociológicos y tecnológicos que se producen constantemente y al mismo tiempo debe tener la suficiente flexibilidad para adaptar aquello que sabe que debe enseñar a los alumnos.

No se acaba nunca de aprender y el profesor debe ser consciente de ello y no conformarse con los conocimientos adquiridos con los años ya que los avances muchas veces desmontan viejas teorías y creencias.

He aquí algunas ideas para mantener la llama pedagógica viva y una curiosidad activa:

1. Cuestionarse los por qué, los para qué, los cómo, de su labor. Pensar qué se puede mejorar, cómo se puede ayudar más, etc... 


2. Nutrirse y relacionarse con otros profesionales que aporten ideas, nuevos enfoques, etc... 

3. Colaborar en un equipo multidisciplinar o un grupo de trabajo que les haga evolucionar y crecer así como formar parte de una Asociación de Profesores de Canto que favorezca dichas actividades. 

4. Estar al día de las publicaciones relacionadas con la materia. 

5. Descubrir usos de las nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza del canto. 

6. Investigar en el aula y probar recursos que empleen otros profesionales. Elaborar propuestas propias.